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El gallinazo
Nombre científico: Schizolobium parahyba
Familia botánica: Caesalpiniaceae
Es muy probable que el gallinazo tenga el récord de ser el árbol de más rápido
crecimiento en Costa Rica, pues personalmente hemos logrado registrar desarrollos
de hasta 3 metros de altura por año. Se Se encuentra sólo en la Vertiente Pacífica del país, y en las regiones en
donde se presenta una estación seca bien definida, forma grandes poblaciones
en las orillas de los ríos y algunos individuos pueden sobrepasar los 30 metros
de altura. Se caracteriza principalmente por su tronco recto y cilíndrico
de corteza muy clara, y por la presencia de gambas reptantes y largas como
aletas, que pueden alcanzar longitudes de hasta 10 metros sobre la superficie.
Los árboles jóvenes de 3 a 5 metros de altura poseen enormes hojas bipinadas
que a veces sobrepasan los 2 metros de largo, y por eso mucha gente cree que
este árbol es más bien una especie de helecho o de palmera. Al igual que todos
los árboles de gran tamaño, el gallinazo también es una de las principales
víctimas de la motosierra por el gran volumen de madera para la construcción
que produce un solo árbol. Pertenece al selecto grupo de las especies forestales
ATRAPA-CARBONO.
El gandul
Nombre científico: Cajanus cajan
Familia botánica: Papilionaceae
El gandul, guandú o frijol de palo como también se le conoce es un hermoso y
noble arbolito que aparentemente se viene cultivando en el viejo mundo
desde hace más de 3.000 años, especialmente en África y la India, por lo
que no se ha podido determinar su origen. Puede llegar a crecer unos 3 m
de altura y desarrollar una copa tupida al ser podado. Posee hojas
trifolioladas, es decir compuestas por tres foliolos u hojitas de unos
6 cm de largo con forma de lanza, las flores son amarillas con manchas
cafés o púrpuras y se encuentran unidas en racimos al final de las
ramitas. Los frutos son vainas de unos 5 cm de largo, similares a las de
las arverjas y en su interior hay de 2 a 6 semillas redondas de color
verdes cuando tiernas y blancas o manchadas al madurar. Se adapta
bien a muchos lugares, inclusive en aquellos que se encuentran por encima
de su rango normal de crecimiento, que va de los 0 a los 1200 m de
elevación, así como en los que se presentan periodos de sequía, aunque
necesita de buena humedad en los primeros meses de plantado.
Es muy fácil de reproducir por semilla y una vez plantado inicia su cosecha entre
los 3 y los 5 meses, continuándola por varias semanas. Básicamente no
tiene plagas ni enfermedades, fuera de los nemátodos y los hongos que
pueden estar presente en el suelo. Se puede podar para fomentar una
abundante nueva cosecha. Aunque la definición de la palabra "gandul" según
la Real Academia Española significa vago, se le debería cambiar el nombre
a esta especie, ya que de vaga no tiene nada, empezando porque es
una excelente trabajadora en lo que se refiere a la recuperación de
suelos pobres y compactos, porque en muy poco tiempo les incorpora mucha
materia orgánica, les fija grandes cantidades de nitrógeno y sobre todo
los descompacta por la acción de su gran cepa de raíces, mejorando la
estructura, la aireación y el drenaje. También ayuda a protegerlos contra
la erosión y puede ser incorporado directamente como abono verde.
Otros usos que se le han dado son como barrera viva, producción de forraje
de muy alta calidad, sombra de almácigos, tapavientos, leña, medicinal,
repelente de animales e insectos que viven en el suelo porque sus raíces
son venenosas y posee un alto potencial como ornamental.
Pero indiscutiblemente el mayor beneficio que el gandul nos ofrece son sus
semillas comestibles, las cuales son libres de colesterol, muy ricas en
proteínas, fibras, carbohidratos, vitaminas y minerales, inclusive la FAO
considera que puede llegar a sustituir parcialmente al trigo en la
elaboración de harina para pastas. Se pueden consumir verdes como arverjas
o bien enlatadas, secas o congeladas y no solo existe una gran demanda
internacional sino que en países del Caribe y Centroamérica hay una
extensa lista de recetas a base de este grano, sobresaliendo el famoso
sancocho de guandú con carne salá que es el plato del Carnaval de
Barranquilla en Colombia, el arroz con guandú caribeño de Panamá o
los guandules guisados de República Dominicana que son comidas nacionales.
El gavilán
Nombre científico: Pentaclethra macroloba
Familia botánica: Mimosaceae
A solicitud de: Jorge Sánchez Camacho, Costa Rica.
Un hermoso árbol del bosque húmedo de las bajuras de la zona Atlántica y
Zona Norte, especialmente de las Llanuras de Guatuso, San Carlos,
Sarapiquí, Tortuguero así como Baja Talamanca, en donde crece hasta
alrededor de los 600 ó 700 m de elevación, a orillas de ríos, en sitios
pantanosos, planicies y en especial en lugares con suelos arcillosos, de
ahí que se le ha asociado como un indicador de suelos pobres. Es una
especie originaria de Nicaragua hasta Brasil. En su ambiente natural puede
alcanzar los 35 ó 40 m de altura, desarrollando un tronco grueso de hasta
poco más de un metro de diámetro de color oscuro con gambas poco
desarrolladas y ramas gruesas las cuales sostienen a una copa bastante
densa, formada por cientos de hojas compuestas por diminutos foliolos los
cuales se cierran en la noche, característica que se denomina
"nictinastía".
A campo abierto desarrolla una hermosa y
extendida copa ramificada desde muy abajo, lo cual le brinda un aspecto
muy llamativo y ornamental, especialmente cuando se llena de hermosos y
contrastantes racimos de pequeñas flores blancas repletas de largos
estambres al final de las ramitas, las cuales son grandes atrayentes de
abejas, mariposas y otros insectos. Durante todo el año se pueden apreciar
los largos y leñosos frutos en forma de vaina, los cuales permanecen en el
árbol aún después de que explosivamente se han abierto de par en par
lanzando a las semillas a larga distancia, quedando ambas partes del
fruto unidas entre sí, lo cual ha dado origen a su nombre común, por la
similitud de éstos con las alas extendidas del gavilán, pero no es raro
que hayan personas que lo conozcan más como quebracho. Las semillas son de
forma romboide, de color café oscuro, aplastadas y de 2 a 3 cm de
diámetro, las cuales contienen sustancias tóxicas que las protegen de los
depredadores, lo cual le permite a la especie tener una alta regeneración
y unido a la capacidad que poseen las pequeñas plántulas de desarrollarse
en sitios sombríos a gran velocidad logra colonizar grandes
extensiones.
Comercialmente el gavilán se ha utilizado como
madera de construcción gracias a que es una madera de alta calidad, de
grano recto, textura media, moderadamente pesada y no da problemas
para trabajarla, logrando un buen acabado, de ahí que se emplee en vigas,
pisos, muebles, chapas, pulpa para papel, puertas y marcos de ventanas,
cerchas, andamios e inclusive como durmientes de ferrocarril, debido a que
es muy resistente a la pudrición. Posee además propiedades medicinales,
taninos en su corteza y de sus semillas se extrae un aceite para cocinar y
para elaborar jabones y lubricantes, pero aún esta especie ofrece más
beneficios como es la obtención de leña, carbón, propiedades raticidas
(semillas), sombra gracias a su gran copa y sobre todo la capacidad
de recuperar suelos degradados gracias a la fijación de nitrógeno que
realizan las bacterias Rhizobium que viven en sus raíces.
El granado real o granadero.
Nombre científico: Punica granatum
Familia botánica: Punicaceae
A solicitud de: Patricia Cuadra, Costa Rica.
