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 Especies nativas e introducidas al país, presentadas por:

          

 

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El quebracho o quiebracha

Nombre científico: Lysiloma divaricatum

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Mimosoideae

Allí en donde los terrenos son tan inclinados, agrestes, estériles y rocosos que muy pocas especies de plantas son capaces de sobrevivir, allí es en donde los árboles de quebracho reinan imponentes pues son capaces de nacer, desarrollarse y vivir normalmente sobre las rocas desnudas en ausencia total de tierra o suelo. Esta formidable capacidad de desarrollar sus raíces dentro y en torno de las rocas, como si fueran gaviones vivos, convierten al quebracho en una de las mejores especies forestales para plantar sobre los terrenos pedregosos e inclinados de los cerros y orillas de los ríos y quebradas. El árbol es muy fácil de reconocer por su corteza áspera que se desprende en largas placas verticales como flecos, y por sus abundantes frutos que son unas legumbres delgadas como el papel de color rojo oscuro. La madera de este árbol es tan dura y tan pesada como las rocas de las que se alimenta, y el nombre de quebracho (quiebra-hacha) no es ninguna exageración. Su extraordinaria dureza y resistencia a la podredumbre que ocasionan la humedad y el suelo, convirtieron a esta madera en uno de los materiales favoritos de las poblaciones rurales para la elaboración de postes para construir corrales, ranchos, picaderos y cercas, y cada año miles de quebrachos son tumbados y "rajados" sobre sus lechos de roca para mantener las cercas de alambre de púas en buen estado.

 

El quina

Nombre científico: Cinchona pubescens

Familia botánica: Rubiaceae

Uno de esos árboles que deberían ser declarados héroes y en este caso con carácter casi mundial...  hablamos del quina reconocido por su gran aporte en el tratamiento del paludismo (Plasmodium falciparum).

Nativo desde Costa Rica hasta el norte de Suramérica, incluido Colombia,  Venezuela, Ecuador, Perú y  Bolivia; en Costa Rica se le encuentra principalmente en las partes medias y altas  de la vertiente Atlántica, en la Cordillera de Talamanca y en la Cordillera Volcánica Central, en un rango que va desde los 800 hasta los 2100 m de  elevación, en donde se le ubica en los charrales, orillas de bosques y en bosques secundarios, principalmente donde haya alta humedad  y le llegue buena luz, aunque en sus primeros meses prefiere crecer bajo la sombra y luego cuando adquiere cierto tamaño necesita de una buena exposición a la luz, siendo éste uno de los elementos a tomar en cuenta a la hora de reproducirlo y plantarlo. Una de las zonas más características de esta especie es precisamente Cinchona de Vara Blanca, lugar en donde ocurrió el terremoto el pasado 8 de enero del 2009 y en donde seguramente muchos de estos árboles fueron totalmente arrastrados por la furia de la naturaleza. 

Puede llegar a alcanzar los 30 m de alto, luciendo un cilíndrico tronco de unos 40 cm. de diámetro, el cual está cubierto por una grisácea corteza lisa y en su parte alta sobresale una buena copa compuesta por hojas simples y opuestas, cubiertas por pubescencia por debajo,  las cuales son bastante grandes y pueden llegar a medir más de 30 cm. de largo y alrededor de 15 cm. de ancho, siendo muy atractivas antes de caer, porque se tornan amarillas, luego naranjas y caen de color rojo.  Sus pequeñas y perfumadas flores con forma tubular son rojizas con la punta de los pétalos blancos y llenas de una fina pubescencia, miden como  1 cm. de largo y se presentan en largos racimos terminales de unos 30 cm. que se lucen durante los meses de marzo a setiembre. Los cilíndricos frutos son delgados y leñosos, tornándose negros al madurar indicando que sus 3 a 4  aladas y planas semillas cafesuzcas están listas para salir y colonizar nuevos sitios.  Cabe señalar que esta especie se puede reproducir por semillas, estacas así como por brotes.

