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 Especies nativas e introducidas al país, presentadas por:

          

 

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El mapuche.

Nombre científico: Plumeria pudica

Familia botánica: Apocynaceae

A solicitud de: Annette Rosenow, Costa Rica.

Presentamos al pariente perdido del juche (Plumeria rubra). Durante muchos años se pensó que esta especie se había extinto en Costa Rica pues los botánicos y naturalistas del Siglo XVIII la mencionan en sus textos acerca de la flora nacional y durante muchas décadas no se volvió a saber nada acerca de este árbol. Sin embargo recientemente ha vuelto a aparecer en nuestro país en algunos parques y jardines del Valle Central en donde se le cultiva y admira como una especies de gran belleza y atractivo. Efectivamente esta especie tiene su origen desde Costa Rica hasta Colombia, y posee un alto valor ornamental y paisajístico gracias al porte erecto y estilizado de su tronco y copa, a su compacto y brillante follaje de color verde muy oscuro, a sus grandes hojas panduriformes (con forma de guitarra o violín) y sobre todo, a los grandes ramos de flores blancas y de garganta amarilla que produce en las puntas de todas las ramas. Estas flores son prácticamente idénticas las de su congénere el juche, pero la gran diferencia es que no poseen el exquisito aroma jazminado característico de estas últimas. Por todas estas características, probablemente no hay mejor especie arbórea que el mapuche para plantar y decorar los espacios reducidos en zonas urbanas y residenciales.

 

El marañón

Nombre científico: Anacardium occidentale

Familia botánica: Anacardiaceae

Otra de las especies de árboles conocida por sus sabrosos frutos y semillas, aunque en realidad la parte carnosa de color rojo, amarillo o naranja no es el fruto sino el pedúnculo o seudofruto (palito que sostiene el fruto) y lo que se conoce como la semilla es el fruto, el cual corresponde al grupo de los frutos secos, de color gris con forma similar a un riñón y dentro de él está la semilla, la cual es la que se compra en los diferentes puestos a orilla de la calle y comercios. Este árbol propio de las zonas bajas hasta los 800 m puede crecer hasta unos 8 ó 10 m de alto, su tronco es delgado, no más de 30 cm  de diámetro, tiene una forma irregular y se ramifica desde muy abajo, lo que le permite tener una copa amplia formada por muchas hojas grandes agrupadas al final de las ramitas, combinando los colores verde de las hojas maduras con el rojo de las hojas jóvenes, lo que le da un bonito aspecto. Las flores se encuentran en racimos al final de las ramitas, éstas son pequeñas y de un color rosáceo con un agradable perfume. De sus semillas se extrae un aceite llamado cardol usado ampliamente en la elaboración de medicamentos, pinturas, insecticidas, plásticos, etc.; así como en la medicina doméstica para quemar verrugas y los granos.

Con su madera se elaboran mangos para herramientas por su dureza y resistencia y con la pulpa del seudofruto, la cual puede comerse directamente se puede preparar una gran cantidad de recetas como jaleas, dulces, refrescos, vinos, vinagres, etc. y es una buena opción para los amantes de las mariposas, colibríes e insectos ya que sus flores son muy buscadas por éstos. Como dato curioso los portugueses en 1568 se encargaron de llevar semillas de marañón desde Brasil hasta la India por su rico sabor y por sus valores nutricionales, país que pocos años después lograría grandes exportaciones de semillas y el monopolio mundial por muchos años.

 

El maría colorado.

Nombre científico: Miconia argentea

Familia botánica: Melastomataceae

El María colorado es un arbolito de muy rápido crecimiento que le gusta crecer a pleno sol,   muy común en sitios que se han dejado "enmontar" y por su alta capacidad de diseminar sus diminutas semillas puede invadir rápidamente grandes extensiones, característica que le permite recuperar terrenos degradados en poco tiempo. Se le encuentra en ambas vertientes  hasta los 1200 msnm aproximadamente y puede soportar periodos largos de sequía. Es originario del Sur de México hasta Panamá y en otros países se le conoce como  lengua de vaca, oreja de mula, capirote, canillo o Santamaría. Es un árbol pequeño de copa redondeada que en pocas ocasiones supera los 20 m de altura, presenta corteza áspera, hojas grandes las cuales en individuos jóvenes son todavía mucho más grandes y una característica de éstas, lo cual da origen a su nombre, es que por encima (haz) son de color verde y por debajo (envés) son marrón.