Aunque es originario de la porción sur del continente asiático, la reproducción y
cultivo de este hermoso arbolito se realiza desde las primeras páginas de
la historia de la Humanidad, y ya desde los inicios de la colonización europea
fue introducido rápidamente a todas las regiones tropicales y subtropicales
del mundo. La razón de esta rápida distribución se debió principalmente a
que los muy atractivos y apetecibles frutos de color rojo brillante de este
árbol, conocidos como granados, poseen una gran cantidad de semillas
cubiertas de una pulpa carnosa de color rojo translúcido, comestible, dulce
y de sabor muy refrescante y agradable, que desde hace mucho siglos se ha
utilizado para elaborar licores muy finos y muy costosos. En la actualidad
los frutos del granado real son la materia prima de una muy dinámica y creciente
industria que elabora toda clase de dulces, postres, tintes, esencias, colorantes
comestibles, saborizantes, licores, refrescos, helados y hasta gaseosas. Por
su forma compacta, follaje denso, hojas pequeñas y brillantes, y por sus hermosas
flores de color rojo, el granado real es uno de los árboles emblemáticos para
cultivar en parques y jardines conceptuales, y una de las especies favoritas
de los grandes maestros del Bonsai en todo el mundo.
El grano de oro.
Nombre científico: Duranta repens
Familia botánica: Verbenaceae
Contrario a lo que comúnmente se cree, el grano de oro es un arbusto grande
totalmente nativo de nuestro país, y con un amplio rango de distribución
desde el sur de los Estados Unidos hasta la cuenca del Amazonas. Es muy
fácil de reconocer e identificar gracias a sus hojas pequeñas que nacen en
grupos compactos a lo largo de sus ramas largas, delgadas y arqueadas.
También produce atractivas flores de color lavanda y con olor a violeta,
agrupadas en ramos alargados que se forman en la punta de las ramas. Al
ser polinizadas por las abejas y las mariposas, las flores producen
racimos de frutos amarillos, carnosos y redondos, los cuales no son
comestibles para las personas pero atraen y alimentan a más cantidad y
variedad de aves silvestres que ninguna otra especie de arbusto. El denso
y compacto follaje permanece lozano aún durante la estación más seca y
caliente, y las flores y frutos se producen sin interrupción durante todo
el año. Es una planta sumamente fácil de reproducir por medio de semillas,
estacas y ramas; su cultivo y mantenimiento no requiere de mayores
cuidados y no se le conocen plagas ni enfermedades de importancia. Por
todas las anteriores características, el grano de oro es uno de los
arbustos ornamentales más gustados y populares del país y muy
probablemente de los trópicos de todo el mundo.
La gravilia
Nombre científico: Grevillea robusta
Familia botánica: Proteaceae
A solicitud de: Guido Soto Cortés, Costa Rica.
La gravilia es otra de las muchas especies forestales originarias del
continente australiano que han sido introducidas y propagadas a lo largo y
ancho del planeta, tanto a la intemperie como en ambientes artificialmente
controlados. Se caracteriza por ser un árbol muy corpulento que puede
alcanzar hasta 40 metros de altura, de tronco cilíndrico y muy recto, y de
copa verticalmente extendida. Su follaje posee una textura visual muy
atractiva gracias a sus hojas parecidas a las frondas de un helecho, y
durante todo el año produce flores alargadas de color amarillo o naranja
que se agrupan en ramos alargados con la apariencia de un coral u otro
extraño ser marino. Estas flores producen abundantes cantidades de néctar
dulce y aromático que atraen y alimentan a muchas especies de aves así
como a las ardillas, monos y murciélagos. Produce una madera de excelentes
propiedades y con una figura que recuerda mucho a los robles
(Quercus), motivo por el cual es una de las maderas favoritas para la
confección de artesanías ornamentales.
¡ATENCIÓN!
Algunas personas pueden sufrir de muy severas alergias en la piel al
contacto con las flores, hojas y aserrín de la madera de la gravilia.
En Costa Rica la gravilia se comenzó a plantar muy
probablemente a finales del Siglo XIX, a juzgar por las más antiguas
fotografías de la ciudad de San José en donde se pueden observar
claramente árboles de cierto tamaño plantados abundantemente en las aceras
y parques de la capital. En otras fotografías de la misma época también se
pueden observar postes vivos de gravilia plantados en las antiguas aceras,
lo cual revela por un lado la capacidad de esta especie de reproducirse
fácilmente por este medio, y por otro lado el desconocimiento de las
personas de la época acerca de los enormes tamaños que alcanza esta
especie en pocos años, de ningún modo compatible para zonas residenciales.
Durante muchos años las gravilias se utilizaron exitosamente como árboles
de sombra en los cafetales ubicados al sureste de la provincia de San José
y parte media de la provincia de Cartago, pero fueron eliminadas con la
introducción de la variedades de cafeto tolerantes al sol. De esas
gravilias que una vez adornaron las calles y avenidas de nuestra otrora
hermosa ciudad capital, no quedó nada más que sus fotografías.
Los guabos y cuajiniquiles
Nombre científico: Inga (varias especies)
Familia botánica: Mimosaceae
Todas las especies de guabos y cuajiniquiles son originarias de los trópicos
americanos, desde México hasta la Patagonia, pasando por América Central y
por todas las islas antillanas. Son árboles por lo general corpulentos, y
hay especies de tronco bajo y copa amplia, y especies de troncos gruesos y
cilíndricos pero de copa estrecha. Todas las especies del género Inga
poseen hojas compuestas perfectamente paripinadas, con una curiosa
glandulita sobre el raquis, justo donde se une cada par de folíolos. Esta
glandulita es un nectario que produce un líquido dulce del cual se
alimentan ciertos tipos de hormigas. Además, en ambos lados del raquis
siempre encontramos tejido laminar formando como una especie de alas.
Probablemente Costa Rica es el país en donde se encuentra la mayor
cantidad de especies de guaba y de cuajiniquil en todo el continente
americano, con más de 50 especies en todas las regiones del
territorio nacional, desde el nivel del mar hasta los 2500 metros más o
menos.
En Costa Rica a algunas especies de guabos también se les conoce
como cuajiniquiles.
La diferencia es que los guabos por lo general
son árboles más grandes y corpulentos, de frutos grandes y comestibles,
mientras que los cuajiniquiles son más pequeños y menudos, y de
frutos no comestibles. Son los árboles perfectos y más serviciales que
hay. Las diferentes especies de guabo se han utilizado en Costa Rica para
una enorme diversidad de usos, incluyendo frutos comestibles, leña,
madera, postes vivos para cercas, forraje para el ganado, plantaciones
para cafetales y cacaotales, mejoramiento y protección para el suelo,
barreras tapavientos, fijación de nitrógeno, atracción y alimentación de fauna silvestre, etc.
Los guabos son mejor conocidos en Costa Rica por sus frutos, unas grandes
legumbres en cuyo interior encontramos varias semillas cubiertas de un
tejido blanco esponjoso y de sabor dulce y muy agradable al paladar para
casi todas las personas. Durante la época de cosecha es común encontrar
lugares o personas que venden estos frutos, especialmente la guaba
machete (Inga spectabilis), la guaba peluda (Inga
tonduzii, foto), la guaba caite (Inga sapindoides)
y el guabo mecate (Inga edulis). Son muy fáciles de reproducir en
almacigales por medio de semillas y algunas especies se reproducen muy fácilmente
por medio de postes vivos. La mayoría de las especies crece de rápida a moderadamente.
Algunos guabos poseen una magnífica forma de tronco bajo y copa
extendida, y muchos cuajiniquiles son de tamaño pequeño con muy atractivo
follaje y abundante floración blanca.
El guachipelín.
Nombre científico: Diphysa americana
Familia botánica: Papilionaceae
Uno de los árboles emblemáticos de la cultura costarricense por la gran cantidad
de beneficios que ha ofrecido a nuestra sociedad desde hace siglos. Fue uno
de los primeros árboles utilizados en nuestro país para establecer cercas
vivas gracias a su notable capacidad para reproducirse rápida y eficazmente
por medio de postes vivos o postes de pega. Su madera es dura, pesada y extraordinariamente
resistente a la pudrición ocasionada por la humedad y los hongos del suelo.
Es el primer árbol que florece justo unos días antes de iniciar la estación
seca, y es cuando su copa se cubre de un espeso manto de flores color amarillo
encendido. Uno de los árboles favoritos para desarrollar individuos ornamentales
en áreas verdes gracias a su alta tolerancia y excelente respuesta a las podas
de formación. En lengua maya, el nombre guachipelín significa algo
así como el-árbol-de-los-siete-cascabeles, debido a que cuando el árbol
bota todas sus hojas cuando produce sus frutos, y al soplar el viento estos
producen un particular sonido cuando se rozan entre sí. Gracias a su corteza
áspera y gruesa, el guachipelín es uno de los mejores árboles tutores para
"pegar" y cultivar toda clase de plantas epífitas como las guarias moradas
y otras orquídeas, helechos, bromélias o piñuelas, cactos aéreos, etc.
