4. El caoba hondureño
Swietenia macrophylla
Familia botánica: MELIACEAE
 
 
Antes que nada y como presentación obligada para el cuarto Árbol del Corazón, debemos insistir mucho en que el nombre más adecuado para nuestro árbol es caoba hondureño, para evitar una serie de confusiones y malas interpretaciones que siempre se cometen entre éste y su similar el caoba antillano (Swietenia mahagoni) que es el árbol que produce la auténtica, legítima y verdadera madera de caoba de fama mundial y probablemente la más famosa y codiciada de todo el mundo, cuyo nombre se ha utilizado desde hace muchos años como como sinónimo de objetos de muy alto valor y delicadeza, y también para bautizar colores y tintes de moda para la madera y el cabello, marcas de autos y muebles de lujo, películas de cine, perfumes y licores muy caros y hasta modelos femeninas.
 
A pesar de la fama del caoba antillano, nuestro caoba hondureño no se queda atrás pues su nombre evoca las más dramáticas historias de colonización y exóticas aventuras y leyendas en las selvas tropicales de la América continental, en donde cientos de miles de estos árboles fueron cortados para extraer su exquisita madera, la cual se pagó muy cara con la vida de cientos de miles de personas que sucumbieron víctimas del paludismo en la empresa de buscar y explotar esta madera.
 
La Misión Árboles del Corazón se enorgullece en presentar a Costa Rica y al mundo entero, uno de los íconos de nuestra América Tropical: el caoba hondureño.
 
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¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE CAOBA HONDUREÑO?
 
Este árbol es originario y nativo de América continental, desde las tierras tropicales de México hasta la porción central de América del Sur, pasando por todos los países de América Central.
 
En Costa Rica propiamente, el caoba hondureño crece naturalmente sobre todo en las tierras del Pacífico Norte -provincia de Guanacaste, norte y centro de la provincia de Puntarenas y suroeste de la provincia de San José- en donde se presenta una estación seca muy marcada de 3 a 6 meses al año.
 
Por naturaleza no es un árbol muy abundante, y la explotación desmedida de su madera desde hace muchas décadas ha reducido su población a niveles tan bajos que hoy en día sólo se le encuentra en forma muy aislada en los potreros, barrancos y cejas de montaña de las áreas protegidas y de fincas particulares.
 
Por lo visto, es un árbol en apariencia muy exigente y prefiere los suelos más bien profundos, planos, sueltos y fértiles como los que se encuentran en los alrededores de los ríos de cauce amplio y perezoso.
 
 
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APRENDAMOS A RECONOCER AL CAOBA HONDUREÑO.
 
Estamos ante un árbol de verdad hermoso...
 
...como todos los demás árboles del mundo, y repleto de particularidades muy interesantes. Comencemos.
 
El árbol adulto en realidad no llega a ser muy grande y podríamos decir que se trata de una especie forestal de talla mediano - pequeña, aunque hay reportes de que en ciertas regiones de Perú y de Bolivia los árboles llegan a ser verdaderamente grandes.
 
La copa posee una marcada y muy notable tendencia a la forma perfectamente redonda, que nos recuerda muchísimo a los árboles nativos de las zonas altas y frías.
 
La especie es marcadamente caducifolia, lo cual significa que bota o se desprende de su follaje durante la estación seca, y el árbol se mantiene así completamente desnudo durante 3 ó 4 meses. Curiosamente, el nuevo follaje aparece masiva y repentinamente no al inicio de la estación lluviosa como sería lógico suponer, sino más bien unas semanas antes justo en la época más seca y más caliente de la estación estival.
 
El tronco por lo general es muy robusto con relación a la altura total del árbol, y en individuos silvestres los troncos casi siempre se dividen y ramifican a partir de los 2 ó 3 metros sobre el suelo, a causa de un fenómeno natural al que nos vamos a referir al final de este capítulo.
 
En sitios en donde el clima es más seco y los suelos no presentan problemas de anegamiento, los troncos poseen la base casi cilíndrica, mientras que los individuos que crecen en sitios con más humedad en el ambiente, desarrollan en su base gambas o aletones pequeños pero vigorosos. Recordemos que estas gambas son unas estructuras de forma triangular que los árboles desarrollan para poder sostenerse mejor sobre suelos sueltos, algo así como una especie de trípode o caballete.
 
