Platysmiscium parviflorum Familia botánica: LEGUMINOSAE (Papilionoideae) ¡Hola! En este capítulo vamos a hablar acerca de uno de los árboles que justamente es el mejor ejemplo de que el olvido puede ser la peor forma de extinción, pues es imposible proteger algo cuya existencia se ignora. Presentamos a un magnífico árbol del corazón que por los más diversos motivos se hunde cada día más en el negro abismo de las sombras del olvido y del desplazamiento cultural, a tal punto de que solamente los más viejos campesinos de este país, lo conocen por su nombre verdadero. Desde San José, la capital de Costa Rica para el mundo entero, el árbol que estamos tratando de reincorporar a nuestra sociedad: el cachimbo. |
¿DÓNDE
HAY ÁRBOLES DE CACHIMBO?
Su distribución natural se da desde Guatemala hasta Costa Rica solamente, aunque
no se le conoce en Belice ni en Honduras. Ausente en Las Antillas.
En
Costa Rica, se le encuentra creciendo naturalmente sólo en la región del
Pacífico Norte, desde el nivel del mar hasta los 500 metros de elevación más o
menos, aunque es posible encontrar algunos individuos aislados, en zonas un poco
más elevadas sobre la porción suroeste del Valle Central.
Es
un árbol sumamente escaso y muy raro de encontrar, y su población se encuentra
severamente fraccionada.
Afortunadamente las personas interesadas en estudiar a esta especie, pueden
encontrar varios individuos jóvenes y adultos dispersos en el Centro de
Conservación de Santa Ana, en la ciudad del mismo nombre, a 30 minutos de
distancia de la Capital.
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APRENDAMOS A RECONOCER AL CACHIMBO.
Es de suma importancia aprender a reconocer al árbol de cachimbo, entre otras
cosas, porque en nuestro país al menos existe una gran confusión entre éste y
su congénere el cristóbal (Platymiscium
pinnatum), lo cual ha ocasionado serios
conflictos y equivocaciones a través de los años.
Veremos en la presente sección que efectivamente, aunque son muy
parecidos, existen marcadas diferencias entre ambos que debemos aprender a
reconocer:
En
primer lugar, el
árbol es por lo general de tamaño pequeño a mediano, y raramente
alcanza los 20 metros de altura. Su forma tiende a ser muy irregular a causa
de su tendencia a producir unas pocas pero rollizas ramas primarias desde
mediana altura en el
tronco, a diferencia del cristóbal que es
mucho más grande y de forma mucho más esbelta.
A diferencia del
cristóbal, el cachimbo jamás presenta gambas en la base del tronco.
Absolutamente todos los
árboles que hemos logrado documentar, tienen hueco el centro del tronco y de
las ramas más gruesas, a causa del ataque combinado de termitas y de hongos.
La copa es amplia y de
forma redondeada, con follaje más bien ralo restringido solamente a los
extremos de las ramas, motivo por el cual siempre es posible apreciar desde la
distancia, la ramazón completa en el interior de la copa.
Y hablando del follaje,
durante la época más seca del año el árbol adulto bota hasta la última hoja y
se mantiene así completamente desnudo durante muchas semanas, y aunque por
extraño que parezca, los arbolitos más jóvenes mantienen sus hojas verdes y
turgentes durante esta época.
La
corteza es muy gruesa, áspera e irregular, de color gris o café oscuro,
notable por la presencia de abundantes y alargados lomos o verdugones
verticales que forman una especie de picos hacia abajo.
Las cortezas del
cristóbal y del cachimbo son prácticamente idénticas, capaces de confundir aún
a los expertos tanto por su color, grosor como por la presencia de abundantes
verdugones largos y verticales. Sin embargo, en el cristóbal los verdugones
corren a lo largo del tronco de manera ininiterrumpida sin terminar en picos.
Las hojas son trifolioladamente compuestas y opuestas,
de color verde oscuro y notables por sus 3 folíolos
grandes, el par inferior en forma de gota y el tercero a veces casi redondo y
a veces de forma lanceolada, con el ápice a veces largo y delgado. Por su
forma, la hoja nos recuerda vagamente a un trébol grande.
Llaman especialmente la atención el color amarillo del nervio central
de cada folíolo, así como lo extremadamente cortos que son los peciólulos,
tanto que los dos folíolos inferiores parecieran estar unidos entre sí.