El guácimo
Nombre científico: Guazuma ulmifolia
Familia botánica: Sterculiaceae
Lindo árbol muy común a lo largo y ancho de todo el territorio comprendido desde
el Valle Central Occidental hasta el Pacífico Norte, desde el nivel del mar
hasta los 1200 metros más o menos. En los potreros abandonados tiene la capacidad
de reproducirse masivamente y formar "guacimales" o bosques casi puros de
su misma especie. Su forma es muy variada pues así como hay individuos de
tronco recto y copa redonda, también los hay de troncos múltiples y retorcidos
con la copa amplia y muy irregular. Es fácil de reconocer gracias a sus característicos
frutos negros, leñosos y ásperos (recuadro) que podemos encontrar en
las ramas y/o en el suelo cualquier día del año. En nuestros países mesoamericanos
los árboles son aprovechados intensivamente como fuente de excelente leña.
Además, el follaje y los frutos son una abundante fuente de forraje muy nutritivo
para el ganado. Recientemente se ha descubierto que su madera semidura no
posee rival para elaborar piezas torneadas de excelente acabado. Su corteza
áspera y gruesa, y sus ramas bajas y horizontales, lo convierten en un excelente
árbol percha o tutor, ideal para "pegar" y cultivar toda suerte de plantas
epífitas o trepadoras como bromélias, orquídeas, cactos arbóreos, pimienta,
vainilla, filodendros, etc. La reproducción es muy fácil por medio de semillas,
las cuales germinan masiva y vigorosamente en el suelo como una plaga sin
necesidad siquiera de abrir el fruto.
El guaitil, jagua, genipa o caruto
Nombre científico: Genipa americana
Familia botánica: Rubiaceae
Uno de los árboles más interesantes de América desde el punto de vista antropológico,
cultural y etnobotánico. Como dato curioso, en las regiones húmedas los árboles
de guaitil llegan a ser muy grandes y corpulentos, mientras que en las regiones
en donde se presenta una estación seca de varios meses los árboles se desarrollan
pequeños y a veces arbustivos. El árbol es especialmente llamativo e interesante
por sus largas ramas simpodiales y verticiladas, por sus amplias y brillantes
hojas opuestas y por sus grandes frutos parecidos a guayabas
que nacen solamente en las puntas de todas las ramas. Los frutos son de color
blanquecino en su interior y curiosamente contienen un jugo transparente que
en contacto con el aire se convierte en un poderoso tinte azul oscuro, cualidad
que ha sido aprovechada desde la antigüedad por los pueblos indígenas americanos
para pintar y teñir el algodón, el cuero, la madera, la cerámica y hasta su
propia piel en donde permanece indeleble más de una semana. Se necesitaría
de mucho espacio para poder citar todas las aplicaciones, usos, ceremonias,
remedios y supersticiones derivados de todas las partes del guaitil entre
los pueblos de América. Los frutos maduros son comestibles para las personas
y su pulpa agridulce se puede consumir al natural o en conservas y refrescos,
aunque su sabor no es del agrado de todos. Por último, esta especie posee
una enorme importancia ecológica pues los frutos atraen y alimentan a los
peces de ríos, lagos y lagunas. La palabra guaitil es
un vocablo azteca que significa precisamente árbol
azul.
El guamacho o rosa del desierto
Nombre científico: Pereskia bleo
Familia botánica: Cactaceae
Junto con el mateares y el rosa del Brasil, el guamacho pertenece a un grupo de plantas muy primitivas,
casi fósiles vivientes, que son el eslabón evolutivo entre los primeros árboles
con flores con pétalos, y la enorme familia de los cactos. Hace millones de años, los primeros
cactos que aparecieron sobre el planeta tenían la apariencia de árboles medianos,
con tronco leñoso, ramas largas, hojas grandes y espinas muy largas y abundantes.
El guamacho es un arbolito pequeño pero verdaderamente espectacular cuando
produce sus flores, tan hermosas y llamativas como rosas rojas, gracias a
lo cual se ha ganado el nombre de rosa del desierto
ya que es capaz de producir abundantes flores en las puntas de cada rama aún en las
condiciones más áridas y secas de las regiones tropicales. Los frutos son
carnosos, en forma de cono perfecto invertido, y al madurar se vuelven de
color amarillo y son comestibles, con un agradable sabor agridulce y textura mucilaginosa
con la propiedad de aliviar muy rápida y efectivamente los trastornos digestivos.
Gracias a su fácil reproducción, a sus abundantes espinas y a su veloz crecimiento,
el guamacho es una excelente opción para establecer cercas vivas impenetrables
en lugar del horrible y muy peligroso alambre de púas. Recientemente se
descubrió que esta planta contiene un compuesto químico que actúa muy
eficazmente en contra del desarrollo de ciertos tipos de cáncer que
afectan a las mujeres principalmente.
El guanacaste
Nombre científico: Enterolobium cyclocarpum
Familia botánica: Mimosaceae
El Árbol Nacional de Costa Rica. Uno de los más bellos y nobles árboles
de las regiones tropicales de América, notable e inconfundible por su majestuosa
copa extendida de diámetro hasta 4 veces la altura total del árbol.
Fue bautizado por los antiguos indígenas mesoamericanos como cua-necaxtli,
que traducido al español significa el árbol de las orejas a causa de
que los frutos que produce este árbol son unas legumbres cuya forma efectivamente
recuerda a una enorme oreja humana. A pesar de ser un
símbolo patrio legalmente declarado, nunca
hemos logrado comprender por qué en Costa Rica se permite la destrucción de
estos magníficos árboles en proyectos urbanísticos y de explotación maderera.
A pesar de ser un árbol de madera muy pesada y dura, los individuos crecen
sorprendentemente rápido y comienzan a producir frutos y semillas a partir
de los 8 años de edad. La especie posee una sorprendente capacidad para reproducirse
masivamente a partir de unos pocos individuos adultos, y puede llegar a formar
bosques casi puros en terrenos abandonados. Pertenece al selecto grupo de
las especies forestales
ATRAPA-CARBONO.
El guanacaste blanco
Nombre científico: Albizzia niopoides
Familia botánica: Mimosaceae
Común es viajar por las llanuras de Guanacaste y de vez en cuando ver un hermoso árbol
que de primera entrada se ve como un guanacaste (Enterolobium cyclocarpum) pero
su tronco es muy diferente, por lo que siempre la gente se va con la duda. Por
este parecido es que se le llama guanacaste blanco aunque en otros países se le
llama frijolillo, perico, guábilo, vainillo, anchico blanco, fatinha seca o
gallinazo. Nativo básicamente de toda Latinoamérica aunque en la mayoría de los
países de Suramérica se reporta como una variedad siendo ella Albizzia niopoides
var. niopoides. Le gusta desarrollarse en bosques secos y húmedos de zonas
bajas, en donde los suelos tengan buen drenaje, soporta bien el fuego y las
sequías.
Es un árbol de unos 30 m de altura, de tronco recto, grueso y cilíndrico,
cubierto por una corteza muy clara que se desprende en placas concéntricas que
le dan al tronco un aspecto como de cráteres muy particulares, además suelta un
fino polvo de ahí que en Brasil lo llamen “fatinha seca” o harina seca. Sus
ramas son largas, gruesas y ascendentes, que le otorgan una copa redondeada y
extendida pero no tan amplia ni tan baja como el guanacaste y en su base se
observan unas pequeñas gambas que le ayudan con la estabilidad; las que pueden
unirse a las poderosas raíces que muchas veces sobresalen entre el terreno.
Las ramitas presentan unas rayitas blancas a todo lo largo y las más tiernas
junto con los peciolos están cubiertos por una muy fina pubescencia poco
visible. Las hojas son alternas y bipinnadas con pinnas opuestas entre si,
formadas por cientos de pequeñísimos y muy finos foliolos de color verde intenso
brillante. El árbol es semideciduo y deja caer parcialmente sus hojas en la
época seca.