 

La corteza es de color gris muy oscuro, a veces casi negra (foto superior izquierda), de textura muy áspera y en los árboles más viejos se desprende en flecos grandes (foto superior derecha).
 
 
Las hojas son de apariencia muy agradable: alternas, compuestas paripinadas (a veces imparipinadas) con 3 a 6 pares de folíolos grandes con relación al tamaño total de la hoja. En las plántulas la hoja puede llegar a medir hasta 40 centímetros de longitud, pero en los árboles adultos el tamaño de la hoja se reduce a menos de la mitad.
 
Las hojas nuevas aparecen masivamente en la época más seca y caliente del verano, poseen un color verde claro muy fresco y atractivo que contrasta muy agradablemente con la sequía y calor de los alrededores.
 
 

 
Las flores son muy pequeñas y sencillas (foto superior izquierda), y se desarrollan en unas estructuras o inflorescencias alargadas y en forma de cono llamadas panículas o panojas (foto superior derecha). Aparecen exactamente al mismo tiempo que las hojas nuevas, justo cuando la estación veraniega se encuentra en su momento de mayor sequía y más altas temperaturas (febrero y marzo).
 
Cada flor es "imperfecta" o unisexual o sea, que sólo posee pistilo (órganos femeninos) o estambres (órganos masculinos). Cada panícula posee flores hembra o pistiladas y flores macho o estaminadas en mucho mayor cantidad estas últimas.
 
Los frutos son probablemente la característica más notable de esta especie de árbol. Una vez polinizadas las flores, los frutos tardan entre 8 y 9 meses en desarrollarse y madurar (de febrero - marzo hasta octubre - noviembre).
 
Son frutos secos del tipo cápsulas, que cuando maduran son grandes, de hasta 15 cm de largo, en forma de pera, y de color café muy claro, formados por un tejido leñoso.
 
Cuando están con frutos los árboles de caoba hondureña son muy fáciles de reconocer desde grandes distancias pues prácticamente en la punta de cada rama hay un fruto siempre apuntando hacia arriba, muy llamativos por cierto.
 
 
Las semillas son muy interesantes. Cuando el fruto alcanza su plena madurez, se abre de abajo hacia arriba en 5 gajos o pétalos -lo cual es muy curioso pues casi todos los frutos secos siempre se abren de arriba hacia abajo-, dejando salir entre 30 y 50 semillas las cuales vienen envueltas en una estructura de unos 6 a 10 cm de largo, con forma de aspa de hélice de avión, consistente de un ala membranosa muy amplia, delgada y frágil, y de una cabeza formada por tejido grueso y corchoso en donde se aloja una única semilla.
 
Como ya se habrán imaginado, esta estructura es un apéndice que le sirve a la semilla para desplazarse lejos del árbol madre con la ayuda del viento, y efectivamente cuando soplan vientos fuertes, las semillas se desprenden del fruto abierto y vuelan dando rápido giros como un helicóptero.
 
La semilla propiamente dicha (foto izquierda) es aplastada, de unos 2 centímetros de largo, con la forma de un haba, y de color blanco con un largo hilum u "ombligo" de color negro. A la hora de extraer las semillas hay que tener mucho cuidado ya que son muy delicadas y se quiebran muy fácilmente, y además, están cubiertas de un fino polvillo blanco...
 
...increíblemente amargo!!!!
 
cuya función aparentemente es evitar que los animales se coman estas valiosas semillas.
 
Si este polvillo por descuido entra en contacto con sus labios u ojos, se acordará de ello por varios días.
 
 
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EL CORAZÓN DEL CAOBA HONDUREÑO.
 
Nuevamente recordamos a los estimables lectores que la caoba hondureña es otro árbol y otra madera diferente de la verdadera y mundialmente famosa caoba o caoba antillana (Swietenia mahagoni), cuyo nombre en inglés es Mahogany.
 
Sin embargo nuestra caoba hondureña también es una madera verdaderamente exquisita e igualmente muy reconocida y afamada por los maestros ebanistas, artesanos, escultores y tallistas del mundo entero.
 
La madera recién cortada es de un color amarillento pálido, pero al entrar en contacto con el oxígeno del aire, sufre de una reacción química conocida como oxidación, y el color comienza a cambiar a su inigualable café rosáceo tan agradable a la vista.
 
