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 Especies nativas e introducidas al país, presentadas por:

          

 

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El amarillón o roble coral

Nombre científico: Terminalia amazonia

Familia botánica: Combretaceae

A solicitud de: Donald Bolaños, Costa Rica

Una de esas especies muy conocidas no tanto por su árbol como tal sino por su fina madera, buscada inclusive internacionalmente y muchas veces confundida con la de su primo el surá (Terminalia oblonga).  Una especie nativa de la isla de Trinidad y desde México hasta Perú y Brasil, crece casi desde el nivel del mar hasta los 1000 a 1100 m de altitud y específicamente en Costa Rica se le encuentra en ambas vertientes, formando rodales puros o en bosques de galería o bien en medio de potreros o cafetales en donde los han dejado luego de la eliminación del bosque para cambio de uso; su mayor concentración se da en el Pacífico Central y Pacífico Sur, así como en la Zona Norte. No es exigente en cuanto a suelos, pero se resiste a los suelos arcillosos con mal drenaje así como a sitios con largas sequías, de ahí que no se encuentre en el Pacífico Norte.

El amarillón o roble coral como también se le conoce, es un árbol grande que por lo general alcanza los 30 m de alto y alrededor de 1 m de diámetro, pero si las condiciones son favorables fácilmente supera y en mucho estos tamaños.   Su tronco es bastante recto,  cilíndrico y en su base  cuenta con fuertes gambas cuando llega a ser un árbol adulto, además está cubierto por una delgada corteza de color grisácea que posee fisuras verticales; sus ramas horizontales crecen en forma verticilada, característica de la familia y que recuerda al conocido almendro de playa (Terminalia cattapa). Su copa piramidal es estratificada y no muy densa, que en la mayoría de los casos cuando el árbol está dentro del bosque se ubica en la parte alta del tronco a diferencia de cuando éste se desarrolla en campo abierto que tiende a bifurcarse y formar ramas bajas. Sus hojas son simples, alternas de un brillante color verde oscuro por encima y más pálidas y opacas por detrás, las mismas se agrupan al final de las ramitas y en donde aparecerán los cortos racimos de amarillentas, pequeñas y aromáticas flores, las cuales aparecen casi al mismo tiempo en que el árbol renueva sus hojas. Los pequeños frutos de menos de 2 cm de ancho son muy llamativos  porque son del grupo de los frutos secos y poseen 5 membranas en forma de alas, 2 grandes y largas y tres más pequeñas, las que pasan de un tono verde claro cuando están celes a un café muy claro, como paja cuando están ya maduros y listos para que su única semilla pueda germinar. Hay que señalar que de la gran cantidad de frutos que el árbol produce solo un porcentaje muy bajo posee semillas, el resto se puede decir que son distractores para los depredadores, como  las loras y los pericos que enloquecen con ellos.

La madera considerada como una madera fina de muy alta calidad, es de color amarillenta con hermosas vetas marrones y buen lustre, de textura media y con un grano entrecruzado lo que genera cierta dificultad para trabajarla con herramientas manuales e inclusive para secarla, pero es muy utilizada por ser muy pesada (0.68 gr/cm3) y tener una buena durabilidad natural, por lo que se  le encuentra en diversas construcciones como puentes, vigas, pisos, parquet, tablillas, artesones, carrocerías, muebles, chapas y contrachapados, tarimas, encofrados, partes de barcos, durmientes de ferrocarril, barriles, plywood, cajas para embalajes, mangos de herramientas. Además su corteza tiene taninos empleados para curtir pieles y su forma es muy atractiva por lo que es ideal como ornamental. Se reproduce por medio de semillas o bien por estacas, inclusive cuando el tronco ha sido cortado puede desarrollar brotes o chupones.

