3. El guapinol
Hymenaea courbaril
Familia botánica: FABACEAE (Caesalpinioideae)
 
 
Hoy vamos a conocer a un árbol del Corazón lleno de cualidades al igual que cualquier otro, pero en este caso particular se trata de un árbol al que podríamos calificar desde todo punto de vista como duro, fuerte, resistente e indomable, o como decimos en Costa Rica, "pura coyunda".
 
Muchos amantes y conocedores de los árboles están convencidos y afirman que todos los árboles poseen su carácter, temperamento o personalidad.
 
Si esto es cierto, entonces procedemos a presentar, desde Costa Rica y con mucho orgullo para el mundo entero, a un árbol de "carácter" firme y muy fuerte "personalidad": el guapinol.
 
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¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE GUAPINOL?
 
El árbol de guapinol es muy común desde México hasta la cuenca del Amazonas, pasando por todas las islas de Las Antillas.
 
En Costa Rica propiamente, es un árbol no muy abundante pero tampoco raro de encontrar, y crece naturalmente a lo largo de toda la costa del Pacífico, tanto en zonas secas como húmedas, desde el nivel del mar hasta los 1000 metros de elevación y un poco más.
 
El árbol muestra una cierta preferencia por los suelos más bien sueltos y profundos ubicados a lo largo de los valles estrechos adyacentes a los cauces de los ríos.
 
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APRENDAMOS A RECONOCER AL GUAPINOL.
 
¡Ah, bellísimo guapinol!
 
Dios se encontraba verdaderamente inspirado y de excelente buen humor el día que creó al guapinol, pues cada uno de estos árbol es un verdadero monumento a la Creación. 
 
Son árboles muy notables por su magnitud y corpulencia que se evidencia desde que tienen pocos años de edad.
 
Llama poderosamente la atención la extraordinaria longitud que alcanzan sus gruesas ramas, las cuales se desarrollan por lo general horizontalmente, y no son raros los árboles con ramas dos veces más largas que la altura total del árbol.
 
Otra de las características notables del guapinol, es su follaje denso de color verde muy oscuro, extraordinariamente brillante y muy llamativo desde larga distancia cuando se encuentra a plena luz del sol.
 
La forma del árbol y del tronco en general de estos árboles varía mucho de acuerdo con la situación particular de cada uno de ellos. Árboles que se han desarrollado toda su vida a pleno sol, poseen troncos gruesos, bajos y copas amplias como sombrillas, mientras que los árboles que se desarrollaron dentro del bosque a la sombra de otros árboles, poseen un tronco más bien recto y cilíndrico.
 
En las zonas en donde se presenta una estación seca de varios meses, el guapinol deja caer todo su follaje al inicio del verano, pero las nuevas hojas aparecen rápida y explosivamente 2 a 3 semanas más tarde, y el árbol pasa el resto de la estación estival con su nuevo y brillante follaje.
 
 
La corteza del guapinol es de textura más bien lisa y bastante regular, de color café o gris claro, y una de las cosas más notables con relación a esta corteza, es su extrema dureza, como si fuera una piedra. ¡DOBLA LOS CLAVOS!
 
Por cierto, nos da mucha vergüenza con los lectores de otros países pero, ¡Cómo sufren los árboles en Costa Rica cada 4 años durante la campañas políticas! Cientos y cientos de árboles son literalmente crucificados con enormes clavos para pegar en sus troncos grandes rótulos de lata con fotografías de candidatos políticos, que en muy poco tiempo se herrumbran y ocasionan severas heridas e infecciones al árbol, y pareciera que esta práctica se vuelve más y más frecuente.
 
Las hojas del guapinol son inconfundibles pues pertenecen al raro grupo de las hojas compuestas llamadas BIFOLIOLADAS o sea, hojas compuestas con sólo un par de folíolos grandes, algo así como una hoja doble.
 
Estas hojas son de textura y consistencia muy firme, y en su cara superior o haz están cubiertas con una especie de cera que refleja bastante la luz, lo cual explica por qué en su conjunto el follaje de estos árboles es tan brillante cuando se encuentra a pleno sol.
 
Cuando estas hojas se secan, se ponen de color café oscuro y se vuelven tan quebradizas como una cáscara de huevo. Además, con la ayuda de una lupa y vistas contra la luz, podremos ver que el todo el borde de la lámina es transparente, y también veremos gran cantidad de pequeños puntos transparentes dispersos por toda la lámina.
 
Además, las hojas secas y molidas poseen una gran reputación por sus propiedades como insecticida eficaz.
 
Las flores del guapinol tienen de 3 a 5 cm de diámetro, con 5 pétalos redondeados de color blanco. Los estambres muy largos y con abundante cantidad de polen en sus puntas. Las flores individuales se desarrollan en ramos de flores llamados panículas que nacen en los extremos terminales de las ramitas.
 