En Suramérica el empleo de la corteza molida para el tratamiento de diversas dolencias y enfermedades viene desde épocas muy remotas, gracias a la gran cantidad de alcaloides que posee y mayormente en el llamado "quinina", siendo éste el que permitió desarrollar todo el tratamiento para el control del paludismo, una de las mayores enfermedades a las que se enfrentaron los europeos en el Nuevo Mundo.  Los mismos llamaron a estos árboles como "cascarilla del Perú o cascarilla de los Jesuitas, ya que fueron ellos los que impulsaron su uso y a partir de ahí la demanda por este alcaloide creció tanto que casi logra extinguir a la especie. A mediados del siglo XIX se establecieron plantaciones en Java, India, Ceilán e Indonesia las cuales fueron blanco importante durante la II Guerra Mundial por lo que además se establecieron plantaciones Suramérica y en especial en Perú, el cual lo ha honrado colocándolo dentro de su Escudo Nacional.  Actualmente su uso ha decaído mucho por la producción de productos sintéticos basados en este alcaloide, pero aún así en muchos lugares se sigue empleando para este mismo fin así como antiséptico, febrífugo, tónico y para el tratamiento de úlceras y heridas.   En otros países su madera se utiliza en carpintería y en construcciones varias, no así en Costa Rica.

 

 

El raspaguacal

Nombre científico: Ehretia latifolia

Familia botánica: Boraginaceae

Cuando se escucha la palabra raspaguacal muchos piensan en cosas diversas como una lija, en una cuchara o un cuchillo que arranca las costras de las ollas por ejemplo, pero los que se criaron en el campo en zonas entre los 1200 y 2000 m de altitud tienen muy claro que se habla de las hojas de un árbol, aunque en otras zonas como Guanacaste también se conocen así al chumico (Curatella americana) o al bejuco llamado petrea o nazareno (Petrea volubilis) que poseen la misma característica, porque sus ásperas hojas como lija se utilizaron en el pasado para lavar las ollas, tarros de leche y demás artículos.

Este árbol nativo desde México hasta Panamá puede llegar a medir hasta 20 m de alto y tener un tronco grueso cubierto por una corteza delgada y no muy oscura; sus largas ramas que empiezan muy arriba le permiten tener un tronco limpio muchos metros, su densa y compacta copa perfectamente reconocible a distancia posee hojas simples y alternas,  borde aserrado y la nervadura muy evidente que le da un aspecto como corrugado; son de color verde oscuro por encima y más claras por detrás, pero lo más característico es que son tan ásperas como una lija gruesa. Llama la atención que los brotes tiernos, de un bello color verde amarillento dan la impresión de estar hechos de una fina seda a diferencia de las hojas maduras.

Durante enero a marzo la copa se llena totalmente de flores blancas acampanadas que nacen en pequeños racimos terminales y atraen con su delicado aroma mariposas, abejas y otros pequeños insectos que se encargan de la polinización, para que entre marzo a julio aparezcan sus carnosos y redondeados frutos como de 2 cm de largo, cubiertos por una delgada y lisa cáscara que al madurar se torna blanca y posteriormente cambia a un color casi negro. Muchas son las aves que se ven atraídas por estos frutos y serán ellas mismas las que se encargarán de la diseminación de las semillas.