Sus flores blancas son pequeñas  con un suave y perfumado aroma,  agrupadas en racimos llamados panículas, los cuales pueden llegar hasta los 20 cm  de largo. Los frutos son pequeños,  redondos, carnosos y muy jugosos, lo que lo convierte en un manjar para aves, murciélagos, pequeños animales e inclusive más de uno no se aguanta las ganas de comerlos cuando se tienen cerca de las manos. Muy característico de estos frutos cuando maduran es su color azul fuerte, casi morado, el cual tiñe los dedos, la lengua y los dientes, de ahí que también se le conozca como "lengua de vaca", porque es muy común ver a estos animales con la lengua morada después de haber comido de estos frutos. Su madera es de poca duración pero aún así se le emplea en la fabricación de muebles de bajo costo, mangos de herramientas, horcones, cajas de empacar, construcciones rurales, así como para leña y como medicinal. Pero su mayor uso se da en la atracción de aves y abejas y se puede considerar como ornamental por el contraste en el color de sus hojas y de sus frutos.

 

El matapalo o higuerón.

Nombre científico: Ficus crocata  (sinónimo Ficus goldmanii)

Familia botánica: Moraceae

Uno de esos árboles que quitan el aliento cuando se pasa por los extensos potreros de Guanacaste con un calor que desvanece a cualquiera… el matapalo con su increíble forma y atrayente sombra nunca pasará inadvertido. Nativo de México hasta Panamá y en Costa Rica concentrado en la vertiente Pacífica desde el nivel del mar hasta los 300 0 500 m de elevación, mayormente se le puede observar en las cercas de las fincas o en los potreros en donde se utilizan como sombra para el ganado. Como su nombre lo dice es considerado un árbol asesino de árboles, ya que como la gran mayoría de matapalos,  germina de una semilla dejada en la copa de un árbol por un pájaro y de allí empiezan a desarrollar largas raíces que bajarán por el tronco del hospedero hasta tocar tierra y al hacerlo se engrosarán y empezarán a estrangularlo, pero además esta especie afectará la fotosíntesis del otro árbol al negarle la disponibilidad de luz, porque ya tendrá tantas hojas y una buena copa que le dará mucha sombra, lo que debilitará al árbol hasta eliminarlo por estrangulamiento y desnutrición.

Estos árboles se caracterizan por llegar a medir entre 10 y 15 m de alto, tener un grueso tronco con una corteza fisurada de color oscuro pero lo más llamativo es su gran y densa copa que se extiende a lo ancho por muchos metros llegando en ocasiones a los 20 m, logrando una forma como de sombrilla, por ser achatada en la parte superior. Por ello es comúnmente confundido con un guanacaste (Enterolobium cyclocarpum) y precisamente en el logotipo del INS (Instituto Nacional de Seguros www.ins-cr.com) para sorpresa de muchos el que aparece no es un guanacaste sino un higuerón de esta especie. Aunque de largo se preste a confusión solo basta con agudizar un poco la vista para observar las grandes hojas de este que lo diferencian fácilmente porque el guanacaste las tiene muy finitas. Estas simples y alternas hojas pueden medir hasta 20 cm de largo y unos 10 cm de ancho, de forma ovalada, un poco dura y gruesa, con la punta redondeada y con un llamativo color verde brillante por encima y mucho más claras por debajo. Y al final de las ramitas se puede ver una estípula involucral, que es como una hojita que envuelve a las nuevas hojas y que es muy característica de la familia Morácea así como la abundante savia lechosa que posee todas las partes del árbol.