Durante la época de la floración, el guapinol libera en el ambiente un exquisito aroma capaz de atraer a tal cantidad de abejas y abejorros, que producen un zumbido que puede ser escuchado a muchos metros de distancia y de hecho, en el ámbito de la apicultura mundial el guapinol tiene la reputación de ser una de las mejores especies de árboles melíferos (1) de los trópicos americanos.
 
Al ocultarse el sol y abrirse la puerta a la misteriosa dimensión de la vida vespertina y nocturna, los murciélagos que se alimentan de néctar encuentran en las flores del guapinol una abundante fuente de este exquisito alimento.
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(1) Melífera es toda aquella planta que produce néctar y polen de alta calidad y en cantidades óptimas que al ser procesadas por las abejas producen miel de calidad superior y en cantidades igualmente abundantes para los proyectos apícolas.
 
 
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La corteza del tronco, ramas y raíces del guapinol se encuentra impregnada de una resina espesa y blanquecina que fluye muy lentamente en gotas cuando se hiere la corteza del árbol, y se endurece como el cuarzo cuando entra en contacto con el aire.
 
En el estudio de los árboles la resina es un tema interesantísimo por tratarse de una sustancia orgánica químicamente muy compleja que se produce en el follaje del árbol y se distribuye por toda la corteza. Hay muchas especies de árboles y de otras plantas en el mundo que producen resinas en una gran variedad de colores, grados de viscosidad y hasta aromas.
 
Las resinas cumplen con una infinita variedad de funciones fisiológicas y bioquímicas, siendo la principal la protección de todos los tejidos vegetales en contra de los animales herbívoros, ya que las resinas además de poseer diferentes niveles de toxicidad, impregnan los tejidos vegetales de un sabor y olor repugnantes para los herbívoros, y además los hacen químicamente imposibles de digerir.
 

 

Campesino de la comunidad de Lepaterique, Honduras, en plena labor de "resinación" de un árbol de pino.

Las resinas fueron junto con la leña, los frutos y las semillas, los primeros productos forestales aprovechados por los seres humanos desde los albores de la civilización.
 
Sustancias tan conocidas como el bálsamo, el incienso, la trementina, la laca, la goma árabe, el copal, la caraña, el tolú, el camíbar, el guayacol, la copaiba, el jiñol, el ládano, la goma roja, la mirra, el alcanfor y muchas, muchas otras, son productos derivados de las resinas de varias especies de árboles alrededor del mundo, cuyo uso es tan antiguo como la humanidad misma.
 
 
 
 
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LOS FRUTOS Y SEMILLAS DEL GUAPINOL.
 
Vamos a referirnos a los frutos y semillas del guapinol en un capítulo totalmente aparte porque es mucho lo que hay que hablar de ellos.
 
En primer lugar, los frutos del guapinol son unas legumbres grandes, de hasta 15 centímetros de longitud en muchos casos, gruesas y con una cáscara de color café rojizo cuando maduran, tan dura como una piedra y no es ninguna exageración, porque de verdad se necesita de un martillo o una roca grande para quebrar esta cáscara de apenas 5 milímetros de grosor.
 
Esta excepcional dureza de la cáscara ya madura se debe al alto contenido de resina cristalizada, tan abundante que exuda y forma acumulaciones de cristales en el exterior del fruto.
 
En el interior del fruto encontramos la pulpa, de color amarillento, totalmente seca, de textura harinosa o polvosa, de penetrante olor y sabor muy particular. Esta pulpa es comestible y posee un altísimo valor nutritivo.
 
Dentro de esta capa de pulpa seca y polvosa, están las semillas, grandes, esféricas, de testa o cascarita roja, y de unos 20 milímetros de diámetro, y tan duras como piedras. Cada fruto puede contener de 1 a 5 semillas.
 
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Cuando el árbol está en plena cosecha, cientos de frutos caen pesadamente al suelo bajo la copa del árbol, sin abrirse, y se requiere de algún animal silvestre o doméstico que devore y quiebre estos frutos con sus dientes para que las semillas puedan salir al exterior y germinar libremente.
 
De lo contrario los frutos cerrados y sus semillas se pudrirán rápidamente en el suelo una vez que se inicia la estación lluviosa.
 
 

 
Existe un pequeño insecto coleóptero del género Rhinochenus, de la familia de los Curculiónidos, que es una verdadera plaga del guapinol. Las larvas (foto superior izquierda) penetran en los frutos tiernos, y en su interior devoran la pulpa y destruyen por completo las semillas conforme el fruto va madurando, y justo antes de la metamorfosis, la larva perfora un agujero redondo en la cáscara del fruto (foto superior central), por donde saldrá varios días más tarde, el insecto ya convertido en adulto, no más grande que un garbanzo (foto superior derecha).
 
