11. El cachimbo o ñámbar.
Platysmiscium parviflorum
Familia botánica: LEGUMINOSAE (Papilionoideae)

 
 
 
¡Hola! En este capítulo vamos a hablar acerca de uno de los árboles que justamente es el mejor ejemplo de que el olvido puede ser la peor forma de extinción, pues es imposible proteger algo cuya existencia se ignora.
 
Presentamos a un magnífico árbol del corazón que por los más diversos motivos se hunde cada día más en el negro abismo de las sombras del olvido y del desplazamiento cultural, a tal punto de que solamente los más viejos campesinos de este país, lo conocen por su nombre verdadero.
 
Desde San José, la capital de Costa Rica para el mundo entero, el árbol que estamos tratando de reincorporar a nuestra sociedad: el cachimbo.
 
 
 
 
 
¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE CACHIMBO?
Su distribución natural se da desde Guatemala hasta Costa Rica solamente, aunque no se le conoce en Belice ni en Honduras. Ausente en Las Antillas.
 
En Costa Rica, se le encuentra creciendo naturalmente sólo en la región del Pacífico Norte, desde el nivel del mar hasta los 500 metros de elevación más o menos, aunque es posible encontrar algunos individuos aislados, en zonas un poco más elevadas sobre la porción suroeste del Valle Central.
 
Es un árbol sumamente escaso y muy raro de encontrar, y su población se encuentra severamente fraccionada.
 
Afortunadamente las personas interesadas en estudiar a esta especie, pueden encontrar varios individuos jóvenes y adultos dispersos en el Centro de Conservación de Santa Ana, en la ciudad del mismo nombre, a 30 minutos de distancia de la Capital.
 
 
 
 
 
APRENDAMOS A RECONOCER AL CACHIMBO.
 
Es de suma importancia aprender a reconocer al árbol de cachimbo, entre otras cosas, porque en nuestro país al menos existe una gran confusión entre éste y su congénere el cristóbal (Platymiscium pinnatum), lo cual ha ocasionado serios conflictos y equivocaciones a través de los años.
 
Veremos en la presente sección que efectivamente, aunque son muy parecidos, existen marcadas diferencias entre ambos que debemos aprender a reconocer:
 
En primer lugar, el árbol es por lo general de tamaño pequeño a mediano, y raramente alcanza los 20 metros de altura. Su forma tiende a ser muy irregular a causa de su tendencia a producir unas pocas pero rollizas ramas primarias desde mediana altura en el tronco, a diferencia del cristóbal que es mucho más grande y de forma mucho más esbelta.
 
A diferencia del cristóbal, el cachimbo jamás presenta gambas en la base del tronco.
 
Absolutamente todos los árboles que hemos logrado documentar, tienen hueco el centro del tronco y de las ramas más gruesas, a causa del ataque combinado de termitas y de hongos.
 
La copa es amplia y de forma redondeada, con follaje más bien ralo restringido solamente a los extremos de las ramas, motivo por el cual siempre es posible apreciar desde la distancia, la ramazón completa en el interior de la copa.
 
Y hablando del follaje, durante la época más seca del año el árbol adulto bota hasta la última hoja y se mantiene así completamente desnudo durante muchas semanas, y aunque por extraño que parezca, los arbolitos más jóvenes mantienen sus hojas verdes y turgentes durante esta época.
 
La corteza es muy gruesa, áspera e irregular, de color gris o café oscuro, notable por la presencia de abundantes y alargados lomos o verdugones verticales que forman una especie de picos hacia abajo.
 
Las cortezas del cristóbal y del cachimbo son prácticamente idénticas, capaces de confundir aún a los expertos tanto por su color, grosor como por la presencia de abundantes verdugones largos y verticales. Sin embargo, en el cristóbal los verdugones corren a lo largo del tronco de manera ininiterrumpida sin terminar en picos.
 
Las hojas son trifolioladamente compuestas y opuestas, de color verde oscuro y notables por sus 3 folíolos grandes, el par inferior en forma de gota y el tercero a veces casi redondo y a veces de forma lanceolada, con el ápice a veces largo y delgado. Por su forma, la hoja nos recuerda vagamente a un trébol grande.
 
Llaman especialmente la atención el color amarillo del nervio central de cada folíolo, así como lo extremadamente cortos que son los peciólulos, tanto que los dos folíolos inferiores parecieran estar unidos entre sí.
 
La hojas tienen la particularidad de que cuando se comienzan a secar, liberan un rico olor a violeta, lo cual se puede aprovechar colocando varias hojas en un saquito de tela dentro del guardarropa para aromatizarlo.
 
Las flores del cachimbo son unos gallitos pequeños de color amarillo, los cuales se forman en pequeños pero muy abundantes racimos que cubren las ramas desnudas del árbol durante la estación seca.
 
Como se observa en la fotografía de la derecha, el cachimbo es uno de nuestros árboles ornamentales más vistosos, un espectáculo que casi nadie ha logrado apreciar debido a la alarmante escasez de esta magnífica especie.
 