Las pequeñas flores amarillentas o blancuzcas se forman en racimos o
cabezuelas axilares evidentes entre febrero y marzo, y en algunos lugares pueden
verse incluso hasta junio. Ellas en forma individual son poco llamativas ya que
por su poco tamaño casi únicamente lo que se ve es un ramito de estambres unidos
en su base. Los tallitos de los racimos y los pedúnculos de las flores son
pubescentes. Los frutos presentes entre marzo a agosto o setiembre son legumbres aplanadas y
delgadas de alrededor de 10 cm de largo y poco más de 1 cm de ancho, las que al
madurar se tornan de color café claro o color paja, confundiéndose fácilmente
con la hojarasca seca cuando caen al suelo. Las semillas en número de 8 a 10 por
fruto son redondeadas, aplastadas y presentan como un pequeño hundimiento en el
centro; son de color café y para liberarse el fruto se abre por un lado. Cuando
el fruto está tierno se pueden ver las semillas dentro del mismo.
La madera es de color anaranjado claro, con un grano muy entrecruzado por lo que
es difícil darle buen acabado, pero aún así es fácil de trabajar, presenta
además una textura mediana y un lustre regular con reflejos dorados. Su secado
natural debe cuidarse porque tiende a rajarse, y por ser muy pesada se empleada
en construcciones internas como vigas, horcones, durmientes de ferrocarril,
entablonadas, postes para minas, artesones, así como en acabados internos y
.tratada se puede usar en exteriores como horcones, postes de cercas y estacas.
Posee muy buenas propiedades para pulpa para papel y como ornamental, así como
árbol de sombra, forraje, abonos verdes, melífera, recuperadora de suelos. Como
leña a pesar de tener buenas características no se utiliza mucho porque posee un
olor muy fuerte que se le pega a las comidas.
Entre las curiosidades de esta especie sobresale que su tronco es muy
resbaladizo lo que lo hace difícil para subir y sostenerse, especialmente si se
trata de momos u otros animales, por lo que en algunos lugares le llaman “aché”
que significa temido por los monos. El género Albizzia está dedicado al italiano
Filippo de Albizzi que fue un gran aficionado de las plantas y la especie
niopoides hace referencia a la similitud con el género Niopa. Más fotos en
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.534384296603156.1073741829.194845613890361&type=3
El guapinol
Nombre científico: Hymenaea courbaril
Familia botánica: Caesalpiniaceae
A solicitud de: Abel Vargas Salazar, Costa Rica.
Presentamos l "duro" del Reino de los Árboles, y no es ninguna exageración. Su madera
color rojo oscuro se cuenta entre una de las más duras y pesadas del mundo
entero, y la corteza del tronco y ramas posee la textura, dureza y apariencia
de una piedra, de lo cual puede dar fe cualquiera que haya intentado clavar
un clavo en el tronco de este árbol. A pesar de todo esto el guapinol es célebre
por sus grandes frutos leguminosos cuya gruesa cáscara sólo se puede quebrar
con la ayuda de un martillo. En el interior de los frutos encontramos varias
semillas grandes cubiertas por un tejido harinoso, comestible y muy nutritivo
conocido como pinole, pero cuyo fuerte olor y sabor a muchas personas
les resulta desagradable. Durante la época precolombina los indígenas mesoamericanos
recolectaban y almacenaban grandes cantidades de frutos de guapinol durante
la estación seca, para aprovechar el pinole que era un alimento sagrado por
su alto valor nutritivo y energético. Por último, la corteza del guapinol
y la cáscara de sus frutos contienen grandes cantidades de ámbar vegetal o
sea, una resina transparente y espesa que al exponerse al aire se endurece
como un cristal, y no es raro encontrar todo tipo de insectos que en algún
momento quedaron atrapados dentro de gotas o bolas de ámbar. Para
mayor información acerca de esta especie, visite
Los Árboles del Corazón.
Los guarumos
Nombre científico: Cecropia (varias especies)
Familia botánica: Cecropiaceae
A solicitud de: Ana Gabriela Hindelang, Costa Rica.
Árbol imposible de confundir con cualquier otro gracias a su tronco largo y delgado,
con raíces aéreas y curvadas en la base, ramas muy pocas pero también largas
y delgadas en cuya punta nacen grupos de enormes hojas simples compuestas
de lóbulos ásperos y muy prominentes con la apariencia de manos abiertas (foto).
En Costa Rica hay 5 especies muy semejantes entre sí distribuidas por todo
el país. En la mitología de muchos pueblos de América tropical, estos extraños
árboles son considerados seres místicos del bosque con grandes poderes sobrenaturales,
por la creencia de que son capaces de atraer rayos y quedar intactos. Los
guarumos poseen una invaluable importancia ecológica pues son los primeros
árboles que nacen y aparecen abundantemente en los terrenos destruidos por
el fuego, la deforestación, los derrumbes y las inundaciones, iniciando un
complejo y maravilloso proceso de regeneración natural de la vegetación en
donde unas especies de plantas modifican el ambiente para el desarrollo de
otras, y así sucesivamente. Los frutos son diminutos y nacen en racimos largos
que son devorados ávidamente por muchas especies de aves y de murciélagos.
Por último, las hojas ásperas de los guarumos son uno de los alimentos favoritos
de los simpáticos perezosos o pericos ligeros (Bradypus y Choloepus). Se sabe que
la palabra guarumo es una derivación del vocablo yagrumo de origen antillano,
pero su significado es impreciso.
El guastomate
Nombre científico: Ardisia revoluta
Familia botánica: Myrsinaceae
Si usted es amante y protector de las aves, de los ríos y de la vida silvestre
en general, se alegrará mucho de saber que existe una especie de árbol especialmente
creado para satisfacer estas labores y necesidades. En efecto, se trata de
una especie que gusta crecer y desarrollarse principalmente a orillas de los
ríos y quebradas bajo la sombra de otros árboles más grandes. En la lengua
Náhuatl, el nombre de esta especie (cuauitl-tomatl = gua-tomate) significa
el árbol de los tomatitos en alusión
directa a los miles de frutillos carnosos y rojos que produce una vez al año,
cuyo tamaño, forma y posición permiten que muchas especies de aves y de murciélagos
los puedan capturar y devorar en pleno vuelo. Al caer, los frutos maduros
son ávidamente engullidos por los peces de agua dulce de las quebradas, ríos
y lagos. Su tamaño pequeño - mediano, follaje compacto y brillante de follaje
perenne durante todo el año, y enormes ramos de flores blancas y fragantes,
convierten al guastomate en una de las especies forestales nativas de mayor
valor ornamental, paisajístico y ambiental. En algunas partes del país también
se le conoce como tucuico, aunque preferimos reservarnos
este nombre sólo para otra especie de árbol de la misma Familia botánica,
también descrita en el presente álbum.
El guayabo
Nombre científico: Psidium guajava
Familia botánica: Myrtaceae
¿Habrá alguien en Costa Rica que no conozca al guayabo o no haya comido al menos
una vez en su vida uno de sus exquisitos frutos? Desde las playas de ambas
costas hasta las altas montañas, en climas secos, muy húmedos, fríos o calientes,
sobre los suelos muy fértiles hasta los muy rocosos, siempre encontraremos
árboles de guayabo creciendo totalmente indiferente e inmune a los rigores
ambientales. Se reproduce tan fácilmente por medio de sus semillas en cualquier
sitio, que éstas son capaces de germinar aún dentro de su propio fruto maduro
antes de caer al suelo. Es uno de los mejores árboles para plantar en proyectos
forestales para la atracción y alimentación de la fauna silvestre, ya que
sus frutos dulces y carnosos son irresistibles para los animales herbívoros
como los mapaches, pizotes, monos, ardillas, venados, guatuzas, tepezcuintles
y toda clase de aves y de murciélagos frugívoros (comedores de frutas). El
guayabo es célebre no solamente por las jaleas, dulces y conservas que se
elaboran a base de sus frutos, sino también por la extraordinaria dureza,
peso y firmeza de su madera la cual posee la reputación de ser "la mejor leña
para cocinar" del país. ORIGEN DEL NOMBRE: El nombre guayabo proviene
de la lengua Náhuatl y significa algo así como arbolillo o árbol
muy pequeño en sentido despectivo.