 

El anono o chirimoyo

Nombre científico: Annona cherimola

Familia botánica: Anonaceae

Cuenta una leyenda inca que una vez vivió un valiente guerrero de nombre Rumiñahui, que además de ser fiero y noble también era muy bondadoso y compasivo. Al morir en cruenta batalla contra los españoles, fue enterrado como todo un héroe y sobre su tumba se dejó clavada su arma de madera, la cual se transformó en un árbol cuyos frutos eran dulces y con idéntica forma a un corazón humano. Así se explica el origen del anono, árbol nativo de las regiones andinas de Colombia, Ecuador y Perú, pero hace muchos años fue introducido a todos los países de América en donde se le cultiva con cierta regularidad. Es un árbol pequeño que muy raramente sobrepasa los 8 metros de altura, notable por su tronco de forma completamente irregular y ramas largas, delgadas y muy escasas. Gusta de los climas frescos de las regiones montañosas medias y en Costa Rica se le encuentra con mucha frecuencia creciendo en estado completamente silvestre, sobre todo en las cercas y linderos de las fincas ganaderas de las zonas más altas y frías del Valle Central Oriental. Es casi imposible describir la fruta pues su apariencia varía mucho de un árbol a otro y de una zona a otra, y las hay de cáscara o piel completamente lisa o con grandes marcas hexagonales, hasta las que están cubiertas de apéndices semejantes a dedos cortos. En los últimos años los mercados internacionales se han abierto mucho a las frutas tropicales, y ya muchos países americanos cultivan y exportan grandes cantidades de anonas de excelente calidad. Inclusive las frutas silvestres son de sabor dulce, exquisito y muy características por su pulpa de textura levemente "arenosa" al paladar. ¡Los helados y refrescos de anona con leche son fuera de este mundo!

 

El anono amarillo

Nombre científico: Annona squamosa

Familia botánica: Anonaceae

A todos los enamorados de las frutas indígenas, les traemos a un orgulloso miembro de la gran familia Anonaceae. El anono amarillo es un árbol pequeño y olvidado que podemos encontrar con cierta regularidad en los bosquetes remanentes dentro y en los alrededores del Valle Central, desde los 500 hasta los 1300 metros de elevación más o menos. Posee una notable capacidad de nacer y desarrollarse en el suelo del bosque bajo la más espesa sombra de los árboles, casi en total ausencia de luz solar. La corteza de esta especie es notable por ser totalmente negra como el carbón sobre todo cuando está húmeda, y una vez al año produce gran cantidad de frutas amarillas y verrucosas de pulpa blanca de un exquisito sabor agridulce que nos recuerda mucho al del fruto del cacao (Theobroma cacao ). Sería maravilloso poder plantar este lindo árbol frutal con fines de investigación y aprovechamiento doméstico. ¡Se nos hace agua la boca!

 

El arazá

Nombre científico: Eugenia stipitata

Familia botánica: Myrtaceae

Conocida en muchos lugares como guayaba amazónica, porque precisamente es una especie propia de la Amazonía, siendo Perú uno de los principales países en donde se encuentra en forma natural la subespecie sororia que es la que  se ha difundido con más fuerza en otros países para su comercialización (Eugenia stipitata se centra más en Brasil y no es tan comercial). Es una especie muy noble que crece sin problema en suelos pobres y ácidos aunque prefiere aquellos con buen drenaje, también le gusta el sol directo aunque no se resiente si está en semi sombra, lo que le permite ser empleada en cultivos mixtos, de ahí que sea parte de los huertos familiares en sus zonas de origen.

Más que un árbol es un arbusto de unos 3 m de alto, tronco delgado y muy ramificado desde casi la base, lo que le da una copa densa y redondeada; las hojas son simples, opuestas, con la nervadura muy sobresaliente por el envés y redondeadas en la punta cuando nuevas, su fuerte color verde contrasta hermosamente con el tono verde tierno de las hojas nuevas y el tono rojizo de los brotes y de las hojitas más tiernas, así como de las ramitas cubiertas por una muy delicada pubescencia. Las blancas flores son realmente hermosas, formadas por 5 pétalos redondeados cubiertos con gran cantidad de estambres similares a las de la guayaba (Psidium guajava); ellas nacen en las axilas de las hojas en pequeños racimos de 1 a 4 unidades y son muy visitadas por insectos y abejas, en las primeras horas del amanecer que es cuando se abren, pero a pesar de ello  su fecundación es relativamente muy baja, pero por la gran cantidad de flores el arbolito siempre tendrá cosecha.

