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 Especies nativas e introducidas al país, presentadas por:

          

 

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El guapinol

Nombre científico: Hymenaea courbaril

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Caesalpinioideae

A solicitud de: Abel Vargas Salazar, Costa Rica.

Presentamos al "duro" del Reino de los Árboles, y no es ninguna exageración. Su madera color rojo oscuro se cuenta entre una de las más duras y pesadas del mundo entero, y la corteza del tronco y ramas posee la textura, dureza y apariencia de una piedra, de lo cual puede dar fe cualquiera que haya intentado clavar un clavo en el tronco de este árbol. A pesar de todo esto el guapinol es célebre por sus grandes frutos leguminosos cuya gruesa cáscara sólo se puede quebrar con la ayuda de un martillo. En el interior de los frutos encontramos varias semillas grandes cubiertas por un tejido harinoso, comestible y muy nutritivo conocido como pinole, pero cuyo fuerte olor y sabor a muchas personas les resulta desagradable. Durante la época precolombina los indígenas mesoamericanos recolectaban y almacenaban grandes cantidades de frutos de guapinol durante la estación seca, para aprovechar el pinole que era un alimento sagrado por su alto valor nutritivo y energético. Por último, la corteza del guapinol y la cáscara de sus frutos contienen grandes cantidades de ámbar vegetal o sea, una resina transparente y espesa que al exponerse al aire se endurece como un cristal, y no es raro encontrar todo tipo de insectos que en algún momento quedaron atrapados dentro de gotas o bolas de ámbar. Para mayor información acerca de esta especie,  visite Los Árboles del Corazón.

 

Los guarumos

Nombre científico: Cecropia (varias especies)

Familia botánica: Urticaceae

A solicitud de: Ana Gabriela Hindelang, Costa Rica.

Árbol imposible de confundir con cualquier otro gracias a su tronco largo y delgado, con raíces aéreas y curvadas en la base, ramas muy pocas pero también largas y delgadas en cuya punta nacen grupos de enormes hojas simples compuestas de lóbulos ásperos y muy prominentes con la apariencia de manos abiertas (foto). En Costa Rica hay 5 especies muy semejantes entre sí distribuidas por todo el país. En la mitología de muchos pueblos de América tropical, estos extraños árboles son considerados seres místicos del bosque con grandes poderes sobrenaturales, por la creencia de que son capaces de atraer rayos y quedar intactos. Los guarumos poseen una invaluable importancia ecológica pues son los primeros árboles que nacen y aparecen abundantemente en los terrenos destruidos por el fuego, la deforestación, los derrumbes y las inundaciones, iniciando un complejo y maravilloso proceso de regeneración natural de la vegetación en donde unas especies de plantas modifican el ambiente para el desarrollo de otras, y así sucesivamente. Los frutos son diminutos y nacen en racimos largos que son devorados ávidamente por muchas especies de aves y de murciélagos. Por último, las hojas ásperas de los guarumos son uno de los alimentos favoritos de los simpáticos perezosos o pericos ligeros (Bradypus y Choloepus). Se sabe que la palabra guarumo es una derivación del vocablo yagrumo de origen antillano, pero su significado es impreciso.

 

El guastomate

Nombre científico: Ardisia revoluta

Familia botánica: Primulaceae

Si usted es amante y protector de las aves, de los ríos y de la vida silvestre en general, se alegrará mucho de saber que existe una especie de árbol especialmente creado para satisfacer estas labores y necesidades. En efecto, se trata de una especie que gusta crecer y desarrollarse principalmente a orillas de los ríos y quebradas bajo la sombra de otros árboles más grandes. En la lengua Náhuatl, el nombre de esta especie (cuauitl-tomatl = gua-tomate) significa el árbol de los tomatitos en alusión directa a los miles de frutillos carnosos y rojos que produce una vez al año, cuyo tamaño, forma y posición permiten que muchas especies de aves y de murciélagos los puedan capturar y devorar en pleno vuelo. Al caer, los frutos maduros son ávidamente engullidos por los peces de agua dulce de las quebradas, ríos y lagos. Su tamaño pequeño - mediano, follaje compacto y brillante de follaje perenne durante todo el año, y enormes ramos de flores blancas y fragantes, convierten al guastomate en una de las especies forestales nativas de mayor valor ornamental, paisajístico y ambiental. En algunas partes del país también se le conoce como tucuico, aunque preferimos reservarnos este nombre sólo para otra especie de árbol de la misma Familia botánica, también descrita en el presente álbum.