El guayabón o surá
Nombre científico: Terminalia oblonga
Familia botánica: Combretaceae
A solicitud de: Maikel Mendoza, Venezuela.
Quien no ha oído hablar del famoso "surá", tal vez la mayoría nunca ha podido
tener la oportunidad de ver un árbol, pero muchos si han visto y sentido
un piso o unas tablillas de esta excelente madera. Este enorme y
maravilloso árbol es nativo desde México hasta América del Sur, creciendo
a la orilla de los ríos y las quebradas desde el nivel del mar hasta los
1.000 metros de elevación, siendo común en casi todo el país tanto en las
zonas con una estación seca bien definida de varios meses como en las
zonas en donde llueve todo el año, con preferencia en las zonas más
húmedas, de hecho no tiene problemas para crecer en suelos con mal drenaje
e inundados, para ello ha logrado desarrollar fuertes gambas en su base de
hasta unos 2 m de alto, que le ayudan a mantenerse firme y bien anclado en
los inestables suelos. Puede llegar a alcanzar los 40 m de altura y
desarrollar un tronco recto de entre 70 cm y un metro de diámetro,
cubierto por una delgada y lisa corteza marrón que exfolia en largas
láminas, dejando expuesta la nueva corteza de color claro, dando su típico
aspecto similar a un árbol de guayabo (Psidium guajava) o cas (Psidium
friedrishstalianum) muy grande.
La densa copa está formada por torcidas ramas con un
crecimiento simpodial (como candelabro), mismo que siguen las ramitas, de
las cuales nacen al final de ellas las simples y alternas hojas de color
verde brillante, las cuales tienen por detrás (el envés) unos
pelitos café llamados tricomas agrupados en la axila de las nervaduras.
Las pequeñas flores que son de un color verde amarillento sin pétalos
(apétalas) crecen agrupadas en racimos llamados espigas, ubicadas en las
axilas de las hojas y pueden llegar a medir hasta 15 cm de largo y los
secos frutos caracterizados por tener tres alas membranosas, una más
pequeña que las otras, son de un color crema o paja y le sirven para
viajar largas distancias empujadas por el viento; cuando están celes son
la delicia de las loros y los pericos. Cada fruto tiene una sola semilla
que en condición fresca y sin necesidad de tratamientos pregerminativos
puede alcanzar poco más del 60% de germinación, la cual se reduce
drásticamente con el paso del tiempo.
Durante muchos años se le consideró un árbol sin
mayor importancia y de difícil aprovechamiento a causa de sus enormes
gambas que hacían complicada la corta del árbol, pero a partir de los años
60 y 70 en Costa Rica se produjo un boom en la construcción de viviendas
para la clase media, las cuales se diseñaron con pisos, vigas y
artesonados a base de la madera del guayabón la cual se conoce
comercialmente como surá. Caracterizada no solo por su dureza (0.65
gr/cm3), resistencia, jaspe y durabilidad natural media sino por el
excelente acabado que adquiere gracias a su grano recto, textura media y
uniforme pero principalmente por sus grandes y muy acentuadas vetas color
café verdoso sobre un fondo color miel; razón por la cual miles de
árboles fueron talados a la orilla de los ríos que protegieron durante
tantos años, y convertidos en madera para satisfacer la enorme demanda
para la construcción y aunque es un poco difícil de secar porque tiende a
torcer, rajar y reventar se le emplea en construcción interna y
externa, tablillas, contrachapados, ebanistería, parquet y columnas,
entre otros usos. En las zonas rurales los troncos huecos se emplean como
tubos para transportar agua de un lugar a otro y por su belleza se
encuentra como ornamental y como sombra.
El guayacán real
Nombre científico: Guaiacum sanctum
Familia botánica: Zygophyllaceae
A solicitud de: Orlando Castillo Rojas, Costa Rica.
Bellísimo y extraordinario árbol que se ha convertido en el símbolo de la
resistencia en contra de la extinción de las especies forestales en Costa
Rica. Nativo desde Florida hasta Venezuela y Colombia así como en Las
Antillas. En Costa Rica actualmente se le encuentra sólo en los pequeñas
reductos de suelos calcáreos de los alrededores de Bahía Salinas como es
Puerto Soley y en los Parques Nacionales Santa Rosa, Guanacaste y Palo
Verde. Condición que ha llevado a la especie a ser protegida por leyes
nacionales y convenios internacionales como CITES. No son muy
grandes y pueden llegar a crecer entre 15 y 20 m pero poseen troncos
corpulentos y majestuosos de alrededor de 60 cm y en casos muy extremos de
árboles sumamente viejos como el famoso Magón, árbol emblema del Proyecto
San Lorenzo que posee poco más de 80 cm de diámetro, cubiertos por una
dura corteza gris claro que se desprende en grandes placas leñosas de
forma irregular produciendo como figuras que permiten pasar las horas en
forma entretenida.
Los árboles jóvenes incluso muy pequeñitos evidencian
tallos y ramitas cubiertas por una corchosa y gruesa corteza de color
crema. La copa es muy densa y amplia aún en árboles pequeños y posee un
comportamiento muy curioso ya que en árboles jóvenes tiene forma cóncava
como una taza que después de unos años se transformará en una copa convexa
como una sombrilla, ello podría deberse a que al principio las largas
ramitas van creciendo hacia afuera lo que hace que la misma se desarrolle
a los lados quedando el centro vacío, luego las ramitas secundarias crecen
también hacia adentro llenando este espacio y desarrollando la copa hacia
arriba.
El siempre verde follaje, aún en las épocas más secas, presenta hojas muy
especiales ya que el guayacán real es la única especie que tiene hojas
compuestas opuestas y paripinnadas, es decir que terminan en dos foliolos.
Estas hojitas además poseen la característica de que se cierran al caer la
noche.
Las hermosas flores presentes de febrero a mayo y en ocasiones en
noviembre que recuerdan a las violetas (Viola spp.) tan gustadas
por mucha gente, poseen 5 pétalos de un espectacular color azul que puede
variar en tonalidad desde muy claras hasta casi lilas y por su delicado
aroma atraen a muchas abejas y otros insectos. Los frutos son cápsulas
carnosas de unos 2 cm de largo con aristas a los lados evidenciando los
compartimentos de las 3 a 5 semillas que poseen cada uno y que al madurar
se tornan amarillos abriéndose por las aristas entre marzo a octubre,
momento en que las rojas semillas de un 1 cm de largo y forma aplastada
están listas para tratar de germinar, aunque éste porcentaje es bastante
bajo. Su madera de albura amarillenta y duramen verde recién cortada es de las
más duras y pesadas del mundo, lo cual provocó la corta de casi todos los
pocos árboles silvestres allá por los años 40. De difícil trabajabilidad
tanto con herramientas manuales como mecánicas por sus propias
características fue muy utilizada como parte de las maquinarias de los
vapores, rieles, ejes de carruajes, rodines, poleas, manivelas, guías,
roles y muñoneras entre otros, no solo debido a su dureza y resistencia
sino a su capacidad de autolubricarse gracias al famoso aceite llamado
guayacol, también de amplios usos medicinales.
Otros usos que se le han dado a esta madera son la fabricación de mangos para herramientas, basas,
cajas para instrumentos de precisión, tornería, piezas de ajedrez, piezas
de relojes, artesanías, etc. Aunque su germinación es baja por fortuna en
muchos viveros del país hoy día esta especie se reproduce de manera
exitosa y abundante, lo que la aleja de la extinción. Bajo los árboles
padre es común encontrar arbolitos que fácilmente pueden ser trasplantados
a bolsas, en las cuales deberán pasar varios años antes de plantarlos en
el sitio definitivo, inclusive se pueden mantener en maceta. Es un árbol
de forma y flores muy atractivas que es ideal para plantar en áreas
urbanas por su lento crecimiento, que es tan marcado que un árbol para
superar los dos metros de altura puede requerir casi los 20 años. Aunque
dependiendo de las condiciones del lugar y del esmerado cuidado que se le
brinde puede crecer un poquito más rápido como lo evidencia el Ing.