La madera es dura y fuerte, de color castaño amarillento, brillo bajo, textura fina, grano entrecruzado y presenta un veteado suave, ocasionalmente se le utiliza en construcción. Como árbol se le utiliza como cerca viva de ahí que sea común en orillas de caminos y potreros aprovechando su buena capacidad de rebrote inclusive desde los tocones y se reproduce por medio de semillas. http://www.facebook.com/media/set/?set=a.503944629647123.107153.194845613890361&type=3

 

El ratoncillo

Nombre científico: Myrsine coriacea

Familia botánica: Primulaceae

Como su nombre lo podría sugerir este árbol que en algunas regiones de otros países le llaman palo vidrioso posiblemente por el aspecto blancuzco de su tronco, es como una de esas especies que pasa más tiempo escondida que llamando la atención, ya que si no posee frutos es casi invisible. De México hasta Argentina es muy común en bosques de galería, bosques secundarios y ocasionalmente se encuentran algunos árboles viejos dentro de bosques más maduros; en Costa Rica se le puede ver a todo lo largo del sistema montañoso entre los 1000 y 2800 m de altitud. Un árbol que puede quedarse pequeño no superando los 2 m pero igualmente puede llegar hasta los 8 o 10 m de alto, con un tronco delgado que no supera los 30 cm de diámetro cubierto por una corteza clara que puede variar desde café muy claro a casi blanca si está en un sitio muy abierto con mucha luz. 

La copa formada por pocas ramas largas y ascendentes es poco densa y estrecha; las ramitas de color café claro con muchas lenticelas son largas y delgadas, llenas de nudos y cicatrices dejadas por las hojas caídas; y las más tiernas completamente cubiertas por una pubescencia ferruginosa al igual que las yemas, los brotes y los peciolos de las hojas. Las brillantes hojas verdes de forma lanceolada se caracterizan por ser glaucas por detrás, tener borde entero y un poco revoluto (tirado hacia atrás), ser simples y alternas con rayitas translúcidas en su lámina y al agruparse al final de las ramitas, forman una especie de roseta, que se aprecia si se miran desde arriba, por su tendencia a crecer en forma espiralada. A pesar de ser delgadas son un poco coriáceas y con el nervio central de la nervadura pubescente y muy evidente por su claro color.

Las pequeñísimas flores de unos 3 mm nacen a todo lo largo de las ramitas en las axilas de las hojas, casi no tienen peciolo y se agrupan en pequeños racimos, por lo que le dan un aspecto compacto; poseen 5 pétalos puntiagudos de color amarillento con una mancha en cada pétalo de color marrón. El carnoso fruto presente casi todo el año, igualmente es muy pequeño y puede ser totalmente redondo o tener una pequeña puntita, y al madurar pasan del tradicional color verde a un color totalmente negro, muy visibles para los muchos pájaros que los buscan. Cada fruto tiene una sola semilla. La madera es dura, pero por sus tallos delgados no se aprovecha adecuadamente, se usa en cercas, puertas y corrales de animales, horcones, vigas, alfardas, barandas, mangos de herramientas, cimbras, leña y construcciones ligeras. Con la resina de la corteza de estos árboles llamados “rave poã” o lo que significa medicina para violines, los indígenas Guaraníes de Misiones, cubrían las cuerdas de sus instrumentos musicales para darles resistencia y un mejor sonido, para ello calentaban los tallos y recogían la resina cuando escurría por los cortes previamente hechos. Más fotos se pueden ver en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.571694432872142.1073741849.194845613890361&type=3

 

El reseda

Nombre científico: Lawsonia inermis

Familia botánica: Lythraceae

Árbol pequeño muy ramificado y de copa muy amplia y extendida, originario de los países del Cercano y Medio Oriente en donde se menciona en documentos milenarios por sus reconocidas propiedades medicinales, cosméticas y mortuorias. Durante la época de floración -estación seca y caliente-, produce una abundante y espesa masa de flores de color blanco o rosado claro que hace que las ramas se doblen bajo su peso, y el aroma que despiden es verdaderamente exquisito y se percibe a grandes distancias sobre todo durante las horas de la tarde cuando no hay viento. Aunque parezca increíble, este arbolito fue introducido como un ornamental muy apreciado a Costa Rica desde la época colonial, y fue un componente infaltable en los patios, cercos y jardines de las casas de campo a lo largo y ancho de la provincia de Guanacaste, cuyos poetas, escritores y cronistas dedicaron gran atención a la belleza y aroma exquisito de este árbol el cual hoy día, ya casi nadie conoce.