Es una madera más suave que dura, y más bien liviana que pesada, pero muy fuerte y resistente. La albura es de color café muy claro, casi amarillento, y de calidad muy inferior al duramen pues es muy susceptible al ataque de insectos que pican, taladran y manchan la madera.
 
Cuando se trabaja con herramientas, la caoba hondureña despide un aroma  penetrante e inconfundible, mezcla de picante, dulce quemado y almizcle, de verdad muy particular.
 
Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de trabajar la caoba hondureña artística o artesanalmente, hablará maravillas acerca de la inigualable docilidad, excelente trabajabilidad y magníficos acabados que se logran con esta madera.
 
Veamos a continuación una ínfima muestra de finos artículos elaborados en diferentes partes del mundo con esta madera:
 

 
 
 
Para todos aquellos quienes se estarán preguntando desde hace rato cuáles son las diferencias y semejanzas entre nuestra caoba hondureña (Swietenia macrophylla) y la auténtica caoba antillana (Swietenia mahagoni), aprovechamos la oportunidad para responder a esta pregunta utilizando el siguiente cuadro comparativo:
 

caoba hondureña

(Swietenia macrophylla)

 

Color más rojizo.

Olor mucho más penetrante.

Sabor más "picante".

Figura mucho más acentuada.

caoba antillana

(Swietenia mahagoni)

 

Textura mucho más fina.

Superficie más lustrosa.

Más dura y más pesada.

Mejor acabado.

 
 
A pesar de sus diferencias, ambas maderas poseen una característica en común muy propia de las maderas del género botánico Swietenia y de otras especies de la familia Meliaceae, identificada y conocida desde hace muchas décadas en la jerga de los ebanistas como:
 

acaobado

 

Figura o librea natural siempre presente en las caras de las piezas de madera aserrada de caoba, consistente de arcos concéntricos y en ángulo agudo, dispuestos en una secuencia de totalmente aleatoria de grosores y de tonalidades muy diferentes.

 
 
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Cuidado con los ESTAFADORES!!!!!!!

 

Una de las grandes desventajas que poseen las 2 especies de madera de caoba, es que tienen la reputación de ser "altamente confundibles", lo cual significa que a simple vista aún los expertos las pueden confundir con muchas otras especies de maderas más comunes y ordinarias.

 

Al respecto, el Dr. Richard Crow, autoridad mundial en el estudio e investigación de las maderas de caoba, ha logrado identificar más de 60 especies de maderas procedentes de todas las regiones del mundo, que se venden en los mercados internacionales con sellos y patentes que las certifican como auténticas y legítimas caobas americanas.

 

En Costa Rica propiamente, algunos comerciantes sin escrúpulos también ofrecen constantemente a los pobres compradores inexpertos, lotes de madera de caoba que en realidad son lotes de cualquier madera barata de color café rojizo.

 

Esto sucede precisamente porque con la caoba se presenta exactamente el mismo fenómeno psicológico que con el oro, cuya sola mención y oportunidad de adquirirlos despierta en las personas una codicia tan ciega que los hace perder totalmente la razón, el sueño y la compostura, caldo de cultivo ideal para llevar a cabo cualquier tipo de estafa grande o pequeña.

 

 

Así es que, antes de adquirir cualquier lote de madera de "caoba", solicite el respaldo de los laboratorios de maderas de las universidades de su país.

 
 
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UN POCO DE HISTORIA...
 
Curiosamente, quienes descubrieron el gran valor de la madera de caoba en América, fueron los esclavos africanos que fueron llevados a las islas Antillas a mediados del Siglo XVI, durante uno de los más vergonzosos capítulos en la historia de la Humanidad.
 
 
Se cuenta que estos africanos comenzaron a llamar insistentemente con la palabra  m'oganwo (se pronuncia algo así como majoganio) a un árbol muy abundante en las islas antillanas al que los colonos europeos no habían dado hasta ese momento ninguna importancia.
 
Con el tiempo, los europeos descubrieron que el significado de la misteriosa palabra africana m'oganwo era madera Reina, nombre de algún árbol de magnífica madera de las tierras africanas de las que estos pobres esclavos fueron tan brutalmente arrebatados.
 