La hojas tienen la
particularidad de que cuando se comienzan a secar, liberan un rico olor a
violeta, lo cual se puede aprovechar colocando varias hojas en un saquito de
tela dentro del guardarropa para aromatizarlo.
![]() Las
flores del cachimbo son unos gallitos pequeños de color amarillo, los cuales
se forman en pequeños pero muy abundantes racimos que cubren las ramas
desnudas del árbol durante la estación seca.
Como se observa en la
fotografía de la derecha, el cachimbo es uno de nuestros árboles ornamentales
más vistosos, un espectáculo que casi nadie ha logrado apreciar debido a la
alarmante escasez de esta magnífica especie.
Como dice el refrán, la falta de información es información,
y esto nos sucedió justamente con los frutos y semillas del
cachimbo, pues durante el presente año 2003 ninguno de los pocos árboles que
encontramos durante nuestra Misión, produjo frutos ni semillas en la época
correspondiente, de manera que lamentablemente no pudimos documentar este
importante aspecto de la monografía del cachimbo.
Sin embargo, los frutos
y semillas son muy semejantes a los del
cristóbal, que pueden ser vistos en su respectiva página.
Y precisamente éste es
uno de los más grandes problemas cuando la población de una especie es
reducida y se encuentra diezmada, pues respondiendo a alguna misteriosa orden
de la naturaleza, la capacidad reproductiva de los individuos se comienza a
reducir y a deteriorar.
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EL CORAZÓN DEL CACHIMBO.
Desde la primera vez que tuvimos la suerte de conocer la madera del cachimbo,
quedamos impresionados por todas sus notables características.
Se
trata de una madera muy dura, densa y pesada, con la albura de color crema o
levemente amarillento, y el duramen de color entre café y morado muy oscuro,
matizado por una serie de bandas negras y delgadas que le dan a la madera una
apariencia de verdad atractiva, muy semejante a la madera del
cocobolo con la que no es nada difícil
de confundir.
Sin embargo, el cachimbo posee un marcado y penetrante aroma dulce que se
percibe a la distancia cuando alguien está trabajando esta madera en un taller.
Este aroma es muy semejante al de su congénere el
cristóbal, aunque más marcado y fuerte
en el cachimbo.
A
pesar de la belleza de esta madera, desde el punto de vista de la trabajabilidad
el cachimbo posee la gran desventaja de que el duramen posee una alta
concentración de una resina negra, viscosa y combustible, que se adhiere
como un engrudo a las
herramientas dificultando mucho el trabajo, y ni qué decir a la hora de lijar y
pulir, ya que esta resina embota las lijas y las echa a perder muy rápidamente.
El
mayor inconveniente de esta resina es que por ser tan viscosa produce mucha
fricción y sobrecalentamiento en las herramientas eléctricas, por lo que las piezas de madera siempre
sufren quemaduras en su superficie muy difíciles de eliminar.
El
otro problema con la madera del cachimbo, es que el tronco y ramas de los
árboles adultos siempre están huecos por el ataque incesante de hongos y
termitas, por lo que raramente se pueden obtener piezas grandes y sanas aún de
los árboles más grandes.
Por los anteriores motivos, el cachimbo no es una madera utilizada
corrientemente para la construcción ni la fabricación de muebles, pisos, artesonados, artesanías,
esculturas, etc.
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Tradicionalmente se ha dicho que las maderas del cachimbo y de su congénere el
cristóbal son idénticas e imposibles de diferenciar la una de la otra, pero en
realidad no es así. Aunque al cachimbo se le conoce también como cristóbal de
Guanacaste, analicemos las diferencias básicas entre ambas maderas:
Justamente, el nombre común de este pobre árbol cuya población ha sido reducida
a cenizas a través de los años, proviene de la palabra
cachimba,
que en Costa Rica se aplica a cualquier cosa que produce fuego y mucho calor.
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PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES
DE CACHIMBO.
Bueno, cuando la población de una especie se ha
reducido tanto como la del cachimbo a causa de las personas, los únicos que
pueden salvarla de su extinción son las personas, así es que vamos a ofrecer
algunas recomendaciones producto de experiencias que hemos tenido la suerte de
llevar a cabo.
MANOS A LA OBRA...
REPRODUCCIÓN POR SEMILLA.
El cachimbo no todos los años produce frutos y semillas, aunque pareciera que
son más los años improductivos, por lo que hay que estar vigilando muy de
cerca a los pocos árboles existentes.
