4. El caoba hondureño Swietenia macrophylla Familia botánica: MELIACEAE Antes que nada y como presentación obligada para el cuarto Árbol del Corazón, debemos insistir mucho en que el nombre más adecuado para nuestro árbol es caoba hondureño, para evitar una serie de confusiones y malas interpretaciones que siempre se cometen entre éste y su similar el caoba antillano (Swietenia mahagoni) que es el árbol que produce la auténtica, legítima y verdadera madera de caoba de fama mundial y probablemente la más famosa y codiciada de todo el mundo, cuyo nombre se ha utilizado desde hace muchos años como como sinónimo de objetos de muy alto valor y delicadeza, y también para bautizar colores y tintes de moda para la madera y el cabello, marcas de autos y muebles de lujo, películas de cine, perfumes y licores muy caros y hasta modelos femeninas. A pesar de la fama del caoba antillano, nuestro caoba hondureño no se queda atrás pues su nombre evoca las más dramáticas historias de colonización y exóticas aventuras y leyendas en las selvas tropicales de la América continental, en donde cientos de miles de estos árboles fueron cortados para extraer su exquisita madera, la cual se pagó muy cara con la vida de cientos de miles de personas que sucumbieron víctimas del paludismo en la empresa de buscar y explotar esta madera. La Misión Árboles del Corazón se enorgullece en presentar a Costa Rica y al mundo entero, uno de los íconos de nuestra América Tropical: el caoba hondureño. |
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¿DÓNDE
HAY ÁRBOLES DE CAOBA HONDUREÑO?
Este árbol es originario y nativo
de América continental, desde las tierras tropicales de México hasta la porción central de América del
Sur, pasando por todos los países de América Central.
En Costa Rica propiamente, el caoba hondureño
crece naturalmente sobre todo en las tierras del Pacífico Norte -provincia de
Guanacaste, norte y centro de la provincia de Puntarenas y suroeste de la
provincia de San José- en donde se presenta una
estación seca muy marcada de 3 a 6 meses al año.
Por naturaleza no es un árbol muy abundante, y la explotación desmedida de su
madera desde hace muchas décadas ha reducido su población a niveles tan bajos
que hoy en día sólo se le encuentra en forma muy aislada
en los potreros, barrancos y cejas de montaña de las áreas protegidas y de fincas
particulares.
Por lo visto, es un árbol en apariencia muy exigente y prefiere los suelos más
bien profundos, planos, sueltos y fértiles como los que se encuentran en los
alrededores de los ríos de cauce amplio y perezoso.
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APRENDAMOS
A RECONOCER AL CAOBA HONDUREÑO.
Estamos
ante un árbol de verdad hermoso...
...como todos los demás
árboles del mundo, y repleto de particularidades muy interesantes. Comencemos.
El árbol adulto
en realidad no llega a ser muy grande y podríamos decir que se trata de una
especie forestal de talla mediano - pequeña, aunque hay reportes de que en
ciertas regiones de Perú y de Bolivia los árboles llegan a ser verdaderamente
grandes.
La copa posee
una marcada y muy notable tendencia a la forma perfectamente redonda, que nos
recuerda muchísimo a los árboles nativos de las zonas altas y frías.
La especie es
marcadamente caducifolia, lo cual significa que bota o se desprende de
su follaje durante la estación seca, y el árbol se mantiene así completamente
desnudo durante 3 ó 4 meses. Curiosamente, el nuevo follaje aparece masiva y
repentinamente no al inicio de la estación lluviosa como sería lógico suponer, sino
más bien unas semanas antes
justo en la época más seca y más caliente de la estación estival.
El tronco por lo general
es muy robusto con relación a la altura total del árbol, y en individuos
silvestres los troncos casi siempre se dividen y ramifican a partir de los 2 ó
3 metros sobre el suelo, a causa de un fenómeno natural al que nos vamos a
referir al final de este capítulo.