 

El guayaba de mono

Nombre científico: Posoqueria latifolia

Familia botánica: Rubiaceae

Un pequeño árbol nativo de ramas verticales y densa copa que tiende a expanderse un poco más si se encuentra en lugares muy abiertos; presenta un follaje de color verde oscuro muy brillante formado por hojas simples, gruesas con forma lanceolada.

Conocido en algunos lugares como el árbol flor de aguja, por la peculiar forma de sus tubulares y muy perfumadas flores blancas presentes en racimos horizontales, las cuales presentan un tubo largo y delgado coronado por cinco estrechos pétalos volcados hacia atrás, dejando los estambres libres para ser polinizada durante la noche por una polilla de lengua extremadamente larga de la familia de los Sphingidos que es atraída por su suave aroma similar al de las gardenias. Estas flores se desarrollan en racimos horizontales muy evidentes entre el follaje.

Después de la polinización, pequeñas frutas amarillas redondas desarrollan, que son carnosos y comestibles, pero no saben muy bien para los humanos pero de gran gusto para muchas especies de animales que los buscan afanosamente. Le gustan los suelos volcánicos en donde crece vigorosamente, soporta sequías no muy largas y por su bajo tamaño es ideal para aceras, patios y jardines pequeños e inclusive se le puede cultivar en macetas grandes con podas y cambio de sustrato cada 2 o 3 años.

Su madera de grano fino conocida por algunos como roble brasileño es utilizada en artículos menores como artesanías y bastones, por tener troncos muy delgados. Se reproduce por semillas, acodos y estacas cortadas en buena luna

 

 

 

El guayabo

Nombre científico: Psidium guajava

Familia botánica: Myrtaceae

¿Habrá alguien en Costa Rica que no conozca al guayabo o no haya comido al menos una vez en su vida uno de sus exquisitos frutos? Desde las playas de ambas costas hasta las altas montañas, en climas secos, muy húmedos, fríos o calientes, sobre los suelos muy fértiles hasta los muy rocosos, siempre encontraremos árboles de guayabo creciendo totalmente indiferente e inmune a los rigores ambientales. Se reproduce tan fácilmente por medio de sus semillas en cualquier sitio, que éstas son capaces de germinar aún dentro de su propio fruto maduro antes de caer al suelo. Es uno de los mejores árboles para plantar en proyectos forestales para la atracción y alimentación de la fauna silvestre, ya que sus frutos dulces y carnosos son irresistibles para los animales herbívoros como los mapaches, pizotes, monos, ardillas, venados, guatuzas, tepezcuintles y toda clase de aves y de murciélagos frugívoros (comedores de frutas). El guayabo es célebre no solamente por las jaleas, dulces y conservas que se elaboran a base de sus frutos, sino también por la extraordinaria dureza, peso y firmeza de su madera la cual posee la reputación de ser "la mejor leña para cocinar" del país. ORIGEN DEL NOMBRE: El nombre guayabo proviene de la lengua Náhuatl y significa algo así como arbolillo o árbol muy pequeño en sentido despectivo.

 

El guayabón o surá

Nombre científico: Terminalia oblonga

Familia botánica: Combretaceae

A solicitud de: Maikel Mendoza, Venezuela.