Como dice el refrán, la falta de información es información, y esto nos sucedió justamente con los frutos y semillas del cachimbo, pues durante el presente año 2003 ninguno de los pocos árboles que encontramos durante nuestra Misión, produjo frutos ni semillas en la época correspondiente, de manera que lamentablemente no pudimos documentar este importante aspecto de la monografía del cachimbo.
 
Sin embargo, los frutos y semillas son muy semejantes a los del cristóbal, que pueden ser vistos en su respectiva página.
 
Y precisamente éste es uno de los más grandes problemas cuando la población de una especie es reducida y se encuentra diezmada, pues respondiendo a alguna misteriosa orden de la naturaleza, la capacidad reproductiva de los individuos se comienza a reducir y a deteriorar.
 
 
 
 
 
EL CORAZÓN DEL CACHIMBO.
 
Desde la primera vez que tuvimos la suerte de conocer la madera del cachimbo, quedamos impresionados por todas sus notables características.
 
Se trata de una madera muy dura, densa y pesada, con la albura de color crema o levemente amarillento, y el duramen de color entre café y morado muy oscuro, matizado por una serie de bandas negras y delgadas que le dan a la madera una apariencia de verdad  atractiva, muy semejante a la madera del cocobolo con la que no es nada difícil de confundir.
 
Sin embargo, el cachimbo posee un marcado y penetrante aroma dulce que se percibe a la distancia cuando alguien está trabajando esta madera en un taller. Este aroma es muy semejante al de su congénere el cristóbal, aunque más marcado y fuerte en el cachimbo.
 
A pesar de la belleza de esta madera, desde el punto de vista de la trabajabilidad el cachimbo posee la gran desventaja de que el duramen posee una alta concentración de una resina negra, viscosa y combustible, que se adhiere como un engrudo a las herramientas dificultando mucho el trabajo, y ni qué decir a la hora de lijar y pulir, ya que esta resina embota las lijas y las echa a perder muy rápidamente.
 
El mayor inconveniente de esta resina es que por ser tan viscosa produce mucha fricción  y sobrecalentamiento en las herramientas eléctricas, por lo que las piezas de madera siempre sufren quemaduras en su superficie muy difíciles de eliminar.
 
El otro problema con la madera del cachimbo, es que el tronco y ramas de los árboles adultos siempre están huecos por el ataque incesante de hongos y termitas, por lo que raramente se pueden obtener piezas grandes y sanas aún de los árboles más grandes.
 
Por los anteriores motivos, el cachimbo no es una madera utilizada corrientemente para la construcción ni la fabricación de muebles, pisos, artesonados, artesanías, esculturas, etc.
 
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Tradicionalmente se ha dicho que las maderas del cachimbo y de su congénere el cristóbal son idénticas e imposibles de diferenciar la una de la otra, pero en realidad no es así. Aunque al cachimbo se le conoce también como cristóbal de Guanacaste, analicemos las diferencias básicas entre ambas maderas:
 

cachimbo

(Platymiscium parviflorum)

 

- Más dura, fuerte y pesada.

- La albura es de color blanco hueso.

- El duramen es de color café con múltiples bandas púrpuras muy finas y contínuas. Se puede confundir muy fácilmente con la madera del cocobolo (Dalbergia retusa).

- Más opaca y de textura más áspera.

- Más resistente a la humedad y a la pudrición.

- Posee abundante resina en su interior.

cristóbal

(Platymiscium pinnatum)

 

- Más liviana y suave.

- La albura es de color amarillo claro.

- El duramen es de color miel, con ocasionales bandas anchas solitarias de tonalidad más oscura.

- Más lustrosa y de textura más lisa y fina.

- Menos resistente a la humedad y a la pudrición.

- No posee resina en su interior.

SEMEJANZAS:

 

- Ambas poseen un penetrante aroma dulce muy característico.

- Ambas poseen propiedades sonoras que las hacen aptas para la fabricación de instrumentos musicales de percusión como claves, marimbas y xilófonos.

 
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A estas alturas, nuestros lectores deben estarse preguntando...
 

...por qué entonces quedan tan pocos árboles...

 
 
...si la madera del cachimbo casi no se aprovecha comercialmente?
 
Pues precisamente porque gracias a la resina combustible que contiene el corazón de este árbol, su madera AÚN RECIÉN CORTADA arde como los infiernos, produciendo un fuego mucho más intenso y prolongado que cualquier otra de las maderas de la zona en donde crece naturalmente.
 
Esta especial característica fue la causa de que durante muchos años, y aún en la actualidad, en las zonas rurales donde existe, la madera del cachimbo ostenta el triste honor de ser:
 
     
 

...la mejor leña del mundo!!!

 
     
 
 
 
 
Justamente, el nombre común de este pobre árbol cuya población ha sido reducida a cenizas a través de los años, proviene de la palabra cachimba, que en Costa Rica se aplica a cualquier cosa que produce fuego y mucho calor.
 
 
 
 
 
 
PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE CACHIMBO.
 