Sin esperar segundas razones, los colonizadores cortaron estos árboles para averiguar el por qué los africanos llamaban de esta manera al famoso árbol, y efectivamente descubrieron una madera de tal calidad, que fue descrita de la siguiente manera en 1790 por el botánico, astrónomo y geógrafo Juan del Castillo, cronista español a las órdenes del Rey Carlos III:

 

(...) una madera notable y portentosa tal cual color y belleza há palidecer a cualquiera otra en tierras europeas. (...) Suave cual aliso, firme cual roble y hermosa cual nogalero. (...) Visto he  mascarones tallados en aquesta madera y asemeja que tuvieran vida y personalidad propias (...)

 
La palabra africana M'oganwo fue adoptada por los colonizadores ingleses y finalmente convertida a Mahogany, que es la palabra del idioma inglés cuya traducción es caoba.
 
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¿Qué les parece esta fotografía en 3 dimensiones? Mírela fijamente durante unos segundos.

 

Por su parte, el descubrimiento de la caoba hondureña se remonta a la primera mitad del Siglo XIX, cuando se desarrolló una agresiva actividad comercial por parte de varias empresas mercantes inglesas que se expandieron a todo lo largo y ancho del corredor costero conformado por Honduras, Honduras Británica -hoy Belice- y península de Yucatán, con la misión específica de buscar, encontrar y explotar todas las maderas preciosas que encontraran, especialmente la auténtica "West Indies mahogany" o caoba antillana (Swietenia mahagoni), la cual jamás hallaron pues sólo se encuentra en Las Antillas y en el extremo sur de lo que hoy es Florida.
 
En su lugar esta expedición encontró selvas enteras de una nueva especie forestal cuyo árbol y madera se asemejaban en grado sumo a la anterior especie, por lo que para evitar confusiones fue bautizada y reconocida como Honduras Mahogany o caoba hondureña.
 
El por qué de "hondureña" se debe a que toda esta nueva madera de caoba fue aserrada y cargada cientos de kilómetros a puro lomo de burro desde las agrestes e indómitas selvas mayas hasta la localidad costera hondureña de Trujillo en donde las empresas mercantes inglesas establecieron su puerto de embarque durante varias décadas.
 
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Por último, la palabra caoba se origina de las lenguas de las ya extintas culturas indígenas autóctonas que habitaron las Antillas hasta la época colonial, y significa algo así como fruta que no se come.
 
 
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PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE CAOBA HONDUREÑA.
 
¿Qué harían Uds. si el oro, las perlas y los diamantes se pudieran reproducir por semillas?
 
Probablemente en nuestros países no habría un centímetro cuadrado en donde no hubieran plantados perlas, diamantes y todas esas cosas ¿verdad?
 
Pues aunque la caoba hondureña no alcanza (aún!) el valor de las piedras y de los  metales preciosos, los elevados precios de esta madera en los mercados internacionales debido a su enorme demanda mundial, la convierten en una de las mejores opciones para la inversión financiera por encima de cualquier otra actividad agropecuaria.
 
Países fuera de América como la India, Filipinas, Indonesia, Australia y varios territorios africanos, desde hace muchos años tuvieron la visión de plantar miles de árboles de caoba antillana y caoba hondureña, desarrollando una muy vigorosa y floreciente actividad productiva hoy conocida como mahoganyculture o caobicultura la cual genera anualmente cientos de millones de dólares de ingresos por concepto de producción y venta de semillas, polen, plántulas, árboles y madera de caoba.
 
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En Costa Rica, país en donde crece y se desarrolla naturalmente, aún no tenemos noticias de algún proyecto forestal que esté produciendo árboles de caoba hondureña a una escala significativa con fines científicos, conservacionistas, reproductivos, comerciales o lo que sea, lo cual pareciera una lamentable pérdida de muy valiosas oportunidades para conocer mejor a este árbol, garantizar el aumento y perpetuación de su reducida población y obtener así muy sustanciales beneficios económicos.
 
Aunque parezca increíble, en esta época algunas personas y sectores se oponen rotundamente al establecimiento de plantaciones de árboles de maderas preciosas como las caobas, aduciendo que esto implica fomentar la codicia, explotación y destrucción de estas especies.
 
Recordemos que la madera es sólo uno de los muchos productos que nos brindan los árboles, y en el caso particular de la caoba hondureña, la producción y venta de semillas, polen, arbolitos, estacas y postes vivos, árboles grandes para transplantar, materia orgánica, artesanías, turismo, proyectos apícolas, etc.,  también son excelentes oportunidades de negocios para cualquier persona interesada en aprovechar este invaluable recurso natural 100% renovable sin tener que cortar un sólo árbol.
 