En
sitios en donde el clima es más seco y los suelos no presentan problemas de
anegamiento, los troncos poseen la base casi cilíndrica, mientras que los
individuos que crecen en sitios con más humedad en el ambiente, desarrollan en
su base gambas o aletones pequeños pero vigorosos. Recordemos que estas
gambas son unas estructuras de forma triangular que los árboles
desarrollan para poder sostenerse mejor sobre suelos sueltos, algo así como
una especie de trípode o caballete.
Las
hojas son de apariencia muy agradable: alternas, compuestas paripinadas
(a veces imparipinadas)
con 3 a 6 pares de folíolos grandes con relación al tamaño total de la hoja.
En las plántulas la hoja puede llegar a medir hasta 40 centímetros de
longitud, pero en los árboles adultos el tamaño de la hoja se reduce a menos
de la mitad.
Las hojas nuevas aparecen masivamente en la época más seca y caliente del
verano, poseen un color verde claro muy fresco y atractivo que contrasta muy
agradablemente con la sequía y calor de los alrededores.
Los frutos son
probablemente la característica más notable de esta especie de árbol. Una vez polinizadas las
flores, los frutos tardan entre 8 y 9 meses en desarrollarse y madurar (de
febrero - marzo hasta octubre - noviembre).
Son frutos secos del tipo cápsulas, que cuando maduran son grandes, de hasta 15 cm de largo, en forma de pera,
y de color café muy claro, formados por un tejido leñoso.
Cuando están con frutos los árboles de caoba hondureña son muy fáciles de
reconocer desde grandes distancias pues prácticamente en la punta de cada rama
hay un fruto siempre apuntando hacia arriba, muy llamativos por cierto.
Las semillas son
muy interesantes. Cuando el fruto alcanza su plena madurez, se abre de abajo
hacia arriba en 5 gajos o pétalos -lo cual es muy curioso pues casi todos los
frutos secos siempre se abren de arriba hacia abajo-, dejando salir entre 30 y
50 semillas las cuales vienen envueltas en una estructura de unos 6 a
10 cm de largo, con forma de aspa de hélice de avión, consistente de un ala
membranosa muy amplia, delgada y
frágil, y
de una cabeza formada por tejido grueso y corchoso en donde se aloja una única
semilla.
Como
ya se habrán imaginado, esta estructura es un apéndice que le sirve a la
semilla para desplazarse lejos del árbol madre con la ayuda del viento, y
efectivamente cuando soplan vientos fuertes, las semillas se desprenden del
fruto abierto y vuelan dando rápido giros como un helicóptero.
La semilla propiamente
dicha (foto izquierda) es aplastada, de unos 2 centímetros de largo, con la
forma de un haba, y de color blanco con un largo hilum u "ombligo" de color
negro. A la hora de extraer las semillas hay que tener mucho cuidado ya que
son muy delicadas y se quiebran muy fácilmente, y además, están cubiertas de
un fino polvillo blanco...
...increíblemente
amargo!!!!
cuya función
aparentemente es evitar que los animales se coman estas valiosas semillas.
Si este polvillo por
descuido entra en contacto con sus labios u ojos, se acordará de ello por
varios días.
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EL CORAZÓN DEL CAOBA HONDUREÑO.
Nuevamente recordamos a los estimables lectores que la caoba hondureña es otro
árbol y otra madera diferente de la verdadera
y mundialmente famosa caoba o caoba antillana (Swietenia
mahagoni),
cuyo nombre en inglés es Mahogany.
Sin
embargo nuestra caoba hondureña también es una madera verdaderamente
exquisita e igualmente
muy reconocida y afamada por los maestros
ebanistas, artesanos, escultores y tallistas del mundo entero.
La
madera recién cortada es de un color amarillento pálido, pero al entrar en
contacto con el oxígeno del aire, sufre de una reacción química conocida como
oxidación, y el color comienza a cambiar a su inigualable café rosáceo tan
agradable a la vista.
