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 Especies nativas e introducidas al país, presentadas por:

          

 

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El ciprecillo o podocarpus

Nombre científico: Podocarpus oleifolius

Familia botánica: Podocarpaceae

Al ciprecillo también se le conoce como ciprés blanco, lorito o ciprecillo amarillo, pero como no es una especie solo de Costa Rica, también posee sus nombres propios en otros países como Colombia en donde se le conoce como pino romerón o chaquiro;   pino de monte en  Bolivia, sisín, romerillo u olivo  en Ecuador y pinabete en Venezuela. Una de las pocas especies de coníferas presentes en nuestro país y aunque sus poblaciones son escasas, encontrándose  casi en vías de extinción, se le puede ubicar  en lugares entre los 1500 y 3700 m de altitud, especialmente en los bosques húmedos de La Cordillera Volcánica Central y la de Talamanca, en donde puede crecer en cualquier tipo de suelo, ya que no es para nada exigente, igual crece en suelos buenos, en pendientes o en suelos ácidos y pedregosos, siendo factible su crecimiento en rodales puros. Especie nativa desde el Sur de México hasta Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador.

De unos 35 a 40 m de alto y de poco más de 1,2 m de diámetro, su retorcido tronco cubierto por una corteza grisácea a amarillenta, la que a pesar de ser muy lisa presenta grietas horizontales y se llena fácilmente de musgo, epífitas, helechos, bromelias y bejucos, típicos de las zonas altas y frías. Las muchas ramas son flexibles y delgadas, las que dan forma a una densa copa de buen tamaño y forma irregular, dentro de ella se encuentran cientos de delgadas y coriáceas hojas de intenso color verde brillante y de distinto tamaño, que pueden tener de  4 a más de 8 cm de largo, acomodadas en forma de espiral en las ramitas. Llama la atención el pequeño canal que posee cada una de sus hojas en su nervadura central, lo que ayuda a identificarla.  Otra característica de esta especie es que es dioica, en donde sus flores masculinas y femeninas están separadas; las masculinas pueden ser solitarias o estar agrupadas en pequeños racimos y las femeninas formarán los llamativos receptáculos carnosos de colores  amarillo y  rojo (similares a pequeños marañones - Anacardium occidentale), de ahí el origen de su género "podocarpus", el cual proviene de dos palabras griegas, "podo" que quiere decir "pie" y "kapos" o  "fruto".  Cada fruto posee dos pequeñas semillas cafés de forma globosa que pueden ser ayudadas a germinar dejándolas en agua a temperatura ambiente por 48 horas. De muy lento crecimiento que han de requerir más de 1 año en alcanzar los 25 a 30 cm de alto por lo que es preferible probar con la reproducción asexual (estacas con enraizadores) para tener arbolitos más grandes en un menor periodo de tiempo.

Un árbol maderable que se le explotó décadas atrás para utilizar su fina madera color marrón, que a pesar de ser considerada como liviana por tener un peso entre 0.46 a 0.60 g/cm3 se le utilizaba en diversos usos por su grano recto, su fina textura y su brillo medio, así como por su fácil trabajabilidad y no ofrecer problemas de secado, aunque su durabilidad natural muy baja.   Dentro de sus usos sobresalen la ebanistería, la construcción, pisos, los tableros de viruta, el parquet, los encofrados, las artesanías, los gabinetes,  carpintería, chapas, postes, traviesas de ferrocarril, muebles finos, cajas,  revestimientos de interior, fabricación de lápices y de instrumentos musicales, pulpa para papel y leña.  Además es un excelente ornamental y atrayente de aves cuando está con frutos.  Ver más fotos en www.facebook.com/media/set/?set=a.268678276507094.62761.194845613890361&type=3

 

El cipresillo

Nombre científico: Escallonia myrtilloides

Familia botánica: Escalloniaceae

Un peculiar arbolito de los páramos o partes altas de las cordilleras, en donde majestuoso luce sus largas ramas como estructurales templos chinos. El ciprecillo o chachacomo como se le conoce en otros países se encuentra naturalmente desde Costa Rica hasta Argentina y Chile, en aquellos lugares en donde el frío y la humedad reinan y son pocas las especies que pueden adaptarse a ellos. Específicamente en Costa Rica crece entre los 2500 y los 3200 m en las cordilleras de Talamanca y Volcánica Central, en donde se desarrolla en forma casi aislada, pero en orillas de caminos y potreros puede formar pequeños rodales. De unos 3 a 10 m de altura con un tronco delgado que no excede los 30 cm de diámetro, pero por lo general la mayoría presentan dos o tres troncos, lo que le da más aspecto de arbusto, con una densa y ramificada copa en forma de estratos que le permite tener ese hermoso aspecto oriental por su crecimiento simpodial (como candelabros).

Los troncos están cubiertos por una gruesa corteza abundante en musgos y líquenes propios de la zona, la misma se desprende en forma de tiras lo que aumenta las posibilidades de reconocerlo fácilmente. La copa está formada por muchas ramas y ramitas delgadas que poseen al final las hojitas simples y alternas que no superan los 2 cm de largo, las mismas son de color verde fuerte y más claras por debajo. Su tamaño y grosor responden a un mecanismo que las especies sometidas a condiciones extremas de frío han desarrollado para protegerse y no perder calor a diferencia de las especies que crecen en la bajura, en donde pueden tener hojas grandes y delgadas como paneles solares. Las pequeñas flores se presentan entre julio y diciembre en forma individual al final de las ramitas en donde guindan como campanitas, notándose no tanto por su color porque sus pétalos son verde claro, sino por lo rojizo de los sépalos y pedicelos. Los frutos mantienen unidos el cáliz y el pistilo y se clasifican como frutos secos del tipo cápsula, al madurar liberan grandes cantidades de diminutas semillas, las que por su escaso tamaño son fácilmente trasportadas por el viento.