Lo que más llama la atención son sus grandes y redondeados frutos de unos 10 cm de diámetro, caracterizados por su fuerte color amarillo cuando están maduros, su delgada cáscara, su fina pubescencia, su agradable aroma y por supuesto su gran carnosidad, lo cual los hace un fruto muy buscado para preparar pulpas, bebidas, jaleas o helados ya sea sola o mezclada con otras frutas, especialmente cuando se pueden obtener frutos muy grandes cuyo peso puede superar los 800 gramos, aunque lo común es que anden entre 30 a poco más de 450 gramos; cabe señalar que si se hierve por mucho tiempo sus propiedades aromáticas se pierden. La pulpa es sumamente ácida (pH 2,5) similar a  los limones ácidos (Citrus sp.), por lo que no se consumen en forma directa y por su cáscara tan delgada son de manejo muy delicado, ya que con la temperatura y una mala manipulación se dañan fácilmente, de ahí que deban ser utilizados en las primeras horas de cosechados. Entre sus propiedades nutritivas resalta su alto contenido de agua y poca materia sólida, es rico en vitamina C, hierro y manganeso, además es fuente de proteínas, carbohidratos, calcio, sodio, cobre, caroteno, fósforo, magnesio, ácido ascórbico, magnesio, pectina, potasio, nitrógeno, zinc, fibra y vitaminas del complejo A y B1.

Por sus características arbustivas y por tener frutos casi todo el año, puede ser empleado como ornamental y para atraer ciertas aves y murciélagos que no tienen problema con la acidez de estos frutos, convirtiéndose a su vez en sus dispersores. Pero se debe tener el cuidado de recoger todos los frutos caídos ya que fácilmente se descomponen y se tornan fuentes de moscas y malos olores. Cada fruto puede tener de 3 a más de 20 semillas marrones de 1 a 5 cm de largo, las cuales a pesar de tener una germinación muy irregular, pueden germinar casi en un 100% si se siembran entre los primeros 5 días después de recolectadas, ya que en muy poco tiempo pierden mucha viabilidad. Se recomienda hacerlas germinar en madera suave descompuesta, ya que las propiedades químicas de este medio las estimula más que el sustrato de tierra. Entre otros usos que se le han dado está como fruta disecada, aromatizador para perfumes y en la medicina popular. Vea más fotos en http://www.facebook.com/media/set/?set=a.439386526102934.94663.194845613890361&type=3

 

El árbol de fuego

Nombre científico: Brachychiton acerifolius

Familia botánica: Malvaceae

Este bellísimo árbol es otro miembro de la orgullosa Legión Australiana de árboles nativos de este continente y que desde hace muchos años salieron a conquistar el mundo entero con mucho éxito. Es originario de la costa este de Australia en donde pueden alcanzar alturas superiores a los 40 metros, y al igual que muchas otras especies de árboles que crecen en zonas áridas, el árbol de fuego posee un tronco en forma de barril en su parte inferior en donde almacena grandes cantidades de agua para aprovecharla durante las sequías. El nombre científico acerifolium se refiere al gran parecido que tienen las hojas lobuladas de este árbol con las de los arces o maples (Acer), orgulloso símbolo de Canadá. Una vez al año el árbol se desprende de absolutamente todo su follaje y nos regala una espectacular floración de color rojo encendido. Esta especie posee la extraordinaria particularidad de que las flores no poseen pétalos sino solamente un cáliz el cual es como una copita de color rojo encendido que cumple a la perfección su función de atraer a los insectos y aves polinizadoras. Luego vienen los frutos cuya forma recuerda ligeramente a un guineo negro pequeño. El primer árbol fuego que se plantó en Costa Rica vivió durante muchos años en la esquina sureste del Parque Metropolitano La Sabana, en donde todos los años nos deleitó con su espectacular floración roja brillante en fuerte contraste con la corteza negra, hasta que un cruel rayo lo convirtió en una masa de carbón. Afortunadamente por mientras estuvo vivo produjo muchas semillas de las cuales nacieron todos los árboles que adornan actualmente nuestra Ciudad Capital.