Es
una madera más suave que dura, y más bien liviana que pesada, pero muy fuerte y
resistente. La albura es de color café muy claro, casi amarillento, y de calidad
muy inferior al duramen pues es muy susceptible al ataque de insectos que pican,
taladran y manchan la madera.
Cuando se trabaja con herramientas, la caoba hondureña despide un aroma
penetrante e inconfundible, mezcla de picante, dulce quemado y almizcle, de
verdad muy particular.
Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de trabajar la caoba hondureña
artística o artesanalmente, hablará maravillas acerca de la inigualable
docilidad, excelente trabajabilidad y magníficos acabados que se logran con esta
madera.
Veamos a continuación una ínfima muestra de finos artículos elaborados en
diferentes partes del mundo con esta madera:
Una de las grandes desventajas que poseen las 2 especies de madera de caoba, es que tienen la reputación de ser "altamente confundibles", lo cual significa que a simple vista aún los expertos las pueden confundir con muchas otras especies de maderas más comunes y ordinarias.
Al respecto, el Dr. Richard Crow, autoridad mundial en el estudio e investigación de las maderas de caoba, ha logrado identificar más de 60 especies de maderas procedentes de todas las regiones del mundo, que se venden en los mercados internacionales con sellos y patentes que las certifican como auténticas y legítimas caobas americanas.
En Costa Rica propiamente, algunos comerciantes sin escrúpulos también ofrecen constantemente a los pobres compradores inexpertos, lotes de madera de caoba que en realidad son lotes de cualquier madera barata de color café rojizo.
Esto sucede precisamente porque con la caoba se presenta exactamente el mismo fenómeno psicológico que con el oro, cuya sola mención y oportunidad de adquirirlos despierta en las personas una codicia tan ciega que los hace perder totalmente la razón, el sueño y la compostura, caldo de cultivo ideal para llevar a cabo cualquier tipo de estafa grande o pequeña.
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UN POCO DE HISTORIA...
Curiosamente,
quienes descubrieron el gran valor de la madera de caoba en América,
fueron los esclavos africanos que fueron llevados a las islas
Antillas a mediados del Siglo XVI, durante uno de los más vergonzosos capítulos
en la historia de la Humanidad.
Se cuenta que estos africanos comenzaron a llamar insistentemente con la palabra
m'oganwo
(se pronuncia algo así como
majoganio)
a un árbol muy abundante en las islas antillanas al que los colonos europeos
no habían dado hasta ese momento ninguna importancia.
Con el tiempo, los europeos descubrieron que el significado de la misteriosa
palabra africana
m'oganwo
era madera Reina, nombre de algún
árbol de magnífica madera de las tierras africanas de las que estos pobres
esclavos fueron tan brutalmente arrebatados.
Sin esperar segundas razones, los colonizadores cortaron estos árboles para
averiguar el por qué los africanos llamaban de esta manera al famoso árbol, y
efectivamente descubrieron una madera de
tal calidad, que fue descrita de la siguiente manera en 1790 por el botánico,
astrónomo y geógrafo Juan del Castillo, cronista español a las órdenes del Rey
Carlos III:
El
por qué de "hondureña" se debe a que toda esta nueva madera de caoba fue aserrada y cargada cientos de kilómetros a puro lomo de
burro desde las agrestes e indómitas selvas mayas hasta la localidad costera hondureña de Trujillo
en donde las empresas mercantes inglesas establecieron su puerto de embarque
durante varias décadas.
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Por último, la palabra caoba se origina de las lenguas de las ya extintas
culturas indígenas autóctonas que habitaron las Antillas hasta la época colonial, y
significa algo así como fruta que no se come.
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PLANTEMOS
MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE CAOBA HONDUREÑA.
¿Qué harían Uds. si el oro, las
perlas y los
diamantes se pudieran reproducir por semillas?
Probablemente en nuestros países no habría un
centímetro cuadrado en donde no hubieran plantados perlas, diamantes y todas
esas cosas ¿verdad?