Rodolfo González del Proyecto San Lorenzo, en donde árboles de menos de 10
años de edad lograron florear y dar frutos. Para mayor información acerca
de esta especie, visite Los Árboles del Corazón y el Proyecto San Lorenzo.
Para
mayor información acerca de esta especie, visite
Los Árboles del Corazón.
Vea más fotos en
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.430229783685275.91707.194845613890361&type=3
El guayaquil
Nombre científico: Pseudosamanea guachapele
Familia botánica: Mimosaceae
El guayaquil es uno de esos árboles que mucha gente los ha visto
especialmente cuando pasa por las pampas guanacastecas pero curiosamente
se quedan con la idea de que contemplaron un cenízaro (Samanea saman)
por su gran parecido. Nuestro guayaquil es un árbol grande que puede
llegar a medir entre 25 y 30 m de altura, de tronco irregular de alrededor
de 70 cm a menos de 1 m de diámetro, con una hermosa, amplia y densa copa
formada por largas y delgadas ramas que nacen desde muy abajo y que por el
peso cuelgan elegantemente. Su tronco se caracteriza por estar
cubierto por una grisácea corteza que se desprende en largas y delgadas
tiras como si fueran flecos, incluso desde muy jóvenes tienen esa
característica, aspecto que lo diferencia del cenízaro. Las
hojas compuestas y alternas están formadas por pequeños foliolos de color
verde intenso cubiertos por una fina pubescencia que los hace muy suaves
al tacto a diferencia de la gruesa textura de los del cenízaro, así mismo
poseen una pequeña glándula llamada nectario en la base del pecíolo.
Durante el mes de diciembre es muy fácil reconocer este árbol porque sus
foliolos antes de caerse se tornan amarillos y le dan una apariencia de
estar lleno de flores. Los racimos de blancuzcas flores llamados umbelas
por su forma de sombrilla pueden medir unos 7 cm de largo y sobresalen por
los abundantes estambres, que al caer al suelo ya secos forman una
llamativa capa color naranja. Los secos frutos son legumbres de unos 15 cm
de largo, muy delgadas por lo que se pueden ver fácilmente unas 10 a
20 pequeñas semillas donde sobresalen, las mismas de forma ovalada y
aplanada son muy duras y de color blanco, las cuales poseen un alto
porcentaje de germinación incluso después de largos periodos de
almacenamiento, por lo que reproducir esta especie es muy sencillo
únicamente se requiere colocar las semillas en un sustrato adecuado y
mantenerlas húmedas, para que en muy poco tiempo puedan crecer fuerte y
vigorosamente los arbolitos, los que en unos 4 meses ya pueden ser
plantados en el campo.
La madera de color café grisácea con vetas oscuras es pesada, semidura
(0.5 a 0.6 gr/cm3), muy fuerte, de lustre y textura media
y aunque su secado es un poco difícil porque tiende a torcerse, es utilizada en horcones,
vigas, tablas, tablones, pisos, muebles, durmientes, ebanistería y
construcción en general, además es una buena fuente de postes y leña de
excelente calidad porque dura mucho para quemarse y no produce mucho humo.
Se le ha utilizado también como sombra, forraje, abonos verdes, ornamental, atracción de abejas e
insectos, protección de suelos y fuentes de agua. Una especie propia de Guatemala hasta
Ecuador encontrándose en Costa Rica en la vertiente Pacífica
hasta más o menos los 1000 a 1200 m de elevación, especialmente en las riberas de los
ríos, bordes de caminos, en potreros y en bosques secundarios.
El güísaro
Nombre científico: Psidium guineense
Familia botánica: Myrtaceae
Nuestros abuelos jamás padecieron problemas de los riñones ni de enfermedades similares,
porque sabían que allí cerquita, en el potrero, en la cerca, en el solar,
en la plaza, a orillas del camino o en el tajo, estaba el siempre fiel y presente
güísaro con sus hojas, ramitas, flores y frutos con más remedios y soluciones
para la salud que una farmacia moderna. Es uno de los árboles más rústicos
que conocemos y le da lo mismo crecer y vivir sobre piedra, arena, barro o
caliche, por lo que también se le conoce como guayaba sabanera
o guayaba iguanera. De lejos se parece mucho al árbol de guayaba
(Psidium guajava), pero el güísaro tiene mucho más cantidad de
ramas, las hojas son más tiesas y blanquecinas por debajo y los frutos son
mucho más pequeños y amarillentos. También es uno de los pocos árboles en
el mundo que produce flores y frutos desde su primer año de vida, y los frutos
poseen un exquisito sabor agridulce perfecto para comer al natural y para
preparar conservas y jaleas.
El güitite
Nombre científico: Acnistus arborescens
Familia botánica: Solanaceae.
Junto con el zorrillo de comer, el güitite es la única especie de árbol de la Familia
botánica Solanaceae a la que pertenecen el tomate, los chiles, la berenjena y muchas otras hortalizas.
Este árbol es famoso y conocido principalmente por su corteza gruesa, amarillenta, suave
y esponjosa, la cual se ha utilizado desde hace muchos años para "pegar" orquídeas
de todo tipo las cuales se adhieren muy bien al tronco y ramas de estos árboles.
Esto ha ocasionado un muy activo y abundante comercio informal de troncos
y ramas de güitite los cuales se venden como soportes para el cultivo de orquídeas.
Lamentablemente los árboles de güitite se resienten mucho y se enferman cuando
se cortan muchas de sus ramas sin curar las heridas, y mueren a las pocas
semanas, lo cual aunque parezca increíble, tiene a esta especie en peligro
de extinción aunque hace algunos años era de las más abundantes y comunes
del país. Aparte de todo lo anterior, el güitite es uno de los mejores árboles
ornamentales nativos de Costa Rica gracias a las artísticas formas naturales
que adquieren su tronco y sus ramas, y a su notable floración consistente
de miles de flores aromáticas y de color crema que nacen a lo largo de las
largas y delgadas ramas. Los frutos son idénticos a tomates en miniatura y
son la delicia de gran cantidad de aves frugívoras y canoras que llegan por
centenares a alimentarse ellos.
Los higuerones
Nombre científico: Ficus varias especies
Familia botánica: Moraceae
Los higuerones son árboles originarios de las regiones tropicales del mundo
entero, en donde reciben nombres muy diversos como higueras, árboles higo,
sicomoros, banyanes, banianos, bibosi, etc. Son árboles por lo general
grandes, y algunas especies son monumentales principalmente por la
amplitud de sus ramas y el grosor de la base de su tronco. Todas las
especies son muy semejantes entre sí anatómicamente y fáciles de
diferenciar de otras especies, no solamente por sus hojas simples gruesas
y carnosas, sino también por sus muy prominentes raíces superficiales.
Otra particularidad es que tanto las hojas, las ramitas como la corteza
poseen una savia blanca, espesa e inofensiva sin sabor ni olor, que alguna
gente aparentemente utiliza para sacar tórsalos (larvas de unas moscas de
la familia de los tábanos – Tabanidae-) de la piel de los animales y del
hombre mismo, para ello ponen un poquito sobre la piel y cuando la larva
sale a comerla se queda pegada.
La mayoría de estos higuerones o matapalos
como también se les conoce inician su vida por lo general en la parte alta
de una rama de cualquier árbol grande, en donde algún pájaro con su
excremento dejó caer una semilla la que gracias a una sustancia pegajosa
que posee se unió a la corteza y fácilmente germinó, por lo que en pocos
días el nuevo arbolito se desarrolla muy bien gracias a que como está en
la parte alta del dosel capta mucha luz solar, mientras que sus largas
raíces ya han logrado avanzar a lo largo de las ramas en busca del suelo,
por ello se les considera epífitos, es decir utilizan los recursos del
árbol hospedero para su beneficio. Cuando estás raíces llegan al suelo se
engruesan grandemente y se fusionan entre si, de ahí que se observen estos
árboles con grandes y gruesas gambas que se extienden muchos metros
alrededor de su base, por lo que no es conveniente mantenerlos en lugares
en donde hayan tuberías, infraestructuras o aceras cerca porque las
destruirán.