Otra de las características de esta especie es la gran cantidad de raíces aéreas que nacen de las ramas y se enrollan en el tronco o caen directamente al suelo. Los frutos se presentan entre diciembre y mayo, son de forma redondeada, lisos y aparecen de dos en dos en las axilas de las hojas, de color verde y como todos los Ficus, son síconos (estructuras que por dentro encierran a las flores, los frutos y las semillas) que son polinizados por una especie determinada de abejita. Su tamaño ronda el 1,5 cm de diámetro y son de sabor un poco dulce, siendo gran atractivo para los pájaros y para muchos que acostumbran comerlos de vez en cuando. Se reproduce fácilmente por medio de estacas y estacones, por lo que es común verlos en las cercas, para ello se obtienen postes de unos 2 m de largo y unos 10 cm de grueso, se dejan a la sombra un par de días para que la savia se seque y no dañe el corte por alguna infección. Es de muy rápido crecimiento por lo que no durará mucho en incorporarse de lleno en las cercas. Por su forma es ideal como árbol de sombra y refugio tanto en potreros como en grandes jardines, en donde pueda desplegar toda su bella copa y encanto, sin peligro de dañar tuberías o infraestructuras cercanas. También se puede aprovechar como una cortina rompevientos y para protección de nacientes, orillas de ríos y como cobertura de suelos pedregosos; así mismo como atrayente de aves y fauna, tanto por sus frutos como por sus características para refugio. Como curiosidad la designación de goldmanii como especie fue dada en honor a Edward Goldman que fue un gran recolector de la flora y fauna de principios de 1900. Ver más fotos en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.518221754886077.1073741825.194845613890361&type=3#

 

El matapulgas o sardino.

Nombre científico: Thouinidium decandrum

Familia botánica: Sapindaceae

A solicitud de: Carlos Lachner, Costa Rica.

El sardino es una hermosa especie que se encuentra desde México hasta Costa Rica, creciendo desde el nivel del mar hasta los 1200 m de elevación aproximadamente, prefiriendo condiciones secas sin importarle la calidad de los suelos. Bastante común a todo lo largo y ancho del Pacífico Seco de Costa Rica, desde el nivel del mar hasta los 1200 metros de elevación; se le puede ver creciendo en la vertiente del Pacífico dentro del bosque, a orilla de ríos y quebradas, cerca de las carreteras o bien olvidado en algún potrero.

Puede llegar a alcanzar más de 25 m de altura, aunque lo más común es que ronde los 15 m, su fuerte tronco de alrededor 40 a 50 cm  de diámetro cubierto por una corteza grisácea  sostiene una amplia copa redondeada formada por ramas largas y gruesas, así como por  cientos de hojas compuestas de delgados foliolos muy llamativos por su borde aserrado y su forma de lanza, los cuales son de un color verde claro y al estrujarlas sueltan un desagradable olor. Durante las primeras semanas del mes de enero cuando la estación seca comienza a hacerse sentir en la zona, la copa de este árbol se vuelve amarilla y desde la distancia se aprecia como una floración, pero en realidad se trata de las hojas viejas que se marchitan rápidamente, se tornan amarillentas y caen todas casi al mismo tiempo, pero en cuestión de 2 ó 3 días son reemplazadas por el nuevo follaje que al inicio es de un atractivo color verde muy claro, casi blanco, hasta alcanzar su característico color verde limón. Un verdadero espectáculo.

En los primeros meses del año se llena de hermosos racimos terminales de flores blancas, muy ornamentales, las cuales atraen gran cantidad de insectos y posteriormente producirán frutos secos muy característicos por sus tres alas unidas en el centro donde se aloja su única semilla, que le permiten ser llevados  fácilmente por el viento.  Sus semillas germinan fácilmente sin necesidad de algún tratamiento pregerminativo y el desarrollo de los arbolitos es un poquito lento.  A pesar de que su amarillenta madera de grano entrecruzado  ligeramente y textura homogénea es bastante dura, fácil de trabajar y con una alta durabilidad natural no ha sido considerada como una especie de importancia, de ahí que corre el riesgo de llegar a la lista de especies en vías de extinción.  Dentro de los usos que se le han dado a esta especie en algunos lugares sobresalen madera de construcción, para fabricar puentes, estacas, durmientes de ferrocarril,  postes para cercas o como cerca viva, además como leña y rompevientos, pero uno de los más utilizados es como sombra ya que durante la mayor parte de la época seca logra mantener su denso follaje lo que resulta en una agradable y confortable condición. Como ornamental no puede dejarse de lado ya que sea con o sin flores siempre va a lograr mantener características muy atractivas que llamarán la atención de quienes lo observen. Tradicionalmente su follaje se usaba para hacer escobas y para matar pulgas de ahí su nombre de "matapulgas".  