 

El roble

Nombre científico: Quercus copeyensis

Familia botánica: Fagaceae

A solicitud de:   Juan Manuel Naranjo.

Uno de esos árboles mágicos y llenos de misterio y mitología es el roble, reconocido en todo el mundo a través de la historia misma y reverenciados por culturales ancestrales como los celtas. Quien no ha perdido el aliento al encontrarse frente a frente con uno de estos majestuosos representantes de los bosques de altura. El roble encino, especie nativa de Costa Rica y Panamá, crece en bosques húmedos y siempre verdes ubicados en las partes altas de las cordilleras, entre los 1700 a 3000 m de altitud, en donde puede formar rodales puros; no es exigente en cuanto a suelos, de ahí que no posea problemas para desarrollarse bien en suelos pobres, muy ácidos pero con buen drenaje.

De gran tamaño, que fácilmente puede superar los 30 m de altura, inclusive superando a todos los demás árboles del dosel, por lo que de lejos es fácil ubicarlos especialmente cuando se viaja por la carretera Interamericana Sur. Pero al ser una especie de crecimiento muy lento requiere de muchísimos años para desarrollarse, por lo que aquellos árboles que tengan más de 1 m de diámetro o 1,5 m perfectamente pueden tener 150 a 200 años. Su corpulento tronco presenta gambas no muy grandes en la base que le ayudan a mantener la estabilidad, está cubierto por una corteza grisácea que se desprende en forma de largas placas y conforme el árbol envejece se va haciendo más gruesa y más fisurada, por lo general siempre está lleno de cientos de plantas epífitas, musgo y líquenes, gracias a las propias condiciones de humedad imperantes. Las gruesas ramas que se presentan en la parte alta del tronco, le permite al árbol tener un fuste muy limpio por muchos metros y junto con una compacta y redondeada copa ofrecen una arquitectura particular de fácil identificación.

Sus brillantes y alternas hojas son simples y se agrupan al final de las ramitas en forma espiralada, en donde junto con muchas estípulas y yemas de crecimiento permiten identificar en forma rápida a este grupo de árboles. Al ser una especie monoica presenta sus blancuzcas flores femeninas en pequeños racimos de unos 5 cm de largo y masculinas que son de un tono más verdoso, aparecen en racimos un poco más largos. Los frutos llamados bellotas o nueces, son muy reconocidos por tener una especie de canastita en donde está montada la brillante y dura semilla de color café claro. Los árboles no presentan floración anual, sino que la misma aparece cada 2 o 3 años durante los meses setiembre a mayo y durante abril a diciembre se lucirán los frutos, que madurarán de agosto en adelante. Las semillas poseen una alta capacidad de germinación la que se pierde rápidamente si se almacenan; los arbolitos que crecen en la base de los árboles pueden ser trasplantados fácilmente con muy buenos resultados, pero si necesitan de ciertas condiciones de sombra y luz para desarrollarse, de hecho en condiciones naturales pueden permanecer casi del mismo tamaño por mucho tiempo esperando a que se abra un claro y haya una buena entrada de luz que detone su crecimiento.

La madera es una madera de excelente calidad, es muy dura con un peso específico de 0.71, de color gris pardo, sin mayor diferencia entre la albura y el duramen; de fibra recta, textura media y lustre regular. Tradicionalmente se ha utilizado para fabricar toneles o barriles para añejar vino porque le da un sabor inigualable al mismo, además en postes, vigas, partes de barcos, durmientes, pisos, parquet, muelles, mangos de herramientas, tablillas, y como elementos de decoración en construcciones. Resiste al desgaste y se obtienen taninos para curtir cueros, así como para leña. Pero el papel más importante que ha jugado, fuera de su importancia ecológica, ha sido la en la fabricación de carbón, actividad que durante décadas consumió miles de árboles, especialmente en la zona de la Carretera Interamericana, luego de su apertura, lo que ocasionó la drástica reducción de sus poblaciones. Según estimaciones del CATIE en un lapso de 30 años aproximadamente (1940 a 1972) se cortaron 374.000 árboles, para producir 300.000 kg de carbón semanales, equivalente al aprovechamiento de unas 120-300 ha de bosque por año. Esta actividad se redujo mucho con la creación de Reservas Nacionales.