Una vez que el árbol ha logrado establecerse inicia el proceso
de estrangulamiento del árbol hospedero para apoderarse plenamente de su
lugar, lo que se puede considerar como una muy eficiente estrategia de
colonización y competencia. No es raro encontrar higuerones con el centro
de su tallo vacío y ello es porque ese era el espacio que ocupaba su
hospedero, pero este gran espacio realmente no queda vacío, porque es
refugio para cientos de insectos y animales. Lo que pareciera ser los
frutos, en realidad son receptáculos redondos y carnosos llamados siconos
que son un tipo de fruto compuesto, en cuyo interior se desarrollan las
diminutas flores y los frutos. Estas flores internas son polinizadas por
una diminuta avispa de la familia Agaonidae, la cual ingresa en el
interior del falso fruto por medio de un agujerito llamado ostiolo ya sea
a fecundar las flores o bien a poner sus huevos dentro de los pequeños
receptáculos florales.
Cada especie de ficus tiene su especie específica
de avispita. En Costa Rica hay unas 15 especies de higuerón distribuidas
por todo el país, desde el nivel del mar hasta los 2000 metros de
elevación, y algunas son muy comunes y abundantes, como el de Guanacaste
(Ficus cotinifolia), el del Pacífico (Ficus goldmanii), el del Valle
Central (Ficus jimenezii) y el tico (Ficus costaricana) y el de montaña
(Ficus tuerckheimii, foto). Los árboles del género Ficus que nacen
y crecen directamente en el suelo se conocen en Costa Rica como chilamates
y hay unas 6 especies. Aunque parezca extraño, a pesar de que en Costa
Rica los higuerones son tan abundantes no se aprovechan como en otras
latitudes del mundo, y sólo se han utilizado como árboles de sombra para
el ganado y como postes vivos para cercas, y raramente como ornamentales.
No obstante, los frutos de muchas especies son comestibles si se preparan
adecuadamente, otras son maderables y el mayor beneficio de todas las
especies es su enorme capacidad de producir toneladas de materia vegetal
para elaborar abono orgánico y para enmendar, enriquecer y cubrir suelos
empobrecidos para volverlos productivos.
La reproducción por medio de semillas es complicada ya que son
microscópicas y difíciles de manejar, lo cual no hace mucha falta ya que
la reproducción por medio de estacas, postes vivos, acodos e injertos es
muy fácil y efectiva. Si se planta en suelos profundos y fértiles, un
poste o estaca de este árbol puede desarrollase a razón de 1 a 2 metros de
altura anualmente, y su copa desarrollarse en las mismas proporciones
hacia los lados. Como ornamentales son majestuosos y atractivos árboles
que mantienen su follaje verde, fresco y denso aún durante la época más
caliente y seca del año, ideal para proporcionar sombra abundante durante
el verano. Debido a la fortaleza y extensión de sus raíces superficiales,
no se deben plantar a menos de 10 metros de infraestructuras, mamposterías
o cañerías.
El higuerón chumico o higuerón guaria.
Nombre científico: Ficus macbridei
Familia botánica: Moraceae
Aunque es una de las menos conocidas de las 40 y tantas especies de magníficos higuerones
nativos y foráneos que hay en Costa Rica, el higuerón chumico tiene características
muy especiales que ameritan dedicarle su propio espacio. Comencemos por mencionar
que se trata de uno de los árboles de más fácil y rápida reproducción del
país y probablemente del mundo entero, pues basta con cortar una ramita del
grosor de un mondadientes y colocarla en tierra húmeda para que comience a
producir sus primeras raíces y hojas en menos de 15 días sin ningún tratamiento
adicional. Otra característica sobresaliente es que si los arbolitos de este
árbol se colocan a raíz desnuda sobre rocas, postes, gaviones, techos, tapias,
ramas o troncos de árboles, al igual que se hace con las orquídeas o guarias,
no solamente son capaces de sobrevivir en ausencia total de tierra sino que
sus raíces se comienzan a desarrollar velozmente en busca de suelo y humedad.
Es la especie de higuerón o Ficus más fácil de reconocer ya que sus
grandes hojas no son lisas ni carnosas como el resto, sino más bien delgadas,
de textura papelosa y muy ásperas al tacto. Todas las anteriores cualidades
se pueden aprovechar para cultivar y disfrutar de esta especie de árbol de
mil formas diferentes.
El higuerón colorado
Nombre científico: Ficus costaricana
Familia botánica: Moraceae
Uno de los árboles más cautivadores que existen en los
trópicos no solo por su agresividad y estrategia en la búsqueda de un
espacio sino por toda la belleza que encierra su arquitectura, su gran
copa, la formación de su tronco y por supuesto sus poderosas raíces… Los
higuerones colorados, que son unos de los Ficus que se encuentran con más
frecuencia en Centroamérica en forma natural, son propios desde México
hasta Colombia y aquí en Costa Rica se les puede encontrar en gran parte
del país desde el nivel del mar hasta más o menos los 1400 m en los
bosques húmedos del Atlántico Norte, la Península de Osa, en el Pacífico
Central y en el Valle Central entre otros sitios.
Se podría considerar como un gran árbol no tanto por su altura, la que puede rondar
los 20 a 30 m, aunque son comunes los que rondan los 12 a 15 m de alto, sino por su
magnífico tronco irregular de corteza marrón cubierta de grandes lenticelas, formado
por las muchas raíces engrosadas y fusionadas entre ellas, las que bajaron
desde una pequeña rama en las alturas en busca de un sostén en el suelo.
Estas grandes raíces al llegar abajo se extienden dando lugar a grandes y largas gambas
que pueden alejarse varios metros de la base, por lo que no son recomendados para estar cerca de
infraestructuras, tuberías ni aceras. Las ramas son gruesas y largas por lo
que la copa es muy extendida y densa. Las grandes y resistentes hojas de un intenso y
brillante color verde por encima y más claras por debajo, dejan ver fácilmente las amarillentas y
gruesas nervaduras principales por ambos lados, poseen un grueso peciolo y tanto las
ramitas tiernas como las estípulas y brotes nuevos están cubiertos por una fina pubescencia.
Las estípulas son grandes y delgadas, de color marrón y protegen las yemas foliares y los
pequeños siconos o falsos frutos. Las hojas viejas antes de caer se vuelven
amarillentas lo que le da al árbol un hermoso tono dorado muy llamativo y distinguible a distancia.
Los siconos o falsos frutos son carnosos y redondeados de alrededor de 1 cm de diámetro,
presentando en su superficie pequeñas manchitas oscuras, al madurar estos cambian a un
color rojizo y son el gran atrayente de yigüirros y una gran cantidad de otras aves así
como de pequeños animales como los monos y murciélagos, los que se encargan de dispersarlo
por muchos lugares. Gracias a que durante todo el año posee frutos se convierte en
una verdadera fuente de alimento para ellos especialmente cuando ningún otro árbol posee frutos.
Es una especie sumamente resistente al sol y a los malos suelos, así como a las inclemencias
del ambiente y por la facilidad de reproducirlo por medio de esquejes y estacones ha sido
muy empleado en las cercas, como árbol de sombra de potreros e incluso como ornamental.
Por otro lado gracias a que las semillas germinan muy bien los arbolitos son muy comunes
en orillas de caminos, en muros, en otros árboles e inclusive en las mismas aceras, por
lo que se pueden arrancar con cuidado y plantarlos directamente en el campo o en una
maceta mientras se hacen más grandes. Los más curiosos los dejan en macetas y los
mantienen como bonsai. vea más fotos en
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.458567960851457.99473.194845613890361&type=3
El higuerón paleto o paleto
Nombre científico: Ficus obtusifolia
Familia botánica: Moraceae
De las 40 ó 50 especies de higuerones nativos y extranjeros que tenemos en Costa
Rica, el paleto es uno de los más hermosos y notables gracias no solamente
a sus grandes y brillantes hojas carnosas cuya forma recuerda mucho a una
paleta o raqueta para caminar en la nieve, sino que también desarrolla una
copa muy amplia que "cae" o pende con mucha elegancia, lo cual es notable
aún en árboles con pocos años de edad. Un detalle muy curioso de esta especie
de higuerón, es que antes de madurar sus frutos carnosos siempre están envueltos
por una especie de tejido color café llamado bráctea. Se reproduce
muy fácilmente por medio de estacas o postes vivos y crece muy rápido, y es
especialmente recomendable para plantar en todos aquellos sitios en donde
se desee llegar a tener un árbol único de porte muy majestuoso.
