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Creencias y errores comunes.

Pregunta. Las señoras de antes decían que no había nada mejor para echarle a los árboles frutales recién sembrados que las cenizas que se sacaban del fogón y quiero saber si esto es cierto y por qué es así. Alfredo Retana, El Salvador.

Respuesta. Efectivamente, las cenizas que se obtienen de la madera incinerada en un fogón, estufa o chimenea, poseen altas concentraciones de fósforo, potasio, hierro y calcio principalmente, los cuales son elementos químicos que las plantas absorben por medio de sus raíces y que aprovechan para desarrollarse y crecer vigorosamente, de manera que sí, la ceniza se puede utilizar sin ningún problema como un abono o fertilizante de excelentes propiedades. ¡ATENCIÓN! Esta recomendación se hace con el único propósito de aprovechar de alguna forma un sobrante doméstico en beneficio de la economía familiar, y no para incitar a quemar grandes cantidades de leña para obtener solamente un puñado de ceniza, en perjuicio de los árboles y de la atmósfera por la liberación de dióxido de carbono que se produce al quemar madera.

Pregunta. ¿Es cierto que los árboles frutales como el aguacate, el mango o el mamón chino producen cosechas más abundantes y de mejor calidad si se les clavan clavos grandes en el tronco? Antonieta Mirabelli, Esparza.

Respuesta. ¡NO, POR DIOS! La costumbre de clavar los troncos de árboles frutales para que produzcan cosechas, se pierde en las páginas de la historia y en Europa era una práctica muy difundida durante la Edad Media, en donde se utilizaban clavos de plata para este efecto con "muy buenos resultados" aparentemente. La explicación es muy simple: al sufrir lesiones de consideración, los árboles y plantas en general reaccionan produciendo flores y frutos aún fuera de temporada como un intento máximo de reproducir su especie al sentirse amenazados de muerte. Sin embargo, las heridas causadas por los clavos se pueden infectar fácilmente con hongos, virus y/o bacterias ocasionando enfermedades mortales con mucha frecuencia. En la fotografía de la izquierda se observa el tronco lesionado de un árbol de mango al que años atrás se le clavó una varilla de hierro herrumbrada para que "echara frutas", y luego de haber removido varios centímetros de tejido muerto, se observa que la podredumbre continúa hacia adentro. Sin lugar a dudas es una práctica bárbara. Si lo que se desea son buenas cosechas de frutos no hace falta crucificar a los árboles pues con un adecuado régimen de fertilización, control sanitario, podas prescritas y mucho cariño, se pueden obtener resultados mucho mejores y de manera más permanente.

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P. Tengo muchos años de vivir en Costa Rica y me encanta pasear por sus bosques y áreas silvestres pero nunca he visto un árbol de aguacate silvestre, o árboles de marañón o jocote creciendo en medio del bosque. ¿Por qué? Olivia Benchoam, Dominical, Puntarenas.

R. En Costa Rica tenemos una variedad extraordinaria de árboles frutales en las fincas y jardines. Está el grupo de las especies exóticas o no nativas como arazá, ciruela, todos los cítricos, durazno, guayabita del Perú, higo, mamón corriente, mamón chino, mango, manzana, manzana de agua, melocotón, níspero amarillo, pera, tamarindo, etc.

También está el grupo de los árboles frutales silvestres los cuales no se cultivan del todo o muy poco y los encontramos tanto en las fincas, bosques, charrales y potreros, por ejemplo: aceituno, anona, icaco, jobo, jorco, murta, nance, sonzapote, etc.

Por último, está el grupo de los cultivares o árboles que jamás encontraremos dentro de los bosques porque aparentemente fueron desarrollados durante siglos por nuestros indígenas por medio del cultivo y selección sistemática a partir de especies totalmente silvestres. Entonces, árboles como el aguacate fueron desarrollados a partir del yas, el cacao del pataste, el caimito del caimito de montaña, el cas y la guayaba de la murta, los guabos comestibles de los guabos de montaña, la guanábana a partir de la soncoya, el jocote del jobo, el mamey a partir del madroño, el marañón del espavel, y el delicioso zapote a partir del níspero de montaña.

El tema de los cultivares es fascinante y motivo de muchas especulaciones y discusiones, pero sin lugar a dudas los avances en la investigación genética están ocasionando cambios absolutos en la taxonomía tradicional comparativa, y es muy probable que en pocos años todos los actuales nombres científicos y familias de los árboles van a tener cambiar por completo.