 

El matasano.

Nombre científico: Casimiroa sapota (sinónimo Casimiroa edulis)

Familia botánica: Rutaceae

Corpulento y atractivo árbol más o menos común en las zonas del interior de Costa Rica ubicadas entre los 500 y los 2500 metros de elevación. Es muy fácil de reconocer gracias a la gran cantidad de lenticelas o ronchitas blancas en forma de puntos y rayas que cubren el tronco y las ramitas cuya corteza es de color gris muy claro. Mejor conocido por sus frutos redondos y amarillentos del tamaño de una toronja, los cuales son carnosos y comestibles aunque algo insípidos. Cuenta la leyenda que el ex-presidente de Costa Rica Ascención Esquivel Ibarra (1844 - 1923), mandó a cortar todos los árboles de matasano que hubiera en el Valle Central pues en su época se creía que cuando los campesinos trabajadores y sus familias los comían, adquirían "un comportamiento anormal, lento y muy retraído", lo cual explica el nombre común de este árbol. Muchos años después se descubrió que efectivamente las semillas y la pulpa del fruto del matasano poseen grandes concentraciones de un aceite rico en sustancias que provocan sueño, hipnosis y reducción en el ritmo cardíaco, similar al que se extrae de la flores y frutos de los cítricos con el que se elabora el muy conocido espíritu de azahar. A pesar de lo anterior el matasano es un árbol muy noble y hermoso, y debería ser plantado sin reparo en todas las áreas verdes del país.

 

El mateares o mastuerto

Nombre científico: Pereskia lychnidiflora

Familia botánica: Cactaceae

Sobre las llanuras de la provincia de Guanacaste, habita un extraño árbol que es un verdadero fósil viviente. Se trata del eslabón evolutivo entre la familia de los cactos y el grupo de las primeras plantas con flores verdaderas, y como tal está lleno de misterios y de secretos. El mateares es un cacto muy primitivo, con tronco, corteza y ramas alargadas, erizadas de largas y delgadas espinas como agujas, y con hojas verdaderas que nacen a todo lo largo de las ramas. De lejos es muy fácil confundir a este árbol con un jícaro guacal (Crescentia cujete), pero la presencia de sus enormes espinas de hasta 10 cm  de largo disipan cualquier duda. Produce unas bellísimas flores anaranjadas con la textura del papel crepé, semejantes a claveles. Desde hace muchos, muchos años, este árbol ha sido considerado como una desgracia por parte de los finqueros, quienes se han encargado de eliminarlo pues sus terribles espinas ocasionan severas heridas al ganado que se acerca a comer sus hojas carnosas que nacen en el tronco, y el resultado de esta eliminación sistemática ha sido su extinción virtual pues en Costa Rica solamente hay reportados unos 4 individuos silvestres de esta especie.

 

El mirto o uruca extranjera

Nombre científico: Murraya paniculata

Familia botánica: Rutaceae

La uruca extranjera o mirto es un hermoso arbolito que recuerda a los cítricos y es originario de la India y el sureste de Asia, que ha sido utilizado ampliamente como ornamental, por lo que se le puede observar en muchos países. Se desarrolla bien en diferentes tipos de suelos siempre y cuando tengan buen drenaje y esté en un lugar donde le pegue buen sol, aunque soporta bien la media sombra, pero no le gusta el frío ni estar dentro de casas u oficinas.

Es una especie siempre verde que puede medir entre 3 y 7 m de alto, posee delgados troncos múltiples cubiertos por una corteza color café. La densa y compacta copa presenta ramitas delgadas con un leve tono rojizo y gran cantidad de hojas pinnadas alternas, formadas por varios foliolos de tamaño pequeño, color verde intenso brillante por encima y un poquito más claras por detrás, además poseen borde entero forma lanceolada y pequeños puntos translúcidos. Las hojitas tiernas son de color verde claro lo que aumenta el atractivo de su follaje.