La madera es de color rosácea con vetas más oscuras, es resistente a golpes y a las condiciones ambientales, así mismo es fácil de secar y trabajar ofreciendo muy buenos acabados y una hermosa apariencia. Por sus troncos delgados no se le ha industrializado por lo que solo pocas personas han podido apreciar realmente su valor, fuera del uso tradicional como postes para cerca o mangos de herramientas; como en otros países se le ha utilizado para elaborar finas artesanías y manufacturas. Su reproducción es muy fácil, solo se necesita poner en un lugar protegido del viento los frutos maduros al sol en una manta para que abran y al cabo de un par de días, esparcirlos sobre la cama de germinación cubiertos por una delgada capa de tierra suelta o materia orgánica, procurando que se mantenga húmeda pero no empapada para evitar hongos. Otra opción es tomar los pequeños arbolitos que crecen naturalmente y pasarlos a bolsa para plantarlos en otros sitios en donde haya más luz, pero se tiene que tener cuidado de no sacarlos de su ambiente natural porque morirán por el cambio de condiciones. Otra de las formas de reproducirlo es por medio de postes vivos de poco más de 1,5 m de largo cortados en menguante. Muchas personas lo han utilizado para formar setos vivos por su gran capacidad de rebrote que le permite tupir muy bien, también se le usa como rompevientos, cercas vivas, atracción de fauna, abejas, insectos, bromelias, epífitas, etc. Más información sobre esta especie se puede ver en  Los Árboles del Corazón.

 

El ciprés

Nombre científico: Cupressus lusitanica

Familia botánica: Cupressaceae

Originario de los bosques del sur de México y de ciertas áreas de Guatemala, Honduras y El Salvador. Por su nombre científico siempre se ha creído que es originario de Portugal, lo cual se debe a un simple y antiguo error de nomenclatura sin corregir. Este árbol se introdujo a Costa Rica a inicios del Siglo XX y se plantó por primera vez en las zonas montañosas, frías y ventosas de la provincia de Heredia, en las fincas de los criadores de ganado de leche que buscaban un árbol apropiado para crear cortinas tapavientos para proteger a sus hatos lecheros del efecto negativo de los fuertes vientos helados típicos de esta zona, y el ciprés demostró ser el árbol con las mejores características para cumplir con éste y muchos otros objetivos. Actualmente es uno de los árboles más intensiva y extensivamente cultivado en las zonas de mediana elevación en Costa Rica, desde los 1.500 hasta los 2.500 metros de elevación. A partir de los años 50 se volvió un árbol muy popular sobre todo en el Valle Central pues se convirtió en el símbolo de la Navidad costarricense. Puede llegar a ser un árbol imponente de hasta 30 metros de altura con troncos de hasta 1 metro y más de diámetro.

La copa es por lo general estrecha y tan compacta que no deja pasar ni un solo rayo de luz. Sus hojas son diminutas y recubren las ramitas terminales como escamas de pescado. Los frutos son unas esferas pequeñas y leñosas, de color verde al inicio y café oscuro al madurar, momento en el que se abren para soltar sus semillas pequeñas como escamas que se dispersan impulsadas con la ayuda del viento. Gracias a cierto tipo de aceites esenciales muy complejos, el follaje del ciprés y todos sus demás tejidos están impregnados de un olor muy fragante y característico que en Costa Rica siempre se le asocia con la Navidad. Probablemente el ciprés es el árbol con mayor cantidad de usos tradicionales en nuestro país: creación de cercas vivas para tapavientos y apartos de ganado, plantaciones de madera comercial o troncos para la construcción de cabañas y otras obras rústicas, árbol ornamental por excelencia, leña y carbón, árbol de Navidad, extracción de aceites para la fabricación de jabones y champús. Se reproduce muy fácil por medio de semillas en viveros y almácigos, y su cultivo no requiere de mayores cuidados. Si las condiciones ambientales son favorables puede crecer hasta 1 metro de altura por año. Los árboles adultos son ferozmente atacados por termitas que destruyen el interior de su tronco y hacen que el árbol se desplome sin ningún signo previo de estar enfermo, lo cual representa un grave peligro y ha hecho que la popularidad de esta especie haya caído mucho en los primeros años del presente siglo XXI. Otro motivo que ha vuelto muy impopular al ciprés es el alto poder herbicida de su densa sombra y de la resina contenida en su follaje seco, que al caer al suelo elimina toda la vegetación que se encuentra bajo su sombra y deja al suelo completamente desnudo. Su valor paisajístico es muy alto pero apreciable solamente en zonas frías y montañosas.

 

El ciprés lorito

Nombre científico: Podocarpus guatemalensis

Familia botánica: Podocarpaceae

Para quienes creen que las bellísimas coníferas como los pinos, abetos, cipreses y araucarias son árboles nativos solamente de los países en donde los inviernos son muy fríos, les tenemos una buena noticia. ¡COSTA RICA TIENE SUS PROPIAS CONÍFERAS NATIVAS! Así es. Tenemos 5 especies de coníferas, y una de ellas, el ciprés lorito, no sólo es nativo sino que es la única conífera del mundo entero que crece en los bosques húmedos tropicales a nivel del mar. ¿Se imaginan? Y sin embargo, a pesar de ser una especie tropical, orgullosamente conserva su aire familiar de conífera, con su copa en forma de cono, su tronco recto y cilíndrico y sus hojas pequeñas de color verde claro. Es como encontrar un árbol de Navidad en media selva. Está en la lista de los árboles en mayor riesgo de extinción, y Dios nos dé vida para tener la oportunidad de reproducir y propagar esta soberbia especie.