P. Los señores que me trabajan la finca allá en San Mateo, dicen que no se puede sembrar árboles durante el veranillo de San Juan o canícula porque el suelo se pone enfermo y los árboles se secan. ¿Qué hay de cierto en esto? Renato Fonseca A., Desamparados.

R. Aunque en Costa Rica se dice que el Veranillo de San Juan y la Canícula son la misma cosa, se trata de dos fenómenos climático muy diferentes.

El Veranillo de San Juan así llamado pues coincide con el día de San Juan Bautista (24 de junio), se presenta del 20 al 25 de junio de cada año, dura de 3 a 5 días y es producto de la formación de un área de baja presión atmosférica en el Océano Pacífico a pocos kilómetros de nuestras costas, la cual absorbe las lluvias que normalmente caen sobre el país. Se manifiesta como un repentino cese de las lluvias, con días muy soleados y con mucho calor durante la noche. Por ser "San Juan" el nombre más utilizado en nuestro país por ciudades, pueblos y caseríos, mucha gente espera con ansiedad este veranillo para celebrar sus fiestas patronales.

La Canícula por su parte se presenta del 15 de julio al 15 de agosto de cada año, y es producto del Anticiclón de Las Bermudas que es una enorme área de alta presión atmosférica sobre el Caribe cuyo "borde" llega hasta Costa Rica y se manifiesta como un muro de aire denso que impide el paso de las lluvias procedentes del Pacífico. Se manifiesta como un "tiempo loco" o sea, un clima muy inestable con cambios muy bruscos en los vientos, nubosidad, humedad y temperatura en un mismo día. Aunque muchas personas creen que Canícula es una palabra muy ordinaria utilizada por los campesinos para referirse a una superstición o fenómeno sobrenatural, lo cierto es que se trata de un término muy técnico utilizado en la ciencia de la Meteorología para explicar éste y otros fenómenos similares en todas partes de este activo planeta. A pesar de esto, acerca de la Canícula nuestra cultura campesina ha tejido toda una muy añeja y rica mitología relacionada con situaciones adversas, y es muy común escuchar por ejemplo que durante esta época la tierra se enferma, que el viento trae enfermedades, que las heridas no sanan, que las plantas se marchitan y que las plagas "se alborotan", pero salvo la inestabilidad climática que podría afectar algunas actividades agrícolas, nada de lo anterior se ha logrado demostrar.

P. Quier saber si de verdad es cierto que si los árboles de isopo se siembran en las aceras no las rompen las raíces? Mauro Sibaja, Turrúcares.

R. Aunque en Costa Rica muchos viveros lo venden como "el único árbol del mundo que no rompe las aceras", lo cierto es que el árbol de hisopo (Callistemon speciosus) no posee tan extraordinaria cualidad, lo cual sin embargo hubiera sido muy bueno.

Lo que de verdad sucede es que a diferencia de casi todos los árboles, la base del tronco del hisopo no es cónica sino perfectamente recta y cilíndrica y crea una especie de ilusión óptica de que las raíces no están saliendo a la superficie, pero cuando los individuos crecen y el tronco se hace cada vez más y más grueso, sí son capaces de ocasionar tanto daño a las aceras como cualquier otro árbol.

P. Mucha gente dice que a los árboles de yos o yoses hay que eliminarlos porque en sus hojas se forman y nacen los tábanos que pican al ganado y a la gente. ¿Es cierto? Guiselle Ríos, Heredia.

R. Lamentablemente se trata de otra creencia muy popular y arraigada en la población rural del área centroamericana. En primer lugar ninguna especie de organismo es capaz de procrear a otra especie diferente, y menos aún si pertenecen a reinos distintos. Lo que en realidad sucede es que varias especies de árboles de yos (Sapium) son parasitadas por unas avispas del grupo de los Tentredínidos las cuales ponen sus huevos en el interior de los tejidos de las hojas de estos árboles. Al nacer las larvas forman unas agallas o protuberancias amarillas en la hoja en donde viven y se alimentan hasta que la avispa se convierte en un adulto alado y sale al exterior. La creencia se debe a que las larvas y los individuos adultos de esta avispa a simple vista se parecen a las larvas y adultos de las moscas del grupo de los Tabánidos que son las que verdaderamente atacan a personas y animales con dolorosas picaduras y que transmiten enfermedades. Y por desgracia sí, es cierto, mucha gente elimina a los árboles de yos de sus propiedades por esta misma creencia errónea.