 

El arco o palo de arco

Nombre científico: Myrospermum frutescens

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Faboideae

El arco es un árbol típicamente Mesoamericano y en forma natural es nativo desde México hasta el norte de América del Sur;  en Costa Rica se encuentra únicamente en la provincia de Guanacaste desde el nivel del mar hasta los 500 metros de elevación más o menos, pero  no es muy abundante debido a que la población natural es muy reducida y  que durante muchos años se creyó que era un tipo o variedad de guachipelín (Diphysa americana), pero aunque se parece mucho su tronco es por lo general cilíndrico y así como puede ser muy recto también puede no serlo. Hay árboles que a campo abierto se desarrollan rectos, grandes y con una copa amplia y no muy densa, otros individuos más bien se desarrollan como arbustos pequeños de no más de 3 metros de altura y con la copa densa y comprimida como si se tratara de dos especies diferentes, algo muy inusual en el mundo de los árboles. La corteza llama la atención por ser muy lisa y de un color gris claro que refleja bastante la luz, con muy largas y delgadas líneas verticales de color muy claro que lo hacen parecerse aún más al guachipelín, además tiene gran cantidad de diminutas lenticelas blancas y finas rayas de color claro a lo largo de las ramitas terminales.

Las hojas son imparipinnadas alternas y están formadas por entre 9 y  21 foliolos de color verde claro con gran cantidad de puntos y rayitas transparentes en su lámina, los cuales se pueden apreciar a contraluz utilizando una lupa potente, siendo ellas acumulaciones de aceites esenciales, fenómeno conocido como folíolos pelúcido-punteados. Las flores son casi verdes y se caracterizan por la presencia de 5 pétalos de los cuales 4 se envainan entre sí y el más grande de ellos conocido como velamen o vexilo se extiende hacia arriba como una vela. Sus pétalos son de color blanco, y el velamen está ligeramente teñido de color lila, su tono verdoso es gracias a que el cáliz es muy grande y de color verde oscuro y entonces cuando el árbol florece, de lejos la vista lo que percibe es una difusa masa de color verde claro como resultado de la mezcla de los pétalos blancos con igual número de cálices verde oscuros y se pueden apreciar desde inicios de enero hasta finales de febrero. Los aplanados frutos alados son membranosos con una particular forma curva como un machete para deshierbar, de unos 3 ó 4 centímetros de largo con una única semilla ubicada en el extremo en donde el fruto tiene un color más oscuro, los mismos son verdes cuando están tiernos pero se vuelven de color café claro cuando están maduros. Las pequeñas semillas están completamente fusionados con las paredes internas del fruto que los envuelve, de manera que no hay forma de extraer las semillas sin destruirlas por completo ya que además el fruto es totalmente indehiscente.

La madera es muy dura y muy pesada, con la albura de color crema y el duramen de un llamativo color verde oliva cuando está recién cortada, pero a los pocos meses se va tornando de color café conforme se seca por la acción oxidante del aire; al aserrarla posee un aroma muy agradable y muy característico que recuerda levemente al caramelo. Es fácil de trabajar con herramientas manuales y eléctricas a pesar de ser tan dura, permitiendo un excelente pulido y acabados superiores. Hace muchos años esta fina madera se conseguía ocasionalmente con el nombre de palo de arco o palo arco en los aserraderos y depósitos, en piezas para la construcción de pisos de lujo y construcción en general. En las zonas rurales se sabe muy bien que esta madera es muy resistente a la intemperie, y se le ha utilizado para elaborar postes para cercas y piezas para los corrales del ganado. Además se le ha utilizado como abonos verdes y enmiendas, apicultura, bonsái, bosquetes artificiales, combustibles, fijación de nitrógeno, floración ornamental y forrajes.

Durante la época de fructificación, entre febrero y marzo de cada año, se recogen los frutos al pie y en las cercanías del árbol y se siembran en camas de germinación o bolsas con un sustrato adecuado, enterrando la punta donde está la semilla y dejando el ala por fuera. La germinación se produce al cabo de 2 ó 3 semanas aunque el porcentaje de mortalidad es más bien alto, pues de cada 10 semillas que se siembran germinan sólo unas 3 ó 4. Las plantulitas se pueden pasar a bolsas o recipientes con tierra cuando aparecen sus primeras hojas verdaderas, y se pueden plantar en el campo cuando los arbolitos ya tengan unos 20 ó 25 centímetros de altura. Los árboles  recién plantados muestran un crecimiento firme pero muy lento aún en suelos profundos y muy fértiles, así es que hay que tener un poco de paciencia con ellos. Aunque no se tiene información sobre su reproducción vegetativa o asexual se podría pensar que es factible por la capacidad que tienen los tocones  de rebrotar.