Quien no ha oído hablar del famoso "surá", tal vez la mayoría nunca ha podido tener la oportunidad de ver un árbol, pero muchos si han visto y sentido un piso o unas tablillas de esta excelente madera.  Este enorme y maravilloso árbol es nativo desde México hasta América del Sur, creciendo a la orilla de los ríos y las quebradas desde el nivel del mar hasta los 1.000 metros de elevación, siendo común en casi todo el país tanto en las zonas con una estación seca bien definida de varios meses como en las zonas en donde llueve todo el año, con preferencia en las zonas más húmedas, de hecho no tiene problemas para crecer en suelos con mal drenaje e inundados, para ello ha logrado desarrollar fuertes gambas en su base de hasta unos 2 m de alto, que le ayudan a mantenerse firme y bien anclado en los inestables suelos. Puede llegar a alcanzar los 40 m de altura y desarrollar un tronco recto de entre 70 cm y un metro de diámetro, cubierto por una delgada y lisa corteza marrón que exfolia en largas láminas, dejando expuesta la nueva corteza de color claro, dando su típico aspecto similar a un árbol de guayabo (Psidium guajava) o cas (Psidium friedrishstalianum) muy grande.

La densa copa está formada por torcidas ramas con un crecimiento simpodial (como candelabro), mismo que siguen las ramitas, de las cuales nacen al final de ellas las simples y alternas hojas de color verde brillante,  las cuales tienen por detrás (el envés) unos pelitos café llamados tricomas agrupados en la axila de las nervaduras. Las pequeñas flores que son de un color verde amarillento sin pétalos (apétalas) crecen agrupadas en racimos llamados espigas, ubicadas en las axilas de las hojas y pueden llegar a medir hasta 15 cm de largo y los secos frutos caracterizados por tener tres alas membranosas, una más pequeña que las otras, son de un color crema o paja y le sirven para viajar largas distancias empujadas por el viento; cuando están celes son la delicia de las loros y los pericos. Cada fruto tiene una sola semilla que en condición fresca y sin necesidad de tratamientos pregerminativos puede alcanzar poco más del 60% de germinación, la cual se reduce drásticamente con el paso del tiempo.

Durante muchos años se le consideró un árbol sin mayor importancia y de difícil aprovechamiento a causa de sus enormes gambas que hacían complicada la corta del árbol, pero a partir de los años 60 y 70 en Costa Rica se produjo un boom en la construcción de viviendas para la clase media, las cuales se diseñaron con pisos, vigas y artesonados a base de la madera del guayabón la cual se conoce comercialmente como surá. Caracterizada no solo por su dureza (0.65 gr/cm3), resistencia, jaspe y durabilidad natural media sino por el excelente acabado que adquiere gracias a su grano recto, textura media y uniforme pero principalmente por sus grandes y muy acentuadas vetas color café verdoso sobre un fondo color miel;  razón por la cual miles de árboles fueron talados a la orilla de los ríos que protegieron durante tantos años, y convertidos en madera para satisfacer la enorme demanda para la construcción y aunque es un poco difícil de secar porque tiende a torcer, rajar y reventar se le emplea en construcción  interna y externa, tablillas, contrachapados, ebanistería, parquet y  columnas, entre otros usos. En las zonas rurales los troncos huecos se emplean como tubos para transportar agua de un lugar a otro y por su belleza se encuentra como ornamental y como sombra.

 

El guayacán real

Nombre científico: Guaiacum sanctum

Familia botánica: Zygophyllaceae

A solicitud de: Orlando Castillo Rojas, Costa Rica.

Bellísimo y extraordinario árbol que se ha convertido en el símbolo de la resistencia en contra de la extinción de las especies forestales en Costa Rica. Nativo desde Florida hasta Venezuela y Colombia así como en Las Antillas. En Costa Rica actualmente se le encuentra sólo en los pequeñas reductos de suelos calcáreos de los alrededores de Bahía Salinas como es Puerto Soley y en los Parques Nacionales Santa Rosa, Guanacaste y Palo Verde. Condición que ha llevado a la especie a ser protegida por leyes nacionales y convenios internacionales como CITES. No son muy grandes y pueden llegar a crecer entre 15 y 20 m pero poseen troncos corpulentos y majestuosos de alrededor de 60 cm y en casos muy extremos de árboles sumamente viejos como el famoso Magón, árbol emblema del Proyecto San Lorenzo que posee poco más de 80 cm de diámetro, cubiertos por una dura corteza gris claro que se desprende en grandes placas leñosas de forma irregular produciendo como figuras que permiten pasar las horas en forma entretenida.