Las delicadas flores blancas presentes casi todo el año en pequeños racimos terminales que cubren toda la copa, atraen gran cantidad insectos y abejas por su exquisito aroma a jazmín, especialmente durante las noches que es cuando aumenta la intensidad del mismo. Las pequeñas flores están formadas por 5 o 6 pétalos un poco delgados y recurvados hacia afuera, el centro es de color amarillo verdoso por los estambres y el gineceo, se unen a los pequeños botones redondeados de color verdoso o blanco para formar un atractivo ramo ideal para arreglos florales. Desde muy pequeño inclusive estando en bolsa con no más de 15 cm de alto tiene la capacidad de florear e inclusive dar algunos pequeños frutos. Los ovalados y carnosos frutos de color rojo brillante cuando están maduros, pueden medir entre 1 y 2 cm de largo y se disponen en pequeños racimos, los cuales son sumamente llamativos y logran un gran efecto de contraste con las verdes hojas y las blancas flores. Cuando están empezando a desarrollarse son muy parecidos a los frutitos de los cítricos. Cada fruto puede contener entre 1 y 2 semillas redondeadas de color café claro y logran diseminarse gracias a las aves que se alimentan de estos frutos.

Soporta muy bien las podas por lo que es muy utilizado para la creación de setos altos y tupidos, así como barreras o setos pequeños. Es de poco mantenimiento y se le puede mantener en macetas o darle forma como bonsai, siendo este otro de los grandes usos que se le dan además del ornamental. Posee propiedades medicinales dadas por más de más de 44 tipos de cumarinas, alcaloides y otros aceites esenciales, por lo que se le usa en la medicina popular como antibiótico, analgésico y en el control de otra serie de padecimientos y dolencias. Muchas personas utilizan sus delgadas ramitas para limpiarse los dientes o para combatir el insomnio colocando una de ellas bajo la almohada. En algunos lugares de Asia usan las hojitas tiernas para aromatizar las comidas y en otros se considera que posee propiedades mágicas que ayudan a alejar los malos espíritus, relacionándose también con la sabiduría y la contemplación. Se reproduce fácilmente por medio de esquejes o semillas y los tocones pueden rebrotar fácilmente por lo que se puede desarrollar un nuevo árbol, únicamente se debe cuidar de que no lo ataquen las cochinillas y los nemátodos, los cuales lo buscan mucho.

Uno de los mayores problemas que presenta esta especie y por lo cual en algunos países como Argentina se ha prohibido su reproducción, cultivo, uso y comercialización, a tal punto que se le ha erradicado casi totalmente, es que es una planta hospedera alterna del insecto Diaphorina citri que es el responsable de transportar la bacteria causante de la temible enfermedad de los cítricos llamada dragón amarillo o Huanglongbing (HLB – Greening). Etimológicamente el género Murraya es en honor al doctor y botánico sueco Johan Andreas Murray y paniculata viene del latín “paniculatus-a-um” y se refiere a sus racimos de flores llamados panículas. En otros países se le conoce como orange jessamine, naranjo jazmín, limonaria o azahar de la India. Ver más fotos en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.674866635888254.1073741864.194845613890361&type=3

 

El mirto australiano

Nombre científico: Melaleuca linearifolia

Familia botánica: Myrtaceae

Hermoso y muy grácil arbolito ornamental que raramente alcanza los 8 metros de altura, originario del sureste asiático y de Oceanía. Muy característico por su delicado follaje compuesto de abundantes ramas delgadas cubiertas de hojas pequeñas y estrechas que de lejos le hacen parecer alguna especie de conífera. El tronco siempre es muy delgado y estirado, cubierto de una corteza blanca, gruesa y de textura papelosa que lo pueden confundir fácilmente con su congénere el corcho australiano (Melaleuca quinquenervia) y la forma más fácil de diferenciar ambas especies es por el aroma de sus hojas al estrujarlas, muy fuerte y alcanforado -como a ungüento medicinal- en el primero, y ligero y dulce en el segundo. A los 2 ó 3 años de edad el mirto produce una abundante y muy fragante floración consistentes de una infinidad de flores blancas y estaminadas que se forman en agrupaciones al final de cada una de las delgadas ramitas, las cuales atraen grandes cantidades de colibríes, mariposas y abejas. En muchos países del mundo, los aceites esenciales de las hojas son extraídos para elaborar una amplia variedad de medicamentos empleados para el alivio eficaz de infecciones internas y externas. Es una de las pocas especies de árboles en el mundo que parece que fueron creadas especialmente como ornamentales para zonas urbanas y residenciales por las escasas dimensiones de su tronco, ramas y hojas. Por todas las anteriores características, el mirto australiano es uno de los árboles favoritos de los aficionados y expertos del bonsái. En Costa Rica esta especie fue introducida en fecha desconocida, pero es casi una suerte encontrar individuos en los parques y jardines de nuestras ciudades.