 

El bala de cañón

Nombre científico: Couroupita guianensis

Familia botánica: Lecythidaceae

Esta especie es toda una curiosidad en el mundo de los árboles. Es nativo de las llanuras húmedas y calientes de la vertiente atlántica y del pacífico sur en donde alcanza grandes dimensiones y su tronco es recto y cilíndrico como un cañón. Es inconfundible por sus grandes hojas simples que se agrupan en el extremo de las ramas, y además, sus grandes flores rosadas y carnosas semejantes a magnolias nacen en largos ramos colgantes directamente del tronco y de las ramas más gruesas. Cada flor produce un fruto café, redondo y carnoso del tamaño de un melón, y resulta impresionante observar a los árboles grandes con decenas y hasta cientos de enormes frutos adheridos a su tronco y ramas. Cuando los frutos maduran y caen al suelo, comienzan a descomponerse rápidamente y a producir un gas de olor espantoso que provoca fuertes náuseas a las personas y ahuyenta a los animales. Aunque no se recomienda utilizar esta especie como un ornamental cerca de viviendas o áreas de acampar o comer, es tan curiosa e interesante que no puede faltar en ningún arboreto o parque botánico. Vea más fotos en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.541571969217722.1073741839.194845613890361&type=3

 

La balsa o balso

Nombre científico: Ochroma pyramidale

Familia botánica: Malvaceae subfamilia Bombacacoideae

A solicitud de: Verónica Cuzme Resabala.

Uno de los árboles de más rápido crecimiento en todo el mundo, y prácticamente sólo necesita de aire, humedad y mucho sol para desarrollarse. Es una de las primeras especies de plantas que aparece sobre los derrumbes o sobre los playones de los ríos y en los individuos más jóvenes, las hojas son enormes y pueden alcanzar un área de hasta 1 metro cuadrado. Durante los últimos 10 años, pocas especies forestales se han vuelto tan populares en Costa Rica como la balsa gracias a su madera blanca, muy liviana, extraordinariamente resistente y de excelente trabajabilidad con herramientas manuales o eléctricas, cuyo aprovechamiento aumenta día con día principalmente para la confección de artesanías como esculturas, grabados y máscaras indígenas de gran aceptación entre el turismo. No obstante la gran cantidad de empleo que genera y demanda toda la cadena del valor de la madera de balsa, su aprovechamiento no se está realizando de manera sostenible y solamente se explotan los árboles silvestres que crecen con abundancia en los charrales y abandonos en ciertas regiones del país. Además, es una de las especies forestales más prometedoras para proyectos de absorción de carbono y producción de biomasa para forrajes, coberturas de suelo y sustratos comerciales. Pertenece al selecto grupo de las especies forestales ATRAPA-CARBONO. Vea más fotos en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.541564392551813.1073741838.194845613890361&type=3

 

El bijarro

Nombre científico: Tabernaemontana donnell-smithii (sinónimo Stemmadenia donnell-smithii)

Familia botánica: Apocynaceae

A solicitud de: Teresa Oreamuno, Santa Ana.