 

El roble encino

Nombre científico: Quercus lancifolia Sin. Quercus corrugata

Familia botánica: Fagaceae

Sus verdes y brillantes foliolos son simples, alternos caracterizados por su borde dentado del centro hacia la aguda punta. Las flores se presentan en espigas y los solitarios frutos son uno de los elementos más llamativos de los robles, por estar sentados en una pequeña canasta formada por escamas endurecidas y pubescentes que en este caso puede medir unos 3 cm de ancho por1,5 cm de profundidad. El fruto tipo bellota como tal es liso y mide alrededor de 2,5 cm de largo

Su madera utilizada principalmente en construcción pesada y durmientes es de color castaño claro y considerada como muy pesada con un peso específico de 0.68 g/cm3, de difícil trabajabilidad a pesar de tener un grano ligeramente entrecruzado; su secado debe ser muy riguroso porque presenta grietas y tendencia a colapsar.

Como curiosidad se han descubierto fósiles de los frutos de este roble en un afloramiento de La Palmera en la Zona Norte del periodo Pleistoceno (50 a 13 mil años A.C.) en donde los investigadores creen que esta especie llegó allí como producto de la migración ante un cambio climático.

 

 

El roble sabana

Nombre científico: Tabebuia rosea

Familia botánica: Bignoniaceae

A solicitud de: Roy A. Mora Arias, Corredores, Puntarenas.

Uno de esos árboles que todo el mundo conoce porque está presente casi en todo el país con una gran concentración en las zonas urbanas, ya sea en bulevares, parques, aceras y grandes jardines, en donde se le ha plantado o se le ha dejado para poder apreciar y disfrutar la belleza de sus grandes y copiosos ramos de flores rosadas. Es una especie nativa del sur de México hasta Colombia y Venezuela, pero se le ha plantado en muchos otros países que desean gozar de la belleza de su floración. En el país en forma natural se le observa mayormente en la vertiente Pacífica desde el nivel del mar hasta los 1200 m de elevación, así mismo no es raro verlo en lugares más húmedos y con malos suelos en donde inclusive hay mal drenaje.

Se puede decir que es un árbol grande que puede llegar a alcanzar los 30 m de alto  con troncos  de 1 m de diámetro y una ancha base en los árboles más viejos que los hace inconfundibles. La oscura corteza es muy fisurada en forma vertical y su amplia copa, compuesta por gruesas y largas ramas simpodiales, puede desarrollarse muy bien cuando tiene suficiente campo a los lados para extenderse lo que es ideal si se desea una abundante floración.

Las opuestas hojas son digitadamente compuestas, es decir son como una mano abierta, formada por 5 foliolos unidos todos en un mismo punto de donde sale un largo peciolo; estos foliolos son de forma lanceolada (como una lanza) y de color verde con las nervaduras muy evidentes, cabe señalar además que dos de ellos son mucho más pequeños que los otros. En la época seca como un mecanismo de defensa el árbol bota todas sus hojas para canalizar la poca energía que tiene hacia la producción de flores, frutos y semillas. Los grandes y densos ramos de flores que aparecen desde finales de enero hasta cubren casi por completo al árbol transformando su desnuda copa, están compuestos por hasta 30 flores acampanadas de color rosado con el centro amarillo y cada uno de sus pétalos asemeja un papel de seda arrugado, lo que le ofrece una delicada textura y movimiento. Por lo general las flores son rosadas pero pueden encontrarse variaciones desde casi blancas a rosados muy fuertes, eso si hay que tener cuidado porque pueden ser confundidos con el cortés negro (Handroanthus impetiginosus) que es igual pero sus flores son como púrpura.