P. Dicen que hay árboles como el pino, el ciprés y los eucaliptos que secan el suelo, envenenan el agua y matan a todas las demás plantas que están cerca. ¿Es eso cierto?. Celso Morais, Colón, Panamá.

R. En realidad que no existen árboles tan monstruosos ni tan destructivos por sí mismos, lo que sí es cierto es que una mala decisión o una mala planificación pueden convertir el proyecto forestal más perfectamente intencionado, en una verdadera catástrofe ambiental sin importar la especie. También es cierto que hay muchas especies de árboles en todo el mundo que poseen un comportamiento alelopático lo cual significa que han desarrollado diferentes estrategias muy eficaces para evitar el nacimiento y el desarrollo de otras plantas en los alrededores excepto las de su propia especie. La estrategia alelopática de la mayoría de las especies como las coníferas y los eucaliptos, es la presencia de sustancias herbicidas naturales en su follaje las cuales queman a todas las especies de plantas que se encuentran cerca cuando estas hojas caen al suelo y liberan las toxinas. Sólo sobreviven los arbolitos de su misma especie. Efectivamente se han presentado casos de intoxicación del agua de ríos y lagunas por el establecimiento masivo de plantaciones de estas especies en países tropicales principalmente, pero siempre se presentan en combinación con otras situaciones desafortunadas. Otras especies de árboles como los higuerones (Ficus) y la teca (Tectona grandis) lo que hacen es botar el 100% de sus hojas al mismo tiempo formando en el suelo una hojarasca espesa e impermeable que aplasta y ahoga todo lo que está creciendo bajo la copa. Por tal motivo, una plantación de teca diseñada sin criterio técnico en pocos años convierte en un desierto estéril a cualquier terreno del mundo. Las altas dosis de gas etileno que liberan las frutas de la manzana rosa (Syzygium malaccensis) cuando caen al suelo y se descomponen, marchitan a cualquier planta cercana. Los espinosos cornizuelos (Acacia) por su parte poseen una milenaria y estrecha relación evolutiva con una especie de hormiga del género Pseudomyrmex la cual se encarga de cortar y eliminar cualquier planta que se atreva a crecer en el suelo bajo la copa de estos árboles. Los ejemplos conocidos de estrategias de competencia y sobrevivencia que utilizan las diferentes especies de árboles, podrían llenar enciclopedias enteras, pues todos los árboles que conocemos son el resultado de más de 40 millones de años de procesos de evolución, transformación y adaptación en su lucha por la perpetuación de su especie sobre este planeta, de manera que no hay tal cosa como árboles malos, simplemente es de vital importancia conocer y reconocer muy bien el comportamiento, las características y las necesidades de cada especie antes de tomar la decisión de plantarlas en nuestros terrenos para satisfacer nuestras necesidades.

P. ¿Qué hay de cierto en que los árboles de guarumo y de papayillo son grandes atrayentes de rayos porque tienen muchos minerales en el tronco y la ramas? Tengo una casa en Esparza y está rodeada de guarumos que son de la finca del vecino. ¡Qué hago? Francisco López, Escazú.

R. Aunque el comportamiento de los rayos aún es un misterio, se sabe que golpean con mayor frecuencia todos aquellos objetos o estructuras que sobresalen o dominan un espacio a causa de una combinación de fenómenos electromagnéticos que provocan la formación o caída del rayo que puede ser sobre una casa, torre, poste, asta de bandera, chimenea, edificio, árbol, persona y hasta rocas.  Efectivamente, desde hace muchos años se ha observado que los árboles de guarumo (Cecropia) son víctimas muy frecuentes de los rayos, pero esto no se debe a que el árbol por naturaleza es atrayente sino más bien a que es un árbol capaz de nacer y crecer rápidamente sobre un potrero o terreno despoblado, y en pocos meses se convierte en un objeto aislado y elevado en contacto con la tierra, con el 100% de probabilidades de sufrir el golpe directo de un rayo. Con respecto al alto contenido de minerales en la madera del guarumo, más bien se trata de una de las especies con menos contenido de minerales de sílice, hierro, cobre, magnesio y aluminio muy altos en otros árboles. En la actualidad ya se sabe que las localidades de Esparza, Jacó, Quepos y Dominical poseen la más elevada incidencia de caída de rayos en todo el país, motivo por el cual toda casa o construcción en esta zona debe contar con las medidas de ingeniería civil necesarias para evitar accidentes de esta naturaleza.

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