 

El cirrí blanco

Nombre científico: Tapirira mexicana

Familia botánica: Anacardiaceae

Corpulento y muy atractivo árbol originario de las elevaciones medianas del país, notable por su tronco recto y cilíndrico y su copa de follaje compacto y muy brillante que lo convierten en una excelente opción como ornamental. En los extremos de las ramas produce grandes y abundantes racimos de frutos pequeños, carnosos y aromáticos que atraen a una gran cantidad y variedad de aves y de murciélagos frugívoros. Es una excelente opción forestal para desarrollar proyectos para la producción de madera comercial en zonas ubicadas entre los 500 y los 2000 metros de elevación ya que los árboles crecen rápido, desarrollan un tronco recto y cilíndrico y su madera es semidura de apariencia muy atractiva y con una excelente trabajabilidad.

 

Los cítricos

Nombre científico: Citrus (varias especies)

Familia botánica: Rutaceae

Todas las especies de cítricos como la cidra, grape-fruit, calamondín, limón, limón dulce, mandarina, naranja, naranja agria, pomelo, toronja, etc., son originarias de Asia la gran mayoría y de Europa unas pocas. Probablemente es el grupo de árboles y de arbustos que se ha plantado y cultivado con mayor intensidad en todo el mundo. Antiquísimos textos chinos de la Dinastía Xia indican que el naranjo dulce fue probablemente el primer árbol que comenzó a ser sistemáticamente cultivado allá por el año 2.000 a.C., y actualmente los cítricos son los árboles cultivados más abundantes en todo el mundo, tanto en las regiones tropicales como subtropicales. Sólo las plantaciones de cítricos en el Estado de California, ocupan un área 4 veces más grande que el territorio de Costa Rica. Es un grupo de plantas muy popular y abundante que se planta en nuestro país desde la época colonial en todas las fincas y jardines del país, desde el nivel del mar hasta los 1500 m de elevación y más. A partir de los años 80 el naranjo dulce se comenzó a cultivar a gran escala en plantaciones comerciales para la exportación. Sus tamaños y formas son muy variables dependiendo de la especie y la variedad, desde los naranjos silvestres que pueden alcanzar los 10 metros de altura, hasta los delicados calamondines ornamentales que producen abundantes frutas con apenas 30 centímetros de altura.

¿Quién no conoce a los cítricos gracias a sus exquisitos y variados frutos con miles de usos y aplicaciones en todo el mundo? Los árboles y arbustos cítricos poseen miles de usos y de aplicaciones no sólo por sus frutos carnosos y comestibles, sino también como plantas ornamentales, de sombra, tapavientos, maderables, medicinales, forrajeras, y una lista interminable de beneficios. Se reproduce fácilmente por semilla para reproducir las especies puras o silvestres generalmente de gran tamaño que duran varios años en producir frutos, y por medio de injertos para desarrollar las variedades especiales de porte pequeño y cosecha en 1 ó 2 años. Crecen muy rápido y no son raros los árboles que crecen más de 1 metro de altura por año de vida. Poseen un alto valor paisajístico pues todas las especies y variedades de cítricos se caracterizan por ser árboles de copa muy densa y de forma perfectamente redonda, de follaje brillante y de colores verdes muy intensos.

 

El cobrizo

Nombre científico: Euphorbia cotinifolia

Familia botánica: Euphorbiaceae

A solicitud de: Carlos Paniagua, Costa Rica.

Arbolito nativo de todos los países de la Cuenca del Caribe, en donde se le ha cultivado desde tiempos precolombinos debido a la gran cantidad de propiedades y beneficios que posee. Inconfundible y único por sus hojas redondeadas y de hermoso y brillante color magenta, las cuales contrastan fuertemente con el color blanco de la corteza del tronco y ramas, lo cual se puede aprovechar para crear paisajes muy ornamentales en parques y jardines. El nombre de cobrizo se debe a que cuando la luz del sol da de lleno sobre su follaje, éste despide reflejos metálicos que recuerdan al cobre. Su capacidad de reproducirse y desarrollarse por medio de postes y estacas vivas es asombrosa, no sólo porque las estacas plantadas comienzan a producir brotes y raíces en menos de una semana, sino porque los postes y estacas son capaces de mantenerse vivas hasta 3 meses antes de plantarse. La savia es blanca y espesa, y hay que tener un poco de cuidado ya que a muchas personas les produce irritaciones y quemaduras en la piel, pero es un detalle insignificante en relación con el enorme valor ornamental de esta planta.

 

El cocobolo

Nombre científico: Dalbergia retusa

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Faboideae

A solicitud de: Giovanni Canales, Acosta, Costa Rica.

Si los primeros políticos de Costa Rica que comenzaron a hablar de reforestar, proteger los bosques y conservar a la naturaleza, se hubieran tomado la molestia de conocer un poco a nuestras especies forestales, probablemente buena parte de nuestro país se hubiera reforestado con árboles de cocobolo. Este árbol es conocido sólo por la preciosa madera que produce, de colores que van desde el café miel hasta el café oscuro casi negro, y con la cual se elaboran toda clase de artesanías finas y caros souvenirs para los turistas. Sin embargo, muy pocas personas reconocen al cocobolo como uno de los más atractivos y hermosos árboles ornamentales de flores totalmente blancas que existen en Costa Rica. Además, existe la creencia popular de que los árboles de maderas duras y preciosas son de lentísimo crecimiento, lo cual no se cumple con el cocobolo, un árbol que se desarrolla notablemente rápido en suelos agrícolas con climas húmedos y calientes. Los árboles comienzan a producir flores y semillas a partir de los 4 ó 5 años de edad, y al alcanzar tamaños medianos los individuos producen tanta cantidad de semillas, que si en los alrededores hay potreros o abandonos, se forma una verdadera "plaga" de arbolitos de cocobolo. Por último, la corteza de estos árboles es muy áspera e irregular y es uno de los mejores árboles tutores para "pegar" plantas trepadoras como la pimienta negra y la vainilla, y plantas epífitas como las orquídeas, pitahayas, helechos, bromelias, etc. Un árbol perfecto sin lugar a dudas... Para mayor información acerca de esta especie,  visite Los Árboles del Corazón. Ver más fotos en www.facebook.com/media/set/?set=a.195356070505982.41231.194845613890361&type=3