Pues aunque la caoba hondureña no
alcanza (aún!) el valor de las piedras y de los metales preciosos, los elevados
precios de esta madera en los mercados internacionales debido a su enorme
demanda mundial, la convierten en una de las mejores opciones para la
inversión financiera por encima de cualquier otra actividad agropecuaria.
Países fuera de América como la
India, Filipinas, Indonesia, Australia y varios territorios africanos, desde
hace muchos años tuvieron la visión de plantar miles de árboles de caoba antillana y caoba
hondureña, desarrollando una muy vigorosa y floreciente actividad productiva
hoy conocida como mahoganyculture
o caobicultura
la cual genera anualmente cientos de millones de dólares de ingresos por
concepto de producción y venta de semillas, polen, plántulas,
árboles y madera
de caoba.
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En Costa Rica, país en donde
crece y se desarrolla naturalmente, aún no tenemos noticias de algún proyecto forestal
que esté produciendo árboles de caoba hondureña a una escala significativa con
fines científicos, conservacionistas,
reproductivos, comerciales o lo que sea, lo cual pareciera una lamentable
pérdida de muy valiosas oportunidades para conocer mejor a este árbol,
garantizar el aumento y perpetuación de su reducida población y obtener así
muy sustanciales beneficios
económicos.
Aunque parezca increíble, en esta época algunas personas y sectores se oponen
rotundamente al establecimiento de plantaciones de árboles de maderas
preciosas como las caobas, aduciendo que esto implica fomentar la codicia,
explotación y destrucción de estas especies.
Recordemos que la madera es sólo uno de los muchos productos que nos
brindan los árboles, y en el caso particular de la caoba hondureña, la
producción y venta de semillas, polen, arbolitos, estacas y
postes vivos, árboles
grandes para transplantar, materia orgánica, artesanías,
turismo, proyectos apícolas, etc., también son excelentes oportunidades de negocios para
cualquier persona interesada en aprovechar este invaluable recurso natural
100% renovable sin tener que cortar un sólo árbol.
MANOS A LA OBRA...
Producir y cultivar árboles de
caoba hondureña es tan fácil que hasta pareciera una fantasía o ciencia -
ficción.
SIEMBRA. Tome un puñado de
semillas frescas de caoba hondureña. Las semillas se pueden sembrar con o
sin su cobertura o cáscara corchosa, igualmente germinará, pero para ahorrar tiempo
y evitar que se quiebre la frágil semilla del interior, es mejor sembrarla con
todo y su cobertura, dejando el ala por fuera para saber exactamente dónde está plantada.
Siembre las semillas en bancales
o almácigos con tierra bastante suelta y muy fértil, provista con un 50% de
sombra y riego suficiente. Las semillas comenzarán a germinar vigorosamente
entre los 7 y los 15 días.
Los arbolitos se pueden dejar
desarrollando en el bancal, o se pueden transplantar a las bolsas plásticas
con tierra cuando alcancen unos 10 centímetros de altura.
EN BOLSA PLÁSTICA. Las
plántulas en bolsa se pueden plantar en su sitio definitivo cuando alcazan los
30 ó 40 centímetros de altura, lo cual sucede en muy pocas semanas pues crecen
notablemente rápido.
POR
SEDOESTACAS.
La producción de caoba hondureña por seudoestacas es una excelente alternativa
pues la especie responde muy bien a este tratamiento.
Recordemos que una seudoestaca es
una técnica para reproducir ciertas especies de árboles. Cuando los arbolitos
en los bancales ya han alcanzado unos 2 cm de grosor (aprox. 1 año de edad),
se arrancan del suelo y se podan el tallo y la raiz principal para obtener la
seudoestaca o manquito que es la que se plantará en el sitio definitivo
(fotografía izquierda).