El higuito
Nombre científico: Ficus pertusa
Familia botánica: Moraceae
¿A quién no se le ha partido el corazón al observar a los arbolitos de esta especie
sobreviviendo a duras penas en la grieta de una pared, un caño, una acera,
una alcantarilla, un techo y hasta una carrocería? Esto se debe precisamente
a la extraordinaria capacidad que esta especie de árbol ha desarrollado para
adaptarse a nacer y a sobrevivir en los ambientes urbanos más extremos.
¿Cómo logran llegar hasta allí y nacer las semillas de este árbol? Durante
las noches y madrugadas, los murciélagos frugívoros se alimentan hasta la
saciedad de los frutos de los higuitos maduros, y al volar por millones sobre
las ciudades, estos animales arrojan al defecar un verdadero diluvio de semillas,
muchas de las cuales logran introducirse en grietas o agujeros estrechos en
donde nacen y sobreviven de manera increíble. A este árbol se le conoce como
higuito precisamente porque es la especie del gran grupo de los higuerones
(Ficus) que posee las hojas más pequeñas y gráciles, lo cual es ampliamente
aprovechado para la confección de magníficos bonsáis. Si algún día por cualquier
motivo los seres humanos abandonáramos nuestras ciudades, es muy probable
que los higuitos serían los primeros árboles en colonizar y cubrir por completo
todos los edificios, torres y carreteras.
El hisopo o calístemon
Nombre científico: Callistemon, varias especies
Familia botánica: Myrtaceae
Interesante árbol originario de las regiones áridas de Australia Occidental, pero
actualmente ha sido introducido en las regiones tropicales de todo el
mundo por sus propiedades como ornamental de muy rápido crecimiento, y por
ser un árbol que se adapta muy bien a los ambientes agrestes en donde
imperan los climas muy secos y los suelos muy marginales. Inconfundible
por su corteza gruesa y áspera, sus abundantes ramas largas y delgadas
cubiertas por hojas pequeñas y estrechas, y por sus flores de largos
estambres rojos, agrupadas al final de las ramas en ramos largos en forma
de hisopo o cepillo para limpiar botellas. Produce una hermosa copa
redondeada y "llorona" de largas y delgadas ramas colgantes. Aunque en su
nativa Australia los árboles son pequeños y usualmente no sobrepasan los 5
metros de altura, cuando se planta en ambientes favorables puede llegar a
triplicar esa altura. Es un árbol ornamental de alto valor y rápido
crecimiento que en menos de 1 año ya produce flores, y una de esas pocas
especies de árboles capaces de formar bosquetes densos en el muy corto
período de 2 ó 3 años con todos los beneficios ecológicos que esto
implica.
En Costa Rica es un árbol muy popular en todo el país sobre todo
como especie ornamental en las zonas urbanas, pero aún no se aprovecha su
principal cualidad como especie forestal capaz de crecer y desarrollarse
sin problemas en los suelos más marginales del país en donde no hay otras
opciones para reforestar rápida y efectivamente. Es uno de los árboles más
fáciles de reproducir por medio de semillas a pesar de que éstas son
diminutas y un poco difíciles de manejar. La reproducción de arbolitos por
medio de acodos también es muy utilizada y muy exitosa. En condiciones
favorables de clima y suelos, los arbolitos pueden crecer a razón de 2 y
más metros por año, produciendo una abundante y amplia copa, y en
ambientes marginales el crecimiento sólo un poco menos rápido.
Recientemente en Costa Rica se creó el mito de que este árbol es ideal
para plantar en pequeños espacios urbanos y residenciales pues no daña las
aceras ni las cañerías, lo cual es infundado. Existen varias especies del
género Callistemon (citrinus, laevis, linearifolius, linearis,
pinifolius, rigidus, viminalis, etc.) todas ellas muy difíciles
de diferenciar unas de las otras, por lo que no es posible asegurar cuál o
cuales especies son las que hay en nuestro país.
El hormigo
Nombre científico: Triplaris melaenodendrom
Familia botánica: Polygonaceae.
El hormigo, como su nombre lo dice mantiene una estrecha relación de mutuo beneficio con un
tipo de hormigas que habitan en su tronco y ramas, es una especie nativa de toda
Centroamérica desde el nivel del mar hasta más o menos los 500 m de
elevación y en Costa Rica se le puede identificar fácilmente en la época
de floración en Guanacaste, Puntarenas y en la zona de influencia
del Pacífico Seco del Valle Central y en ocasiones zonas un poco más
húmedas de la Zona Sur, por su espectacular cobertura de flores rojas, muy
llamativas desde la distancia. Le gusta mucho el sol y de ahí que se le
encuentra a orillas de los caminos, potreros y en terrenos que han sido
afectados por la naturaleza o por la influencia del hombre.
Es un árbol común que más bien se pierde entre los demás
cuando no tiene flores, puede llegar a alcanzar unos 15 m de altura
aproximadamente, de tronco delgado y torcido, caracterizado cuando los
árboles son jóvenes, por su grisácea y muy lisa corteza que al
desprenderse en placas deja ver la nueva corteza de color blanco lo que es
muy llamativo por el contraste. Su copa a diferencia de lo que se puede
pensar es pequeña y rala ya que posee ramas cortas, pero se nota densa,
por el gran tamaño de sus hojas, las cuales son simples y con cierta
similitud con las hojas del tabaco, de ahí que se le conozca también como
tabaquillo; además de que tienen la particularidad de que nacen
enrolladas en una membrana y al abrirse dejan ver un lindo tono rojizo.
Otra de las características importantes de esta especie es que hay árboles
hembra y árboles macho, siendo los hembra los que producen las hermosas
flores rojas en racimos más cortos mientras que los machos únicamente
producen largos racimos de pequeñitas flores amarillentas. Las flores
hembra toman su color rojo de la coloración que adquieren los sépalos del
cálix al madurar la misma, como una estrategia de atracción de los
polinizadores, debido a que las flores verdaderas están ocultas. Los
frutos que encierran una única semilla utilizan estos sépalos que se
mantienen unidos a ellos para viajar con ayuda del viento como si fueran
pequeños helicópteros. La madera es bastante tosca y difícil de trabajar
de ahí que no tenga mayores usos, por lo que básicamente se puede pensar
en esta especie como un árbol para ornamental, para protección de
pendientes ya que posee un sistema radical muy desarrollado y fuerte, así
como para cercas vivas. Como la mayoría de las especies que les
gusta la luz el hormigo se reproduce muy fácilmente por medio de semillas
y no requieren grandes cuidados.
El hule
Nombre científico: Castilla elastica
Familia botánica: Moraceae.
Presentamos a una de las mejores especies de árboles tropicales para la restauración de
zonas deforestadas y ambientalmente degradadas. Este árbol posee un crecimiento
asombrosamente rápido y si se plantan varios individuos en un determinado
sitio, al cabo de 2 ó 3 años ya se obtiene un verdadero bosquete. Es notable
por su tronco recto y sus ramas muy delgadas y larguísimas cuya porción basal
cuelga pero su extremo se levanta formando una figura como una "S"
horizontal. Posee enormes hojas ásperas como lijas que se forman a ambos lados de cada rama.
Produce gran cantidad de frutos grandes y carnosos que son una importante
fuente de alimento para aves, murciélagos, tepezcuintles, guatusas, dantas,
cerdos silvestres, peces, iguanas y muchos más, lo cual explica por qué al
pie de los árboles más grandes de hule siempre encontraremos viveros naturales
con cientos de arbolitos de hule y de otras especies. Llegan a ser árboles
muy grandes. El nombre de hule se debe a que el árbol posee una abundante
cantidad de látex blanco, espeso y pegajoso que al mezclarlo con la savia
de unas plantas campanuláceas se vulcaniza -endurece- formando un material
muy elástico con el cual los antiguos Mayas elaboraban unas pelotas muy duras
y pesadas que sin embargo rebotaban muy bien, con las que jugaban su famoso
juego ritual llamado poka-pok.
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SOBRE LAS MARAVILLAS Y MISTERIOS DEL REINO DE LOS ÁRBOLES
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