 

El colpachí

Nombre científico: Croton niveus

Familia botánica: Euphorbiaceae

El copalchí o colpachí es un término de origen maya y hace referencia al "copal" o resina y a "ché" o árbol en alusión a una especie de árbol, la cual en la mayoría de las veces pasa desapercibida y no es porque no tenga sus atractivos sino porque sencillamente no se le ha dado mayor importancia, a excepción de zonas como Monteverde en donde constituye una de las especies prioritarias de los rompevientos.  Nativo desde México a Colombia y Venezuela, así como de Las Antillas, se encuentra mayormente en la vertiente pacífica desde los 300 hasta casi los 1800 m de elevación y en Costa Rica además se le puede observar en el Valle Central y las faldas de la Cordillera de Talamanca, en lugares con buenos suelos.

Puede desarrollarse como un arbusto de unos 2 m de alto o bien como todo un hermoso árbol de unos 20 m,  dependiendo de las condiciones del sitio, su tronco por lo general es ramificado desde muy abajo, lo que le permite troncos y ramas largas, delgadas y flexibles, que le dan una frondosa y muy tupida copa. Condición ideal para su gran uso como rompevientos, porque es básicamente una pared de follaje. La corteza es delgada y de color cafesuzca, sus delgadas ramitas están totalmente cubiertas por unas estructuras llamadas tricomas y en este caso del tipo "peltados", o como pequeñitos discos de color plateados, misma característica que comparten sus simples hojas alternas de largos pecíolos, especialmente por detrás por donde son casi plateadas a diferencia de la parte superior que son verde brillante.  Estas hojas de unos 12 a 15 cm de largo, de forma acorazonada, borde entero, larga punta y olor a jocote al estrujarlas (a pesar de no ser de la familia Anacardiácea o sea del jocote - Spondias purpurea -, cuyo olor es característico) son muy llamativas y distintivas por lo que es fácil reconocer a la especie con ayuda de ellas.  En los lugares más altos y fríos las hojas tienden a ser más pequeñas y de color menos plateado.

Los racimos de pequeñitas y muy estaminadas flores amarillentas o verdosas pueden llegar a tener unos 15 cm de largo o un poco más, las flores ubicadas en la parte superior del racimo corresponden a flores masculinas y  son las primeras que abren, luego abrirán las femeninas que se encuentran en la parte de abajo del mismo.  Los tricomas peltados también se evidencian en los botones al igual que en los redondos frutos escamosos de 1,5 cm de diámetro, siendo éstos del grupo de las cápsulas y desde muy tiernos evidencian las fisuras por donde se abrirán en gajos al madurar las 3 semillas que llevan dentro.  Estas semillas llamadas vaquitas por su peculiar forma que recuerda a los escarabajos son de color café y pueden tener una serie de manchas blancas en forma motiada. No es una especie maderable y más bien sus usos han girado en torno al reforzamiento de cercas vivas, bosquetes protectores para que el ganado se refugie del frío con la ventaja que no es apetecible para  que se lo coman, setos de gran tamaño y rompevientos aprovechando su alta capacidad de rebrote, además de la corteza se obtiene una resina que se usa en la medicina tradicional, como sombra para café y como ornamental son otros de los usos que se le han dado. Se pueden obtener también taninos, alcaloides, un colorante amarillo y es una excelente fuente de alimento cuando tiene frutos para ardillas, loras, pericos y palomas, así como sus semillas trituradas para las gallinas.  Su reproducción es muy sencilla por medio de semillas o bien por trasplante de arbolitos, cabe señalar que las semillas pierden su viabilidad si se almacenan por mucho tiempo, por lo que es mejor sembrarlas a corto plazo y los arbolitos deben cuidarse de las zompopas porque son muy atrayentes para ellas. 

 

El conchudo

Nombre científico: Caesalpinia bonduc

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Caesalpinioideae

Sobre las hermosas playas del Pacífico Norte de Costa Rica, encontramos un arbolito de copa extendida y follaje muy espeso, creciendo tranquilamente en las difíciles condiciones de suelos arenosos, salinidad extrema, fuertes vientos y máxima radiación solar, condiciones de vida imposibles para casi todas las especies de plantas y de animales. Sin embargo, el conchudo crece verde, lozano y frondoso, y hasta forma pequeños bosquetes sin importarle las terribles condiciones de este ambiente hostil. Se reproduce muy fácilmente por medio de sus grandes semillas. El nombre conchudo (=concho, grosero) se debe a que su tronco, ramas, hojas y hasta frutos en forma de concha, están cubiertos por miles de espinas pequeñas, curvas y muy afiladas como agujas. Sin exagerar, cualquier persona o animal que roce el follaje de uno de estos árboles queda atrapado. En un país cuyas playas están sufriendo de un acelerado proceso de deforestación, erosión y contaminación a causa del turismo y de la urbanización desenfrenados, la plantación de árboles de conchudo podría ayudar de muchas formas a la preservación de los sectores más frágiles de nuestras playas y litorales sin necesidad de utilizar las horrorosas cercas de hierro y alambre.

 

El copey

Nombre científico: Clusia uvitana

Familia botánica: Clusiaceae

El copey es una especie nativa de Nicaragua a Panamá con mayor tendencia a desarrollarse hacia la costa Caribe en sitios bajo los 800 m de elevación. Un árbol siempre verde que inicia su vida como una especie epífita, aprovechando las condiciones dadas por otro árbol para germinar, crecer y llevar sus raíces hasta el suelo, para posteriormente apoderarse del espacio eliminando al hospedero. Puede llegar a crecer unos 20 m de alto y tener un tronco cubierto por una corteza grisácea y caracterizado por la presencia de gran cantidad de raíces que bajan por él. Su copa presenta ramas y ramitas largas, delgadas y muy flexibles que caen y le ayudan a formar una copa baja y compacta por las grandes y gruesas hojas.