Curiosamente, a pesar de que florecen todos los años, algunos árboles de guapinol no producen frutos todos los años, lo cual probablemente se deba a alguna estrategia para controlar de manera natural las poblaciones de insectos que atacan sus frutos y semillas. Especulaciones nuestras...
 
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En esta sociedad moderna en donde el poder del dinero, la globalización, el frenesí por los índices económicos y las tasas de interés ya casi no dejan espacio para la historia y la cultura, conocer árboles como el guapinol nos abre una pequeña ventana a nuestro pasado cultural.
 
Pues resulta que la palabra guapinol tiene su origen etimológico en la riquísima y hermosa lengua Náhuatl. Las palabras quauitl (árbol) y pinolli (aserrín, polvo) forman la palabra quauitlpinolli o sea, el "árbol del pinolli" que nuestros antepasados indígenas apreciaban y valoraban mucho porque produce uno de los ingredientes esenciales para elaborar el pinolli, probablemente mucho más valioso para ellos que el oro, el cual no se come ni alimenta.
 
¿Y qué es el pinolli? Nuestros indígenas mesoamericanos elaboraban un alimento consistente en una mezcla de maíz, maní o cacahuate, cacao y la pulpa polvosa del guapinol, tan finamente molidos que se podían mezclar con agua para obtener una bebida con increíbles propiedades nutritivas, fisiológicas, curativas, religiosas y hasta mágicas.
 
El pinolli ha logrado sobrevivir hasta nuestros días como el conocido pinolillo con el que se elabora en nuestros países mesoamericanos el exquisito refresco del mismo nombre, con más o menos los mismos ingredientes.
 
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Como dato curioso, por mientras algunas personas consideran el sabor de la pulpa del guapinol como un verdadero manjar, otras personas consideran que su olor y sabor son verdaderamente repugnantes.
 
Lo que sí es cierto es que la pulpa del fruto del guapinol posee un alto valor nutritivo, y debería ser muy seriamente considerada por parte de los tecnólogos de alimentos como una materia prima con un enorme potencial industrial.
 
Y ya para terminar con este capítulo, no hay en este mundo mejor leña que las cáscaras secas de los frutos del guapinol, pues gracias al alto contenido de resina inflamable, ofrecen una inigualable fuente de combustible.
 
 
 
 
 
 

Esto les va a encantar...

 
 
Si recuerdan la película Parque Jurásico, pues también recordarán al ámbar, la sustancia fósil de color amarillo transparente que en su interior contenía los mosquitos prehistóricos en cuyo estómago estaba la sangre de los dinosaurios con el ADN necesario para volverlos a la vida, y todo lo que pasó.
 
Pues resulta que estas "piedras" de ámbar son las gotas o acumulaciones endurecidas de resina fosilizada que muchas especies de árboles segregaron hace miles y millones de años, y que por esas  casualidades atraparon y envolvieron en su interior a hormigas, moscas, arañas, flores, granos de polen y en ocasiones hasta gotas de agua.
 
Y precisamente los árboles de guapinol son los responsables de haber producido durante millones de años casi todo el ámbar en los trópicos americanos, el cual se encuentra acumulado en yacimientos subterráneos.
 
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Ustedes no se imaginan la fascinación y obsesión que despierta el ámbar en los coleccionistas, quienes lo consideran una auténtica piedra preciosa: son unos verdaderos fanáticos y expertos en la materia y viajan miles de kilómetros en pocas horas cada vez que por Internet se anuncia el descubrimiento y venta de un nuevo trozo de ámbar en alguno de los 5 continentes.
 
El ámbar de nuestro guapinol es uno de los más cotizados en el ámbito mundial por su excepcional dureza, nitidez, transparencia y por ser casi incoloro, y los coleccionistas lo conocen como curbaril amber o jatoba amber.
 
Un collar de cuentas de ámbar como el de la fotografía de la izquierda, es tan costoso como un collar de esmeraldas, y sólo se puede adquirir en subastas.
 
¡CUIDADO! Por desgracia el mercado también está repleto de piezas de ámbar falsas, las cuales se pueden fabricar en cualquier laboratorio con resinas sintéticas y colorantes baratos y fáciles de adquirir.
 
 
¿Piedras preciosas producidas por un árbol? ¡GENIAL!
 
 
 
 
 
 
EL CORAZÓN DEL GUAPINOL.
 
Hablemos ahora del corazón del guapinol.
 
Nos encontramos ante una magnífica y recia madera, muy dura, muy pesada, muy fuerte y de aspecto muy atractivo.
 