Los árboles jóvenes incluso muy pequeñitos evidencian tallos y ramitas cubiertas por una corchosa y gruesa corteza de color crema. La copa es muy densa y amplia aún en árboles pequeños y posee un comportamiento muy curioso ya que en árboles jóvenes tiene forma cóncava como una taza que después de unos años se transformará en una copa convexa como una sombrilla, ello podría deberse a que al principio las largas ramitas van creciendo hacia afuera lo que hace que la misma se desarrolle a los lados quedando el centro vacío, luego las ramitas secundarias crecen también hacia adentro llenando este espacio y desarrollando la copa hacia arriba. El siempre verde follaje, aún en las épocas más secas, presenta hojas muy especiales ya que el guayacán real es la única especie que tiene hojas compuestas opuestas y paripinnadas, es decir que terminan en dos foliolos. Estas hojitas además poseen la característica de que se cierran al caer la noche.

Las hermosas flores presentes de febrero a mayo y en ocasiones en noviembre que recuerdan a las violetas (Viola spp.) tan gustadas por mucha gente, poseen 5 pétalos de un espectacular color azul que puede variar en tonalidad desde muy claras hasta casi lilas y por su delicado aroma atraen a muchas abejas y otros insectos. Los frutos son cápsulas carnosas de unos 2 cm de largo con aristas a los lados evidenciando los compartimentos de las 3 a 5 semillas que poseen cada uno y que al madurar se tornan amarillos abriéndose por las aristas entre marzo a octubre, momento en que las rojas semillas de un 1 cm de largo y forma aplastada están listas para tratar de germinar, aunque éste porcentaje es bastante bajo. Su madera de albura amarillenta y duramen verde recién cortada es de las más duras y pesadas del mundo, lo cual provocó la corta de casi todos los pocos árboles silvestres allá por los años 40. De difícil trabajabilidad tanto con herramientas manuales como mecánicas por sus propias características fue muy utilizada como parte de las maquinarias de los vapores, rieles, ejes de carruajes, rodines, poleas, manivelas, guías, roles y muñoneras entre otros, no solo debido a su dureza y resistencia sino a su capacidad de autolubricarse gracias al famoso aceite llamado guayacol, también de amplios usos medicinales.

Otros usos que se le han dado a esta madera son la fabricación de mangos para herramientas, basas, cajas para instrumentos de precisión, tornería, piezas de ajedrez, piezas de relojes, artesanías, etc. Aunque su germinación es baja por fortuna en muchos viveros del país hoy día esta especie se reproduce de manera exitosa y abundante, lo que la aleja de la extinción. Bajo los árboles padre es común encontrar arbolitos que fácilmente pueden ser trasplantados a bolsas, en las cuales deberán pasar varios años antes de plantarlos en el sitio definitivo, inclusive se pueden mantener en maceta. Es un árbol de forma y flores muy atractivas que es ideal para plantar en áreas urbanas por su lento crecimiento, que es tan marcado que un árbol para superar los dos metros de altura puede requerir casi los 20 años. Aunque dependiendo de las condiciones del lugar y del esmerado cuidado que se le brinde puede crecer un poquito más rápido como lo evidencia el Ing. Rodolfo González del Proyecto San Lorenzo, en donde árboles de menos de 10 años de edad lograron florear y dar frutos. Para mayor información acerca de esta especie, visite Los Árboles del Corazón y el Proyecto San Lorenzo. Para mayor información acerca de esta especie,  visite Los Árboles del Corazón.  Vea más fotos en http://www.facebook.com/media/set/?set=a.430229783685275.91707.194845613890361&type=3

 

El guayaquil

Nombre científico: Pseudosamanea guachapele (Albizia guachapele)