Este árbol es probablemente uno de los más fáciles y divertidos de conocer y de reconocer en cualquier momento debido a la muy particular forma de sus frutos, cada uno de los cuales está compuesto de un par de segmentos unidos e idénticos en forma y tamaño. Se puede decir que son frutos "dobles" lo cual explica el nombre común de este árbol (bijarro = dos jarros o recipientes). Este fenómeno es la causa de que también se le llame jocosamente como cojones o huevos de caballo. Es un árbol muy sencillo pero realmente hermoso pues la copa es extendida y se compone de gran cantidad de ramas largas y delgadas con las hojas agrupadas en los extremos. Las hojas simples y opuestas son puntiagudas y presentan la particularidad de tener el borde ondulado como una lámina de zinc para techo. Las flores son de color amarillo claro, de tamaño pequeño - mediano y con la forma de una trompeta, muy ornamentales. Gran cantidad de especies de aves se alimentan de los grandes y gruesos frutos del bijarro. ¿Cómo es posible? Cuando los frutos maduran, se abren por la mitad para exponer un centenar se semillas cubiertas de una carnosidad rojiza conocida como arilo, la cual es muy atrayente y comestible para las aves, las cuales se encargan de dispersar estas semillas largas distancias. Ejemplares de esta especie no puede faltar en ningún parque o arboreto y es ideal para plantar cerca de los ríos.

 

El brasil o brasilito

Nombre científico: Haematoxylum brasiletto

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Caesalpinioideae

A solicitud de: Roxana Soto Zúñiga, Costa Rica.

En la orillas de las playas arenosas de la provincia de Guanacaste, es común encontrar bosques compuestos solamente por árboles de brasil, notables e inconfundibles por sus troncos de corteza gris y de formas espectrales, sinuosos y retorcidos al igual que las ramas, característica que se presenta aún en los arbolitos de pocos años de edad. Es un árbol de enorme importancia ecológica gracias a su tolerancia natural a los suelos arenosos, estériles y cargados de sal próximos a las playas, a pesar de lo cual mantiene su follaje verde y fresco durante todo el año. Desgraciadamente el descontrolado desarrollo inmobiliario que se está produciendo en Costa Rica justo sobre los frágiles ecosistemas en donde esta especie crece naturalmente, está arrasando con sus poblaciones silvestres, y lo irónico es que luego todos buscan desesperadamente especies de árboles tolerantes a la sal y que a la vez den sombra permanente. En el sur de México existe un árbol muy similar al brasil, conocido como palo campeche o campeche (Haematoxylum campechianum), de enorme importancia económica mundial pues de su madera roja se madera la hematoxilina, un efectivo colorante utilizado en laboratorios médicos, microscopía y en la fabricación de tinta. La madera del brasil también es de un intenso color rojo igual a la de su congénere mexicano, pues de hecho el nombre científico Haematoxylum significa madera de sangre. Gracias a la particular forma de su tronco y a sus hojas pequeñas, últimamente el brasil ha comenzado a adquirir mucha popularidad entre los aficionados al bonsái tanto en Costa Rica como en otros países tropicales de América. Vea más fotos en:  https://www.facebook.com/media/set/?set=a.541551855886400.1073741837.194845613890361&type=3

 

El burío

Nombre científico: Heliocarpus appendiculatus

Familia botánica: Malvaceae

El burío o como le llaman en otros países jonote, mozote o majagua azul es una especie de muy rápido crecimiento nativa de México hasta Costa Rica, muy común en zonas abiertas como potreros, bosques secundarios, orillas de caminos y de ríos que se encuentren arriba de los 1000 m de altitud. Pertenece al gran grupo de especies pioneras o amantes del sol, las cuales son de las primeras en llegar a un sitio alterado a colonizarlo y modificar sus condiciones para el posterior desarrollo de especies menos tolerantes a la luz solar.

Es un árbol que por lo general alcanza los 12 a 14 m de alto pero pueden darse casos de árboles que superan los 20 o 25 m de altura, si encuentran condiciones muy favorables. Su tronco es recto con alrededor de 40 cm de diámetro, el cual está cubierto por una corteza grisácea a cafesuzca con miles de lenticelas distribuidas en líneas verticales, la corteza interna que es su recurso más aprovechado es de color rosado y se caracteriza por ser muy fibrosa. La estrecha y ascendente copa es rala y sus ramas viejas presentan lenticelas claras, cicatrices de las hojas caídas y miles de una especie de pelitos rojizos llamados tricomas, los cuales pueden ser simples o ramificados y están presentes en básicamente todas las partes del árbol (ramitas, peciolos, hojas, estípulas, sépalos de las flores y frutos). En la base de los árboles más viejos se observan pequeñas gambas que le ayudan a sostenerse.