 
 
MANOS A LA OBRA...
 
Producir y cultivar árboles de caoba hondureña es tan fácil que hasta pareciera una fantasía o ciencia - ficción.
 
SIEMBRA. Tome un puñado de semillas frescas de caoba hondureña. Las semillas se pueden sembrar con o sin su cobertura o cáscara corchosa, igualmente germinará, pero para ahorrar tiempo y evitar que se quiebre la frágil semilla del interior, es mejor sembrarla con todo y su cobertura, dejando el ala por fuera para saber exactamente dónde está plantada.
 
Siembre las semillas en bancales o almácigos con tierra bastante suelta y muy fértil, provista con un 50% de sombra y riego suficiente. Las semillas comenzarán a germinar vigorosamente entre los 7 y los 15 días.
 
Los arbolitos se pueden dejar desarrollando en el bancal, o se pueden transplantar a las bolsas plásticas con tierra cuando alcancen unos 10 centímetros de altura.
 
 
EN BOLSA PLÁSTICA. Las plántulas en bolsa se pueden plantar en su sitio definitivo cuando alcazan los 30 ó 40 centímetros de altura, lo cual sucede en muy pocas semanas pues crecen notablemente rápido.
 
 
POR SEDOESTACAS. La producción de caoba hondureña por seudoestacas es una excelente alternativa pues la especie responde muy bien a este tratamiento.
 
Recordemos que una seudoestaca es una técnica para reproducir ciertas especies de árboles. Cuando los arbolitos en los bancales ya han alcanzado unos 2 cm de grosor (aprox. 1 año de edad), se arrancan del suelo y se podan el tallo y la raiz principal para obtener la seudoestaca o manquito que es la que se plantará en el sitio definitivo (fotografía izquierda).
 
Plantar árboles utilizando seudoestacas posee la enorme ventaja de que no se requiere de grandes y pesadas bolsas plásticas que por lo general son muy incómodas de transportar al sitio definitivo de plantación, y en un mismo viaje se puede cargar mucha más cantidad de pseudoestacas que arbolitos en bolsa.
 
Otra gran ventaja de esta técnica es que por ser más madura y de más edad, la planta se desarrolla y se adapta mucho mejor a las condiciones del sitio definitivo que una planta en bolsa.
 
Una vez plantadas en el campo en su lugar definitio, las seudoestacas comenzarán a desarrollar en muy pocos días nuevas raíces y tallos en forma muy rápida y vigorosa. La fotografía de la izquierda muestra una seudoestaca de caoba hondureña con apenas 10 días de plantada en el campo.
 
 
 
La fotografía de la izquierda muestra las mismas seudoestacas de caoba hondureña de la primera foto 3 meses después de plantadas, luciendo abundante follaje y una buena densidad de raíces.
 
ATENCIÓN. Los árboles de caoba hondureña son muy exigentes con relación a las condiciones ambientales en donde se vayan a plantar. Prefieren los terrenos planos con suelos fértiles, sueltos y profundos como los que se encuentran en los valles aledaños a los ríos de cauce amplio. Nuestros campesinos aseguran que los mejores suelos para plantar árboles de caoba hondureña, son los mismos que son apropiados para sembrar yuca o casava (Manihot esculenta).
 
Los árboles plantados en estas condiciones crecen muy rápido y notablemente rectos, y las primeras ramas comienzan a aparecer hasta que el árbol alcanza 3 ó más metros de altura. Algunas experiencias en países como Brasil y Ecuador, indican que entre los 15 y 20 años de edad ya se obtienen árboles de tamaños comercialmente aprovechables.
 

Pero como en la vida nada es perfecto...

 
 
...debemos ponerle mucha atención a una limitación que posee el cultivo de los árboles de caoba hondureña.
 

Hypsipyla robusta,  plaga de los árboles de caoba antillana plantados en los países del Asia Tropical.

En cualquier zona en donde crecen árboles caoba hondureña de manera natural, también vive una pequeña palomilla o palometilla de la especie Hypsipyla grandella, insecto del orden de los Lepidópteros y de la familia de los Pyrálidos, muy semejante a la especie de la fotografía de la izquierda, que pone sus huevos en las hojas y en las ramas más tiernas de los árboles jóvenes de caoba hondureña.
 