Familia botánica: Fabaceae subfamilia Mimosoideae

El guayaquil es uno de esos árboles que mucha gente los ha visto especialmente cuando pasa por las pampas guanacastecas pero curiosamente se quedan con la idea de que contemplaron un cenízaro (Samanea saman) por su gran parecido.  Nuestro guayaquil es un árbol grande que puede llegar a medir entre 25 y 30 m de altura, de tronco irregular de alrededor de 70 cm a menos de 1 m de diámetro, con una hermosa, amplia y densa copa  formada por largas y delgadas ramas que nacen desde muy abajo y que por el peso cuelgan elegantemente.  Su tronco se caracteriza por estar cubierto por una grisácea corteza que se desprende en largas y delgadas tiras como si fueran flecos, incluso desde muy jóvenes tienen esa característica, aspecto que lo diferencia del cenízaro.   Las hojas compuestas y alternas están formadas por pequeños foliolos de color verde intenso cubiertos por una fina pubescencia que los hace muy suaves al tacto a diferencia de la gruesa textura de los del cenízaro, así mismo poseen una pequeña glándula llamada nectario en la base del pecíolo.

Durante el mes de diciembre es muy fácil reconocer este árbol porque sus foliolos antes de caerse se tornan amarillos y le dan una apariencia de estar lleno de flores. Los racimos de blancuzcas flores llamados umbelas por su forma de sombrilla pueden medir unos 7 cm de largo y sobresalen por los abundantes estambres, que al caer al suelo ya secos forman una llamativa capa color naranja. Los secos frutos son legumbres de unos 15 cm de largo,  muy delgadas por lo que se pueden ver fácilmente unas 10 a 20 pequeñas semillas donde sobresalen, las mismas de forma ovalada y aplanada son muy duras y de color blanco, las cuales poseen un alto porcentaje de germinación incluso después de largos periodos de almacenamiento, por lo que reproducir esta especie es muy sencillo únicamente se requiere colocar las semillas en un sustrato adecuado y mantenerlas húmedas, para que en muy poco tiempo puedan crecer fuerte y vigorosamente los arbolitos, los que en unos 4 meses ya pueden ser plantados en el campo.  

La madera de color café grisácea con vetas oscuras es pesada, semidura (0.5 a 0.6 gr/cm3),  muy fuerte, de lustre y textura media y aunque su secado es un poco difícil porque tiende a torcerse, es utilizada en horcones, vigas, tablas, tablones, pisos, muebles, durmientes, ebanistería y construcción en general, además es una buena fuente de postes y leña de excelente calidad porque dura mucho para quemarse y no produce mucho humo. Se le ha utilizado también como sombra,  forraje, abonos verdes, ornamental, atracción de abejas e insectos, protección de suelos y fuentes de agua. Una especie propia de Guatemala hasta Ecuador encontrándose en Costa Rica  en la vertiente Pacífica hasta más o menos los 1000 a 1200 m de elevación, especialmente en las riberas de los ríos, bordes de caminos, en potreros y en bosques secundarios.

 

La guinda o el ponsiré

Nombre científico: Ziziphus mauritiana

Familia botánica: Rhamnaceae

Desde el nivel del mar hasta más o menos los 1000 m de altitud y con mayor dominancia en la zona Pacífica la guinda, ponsiré, ciruela india, ponsigué, badari o alguno de los tantos nombres que posee en otros países, ha encontrado las condiciones apropiadas para desarrollarse a sus anchas, y es que este árbol nativo del sur de China, Malasia, Afganistán y Australia ha logrado conquistar el Mundo y en especial a la India, por sus exquisitos frutos similares a la cereza o guinda de ahí su nombre. Un árbol que puede crecer en los peores suelos y soportar sequías o suelos anegado, de rápido crecimiento que en poco tiempo puede formar matorrales y perder potreros si no se controla adecuadamente; además no es raro verlo creciendo a la orilla de los caminos o en medio de pequeñas fisuras en las rocas a pleno sol y en lugares con mucha contaminación.