Para que la experiencia sea
exitosa, las semillas deben de estar recién colectadas o caídas del árbol. Los
frutos y las semillas maduros son de color café oscuro o negro. Frutos y
semillas verdes no sirven, así como tampoco sirven frutos y semillas que hayan
estado almacenadas más de 30 días en condiciones ambientales no controladas.
A la hora de la siembra, se recomienda:
1. Con mucho cuidado, saque la
semilla del fruto para mayor comodidad y control, y para ahorrar valioso
espacio.
2. Desinfecte todas las semillas
con algún producto fungicida comercial especialmente formulado para semillas y
granos.
3. Prepare una cama de
germinación utilizando piedra pómez quinta, previamente lavada, libre de arena
y esterilizada con agua hirviendo o con una solución de cloro doméstico al
10%.
4. Siembre las semillas a
distancias de 3 ó 4 centímetros unas de otras y mantenga una humedad apenas
perceptible al tacto.
5. Si todo sale bien, las
semillas comenzarán a germinar vigorosamente de 10 a 15 días después.
6. Una vez que aparecen las
primeras hojas verdaderas, pase las plantulitas a las bolsas plásticas con
tierra o a otro recipiente temporal.
¡MUY IMPORTANTE!
Transplante los arbolitos a
bolsas o recipientes grandes con capacidad para 2 kilogramos o más
de tierra o sustrato, como los que se utilizan para árboles frutales, ya
que los jóvenes cachimbo deben desarrollar un abundante y vigoroso sistema de
raíces antes de plantarse en su sitio definitivo.
PSEUDOESTACAS. Los
arbolitos de más de 1 año de edad forman tallos gruesos y rebrotan
vigorosamente cuando el tallo leñoso se corta, lo cual lo
convierten en un candidato ideal para ser producido en almácigos y propagado
en pseudoestacas.
PLANTACIÓN EN EL CAMPO.
Si los arbolitos de cachimbo se han criado en el vivero como si se tratara de
árboles frutales, y se les ha ha permitido desarrollar un abundante sistema de
raíces durante 1 año o más en el vivero, no tendrán ningún problema en
adaptarse y desarrollarse bien el el campo abierto.
Hemos tenido la experiencia
personal de plantar varios individuos de cachimbo en las condiciones
mencionadas, con un 100% de sobrevivencia en condiciones ambientales muy
adversas.
El arbolito de la fotografía de
la izquierda, tenía poco más de 1,5 metros de altura con 1 año de plantado en
el campo. Nótese el follaje verde y turgente a pesar de que la fotografía se
tomó en la época más seca del año.
DESARROLLO. Por tratarse
de una especie de madera muy dura y densa, los árboles de cachimbo crecen
lento, aunque no tanto como se podría esperar.
Nuestros registros indican que individuos de 8 años de edad pueden alcanzar
los 3 metros de altura con copas densas, ramas abundantes y troncos rollizos,
y aunque no es una especie apropiada para proyectos para la producción de
madera comercial, los árboles
comienzan a producir su
hermosa floración amarilla a partir de los 5 ó 6 años,
lo cual es perfecto para su cultivo como árbol floral no tradicional
manejándolo adecuadamente a base de un régimen de podas y de fertilización con
fines estrictamente ornamentales.
TRANSPLANTE.
A pesar de que bajo los árboles adultos siempre se encuentra una abundante
cantidad de arbolitos pequeños de cachimbo, su transplante a otros sitios no da
buenos resultados pues sus raíces son demasiado largas y al arrancarlos se
maltratan demasiado y mueren a los pocos días.
Podría probarse para ver qué pasa si se saca y transplanta el arbolito con una
buena porción de tierra para que las raíces no se maltraten.
REPRODUCCIÓN ASEXUAL. Al igual que su congénere el cristóbal, el cachimbo definitivamente no posee la capacidad de
reproducirse por medio de postes o estacas vivas.
Mucha gente se podría preguntar
por qué y para qué reproducir y cultivar una especie de árbol de muy lento
crecimiento cuya madera sólo sirve para leña, y lo único que se nos ocurre
responder es...
...porque sí.
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Gustavo Vargas Rojas quien actualmente realiza una meritoria e invaluable labor de investigación, rescate y reproducción de especies de árboles nativos en el vivero forestal del Centro de Conservación de Santa Ana (CCSA). |