Bueno, cuando la población de una especie se ha reducido tanto como la del cachimbo a causa de las personas, los únicos que pueden salvarla de su extinción son las personas, así es que vamos a ofrecer algunas recomendaciones producto de experiencias que hemos tenido la suerte de llevar a cabo.
 
 
 
MANOS A LA OBRA...
 
 
REPRODUCCIÓN POR SEMILLA. El cachimbo no todos los años produce frutos y semillas, aunque pareciera que son más los años improductivos, por lo que hay que estar vigilando muy de cerca a los pocos árboles existentes.
 
Para que la experiencia sea exitosa, las semillas deben de estar recién colectadas o caídas del árbol. Los frutos y las semillas maduros son de color café oscuro o negro. Frutos y semillas verdes no sirven, así como tampoco sirven frutos y semillas que hayan estado almacenadas más de 30 días en condiciones ambientales no controladas.
 
A la hora de la siembra, se recomienda:
 
1. Con mucho cuidado, saque la semilla del fruto para mayor comodidad y control, y para ahorrar valioso espacio.
 
2. Desinfecte todas las semillas con algún producto fungicida comercial especialmente formulado para semillas y granos.
 
3. Prepare una cama de germinación utilizando piedra pómez quinta, previamente lavada, libre de arena y esterilizada con agua hirviendo o con una solución de cloro doméstico al 10%.
 
4. Siembre las semillas a distancias de 3 ó 4 centímetros unas de otras y mantenga una humedad apenas perceptible al tacto.
 
5. Si todo sale bien, las semillas comenzarán a germinar vigorosamente de 10 a 15 días después.
 
6. Una vez que aparecen las primeras hojas verdaderas, pase las plantulitas a las bolsas plásticas con tierra o a otro recipiente temporal.
 
 
¡MUY IMPORTANTE!
 
Transplante los arbolitos a bolsas o recipientes grandes con capacidad para 2 kilogramos o más de tierra o sustrato, como los que se utilizan para árboles frutales, ya que los jóvenes cachimbo deben desarrollar un abundante y vigoroso sistema de raíces antes de plantarse en su sitio definitivo.
 
 
 
PSEUDOESTACAS. Los arbolitos de más de 1 año de edad forman tallos gruesos y rebrotan vigorosamente cuando el tallo leñoso se corta, lo cual lo convierten en un candidato ideal para ser producido en almácigos y propagado en pseudoestacas.
 
 
 
PLANTACIÓN EN EL CAMPO. Si los arbolitos de cachimbo se han criado en el vivero como si se tratara de árboles frutales, y se les ha ha permitido desarrollar un abundante sistema de raíces durante 1 año o más en el vivero, no tendrán ningún problema en adaptarse y desarrollarse bien el el campo abierto.
 
Hemos tenido la experiencia personal de plantar varios individuos de cachimbo en las condiciones mencionadas, con un 100% de sobrevivencia en condiciones ambientales muy adversas.
 
El arbolito de la fotografía de la izquierda, tenía poco más de 1,5 metros de altura con 1 año de plantado en el campo. Nótese el follaje verde y turgente a pesar de que la fotografía se tomó en la época más seca del año.
 
 
 
DESARROLLO. Por tratarse de una especie de madera muy dura y densa, los árboles de cachimbo crecen lento, aunque no tanto como se podría esperar.
 
Nuestros registros indican que individuos de 8 años de edad pueden alcanzar los 3 metros de altura con copas densas, ramas abundantes y troncos rollizos, y aunque no es una especie apropiada para proyectos para la producción de madera comercial, los árboles comienzan a producir su hermosa floración amarilla a partir de los 5 ó 6 años, lo cual es perfecto para su cultivo como árbol floral no tradicional manejándolo adecuadamente a base de un régimen de podas y de fertilización con fines estrictamente ornamentales.
 
 
 
TRANSPLANTE. A pesar de que bajo los árboles adultos siempre se encuentra una abundante cantidad de arbolitos pequeños de cachimbo, su transplante a otros sitios no da buenos resultados pues sus raíces son demasiado largas y al arrancarlos se maltratan demasiado y mueren a los pocos días.
 
Podría probarse para ver qué pasa si se saca y transplanta el arbolito con una buena porción de tierra para que las raíces no se maltraten.
 
 
 
REPRODUCCIÓN ASEXUAL. Al igual que su congénere el cristóbal, el cachimbo definitivamente no posee la capacidad de reproducirse por medio de postes o estacas vivas.
 
 
 
 
Mucha gente se podría preguntar por qué y para qué reproducir y cultivar una especie de árbol de muy lento crecimiento cuya madera sólo sirve para leña, y lo único que se nos ocurre responder es...
 
 
...porque sí.
 
 
 
 
 

Nuestro más sincero agradecimiento por su amplia colaboración, y nuestro reconocimiento público al Biólogo costarricense:

Gustavo Vargas Rojas

quien actualmente realiza una meritoria e invaluable labor de investigación, rescate y reproducción de especies de árboles nativos en el vivero forestal del Centro de Conservación de Santa Ana (CCSA).