Las simples y opuestas hojas de forma lanceolada pero con la punta ligeramente redondeada y borde entero son de color verde oscuro brillante por encima y un poco menos brillante por detrás, resaltándose el nervio central por ser grueso y de color claro. Las hojas al igual que el tronco, ramas, raíces y frutos presentan una savia blanca irritante para la piel y que puede ser tóxica si se ingiere o si cae en los ojos.

Las llamativas y hermosas flores presentes casi todo el año, están formadas por 6 pétalos redondeados en la punta y estrechos en la base, los cuales son un tanto carnosos y dan la impresión de estar hechos de cera o de porcelana. Los pétalos son de color blanco o rosáceo curvados hacia adentro con un fuerte color rojo en el centro que permite distinguir a la especie desde largo. Las mismas pueden ser flores femeninas o masculinas y se encuentran en árboles distintos, las masculinas tienen muchos estambres en forma compacta que recuerda una bolita cubierta de azúcar mientras que las flores femeninas poseen un ovario visible de color verde amarillento cubierto por una corona de estigmas o pequeños pétalos sésiles; ambas flores tienen sus órganos sexuales cubiertos por una sustancia pegajosa que es buscada por algunas abejas para hacer sus panales. Entre las grandes hojas sobresalen los pequeños racimos terminales que mezclan las flores abiertas y los redondeados botones de color claro con una suave tonalidad rosada.

Los frutos por su parte son cápsulas redondas de unos 4 cm de diámetro, cáscara lisa con una serie de protuberancias de color negro como si estuvieran quemadas dispuestas en círculo cerca de la punta. Cuando está empezando a madurar se va tornando de un color amarillo y la división de los carpelos toma un tono rojo así como las protuberancias, para quedar al final de un intenso color rojo brillante. Al momento de abrirse cada carpelo se extiende quedando como una flor con muchos pétalos gruesos y un centro claro muy llamativo con forma de asterisco, en el cual se exponen las cilíndricas semillas cubiertas por un arilo carnoso de color rojo o naranja que es muy buscado por aves, ardillas y otros animales, los que se encargarán de la dispersión. La madera presenta textura fina, grano suave y una resistencia modera al ataque de hongos y básicamente solo se utiliza como leña. Es una especie con alto potencial como ornamental, para atraer mariposas y abejas así como fuente de alimento para la fauna. Se reproduce por semillas o por estacas y al ser tolerante a las podas así como a las plagas y enfermedades se le puede mantenerse en una maceta grande con el cuidado de que el suelo debe tener muy buen drenaje y. Las semillas deben de sembrarse casi de inmediato una vez recolectadas ya que rápidamente pierden la viabilidad.

Etimológicamente se le designó el género en honor al botánico Charles de l´Ecluse o Carolus Clusius como se le conocía. Los árboles de Clusia se les conoce como los árboles de autógrafos porque en sus gruesas hojas se puede escribir fácilmente. Más fotos se pueden ver en: www.facebook.com/media/set/?set=a.669006056474312.1073741863.194845613890361&type=1

 

El coralillo o azulillo

Nombre científico: Hamelia patens

Familia botánica: Rubiaceae

Azulillo, zorrillo, coralillo o pico de pájaro son algunos de los nombres con que se conoce a este pequeño árbol americano, nativo desde Florida hasta Argentina y presente también en Las Antillas. En Costa Rica es muy abundante en ambas vertientes desde el nivel del mar hasta más o menos los 1800 m de altitud, especialmente a orillas de caminos, en cercas, en potreros, charrales y bosques secundarios.

Es una especie que puede llegar a crecer 6 o 7 m de alto, pero lo más común es que ronde los 5 m, su tronco es delgado y ramificado desde muy abajo, por lo que desarrolla una copa amplia y densa, la cual está formada por ramas gran cantidad de delgadas y largas ramas que tienden a colgar así como de cientos de hojas simples, de forma lanceolada, borde entero y con una lámina delgada pubescente que no presenta mayor variación en el color por encima y por debajo. Los peciolos son de distinto tamaño, siendo una de las características más llamativas de la especie y que ayuda a identificarla, es que de un mismo punto nacen 3 o 4 hojas que rodean la ramita, lo que se conoce como verticiladas, así mismo en ese punto nacen unas pequeñas estípulas de forma triangular que fácilmente se caen.

Durante todo el año este arbolito estará lleno de racimos de flores rojas o naranjas, que nacen al final de las ramitas, lo que permite reconocerlo desde que se aprecia a lo lejos. Tanto el pedúnculo, el raquis y el pedicelo del racimo son de color rojo y las tubulares y delgadas flores atrayentes de colibríes, mariposas, abejas y demás insectos, así como aves insectívoras, terminan en 5 pequeños pétalos triangulares. Los carnosos frutos de forma globosa pasan de un tono rojo a negro al madurar, y aunque se pueden comer directamente poseen un cierto sabor ácido por lo que son más utilizados para hacer un tipo de bebida fermentada común en México. Todo el año se pueden encontrar frutos lo que lo hace muy atractivo como una fuente de alimento para lagartijas y aves como colibríes, yigüirros, pavas negras, jilgueros, toledos y saltarines entre otros muchos. Como curiosidad al estrujar los frutos maduros se desprende un jugo color azul por lo que lo llaman azulillo y al desprenderse los restos de las flores, su base se engruesa para formar el fruto el cual pareciera que está envuelto en una pequeña cobija.