 

El mole

Nombre científico: Amphipterygium molle

Familia botánica: Anacardiaceae

En el extremo noroeste de Costa Rica encontramos las Islas Murciélago, nuestro único archipiélago verdadero formado por una cadena de 9 islitas al sureste de la Península de Santa Elena, la zona geológicamente más antigua del país, y justamente estas islas son el hogar del mole, un arbolito verdaderamente raro de la misma familia del mango (Mangifera indica) que crece solamente sobre los suelos rocosos de las mencionadas islas y en algunos puntos muy específicos de dicha península. Es muy fácil de reconocer por sus ramas largas y delgadas, por sus hojas aterciopeladas con 3 folíolos y por su corteza de color rojizo que se desprende en láminas delgadas muy semejante a la del muy conocido indio desnudo o jiñote (Bursera simaruba). Especies tan raras y aisladas como ésta, deben ser objeto de mucha investigación para evitar su extinción.

 

El moquillo

Nombre científico: Saurauia rubiformis

Familia botánica: Actinidiaceae

Una especie poco conocida para muchos pero para los que la conocen es una de esas que trae a la mente hermosos recuerdos, principalmente de infancia. Nativa desde Guatemala hasta Panamá el moquillo se encuentra presente en bosques secundarios, orillas de ríos o terrenos alterados, especialmente entre los 500 y 3000 m a lo largo de las cordilleras, en ambas vertientes.  Le gusta los climas húmedos y los lugares expuestos al sol,  aunque se desarrolla bien bajo la sombra de los árboles que están en las márgenes de los ríos. Por lo general  los árboles pueden llegar a tener entre 10 a 15 m de altura con un tronco un tanto torcido y ramas delgadas con  cierto crecimiento simpodial en donde al final de las mismas se agrupan las grandes hojas.

Estas hojas son simples y alternas, pudiendo alcanzar los 30 cm de largo y los 15 cm de ancho,  con bordes con pequeños dientes y nervaduras muy marcadas y en abundancia; de color verde por encima y mucho más claras por detrás, de igual manera las hojitas nuevas tienen un bonito color verde muy pálido casi grisáceas y las ramitas están totalmente cubiertas por una pubescencia de  color marrón. Las llamativas flores, evidentes casi todo el año en algunos lugares y en otros en los meses de enero y febrero, se presentan en racimos axilares de distintos tamaños, unos cortos de poco menos de 10 cm con alrededor de 15 a 20 flores y otros muy largos de casi 35 cm con más de 50 flores. Éstas son flores muy simples de más o menos 1,5 cm de diámetro, de color blanco y 5 delgados pétalos redondeados, con el centro amarillo gracias a los estambres.

Los frutos en racimos un tanto compactos, son del tipo baya, de color verde y   de 1 cm de diámetro; se caracterizan porque mantienen los sépalos adheridos a ellos  y en el centro poseen una serie de pelitos largos que sobresalen muy bien, siendo en realidad restos de los estambres. Los mismos al madurar, aproximadamente un mes después de las flores, no cambian de color pero desarrollan una especie de líquido transparente, pegajoso y de sabor dulce, lleno de muy pequeñas y oscuras semillitas, lo que los hace muy buscados por los niños y por más de un adulto, que los aprendió a disfrutar en la infancia mientras competía  con los muchos pájaros que igual se deleitan y alimentan con ellos. La forma de consumirlos es ponerlos en la boca y apretarlos para extraer el líquido, el que por su particular apariencia y textura  es el responsable del peculiar nombre de “moquillo”. Son pocos los usos que se le atribuyen a esta especie, más que todo se centran en la protección de ríos, producción de hojarasca para mejorar los suelos, ornamental, atracción de fauna silvestre y producción de frutos comestibles, los cuales se venden incluso en algunos mercados de Centroamérica. 