Plantar árboles utilizando
seudoestacas posee la enorme ventaja de que no se requiere de grandes y
pesadas bolsas plásticas que por lo general son muy incómodas de transportar
al sitio definitivo de plantación, y en un mismo viaje se puede cargar mucha
más cantidad de pseudoestacas que arbolitos en bolsa.
Otra
gran ventaja de esta técnica es que por ser más madura y de más edad, la
planta se desarrolla y se adapta mucho mejor a las condiciones del sitio
definitivo que una planta en bolsa.
Una vez plantadas en el campo en
su lugar definitio, las seudoestacas comenzarán a desarrollar en muy pocos
días nuevas raíces y tallos en forma muy rápida y vigorosa. La fotografía de
la izquierda muestra una seudoestaca de caoba hondureña con apenas 10 días de
plantada en el campo.
La
fotografía de la izquierda muestra las mismas seudoestacas de caoba hondureña
de la primera foto 3 meses después de plantadas, luciendo abundante follaje y
una buena densidad de raíces.
ATENCIÓN.
Los árboles de caoba hondureña
son muy exigentes con relación a las condiciones ambientales en donde se vayan
a plantar. Prefieren los terrenos planos con suelos fértiles, sueltos y
profundos como los que se encuentran en los valles aledaños a los ríos de
cauce amplio. Nuestros campesinos aseguran que los mejores suelos para plantar
árboles de caoba hondureña, son los mismos que son apropiados para sembrar
yuca o casava (Manihot esculenta).
Los árboles plantados en estas
condiciones crecen muy rápido y notablemente rectos, y las primeras ramas
comienzan a aparecer hasta que el árbol alcanza 3 ó más metros de altura.
Algunas experiencias en países como Brasil y Ecuador, indican que entre los 15
y 20 años de edad ya se obtienen árboles de tamaños comercialmente
aprovechables.
Por
último, para
convertirse en la palomilla, que es el estado adulto y final del insecto, la
larva teje un capullo de seda en el interior de la rama, y dentro de este
capullo la larva se convierte en una pupa o cápsula dentro de la cual se llevará
a cabo la metamorfosis que transforma al gusano en una palomilla con alas.
En algunos casos los ataques a
los árboles son
muy leves y se recuperan muy pronto, pero en otros casos extremos, el
ataque es tan masivo y tan severo que al árbol muere como consecuencia de la
destrucción de la corteza que impide el normal movimiento de la savia por la
planta.
1. La persona que desee plantar y producir caoba hondureña para cualquier propósito, necesariamente debe destinar para ello los mejores terrenos y suelos agrícolas de sus fincas: planos, profundos, sueltos y muy fértiles. 2. Los árboles de caoba hondureña no se deben plantar en grandes cantidades por área. Se recomiendan distancias no menores a los 20 metros entre árboles (aprox. 35 a 40 árboles por hectárea). 3. Los árboles se deben plantar "escondidos" entre las malezas o charrales pero con un buen espacio a su alrededor. Esto impide que la polilla localice fácilmente a los árboles, además de que los protege de los embates del viento que también afecta mucho a las caobas. 4. Durante sus primeros 2 ó 3 años de vida, los arbolitos de caoba no deben estar expuestos 100% al sol, sino que deben recibir sombra por lo menos durante la mitad de las horas de sol. Una vez que alcanzan los 3 ó 4 metros de altura, se elimina la sombra para que la copa reciba todo el sol que pueda.No pareciera nada del otro mundo, ¿verdad? Personalmente
hemos tenido la oportunidad de aplicar las anteriores recomendaciones al
plantar árboles de caoba hondureña y hemos obtenido excelentes resultados.
En la fotografía de la izquierda,
Carlos José recolecta las muestras vegetativas que se incluyeron en el
presente documento, de un árbol de caoba hondureño plantado hace
unos 20 años en la localidad de Vergel de Cañas, en la provincia de Guanacaste.
Así es que basta de cuentos e historias y a
plantar muchos, muchos árboles de caoba hondureña que buena falta nos están
haciendo.
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