Semana del 25 al 31 de agosto del 2002
 
 
1. El cocobolo
Dalbergia retusa
Familia botánica: FABACEAE (Papilionoideae)
 
 
Con una enorme satisfacción, inauguramos hoy la presente Misión de Los Árboles del Corazón con la especie forestal que ha sido un verdadero símbolo cuando se habla de árboles maderables o de maderas preciosas de Costa Rica y del resto de Mesoamérica.
 
La situación de esta especie forestal en particular, será el preámbulo ideal para comprender la filosofía de éste y de los restantes árboles del Corazón que presentaremos semanalmente.
 
Y sin más comentarios, presentamos a todos Uds., muy queridas lectoras y lectores de esta segunda Misión, con mucho orgullo desde Costa Rica para el mundo entero, el cocobolo.
 
.
 
.
.
¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE COCOBOLO?
 
El cocobolo es un árbol absolutamente nativo de la Región Mesoamericana, desde México hasta Panamá.
 
En Costa Rica propiamente, el cocobolo crece naturalmente en todas las regiones en donde impera un clima con una estación seca muy marcada, propiamente en la provincia de Guanacaste y en el extremo norte de la provincia de Puntarenas.
 
En algunas regiones de la provincia de Guanacaste en donde se han abandonado extensas áreas antes dedicadas al pastoreo del ganado, se han formado naturalmente y en muy pocos años, densas poblaciones de cocobolo, a partir de los frutos y semillas que llegan flotando con el viento desde árboles adultos cercanos. Más adelante veremos que el cocobolo posee una extraordinaria capacidad de auto propagarse y formar poblaciones en forma natural.
 
La especie es muy notable pues posee una extraordinaria capacidad de sobrevivencia y de resistencia a las adversidades ambientales. Por ejemplo, a ambos lados de la Carretera Interamericana, desde el puente sobre el río Barranca hasta la frontera con Nicaragua, podemos encontrar miles y miles de árboles de cocobolo pequeños, los cuales todos los años al inicio del verano son cortados y/o quemados por los finqueros al limpiar las orillas de sus propiedades, y todos los años sin falta vuelven a rebrotar al caer las primeras lluvias del invierno, en una eterna lucha por sobrevivir que se inició sólo Dios sabe hace cuántos años ya.   
 
.
.
.
.
APRENDAMOS A RECONOCER AL COCOBOLO.
 
El árbol de cocobolo es muy fácil de reconocer. Se trata de un árbol de pequeño a mediano en estatura, cuyo tronco por lo general es muy grueso con relación a su altura total, y casi siempre se divide a baja altura en dos o más troncos de forma irregular y casi nunca rectos.
 
Durante la estación lluviosa, la copa por lo general es densa y en espacios abiertos forma una especie de esfera que llega hasta el suelo.
 
La corteza es muy notable por ser de color gris, a veces claro y a veces oscuro, gruesa y de textura muy áspera como se observa en la fotografía de la izquierda.
 
El árbol es 100% caducifolio, lo que significa que deja caer todas sus hojas durante la estación seca y se mantiene totalmente desnudo durante 3 ó 4 meses.
 
 

 
Tal vez la característica más notable que sirve para reconocer fácil y rápidamente al árbol a corta distancia -al menos durante la estación lluviosa-, son sus hojas compuestas y pinadas, alternas, con folíolos grandes y en forma de punta de lanza unas veces, u ovalada otras veces. Otra característica notable son las enormes estípulas (*) en forma de "orejas de burro" (fotografía derecha), las cuales se presentan solamente en las hojas más nuevas y se desprenden a las pocas semanas.
 
Las flores son muy pequeñas y de color cremoso, agrupadas en racimos pequeños y muy dispersos que pasan prácticamente desapercibidos durante la época de floración.
 
Los frutos son una legumbres o vainicas pequeñas, delgadas y estrechas de color negro cuando maduran.
 
La semillas son unos frijoles pequeños de color café con una alta capacidad de dispersarse a grandes distancias lejos del árbol madre, ya que al ser las legumbres tan delgadas y livianas, se desprenden fácilmente de las ramas y pueden viajar grandes distancias con la ayuda del viento.
 
_______________
(*) Estípulas. Apéndices en forma de hojas diminutas presentes en muchas especies de plantas, y se ubican justo en el punto en donde el pecíolo de la hoja se une a la ramita.  
 
.
.
.
.
UN PEQUEÑO REPASO.
 
Antes de proseguir con este capítulo, haremos un pequeño repaso de algunos conceptos y de términos importantes.
 
El tronco y las ramas más gruesas de los árboles, están formados por una delgada cubierta de tejido periférico corchoso llamado floema, cuya capa más externa se conoce como corteza.
 
