Ser arboricultor...

 

 

Dios creó a los árboles para proteger al mundo, al agua, al aire, a la tierra y a todos y cada uno de sus habitantes.

 

Nada de lo que el ser humano ha inventado, es capaz de igualar el más simple de los beneficios que la más humilde especie de árbol ofrece.

 

La Arboricultura es el arte y la ciencia de conservar, reproducir, cultivar y mantener a los árboles sanos y hermosos para cumplir con su Misión primordial.

 

Se puede decir que es una alianza espiritual entre las personas y los árboles para protegerse y beneficiarse mutuamente.

 

Soy arboricultor y todos los días trabajo con árboles, y por eso me siento una persona muy privilegiada pues constantemente descubro y aprendo sus infinitas maravillas y misterios.

 

Todos los días presencio el milagro de miles de semillas que emergen de la tierra como minúsculas plantas, trayendo en cada hoja una promesa por un mundo mejor.

 

También planto árboles y lo disfruto mucho porque a los niños les encanta y yo les pido que se comprometan a cuidarlos y protegerlos por siempre.

 

Porque no basta plantarlos. Durante sus primeros años de vida hay que velar para que crezcan sanos y vigorosos con buenos suelos, fertilizantes adecuados, mucha luz, agua en cantidades razonables, limpieza de malezas y otros cuidados.

 

Y cuando ya están un poco más grandes, hay que velar para que no sufran enfermedades ni daños físicos que afecten su normal desarrollo y comportamiento.

 

Hay quienes no plantan árboles por temor a no llegar a ver nunca sus beneficios.

 

Otros por el contrario bendicen el día que plantaron sus árboles y cada uno de los días que pueden disfrutarlos.

 

Aprendí que los árboles tienen orgullo, nobleza y dignidad, y esto es algo que necesito compartir con tantas personas como me sea posible.

 

No todos los árboles plantados en fincas, parques y jardines gozan de la mejor salud, apariencia y tratos que uno quisiera.

 

La falta de preparación y conocimiento hacen más daño a los árboles que la peor de las plagas o enfermedades.

 

Es entonces cuando el arboricultor tiene el deber de atender y cuidar a estos árboles para devolverles su belleza, dignidad y orgullo.

 

Y ellos lo agradecen de formas que dejan con la boca abierta a cualquier persona.

 

Por eso estoy plenamente convencido de que los árboles reflejan el espíritu de sus propietarios

 

Amo mi trabajo, porque al reproducir, plantar y cultivar árboles, siento que trabajo directamente para Dios.

 

Soy Manuel Víquez,
un orgulloso arboricultor costarricense a su servicio.

¡Gracias!

 

 

 

 

 

Ver reportaje publicado en el diario
La Nación de Costa Rica
19 agosto 2007

 

 

 

 Cualquier consulta escríbame a ---> mundoforestal@elmundoforestal.com

 

 

 

 

 

Desde Costa Rica,

con mucho orgullo para el mundo entero.

 

 

©2015 Todos los Derechos Reservados
Prohibida la reproducción electrónica o impresa

del presente documento en forma parcial o total.

mundoforestal@elmundoforestal.com

 

 

arboricultura, arboricultor, jardines, árboles, fertilización de árboles, cuidado de árboles,

cultivo de árboles, plantación de árboles, atención de árboles, forestal, forestales,
tratamiento de árboles, consultor forestal, consultores forestales, ingeniero forestal, ingenieros forestales,
plantaciones forestales, enfermedades de árboles, enfermedades forestales, curación de árboles, jardineros,
podas de árboles, corta de árboles, atención de árboles, siembra de árboles, cultivo de árboles,
arboricultura urbana, árboles de ciudad, árboles urbanos