Las hojas son simples alternas y relativamente grandes cuya forma ovada o trilobada con el ápice puntiagudo se asemeja a la figura representativa de un As de espadas en los naipes. El borde es irregularmente dentado y de la acorazonada base nacen dos pequeños apéndices y una serie de pequeñas glándulas ubicadas en el borde por el envés, las cuales van disminuyendo su tamaño conforme se alejan de la base. Los peciolos son muy largos y la brillante lámina es de un color verde muy oscuro por encima y casi pálidas por el envés. La nervadura presenta de 5 a 7 nervios amarillentos que salen de un mismo punto en la base, la cual contrasta fuertemente con el color de la hoja por encima. En la base del peciolo se observan unas pequeñas estípulas de color verde que se caen fácilmente.

Los largos racimos de flores de unos 20 cm pueden ser terminales o axilares, y poseen muchas flores dioicas de color amarillentas; siendo las masculinas más grandes y con muchos estambres lo que las hace ver más llamativas mientras que las femeninas son más pequeñas y simples. Durante los primeros meses del año se pueden ver en la parte alta de la copa mientras  que los pequeños frutos de unos 3 a 5 mm de diámetro se reconocen fácilmente porque tienen forma ovalada y son aplastados con un largo y delgado peciolo, pero lo más llamativo es que se encuentran cubiertos totalmente por tricomas los cuales en el borde se extienden como rayos, que hacen recordar a los más imaginativos a una pequeña imagen de la Virgen de los Ángeles. Al madurar se tornan de color rojizos de ahí que los árboles se vean como con flores rojas y al ser muy livianos son fácilmente transportados por el viento, logrando diseminarse por muchos lugares. Las semillas miden alrededor de 2 mm de diámetro y poseen una muy buena germinación, por lo que es muy fácil reproducir esta especie sexualmente o bien asexualmente por medio de acodos o estacas.

Otro elemento importante en esta especie es que todo el árbol se encuentra lleno de una savia mucilaginosa en gran cantidad, la cual es empleada para clarificar o purificar el jugo de la caña de azúcar en su procesamiento para la producción de azúcar o tapas de dulce, siendo esta práctica aceptada dentro de la agricultura orgánica. La madera de color crema es suave y con una densidad de 0,1 a 0,3 g/cm3 por lo que se le considera como de muy mala calidad, aunque hay lugares en donde la usan como leña. No es raro encontrar estos árboles como sombra de café en algunos lugares, en donde además se les aprovecha en artesanías o en medicina tradicional por sus propiedades para tratar heridas, tomando para ello un poco de corteza raspada y poniéndosela encima como un cataplasma. Pero los mayores usos que se le dan a esta especie es en el aprovechamiento de su corteza para la producción de papel y fibras, especialmente en México donde es parte de la cultura de algunas comunidades.

En México por ejemplo la extracción y aprovechamiento de la corteza como fibra es todo un arte, para ello los colectores, esperan la luna nueva para hacer la colecta porque han comprobado que se desprende más fácilmente y en especial la que no recibe la mayor parte de la luz del sol, por lo que tratan de centrarse en el lado oculto al sol. Buscan árboles con troncos rectos, sin nudos y desprenden toda la corteza, luego pasan las tiras de corteza en ángulo de 45° por una ranura hecha en el tronco del árbol que previamente han cortado, con ello desprenden las dos capas que la forman la corteza, la interna y la externa. Por la cantidad de mucílago que ella tiene se deben halar las tiras con un trozo de tela y se debe cuidar de que la corteza interna que es la útil no caiga al suelo para que no se ensucie. Luego se dejan las tiras amarradas 15 días en agua para quitarle el mucílago cambiando el agua constantemente. Al final se lavan muy bien y se ponen a secar al sol. Si la fibra al final del proceso es de color blanca es de buena calidad pero si se ha ennegrecido es de mala calidad. Con estas tiras de corteza también se elabora un papel que es empleado en la elaboración de bellas pinturas de fuertes colores, para ello colocan las tiras en una mesa y las golpean hasta que las fibras se unen entre sí, luego las ponen a secar. Más foto en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.702110936497157.1073741868.194845613890361&type=3

 

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