Bajo el floema, encontramos una capa de madera de varios centímetros de ancho llamada albura, la cual a su vez envuelve a una masa cilíndrica de madera de color oscuro llamada duramen o corazón.
 
La albura y el duramen juntos conforman el xilema o madera propiamanete dicha.
 
La albura es la capa de madera más joven del árbol, de color blanco, amarillento, crema o café claro según la especie, compuesta por un tejido biológicamente vivo cuya función es transportar agua y otras sustancias líquidas desde las raíces hacia el resto del árbol.
 
El duramen es una masa cilíndrica de madera de color mucho más oscuro que la albura, compuesta de tejido biológicamente muerto cuya función única es la de actuar como una especie de armazón interna o esqueleto que soporta todo el peso del tronco y de la copa que aún en árboles medianos puede ser de varias toneladas.
 
El duramen es más duro, pesado, fuerte y de color más oscuro que la albura, a causa de ciertas sustancias bioquímicas muy especializadas que el mismo árbol produce y que  literalmente "petrifican" a las células vivas de la albura y las convierten en las células inertes del duramen.
 
Esto explica por qué la albura se degrada y pudre rápidamente a la intemperie, mientras que el duramen es mucho más resistente a estas condiciones.
 
NOTA: En muchas especies de árboles la albura y el duramen tienen exactamente el mismo color y no se pueden distinguir una de otra a simple vista.
 
.a
a
 
CONCLUSIÓN.
 
La palabra CORAZÓN se utiliza en casi todos los países e idiomas del mundo para referirse al duramen, que es la madera más dura, pesada, fuerte, resistente y de un color mucho más oscuro que se encuentra bien definida en el centro de ciertas especies de árboles.
 
Entonces, todos los árboles que presentaremos semanalmente en este mismo espacio, tienen en común que poseen...
 
...un corazón.
.a
 
.A
.
EL CORAZÓN DEL COCOBOLO.
 
La madera del árbol de cocobolo se conoce como cocobola, cocobolo o palo rosa.
 
La albura es de color amarillo claro pero a veces aparece de color blanco crema y a veces tiene la apariencia como del marfil.
 
El duramen del cocobolo es posiblemente una de las maderas más llamativas y más hermosas del mundo entero por los increíbles colores, tonalidades y figuras que presenta.
 
Son muchos los artesanos con experiencia en trabajar esta madera, que manifiestan y coinciden en la existencia de 4 tipos de madera de cocobolo con características bastante diferentes entre sí, las cuales hemos querido documentar por primera vez en esta investigación:
 
Cocobolo común
Cocobolo rojo
Cocobolo barcino
Cocobolo verde
 
Por ejemplo, el tipo de cocobolo más común y típico es el de color café oscuro con una abundante cantidad de vetas o bandas negras muy juntas y paralelas (foto superior izquierda).
 
Pero también existe otro tipo menos común y muy notable por su color rojo vino (foto superior derecha), el cual posee una enorme demanda en los mercados internacionales y se cotiza a muy altos precios.
 
Existe un tercer tipo también muy común, barcino o sea, de color pardo y con gran abundancia de bandas negras que forman complejos e intrincadas figuras que nos recuerdan mucho a las huellas digitales (foto inferior izquierda).
 
Por último, hay un tipo de cocobolo que es verdaderamente raro, de color café claro pero con una cierta tonalidad verdosa muy llamativa que nos recuerda mucho a la pátina del bronce.
 
No sabemos si estas diferencias obedecen a factores genéticos propios de la especie, o bien a la influencia del clima y/o del suelo que afectan las propiedades físicas de la madera.
 
.
.
 
.
 
USOS DE LA MADERA DE COCOBOLO.
 
No hace falta decir que el cocobolo es una de las maderas preciosas tropicales más famosas, reconocidas y apreciadas del mundo entero, gracias a sus extraordinarias cualidades tales como su bello color y figura de las cuales ya hemos ofrecido una pequeña muestra.
 
Además, los artistas y los artesanos valoran mucho el hecho de que a pesar de ser una madera tan dura y tan pesada, no presenta ninguno de los problemas comunes propios de otras maderas duras a la hora de trabajarlas con herramientas manuales o eléctricas. Esta excelente trabajabilidad hace que el cocobolo se pueda utilizar para elaborar cualquier pieza de artesanía u obra de arte imaginable, con magníficos resultados.
 
Otra de las grandes virtudes del cocobolo es el extraordinario brillo natural que se obtiene con minuciosas técnicas de lijado y pulido, sin necesidad de aplicar barnices u otras sustancias químicas.
 