Árbol de unos 5 a 10 m de alto, de tronco muy corto y delgado, cubierto por una corchosa y muy fisurada corteza de color grisácea. La copa es densa y redondeada, dada por sus largas, flexibles y caídas ramas que nacen desde muy abajo, sobresaliendo las más nuevas por su fina pubescencia y unas largas y puntiagudas espinas muy llamativas porque además de encontrarse en parejas en los nudos, poseen variaciones en su forma y dirección, es decir una de ellas puede ser recta y la otra curva en forma de gancho, o una puede estar dirigida hacia arriba y la otra hacia abajo, o ambas hacia el mismo lado. Las ramitas además de tener muchas lenticelas presentan un zig – zag en su forma.

Las hojas son simples y alternas, de forma ovoide con la punta totalmente redondeada, borde ligeramente dentado, de color verde fuerte por encima y glaucas o claras por debajo, producto de la fina y densa pubescencia y con tres nervios centrales que nacen desde la base y al ser muy evidentes le dan a la lámina una forma abultada. En la base del peciolo se encuentra un par de espinas y durante la estación seca puede perder o no las hojas. Las pequeñas flores con forma tubular coronada con 5 pétalos de color verde amarillento un tanto translúcido nacen en pequeños racimos de 2 o 3 individuos en las axilas de las hojas, las cuales a pesar de su desagradable olor atraen a abejas, moscas y avispas que se encargan de polinizarlas. El carnoso fruto de unos 2 cm de largo es de forma ovalada y pasa de un intenso color verde amarillento a naranja y luego a rojo en su proceso de maduración, en donde su pulpa de color blanco amarillenta y de textura crujiente pasa a ser más suave y a tener un fuerte olor que contrasta con su dulce sabor semiácido, lo que lo hace muy cotizado para consumirlo en forma directa o bien macerado con algún licor o en diversidad de preparaciones. En los mercados de muchos países, especialmente de Asia se pueden conseguir frutos de variedades mejoradas, los cuales además de ser mucho más grandes poseen mejor sabor, o bien pueden presentar variaciones en su cáscara siendo ella más delgada, lisa o corrugada. Por fruto hay dos pequeñas semillas como de 5 mm de largo de color marrón.

Los frutos aportan vitamina A y C, aceites grasos, calcio, hierro, fósforo, tiamina, riboflavina, niacina, fibra, carotenos y flúor, los cuales se pueden comer verdes con sal o bien maduros en guisos, confitados, en conservas o refresco; se pueden secar al sol y moler para almacenarlos y utilizarlos en épocas de hambrunas al igual que las semillas, haciendo panes, tortas, etc. Las hojas se comen en Indonesia se comen como verdura, en Venezuela se prepara la famosa crema de ponsigué que mezcla ron blanco, aguardiente u otro licor como el cocuy con los frutos maduros y se dejan añejar por un año para extraerles todo su sabor. Los frutos secos son similares a los dátiles.

La madera es de color rojizo, resistente y dura, de grano fino, textura media, buen acabado y buena trabajabilidad por lo que se utiliza en ebanistería, construcciones rurales, en partes de embarcaciones, sillas de montar, mangos de herramientas, vigas, yugos, juguetes, palos de golf, utensilios de cocina, tornería, sandalias. Así como en cercas vivas, rompevientos, árbol de sombra y refugio de animales, postes de cerca, leña y carbón de alta calidad. Con sus largas ramas se construyen las bases para los techos de paja y paredes de corral, aprovechando sus espinas. Sus hojas se han utilizado como forraje de animales como vacas, cabras, camellos y gusanos de seda; de su corteza se obtienen taninos para teñir la seda. Es una excelente especie apícola y un árbol ornamental aunque no se puede plantar en cualquier lugar, especialmente si hay niños cerca por sus espinas. Por otro lado esta especie es empleada en la medicina tradicional para el tratamiento de diversos padecimientos.