Los frutos presentes entre abril y mayo, son largas y delgadas vainas que al madurar se tornan de color café y se abren por ambos lados para dejar expuestas sus cientos de semillas unidas a una membrana central de la cual poco a poco se desprenderán para ser llevadas por el viento. Estas delicadas semillas se caracterizan por su peculiar forma similar a un pequeño corazón de color crema y puntas redondeadas con una fina ala transparente y sumamente frágil que fácilmente se rompe. La madera de color crema es considerada moderadamente pesada y de textura media, grano entrecruzado y se deben tomar precauciones a la hora de secarla para que no se vaya a torcer o a reventar; pero se presta fácilmente para ser trabajada de ahí que se le utilice en construcción, enchapes, pisos, acabados internos, muebles, yugos, partes de barcos, mangos de herramientas, lanzas, artesanías, hormas, tacones de zapatos, marcos de raquetas, gabinetes, entre otros. También se le ha utilizado como atrayente de abejas, pájaros, recuperación de suelos, leña, usos medicinales y por supuesto como ornamental, beneficios que aumentan gracias a que su reproducción es sumamente sencilla por medio de semillas las cuales no necesitan ningún tratamiento pregerminativo ni mayores cuidados. Por su belleza El Salvador lo ha honrado como su Árbol Nacional, Barranquilla en Colombia como su Árbol insignia al igual que Cojedes en Venezuela. Ver más fotos en http://www.facebook.com/media/set/?set=a.501903263184593.106841.194845613890361&type=3 

 

El ron ron

Nombre científico: Astronium graveolens

Familia botánica: Anacardiaceae

Para mucha gente el nombre ron ron es muy conocido porque en sus casas u oficinas tienen alguna artesanía o joyería elaborada con la fina madera de esta especie de árbol, pero son pocas las personas que a pesar de lo anterior pueden identificarlo  y mucho menos relacionarlo con su primo el jocote (Spondias purpurea). Una especie originaria desde México hasta el Amazonas y en Costa Rica se le encuentra mayormente en la vertiente pacífica desde el nivel del mar hasta los 800 ó 1000 m de altitud. En condiciones normales puede alcanzar  20 a 30 m de altura y desarrollar un tronco grueso y cilíndrico que puede alcanzar el metro de diámetro,   caracterizado por su llamativa corteza grisácea oscura con grandes manchas claras, producto del desprendimiento de la misma. Su copa es densa, esférica y  no muy amplia formada por ramas gruesas y cientos de hojas compuestas por foliolos de borde aserrado y forma de lanza, los que al acercarse la época seca se tornan rojizos y  amarillentos, indicio de que pronto se caerán, dando la ligera sensación de que se está en otoño. Con las primeras lluvias el árbol se cubre nuevamente de hermosos y brillantes

Las pequeñas flores agrupadas en densos racimos, poseen 5 pétalos de color blancuzcos que se mantienen unidos al pequeño fruto café y de aproximadamente 1 cm  de largo, como un mecanismo aerodinámico para ayudarle a desplazarse con el viento, como una pequeña hélice. Dentro de cada fruto hay una semilla de color blanco muy similar a un grano de arroz, la cual es fácil de germinar y los arbolitos no son exigentes en su manejo y desarrollo. Esta especie tiene la ventaja que se puede reproducir además por medio de estaca  o estacones, si han sido cortados en forma adecuada. La principal razón de que esta especie en muchos lugares ya esté casi extinta ha sido precisamente su valiosa y hermosa madera, la cual posee gran demanda internacional, no solo por sus llamativas bandas negras que contrastan con el amarillo fuerte del resto de la pieza, sino por su fina textura y lustre regular.  Pero a pesar de su gran valor económico mucha gente ignora que el dejar una troza de madera en el campo por unos días es causa de que se desarrollen unos insectos de largas antenas muy voraces llamados cerambícidos y que perforan totalmente la madera en muy poco tiempo, de ahí que la misma debe llevarse a aserrar lo antes posible. Para mayor información acerca de esta especie,  visite Los Árboles del Corazón.