Es probable que la madera del cocobolo sea, después de la caoba (Swietenia), una de las maderas preciosas de mayor demanda en el mundo entero, y se cuentan por miles y miles las industrias, talleres y empresas en todos los continentes, que importan y utilizan esta madera para la confección y fabricación de infinidad objetos.
 
A continuación presentamos una muy, pero muy pequeña muestra de la infinita gama de productos de cocobolo que ofrece el mercado nacional e internacional:
 

 
 
A pesar de todas sus bondades, el cocobolo presenta el incoveniente de que se requiere  protección facial para trabajarla en los talleres e industrias, ya que el aserrín posee una sustancia que produce irritaciones en la boca, ojos y garganta. No son raros los casos de personas que han sufrido severas alergias y asfixias por inhalar este aserrín. Además, este mismo aserrín mancha la ropa y la piel.
 
Otro inconveniente que señalan todos los artesanos experimentados, es que conforme pasa el tiempo, el cocobolo se va oscureciendo y pierde su figura hasta adquirir un más bien feo color negruzco como se muestra en la fotografía de la izquierda.
 
.
.
.
 
NUESTROS ARTESANOS HABLAN...
 
A continuación, presentamos el extracto de una entrevista concedida muy gentilmente por los Hermanos Porras Alfaro, pequeños artesanos especializados en la elaboración de artesanías en madera de cocobolo. Ciudad Colón, Costa Rica. Tel.: (506)249-4438.
 
(...) Gracias al cocobolo podemos fabricar y vender las artesanías que le dan de comer a nuestras familias, con el problema que cada día cuesta más conseguirla y cada día está más cara y tenemos que pagarla.
 
(...) Llegará el día que no vamos a poder comprar más cocobolo porque se acabó o porque no podemos pagarla, pero tampoco sabemos qué otras maderas usar para mantener nuestro taller funcionando.
 
(...) La tirada es que muchos intermediarios se aprovechan de esta escasez para hacer negocios raros y nosotros somos los perjudicados, porque unos nos venden la madera demasiado carísima y otros nos compran las artesanías cada vez más baratas.
 
(...) Lástima que la gente no planta esta madera tanto como la teca por ejemplo, porque no hay como el cocobolo para hacer cosas bonitas y pequeñas como joyeros y cajitas.
 
(...) Lo que pasa es que a los extranjeros les gusta mucho el cocobolo y compran las artesanías en grandes cantidades, pero cuando se hacen con otras maderas ya no les gustan tanto.
 
(...) Lo ideal sería encontrar alguien que se anime a producir esta madera en su finca y que nos garantizara todo el consumo durante mucho tiempo para no tener que estar sufriendo todos los días pensando que tenemos que cerrar el taller.
 
.
..
.
 

"Yo no planto árboles maderables porque después tengo que cortarlos y me da lástima..."

"¿Para qué voy a plantar árboles de lento crecimiento si no voy a vivir tantos años para verlos grandes...?"

 
 
Las anteriores creencias y afirmaciones son muy comunes en nuestro medio y le han ocasionado tanto daño al ambiente como la misma deforestación.
 
Primero, cada persona que invierte sus recursos en plantar árboles de maderas valiosas, está en su legítimo y sagrado derecho de hacer con ellos lo que mejor le convenga de acuerdo con sus objetivos, ya sea aprovechar su madera años después o dejarlos por siempre para que produzcan semillas y beneficien al ambiente.
 
Es absolutamente falso que plantar árboles de maderas valiosas como el cocobolo implica una obligación legal o comercial de cortarlos algún día.
 
Segundo, negarse a plantar árboles de lento crecimiento por el hecho de no vivir lo suficiente para verlos grandes, es una excusa tan pobre que si nuestros padres y abuelos la hubieran aplicado, hoy día no disfrutaríamos de todos los beneficios que nos brindan los árboles grandes en las fincas, parques y jardines.
 
El esfuerzo que se necesita para calcular cuántos años dura una determinada especie de árbol en crecer, es mejor invertirlo en reproducirlos y plantarlos.
 
---> CONTEMOS ÁRBOLES, NO AÑOS.
 
 
 
 
PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE COCOBOLO.
 
No existe absolutamente ninguna excusa para no plantar árboles de cocobolo con fines ya sea comerciales, ecológicos, conservacionistas e inclusive ornamentales.
 
Producir arbolitos de cocobolo en viveros a partir de semillas es tan fácil como cultivar frijoles, y no se requiere de tratamientos ni de cuidados especiales. Basta con tomar semillas frescas, regarlas en las camas de germinación, bancales o almácigos, cubrirlas con tierra, regar y LISTO!
 