En cada fruto hay varias pequeñas semillas angulosas de color café y aunque son fáciles de germinar lo más común es que se utilicen estacas y esquejes para reproducirla. A pesar de ello en forma natural esta especie logra adaptarse y crecer en forma rápida y abundante en sitios con mucho sol y malos suelos pero con buen drenaje. En sitios más sombreados también puede crecer pero tenderá a desarrollar ramas más largas y una menor floración.

Tradicionalmente y desde la época prehispánica se le ha utilizado en la medicina tradicional en el tratamiento de diversas dolencias y padecimientos, así como para matar piojos en animales empleando la infusión de las hojas o bien para calmar piquetes de insectos e irritaciones colocando hojas estrujadas directamente sobre la piel. Como ornamental es una excelente especie por sus llamativas y permanentes flores, aprovechando además su tolerancia a las podas, lo que permite mantenerla de un tamaño y forma adecuada. Sus hojas son un buen forraje para a conejos o cabras y curiosamente son muy buscadas por insectos defoliadores por lo que es una recomendable utilizarla entre las áreas de cultivos agrícolas u ornamentales como distractora de plagas.

En otros países le llaman firebush, achiotillo colorado, clavito, hierba del cáncer, pinta machete o chichipince, los mayas lo conocían como X-k´anan o guardián de la selva. En Nicaragua se tiene la creencia que su savia ayuda a controlar el crecimiento de la maleza, por lo que antes de hacer las chapias los machetes son pintados, especialmente los filos con el jugo azulado de los frutos hasta que la hoja del machete se vea casi negra. Etimológicamente el género Hamelia fue dedicado a un escritor francés de plantas mientras que por su forma extendida se le dio la especie patens que significa extendido. Ver más fotos en www.facebook.com/media/set/?set=a.751006654940918.1073741870.194845613890361&type=1

 

El corcho australiano

Nombre científico: Melaleuca quinquenervia

Familia botánica: Myrtaceae

Imponente y robusto árbol originario de toda la costa oriental de Australia, desde donde fue llevado e introducido a todos los países tropicales y subtropicales del planeta, principalmente como un ornamental grande de singular belleza y apariencia y de muy rápido desarrollo, y también como un árbol no sólo tolerante a ser plantado en terrenos permanentemente anegados, sino con la capacidad de desecar dichos terrenos y convertirlos en suelos productivos. Sin embargo hay que tener un gran cuidado con el cultivo de este árbol pues al igual que las casuarina, se reproduce y propaga tan rápida y agresivamente que se puede convertir en una plaga imposible de controlar. La característica que diferencia fácilmente a este árbol de todos los demás, es que pareciera que su tronco esta cubierto de muchas capas de papel grueso y de color blanco o gris claro, lo cual no es más que una adaptación del árbol cuyas capas de corteza muerta no se desprenden y caen al suelo durante el año, sino que se mantienen adheridas al tronco probablemente como una estrategia para proteger los tejidos internos del tronco de los rigores ambientales o de ciertas plantas o animales dañinos. Debido a esto, el árbol es conocido mundialmente con el nombre inglés de  paperbark o sea, corteza de papel. En español se le conoce como corcho australiano o simplemente corcho, lo cual podría prestarse a serias confusiones debido a que el corcho que todos conocemos se extrae de la corteza del verdadero árbol de corcho (Quercus suber), una especie de roble nativo de Europa y el norte de África.

En Costa Rica esta especie fue introducida por primera como un ornamental en barrios de clase alta, muy probablemente en los años 30 ó 40, a juzgar por el tamaño de los bellísimos y enormes ejemplares que existen en los barrios Escalante, Amón y Aranjuez en el sector este de nuestra la ciudad capital y dicho sea de paso, tanto los árboles como las antiguas y hermosas casas señoriales de este sector libran una diaria lucha en contra de quienes planean convertir estos barrios en parqueos públicos y antros de vicio disfrazados de hoteles para mochileros. Llama poderosamente la atención que aunque este árbol produce una madera comercial de excelente calidad, jamás se la ha cultivado en Costa Rica para dicho fin a pesar de su muy rápido crecimiento, su excelente forma y capacidad de crecer en casi cualquier ambiente del país.

 

El cordoncillo

Nombre científico: Piper tuberculatum

Familia botánica: Piperaceae

El cordoncillo es un arbolito común y silvestre como muchos dirían, incluso casi indetectable, pero bueno todas las especies de la naturaleza tienen su importancia en el equilibrio de los sistemas ecológicos y por ello queremos darlo a conocer. 

De unos 6 m de alto, aunque en la mayoría de los casos se queda más pequeño, su delgado tronco de escasos 20 cm de diámetro se ramifica mucho desde abajo, dándole la típica forma de arbusto, gracias a sus largas y también delgadas ramas de color grisáceas. En su densa copa se evidencian muchas ramitas rojizas zigzageantes que sostienen simples y alternas hojas verdes que contrastan con pecíolos  también rojizos. Una característica llamativa de estas brillantes hojas verdes es que uno de sus lados es más largo que el otro (base asimétrica) y que su borde es ligeramente aserrado. Las diminutas flores sin pétalos ni sépalos se agrupan en blancuzcas espigas erectas que nacen en la base de las hojas y sobresalen de las ramitas, como si fueran rabillos de ratón, de ahí que algunas personas lo conocen como ratoncillo o cigarrillo. Las flores son polinizadas por abejas y sus simplemente pequeños frutos son un gran atractivo para los murciélagos, los cuales son sus mayores diseminadores, de ahí que sea común ver estos arbolitos creciendo debajo de grandes árboles, que igualmente son visitados por murciélagos.