 

La rondeletia o guayabillo

Nombre científico: Rondeletia aspera (Arachnothryx aspera)

Familia botánica: Rubiaceae

En la región occidental del Valle Central, en aquellas zonas en donde los potreros y desmontes se han cubierto nuevamente de vegetación forestal joven, con alguna frecuencia podemos encontrar un arbolito cuya primera impresión nos recuerda a un esbelto guayabo. Se trata de la rondeletia, un árbol pequeño de apariencia y porte muy grácil y elegante, cuya corteza vieja una vez al año se agrieta y se desprende para exponer la corteza nueva, perfectamente lis y de un incomparable color gris verdoso como el jade. Los primeros meses del año aparecen las flores, pequeñas, color carmesí, alargadas y agrupadas en cientos de ramitos pequeños que cuelgan como adornos para el deleite de mariposas y de colibríes. Se trata en definitiva de un árbol nativo y completamente silvestre, cuyos atributos le deparan un enorme potencial como una especie de alto valor ornamental no tradicional para áreas urbanas y residenciales.

 

El rosa de Brasil

Nombre científico: Pereskia grandifolia var. grandifolia

Familia botánica: Cactaceae

Al igual que el mateares, el rosa del Brasil es una planta muy primitiva sobreviviente de los primeros cactos que aparecieron sobre La Tierra hace millones de años, los cuales eran árboles y arbustos con tronco, madera, ramas leñosas, grandes hojas y corteza erizada de espinas largas y delgadas como alfileres. El rosa de Brasil es de crecimiento muy rápido e irregular, lo cual significa que los individuos jóvenes primero desarrollan gran cantidad de ramas y de tallos en todas direcciones antes de definir un tronco central. Los árboles adultos no son muy grandes pero poseen una forma muy notable por su copa densa y compacta de forma esférica con hojas gruesas y de color verde muy brillante. Durante la floración, en la punta de cada rama aparece un ramo de muchas flores muy hermosas de grandes pétalos color rosado. Aunque no es un árbol nativo de Costa Rica, recientemente se le está utilizando con cierta regularidad como un ornamental no tradicional, y para establecer cercas y barreras vivas principalmente.

 

El rosa de monte

Nombre científico: Brownea rosa-de-monte

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Caesalpinioideae

A solicitud de: Annette Rosenow, Costa Rica.

En los bosques húmedos y calientes de las bajuras de Costa Rica, habita una especie de árbol pequeño pero asombroso. Durante sus primeros 10 a 15 años de vida no desarrolla un tronco definido sino más bien un grupo de 6 a 10 tallos excesivamente largos que crecen en todas direcciones y se doblan bajo su propio peso, dando la impresión de ser un extraño matorral en lugar de un árbol. La corteza de estos tallos es notablemente blanca gracias a la formación de abundantes líquenes que le dan este color. A partir de los 4 ó 5 años, la planta comienza a producir sus primera floración consistente de unos grandes y muy atractivos ramos de flores rojo-anaranjadas muy brillantes y de largos estambres, que nacen directamente de los tallos o troncos. En los árboles más grandes estos ramos florales también nacen en los extremos de las ramas y así parecen rosas gigantes, lo cual explica el nombre de este árbol. Esta especie posee la enorme ventaja de que se reproduce por medio de estacas y postes vivos, los cuales muy pronto producen flores aunque no hayan desarrollado ramas ni hojas. Es una especie con un enorme potencial para ser utilizada en proyectos de arborización urbana y residencial.

 

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