 

El mora

Nombre científico: Maclura tinctoria

Familia botánica: Moraceae

A solicitud de: Kelly Esperanza Jiménez Luque, Bogotá, Colombia.

Hermoso y corpulento árbol que habita a lo largo y ancho de la costa Pacífica de Costa Rica. Se caracteriza porque la corteza vieja del tronco y de las ramas más gruesas se desprende en fragmentos muy grandes los cuales caen constantemente, y además las ramas más delgadas presentan espinas muy fuertes. Se cree que este hábito del árbol de desprenderse de su corteza vieja en grandes fragmentos, es para evitar que sobre su tronco se adhieran otras plantas, hongos o líquenes que le podrían causar perjuicios. El mora es una especie dioica, lo cual significa que las flores masculinas y las flores femeninas nacen en individuos separados, por lo cual se puede decir que hay árboles machos y árboles hembras. Los árboles masculinos son más corpulentos y de tronco más recto y cilíndrico, mientras que los individuos femeninos poseen troncos más irregulares y mayor cantidad de ramas, y las espinas son más pequeñas. El nombre de mora se debe a que los frutos maduros se parecen vagamente a las moras. Actualmente esta especie se encuentra en gran peligro de extinción en Costa Rica porque su población natural ha sido severamente explotada, no sólo por el aprovechamiento de su fina y preciosa madera de color miel, sino que al hervirla se obtiene un excelente colorante llamado caqui utilizado durante décadas para teñir las telas de algodón más baratas y populares. Por lo demás son árboles extraordinariamente fuertes y resistentes, y tienen la capacidad de reproducirse eficazmente por medio de postes vivos sin ningún problema.  Para mayor información acerca de esta especie,  visite Los Árboles del Corazón.

 

 

La morera

Nombre científico: Morus alba

Familia botánica: Moraceae

Uno de nuestros árboles favoritos debido a su fácil reproducción y cultivo, y a su veloz y masivo desarrollo. Es una especie originaria de las regiones templadas de Asia, en donde se le conoce y cultiva desde hace miles de años ya que sus hojas son el alimento del gusano Bombyx mori que produce la magnífica y legendaria seda. Es un árbol pequeño de abundante follaje y ramificación cuyos frutos son las verdaderas moras de sabor muy dulce y agradable, pues lo que en Costa Rica se conoce como moras en realidad son zarzamoras (Rubus) de sabor más ácido. Unas 3 ó 4 veces al año cada árbol produce una gran cantidad de moras por las cuales hay que competir con las aves, los murciélagos y las ardillas las cuales son atraídas por estos manjares. Si se logra cosechar una buena cantidad de moras, se pueden elaborar deliciosos dulces, postres, conservas y pasteles. Produce follaje tan abundante que resulta ideal plantarlo en filas y establecer telones vivos y/o cortinas tapavientos. Además sus hojas son un excelente follaje para alimentar a una gran variedad de animales domésticos como cabras, vacas, caballos y conejos, y a varias especies de animales silvestres como venados, perezosos e iguanas. Gracias al veloz desarrollo y alta productividad de esta especie forestal, resulta ideal para aprender y poner en práctica todas las artes de la arboricultura como la reproducción, plantación, podas, injertos, acodos, etc.

 

El murta

Nombre científico: Myrcia splendens  

Familia botánica: Myrtaceae.

A solicitud de: Iván Mora Carranza, Costa Rica.

Su esplendorosa apariencia es una de las características más notables de esta especie forestal nativa de Costa Rica. En efecto, el murta resalta desde la distancia por su copa redonda, follaje denso y de color verde muy brillante, que contrasta notablemente con las hojas más nuevas que al nacer son casi blancas, luego se tornan rosadas, luego rojizas y por último pasan por varias tonalidades de verde. La combinación de hojas nuevas y hojas viejas forman un conjunto de verdad espectacular, convirtiendo a este árbol en una de las más atractivas opciones para plantar en áreas urbanas y residenciales como ornamental de nueva generación. Produce una enorme cantidad de frutillos carnosos que atraen y alimentan a muchas especies de aves. Además, es una excelente especie para crear y desarrollar. bonsais

 

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