Se reproduce por medio de semillas, injertos, estacas y brotes basales. Si es por medio de semillas se deben someter a un tratamiento pregerminativo que las escarifique o rompa un poquito la cáscara, pero primero se deben seleccionar las fértiles, para ello se colocan en un recipiente con agua y un 17 o 18% de sal y todas las que flotan se desechan porque no germinarán. Si es por medio de estacas se deben seleccionar las que tengan alrededor de 2 años de edad. Los árboles empiezan a cosechar como a los 7 años de plantado. Entre el manejo que se le debe dar es la poda después de la cosecha, con lo que el árbol renueva su follaje y mantiene altos niveles de producción, además hay quienes le aplican zinc y boro para que los frutos aumenten su brillo.

Es una especie ideal para utilizarse en reforestación de taludes, recuperación de suelos degradados en donde otras especies no pueden desarrollarse bien, mucho gracias a su excelente sistema radical que ayuda a la estabilización de los mismos cuando hay erosión. En la India hay un insecto llamado kerria lacca o gusano de la laca que se alimenta de los líquidos de las hojas de la guinda y le trasmite un colorante rojizo que posteriormente es utilizado para hacer tinturas para lacas, barnices y otros similares. En Vietnam se cultiva con un sistema muy parecido a los viñedos, en donde se acomodan las flexibles ramas y se extienden en barbacoas, con lo que facilita el manejo y la cosecha, maximizando el aprovechamiento de la luz solar y la eficiencia de los trabajadores. Más fotos en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.624665044241747.1073741859.194845613890361&type=3

 

El güísaro

Nombre científico: Psidium guineense

Familia botánica: Myrtaceae

Nuestros abuelos jamás padecieron problemas de los riñones ni de enfermedades similares, porque sabían que allí cerquita, en el potrero, en la cerca, en el solar, en la plaza, a orillas del camino o en el tajo, estaba el siempre fiel y presente güísaro con sus hojas, ramitas, flores y frutos con más remedios y soluciones para la salud que una farmacia moderna. Es uno de los árboles más rústicos que conocemos y le da lo mismo crecer y vivir sobre piedra, arena, barro o caliche, por lo que también se le conoce como guayaba sabanera o guayaba iguanera. De lejos se parece mucho al árbol de guayaba (Psidium guajava), pero el güísaro tiene mucho más cantidad de ramas, las hojas son más tiesas y blanquecinas por debajo y los frutos son mucho más pequeños y amarillentos. También es uno de los pocos árboles en el mundo que produce flores y frutos desde su primer año de vida, y los frutos poseen un exquisito sabor agridulce perfecto para comer al natural y para preparar conservas y jaleas.

 

El güitite

Nombre científico: Acnistus arborescens

Familia botánica: Solanaceae.

Junto con el zorrillo de comer, el güitite es la única especie de árbol de la Familia botánica Solanaceae a la que pertenecen el tomate, los chiles, la berenjena y muchas otras hortalizas. Este árbol es famoso y conocido principalmente por su corteza gruesa, amarillenta, suave y esponjosa, la cual se ha utilizado desde hace muchos años para "pegar" orquídeas de todo tipo las cuales se adhieren muy bien al tronco y ramas de estos árboles. Esto ha ocasionado un muy activo y abundante comercio informal de troncos y ramas de güitite los cuales se venden como soportes para el cultivo de orquídeas. Lamentablemente los árboles de güitite se resienten mucho y se enferman cuando se cortan muchas de sus ramas sin curar las heridas, y mueren a las pocas semanas, lo cual aunque parezca increíble, tiene a esta especie en peligro de extinción aunque hace algunos años era de las más abundantes y comunes del país. Aparte de todo lo anterior, el güitite es uno de los mejores árboles ornamentales nativos de Costa Rica gracias a las artísticas formas naturales que adquieren su tronco y sus ramas, y a su notable floración consistente de miles de flores aromáticas y de color crema que nacen a lo largo de las largas y delgadas ramas. Los frutos son idénticos a tomates en miniatura y son la delicia de gran cantidad de aves frugívoras y canoras que llegan por centenares a alimentarse ellos.

 

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