En menos de 15 días obtendremos miles de plantulitas con sus inconfundibles hojas redondeadas y de color verde muy claro.
 
Los arbolitos así producidos en camas de germinación se pueden pasar a bolsas plásticas u otros recipientes temporales cuando alcanzan los 5 centímetros de altura, y de 1 a 2 meses después ya estarán listos para ser plantados en su sitio definitivo.
 
Los arbolitos producidos en bancales o almácigos, se pueden sacar y plantar en su sitio definitivo cuando el tallo alcanza 1 ó 2 centímetros de grueso (1 ó 2 años de edad). La ventaja es que a esta edad los arbolitos son muy resistentes a la manipulación y se pueden plantar en su sitio definitivo ya sea a raíz desnuda o en pseudoestaca o manquito.
 
 

Arbolito "a raíz desnuda" de 1 año de edad, con abundantes raíces listo para transplantar de inmediato al campo.

Arbolito de 2 años de edad preparado en "pseudoestaca" o "manquito", listo para plantar en el sitio definitivo.

 
 
¡NO SE ALARME! Es muy normal que las plántulas de cocobolo sufran de un curioso marchitamiento cuando se transplantan o plantan a campo abierto, que se manifiesta con la aparición de unas grandes y feas manchas negras como el carbón en las hojas, las cuales mueren y caen. Sin embargo esta es una situación muy pasajera que no afecta en absoluto al arbolito, y en pocos días aparecen las nuevas hojas, más grandes y más vigorosas.
 
Este mismo fenómeno de "carbonización"  también se presenta en los árboles de cortez negro (Tabebuia impetiginosa).
 
 
En Costa Rica, las personas que han plantado árboles de cocobolo, se han preocupado pues en sus primeros años de vida los arbolitos desarrollan una forma arbustiva con  muchas ramas largas y delgadas en todas direcciones, sobre todo cuando se plantan a pleno sol y con mucho espacio alrededor, y el crecimiento se estanca.
 
Esta situación se corrige fácilmente procurando plantar los arbolitos de cocobolo bajo una sombra no muy densa pero que los obligue a buscar la luz del sol y crecer verticalmente, y realizando simultáneamente un adecuado régimen de podas de todas las ramas laterales, para fomentar y estimular el desarrollo de un único tallo vertical que formará el futuro tronco. 
 
Como dato curioso, los árboles jóvenes de cocobolo son altamente vulnerables al ataque de cierta especie de bejuco silvestre o planta enredadera que atrapa y envuelve al árbol en una densa y pesada maraña de tallos que termina por quebrarlo y ahogarlo. Este mismo bejuco afecta a cualquier especie de árbol, pero ignoramos por qué es tan especialmente agresivo y depredador con los árboles de cocobolo en particular.
 
 
POR FAVOR...
 
Los llamados bejucos, enredaderas o plantas trepadoras silvestres, poseen una enorme e invaluable importancia ecológica para la vida silvestre por las flores y los frutos que producen. Cuando estas plantas afecten a sus árboles de cocobolo, NO LAS DESTRUYA, nada más despréndalas con cuidado del árbol y cuélguelas de otro árbol cercano de menor interés.
 
 
++++++
 
A pesar de ser Costa Rica un país con condiciones altamente favorables y con excelentes oportunidades para producir masivamente árboles de cocobolo con fines científicos, conservacionistas, reproductivos, comerciales o lo que sea, la cantidad que se ha plantado hasta la fecha es demasiado poca.
 
Ni siquiera la enorme demanda nacional e internacional que existe por semillas, plantas y madera de esta especie, ha logrado motivar lo suficiente a las empresas, organizaciones y particulares para reproducir y plantar miles de árboles de cocobolo.
 
¡GRACIAS A DIOS AÚN HAY TIEMPO!
 
Invitamos a todas aquellas personas visionarias con gran Fe y esperanza en el futuro y mucho amor hacia las futuras generaciones, a que planten árboles de cocobolo y de cualquier otra especie en cualquier campito disponible.
 
Inclusive, todas aquellas personas que no disponen de espacio en sus casas de habitación, pueden adquirir y criar arbolitos de cocobolo en maceta (*), los cuales son muy ornamentales y se adaptan excelentemente bien a esta condición durante muchos años con los cuidados necesarios.
 
Esta práctica es una excelente oportunidad para convivir y aprender mucho acerca de ésta y de muchas especies de árboles, y conocer sus secretos, y una vez que ya han alcanzado cierto tamaño, los arbolitos se sacan de la maceta y se plantan en algún sitio abierto para que se desarrollen libre y normalmente.
 
_______________
(*) No tiene nada que ver con el milenario arte japonés del Bonsai.
.