Se reproduce principalmente por semillas y tanto sus hojas, tallos espigas y semillas poseen una acción biocida utilizada en el control de una plaga llamada Diatraea saccharalis (Lepidóptero) que afecta los cultivos de la caña de azúcar. En algunos países se utiliza en la medicina tradicional como desinfectante de heridas y como antiinflamatorio y con su infrutescencias se prepara un condimento para darle sabor picante a las comidas. Se le encuentra desde el nivel del mar hasta los 1000 ó 1200 m de elevación en ambas vertientes, siendo común a orillas de caminos, en potreros, en las cercas,  en terrenos abandonados o bien dentro de bosques secundarios, ya que soporta tanto la sombra como el sol directo. Especie nativa desde México hasta Brasil, así como en Guadalupe, Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica y República Dominicana.

 

El cortez negro

Nombre científico: Tabebuia impetiginosa (Handroanthus impetiginosus)

Familia botánica: Bignoniaceae

A solicitud de: Juan Carlos Fonseca Herrera, Costa Rica.

La familia botánica Bignoniaceae es ampliamente reconocida en las regiones tropicales de todo el mundo por la espectacular floración de la mayoría de las hierbas, trepadoras, arbustos y árboles que pertenecen a ella, y el cortez negro es uno de sus miembros más notables. El nombre de este árbol se debe a que efectivamente los individuos adultos y grandes poseen una corteza de color gris muy oscuro que cuando está húmeda se aprecia negra como el carbón a la distancia. La espectacular floración del cortez negro aparece como por arte de magia inmediatamente después de la luna llena de diciembre, y lamentablemente sólo dura 5 ó 6 días cuando mucho. El color de las flores es morado o púrpura, y entre más baja, seca y caliente la zona en donde crece, la tonalidad de las flores es mucho más oscura. Por su forma y color de las flores, muchas veces se confunde a este árbol con su congénere el roble sabana (Tabebuia rosea) que es un árbol mucho más grande y robusto que produce su floración muchas semanas después que el primero y además, las flores del roble sabana son blancas o rosadas en muy diversas tonalidades. En condiciones silvestres es un árbol que tiene grandes dificultades para reproducirse en forma natural motivo por el cual es muy escaso. Gracias a su tamaño relativamente pequeño y a su espectacular floración, el cortez negro es una especie ornamental muy apropiada para plantar en espacios pequeños de las zonas residenciales y urbanas.

 

El corteza amarilla o cortez amarillo

Nombre científico: Tabebuia ochracea (Handroanthus ochraceus)

Familia botánica: Bignoniaceae

A solicitud de: Cecilia Garro, Quepos, Costa Rica.

No exageramos al decir que esta especie es probablemente uno de los 10 árboles de floración ornamental más hermosos y llamativos del mundo entero. Basta decir que durante la estación seca y caliente que se presenta en la porción noroeste de Costa Rica durante los primeros meses del año, es muy común observar a grupos de turistas o familias enteras tomándose fotografías o vídeos junto a alguno de los muchos árboles en plena floración que aparecen a la orilla de los caminos y carreteras, ya que sinceramente el espectáculo es celestial. Aunque no produce frutos comestibles que atraen y alimentan a la fauna silvestre, las flores de este árbol sí son muy apetecidas por varias especies de animales grandes que las devoran con avidez, como los monos congos (Alouatta) y los garrobos (Ctenosaura). Es una especie un poco difícil de cultivar a causa de un feo marchitamiento o quemadura negra que afecta y debilita su follaje durante los últimos meses del año, pero con paciencia y dedicación se puede lograr que se desarrollen sanos y fuertes y que produzcan su primera floración entre los 8 y 10 años de edad. A pesar de que en Costa Rica la dura, fuerte y atractiva madera de esta especie posee una gran demanda para la fabricación de carrocerías, por suerte la población silvestre de esta especie es más o menos abundante y desde hace varios años se han plantado miles de árboles en parques y jardines por todo el país.

El cristóbal

Nombre científico: Platymiscium pinnatum

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Faboideae

Un árbol que para muchos es muy conocido por ser parte del famoso grupo de maderas preciosas y consideradas de muy alto valor económico. Es una especie nativa desde México hasta la parte norte de América del Sur y en Costa Rica se le puede encontrar en las  faldas de la Cordillera de Guanacaste, en las llanuras del Valle del Río Grande de Térraba y en la zona Pejibaye de Pérez Zeledón, en la Zona Sur del país. Puede llegar a crecer 40 m de alto, de hermoso tronco alto, cilíndrico, robusto y grueso que puede alcanzar un metro de diámetro y siempre desarrollará pequeñas gambas en su base.  A pesar de su tamaño posee una pequeña copa redonda desarrollada muy arriba ya que el tronco no presenta ramificación baja.  La corteza es gruesa y de color gris claro, con largas y profundas fisuras verticales que le dan al fuste una apariencia característica.   Las hojas son compuestas e imparipinnadas, de unos 15 a 20 cm de largo con 5 o 7 foliolos de color verde intenso muy brillante  y un fuerte olor a frijol al estrujarlos, los cuales se caen al iniciarse la época seca y es cuando precisamente aparecen las pequeñas y amarillas flores agrupadas en racimos cortos que sobresalen entre las ramas.  Los alargados y retorcidos frutos similares a una hoja saliendo entre el follaje le dan a los racimos una apariencia muy llamativa. Dentro de cada fruto hay una sola semilla, grande y aplanada con apariencia de frijol.