 
 
 
 
 
De los huevos de la palomilla nacen unas pequeñas larvas que devoran y destruyen los tejidos externos e internos de las puntas de las ramas y de los tallos, construyendo una especie de túneles. Este daño se puede detectar muy fácilmente gracias a que las larvas forman una especie de bolsas o montículos mezcla de aserrín y de excrementos en la entrada de sus túneles (fotografía superior izquierda). En su estado más desarrollado, las larvas pueden medir hasta 3 centímetros de largo y algunas de ellas poseen un curioso color celeste, como la de la fotografía superior derecha.
 
Los daños más graves se producen cuando la larva crece y se introduce y devora la médula de la planta, provocando la pudrición y muerte de los tallos y ramas.
 
Por último, para convertirse en la palomilla, que es el estado adulto y final del insecto, la larva teje un capullo de seda en el interior de la rama, y dentro de este capullo la larva se convierte en una pupa o cápsula dentro de la cual se llevará a cabo la metamorfosis que transforma al gusano en una palomilla con alas.
 
En algunos casos los ataques a los árboles son muy leves y se recuperan muy pronto, pero en otros casos extremos, el ataque es tan masivo y tan severo que al árbol muere como consecuencia de la destrucción de la corteza que impide el normal movimiento de la savia por la planta.
 
 
 

Calma...

 
Sobre esta plaga desde hace muchos años se ha escrito y se ha dicho mucho, y algunas personas han creado historias inverosímiles y una verdadera mitología que margina y menosprecia a la caoba hondureña y señala su cultivo como un grave error.
 
¿Cuántos miles de árboles se habrán dejado de plantar por culpa de estas creencias e historias sin fundamento?
 
En Costa Rica ya nos quedan muy pocos árboles de caoba hondureña, y llegó la hora de dejar a un lado las creencias para comenzar a repoblar nuestras fincas y áreas productivas con estos árboles, de una manera seria y responsable.
 
Veamos...
 
Es totalmente cierto que plantar árboles de caoba hondureña en plantaciones 100% puras, como se hace con otras especies de árboles, desencadena de inmediato una verdadera plaga de ataques de la palomilla sobre todos los árboles jóvenes. Las palomillas localizan a los árboles de caoba utilizando el olfato, y entre más árboles juntos el olor es más fuerte y por lo tanto la cantidad de polillas que llegan es mayor.
 
Si además esta la plantación se establece sobre suelos no óptimos y a pleno sol, la plantación sufre aún más pues los arbolitos no poseen capacidad de recuperarse y se mueren a los pocos meses. El combate y el control de esta plaga son muy difíciles e implica gastos muy elevados.
 
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Sin embargo, a lo largo y ancho de las regiones tropicales del mundo se han generado y desarrollado cientos de experiencias sobre caobicultura 100% exitosas, cuya tecnología se puede resumir en los siguientes puntos:
 
1. La persona que desee plantar y producir caoba hondureña para cualquier propósito, necesariamente debe destinar para ello los mejores terrenos y suelos agrícolas de sus fincas: planos, profundos, sueltos y muy fértiles.
 
2. Los árboles de caoba hondureña no se deben plantar en grandes cantidades por área. Se recomiendan distancias no menores a los 20 metros entre árboles (aprox. 35 a 40 árboles por hectárea).
 
3. Los árboles se deben plantar "escondidos" entre las malezas o charrales pero con un buen espacio a su alrededor. Esto impide que la polilla localice fácilmente a los árboles, además de que los protege de los embates del viento que también afecta mucho a las caobas.
 
4. Durante sus primeros 2 ó 3 años de vida, los arbolitos de caoba no deben estar expuestos 100% al sol, sino que deben recibir sombra por lo menos durante la mitad de las horas de sol. Una vez que alcanzan los 3 ó 4 metros de altura, se elimina la sombra para que la copa reciba todo el sol que pueda.
No pareciera nada del otro mundo, ¿verdad?
 
 
 
Personalmente hemos tenido la oportunidad de aplicar las anteriores recomendaciones al plantar árboles de caoba hondureña y hemos obtenido excelentes resultados.
 
En la fotografía de la izquierda, Carlos José recolecta las  muestras vegetativas que se incluyeron en el presente documento, de un árbol de caoba hondureño plantado hace unos 20 años en la localidad de Vergel de Cañas, en la provincia de Guanacaste.
 
Así es que basta de cuentos e historias y a plantar muchos, muchos árboles de caoba hondureña que buena falta nos están haciendo.
 
 
 
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