La hermosa madera de color y aroma a caramelo  es considerada una madera preciosa no solo por su belleza sino por ser una madera dura, pesada y fuerte, que no posee problemas para ser trabajada con herramientas manuales o mecánicas.   Una de las características más importantes de ella es la peculiar sonoridad que posee y que le permitió ser utilizada en la fabricación de marimbas y las famosas ruedas de las carretas que  al rodar parecieran que cantan, todavía en algunos lugares se pueden conseguir algunas piezas elaboradas con ella, pero por ser una especie en vías de extinción y protegida por ley, su explotación está prohibida. Esta madera también se utilizó para hacer pisos, artesones, muebles de lujo, gabinetes, construcción pesada, tornería y  madera contrachapada.  Por su belleza es una excelente opción como  árbol ornamental. Se puede reproducir por medio de semillas las cuales germinan muy bien, pero hay que tener presente que no todas las semillas son viables, incluso hay años en los cuales todas las semillas son infértiles. También es una especie que se pueden plantar por medio de  pseudoestacas, no así con estacas o injertos. Más información sobre esta especie la puede encontrar en  Los Árboles del Corazón.  Ver más fotos en http://www.facebook.com/media/set/?set=a.351112084930379.77319.194845613890361&type=3

 

El cuajilote o cacao de mono

Nombre científico: Parmentiera edulis

Familia botánica: Bignoniaceae

A solicitud de: Edward Luis Calzada Medel, Cuba.

Atractivo y curioso arbolito originario de las tierras mayas en donde se le conoce y cultiva muy regularmente. En la lengua Náuhatl, cuajilote significa "el árbol de la mazorca" pues efectivamente sus frutos carnosos son del tamaño de grandes mazorcas de maíz y nacen directamente en los troncos y ramas más gruesas. Estos frutos son comestibles y su sabor dulce y textura fibrosa recuerdan mucho a los frutos de la carambola (Averrhoa carambola) o del yuplón (Spondias dulcis). Sin embargo, el árbol se cultiva principalmente para aprovechar sus raíces de las cuales se elabora un muy eficaz remedio para reducir significativamente los niveles de azúcar en la sangre. Además es un árbol de forma muy curiosa que produce grandes, hermosas y aromáticas flores de color amarillo verdoso muy claro. En Costa Rica este árbol es más bien raro y se podría plantar y cultivar como ornamental y frutal en las zonas más bajas y calientes del país, preferiblemente cerca de cursos de agua.

 

El curá

Nombre científico: Viburnum costaricanum

Familia botánica: Adoxaceae

A solicitud de: Carlos Paniagua, Costa Rica.

Este arbolito es nativo de América Central, y su enorme valor como planta ornamental se descubrió hasta hace pocos años. En estado silvestre crece solamente en charrales y terrenos abandonados, como un arbusto desgarbado y poco atractivo de ramas largas y desordenadas. Sin embargo, cultivado en espacios abiertos, con mucho sol y bajo los cuidados de un buen jardinero, desarrolla un follaje brillante, denso y compacto, el cual desde el primer año de vida se cubre de gran cantidad de corimbos o ramos aplanados  de flores blancas y perfumadas que hacen las delicias de las mariposas y las abejas. Cada ramo es una obra de arte en verdad, y produce un racimo de frutillos color morado oscuro y jugosos que atraen y alimentan a una gran variedad de aves silvestres y canoras. Es una planta altamente tolerante a las podas intensas, y con una capacidad asombrosa de producir gran cantidad de nuevos brotes y ramas. Se recomienda muy enfáticamente plantar este arbolito en parques y jardines como una de las más interesantes especies no tradicionales.

 

El curú o cristóbal curú

Nombre científico: Platymiscium curuense

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Faboideae

El famoso cristóbal de la península de Osa, tan buscado por su fina madera y actualmente en peligro de extinción, ha sido una de las especies más confundidas en los últimos tiempos con el cristóbal tradicional  (Platymiscium pinnatum) que se encuentra en el resto del país, pero en realidad es una especie diferente, aunque a simple vista son básicamente idénticos. Es endémica de Costa Rica y aunque en forma muy escasa se presenta desde  el Refugio de Vida Silvestre Curú en el Golfo de Nicoya, siendo éste el que le dio su nombre, hasta la Península de Osa, en lugares con elevaciones hasta los 400 ó 500 m. 

Un árbol de tamaño grande alcanzando unos 30 m de altura y desarrollando un tronco cilíndrico y recto, aunque en lugares muy expuestos a la luz, tiende a deformarse  y ramificar muy abajo. Su corteza es grisácea y lisa, sus ramas largas y gruesas, las cuales forman una copa densa y poco extendida, con hojas opuestas formadas por 5 foliolos acuminados (con punta) de color verde oscuro y brillantes.  Durante febrero, marzo y a veces agosto, en las  axilas de las hojas se evidenciarán los pequeños ramos de entre 30 y 40 flores amarillas,   el fruto alado del tipo sámara de color café oscuro, similar a una hoja seca, mide entre 10 y 14 cm.  de largo y no se abre para liberar a su, por lo general, única semilla color marrón claro, la cual posee una peculiar forma de riñón, de unos 3 cm. de largo y 1 cm.  de ancho.  La fina madera de esta especie ha sido muy cotizada desde el siglo pasado, no solo por su bello color naranja pardo y su buen acabado sino por su dureza y gran estabilidad, que le permiten utilizarse en construcciones pesadas, durmientes de ferrocarril, pisos, artesones, vigas, ruedas de carretas, carrocerías, muebles finos, marimbas y otros instrumentos musicales, mangos de herramientas,  chapas decorativas, ebanistería y construcciones en general.  Sin olvidar que por su bella floración puede ser un excelente árbol ornamental y como melífero. Se reproduce por medio de semilla, la cual gracias al ala del fruto es llevada por el viento lejos de su árbol padre, en donde caerá y germinará fácilmente, aunque si no encuentra las condiciones adecuadas para brotar muy pronto perderá su excelente poder germinativo, de ahí que no se recomienda almacenarlas. Durante la germinación y los primeros 12 meses de vida se le debe ofrecer sombra y en forma gradual ir eliminándola conforme el arbolito se va desarrollando, se debe tener en cuenta que su crecimiento es lento, una característica muy propia de las especies de maderas duras.

 

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