Recién cortada, la albura es de color blanco cremoso recién cortada y se va tornando amarillenta conforme pasa el tiempo. El duramen por su parte, posee un muy característico y atractivo color a miel, con una inconfundible librea compuesta por bandas estrechas del mismo color pero en diferentes tonalidades claras y oscuras, característica que los conocedores de la madera llaman ACAOBADO pues de hecho, tiene una cierta semejanza con la madera de caoba (Swietenia).
 
En los mercados internacionales el guapinol es una madera muy apreciada y reconocida principalmente para la fabricación de pisos de lujo, y se le conoce con los nombres comerciales de curbaril, jatoba o brazilian cherry.
 
 
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USOS DE LA MADERA DE GUAPINOL.
 
Pocas maderas son tan duras y tan pesadas como el guapinol, pero aún así gracias a su alta densidad y textura tan lisa y bastante homogénea, es una de las maderas favoritas en el mundo entero para la fabricación de artículos verdaderamente finos y lujosos, como pisos, muebles y artículos torneados principalmente.
 
A continuación mostramos una muy pequeña colección de artículos que se elaboran en el ámbito mundial con la increíble madera del jatoba:
 

 
 
La madera del guapinol presenta los siguientes inconvenientes como materia prima para trabajos artesanales o industriales:
 
1) Presencia ocasional de bolsas o "perlas" de resina cristalizada en el interior del tronco, producto de antiguas heridas que se cubrieron con una capa de resina para evitar la entrada de insectos y de hongos, la cual fue absorbida al engrosar el tronco.
 
Cualquier herramienta eléctrica de alta velocidad que se tope con una de estas bolsas de resina dura como un diamante, se puede dañar muy severamente.
 
 
2) La madera aserrada pierde su hermoso y característico color miel si se expone al sol directamente aunque sea una pocas horas, y se torna de un nada atractivo y ordinario color rojizo oscuro, perdiendo por completo su valor estético pues pareciera que fue teñida con cera u otro producto comercial.
 
 
3) A diferencia de otras maderas preciosas como el cocobolo, del cual se elaboran piezas incluyendo porciones de albura para aumentar el contraste visual y su valor estético, en el guapinol no se aprovechan este tipo de contrastes ya que su albura es sumamente susceptible al ataque de hongos e insectos que la deterioran en un parpadear de ojos.
 
 
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NUESTROS ARTESANOS OPINAN...
 
Presentamos un resumen de una entrevista concedida gentilmente por el Sr. Melsen Felipe Corrales, artesano especialista en la elaboración de artesanías en madera con motivos tradicionales de la cultura costarricense. Ciudad de Naranjo, Costa Rica. Tel.: (506)454-3131, artehuetar@racsa.co.cr
 
 
(...) Hace 15 años utilizábamos todo tipo de maderas preciosas para trabajar, como el bálsamo, el guayacán real, el corazón de ojoche, el laurel negro, el caoba, el nazareno y muchas otras, que eran muy abundantes y se conseguían muy fácilmente.
 
(...) Actualmente en maderas preciosas sólo trabajamos con el nazareno que aún se puede conseguir, aunque tampoco es la mejor de las maderas porque se quema mucho con las sierras y esto resulta bastante incómodo para trabajar.
 
(...) Los artesanos en Costa Rica vivimos en un dilema, pues las artesanías de madera que más se venden son las que se fabrican con cocobolo. Cualquier artesanía en cocobolo se vende de inmediato porque es lo que distingue a la artesanía en Costa Rica. Una artesanía hecha en cualquier otra madera cuesta mucho que se venda porque los compradores no la conocen ni la aprecian.
 

 

Talla en madera de carreta típica  decorada, tirada por una yunta de bueyes con yugo también decorado, símbolo del trabajo y la prosperidad costarricense.

(...) El gran dilema consiste en que si un artesano en estos momentos se pone a fabricar una línea de artesanías en madera de cocobolo, probablemente se le vende todo, y el negocio prospera durante algún tiempo, pero cuando se acabe esta madera, que no falta mucho tiempo, el negocio se cae de inmediato.
 
(...) Hubiera sido muy bueno que desde el principio la gente hubiera reforestado con árboles de cocobolo. Hoy día habría mucha materia prima y habría muchos más artesanos y mucha más venta de artesanías en Costa Rica, y no se estarían destruyendo tanto nuestros bosques.
 
(...) Me preocupa ver cómo el hombre está destruyendo la naturaleza. Además de artesano también he sido pescador durante 25 años, y durante este tiempo he visto cómo el mar ya ha hecho desaparecer muchos sitios a donde yo iba a pescar, y estoy muy seguro que esto se debe a la deforestación.
 
(...) No sabemos de nadie que tenga árboles plantados de cocobolo u otras maderas preciosas. Se perdió un tiempo muy valioso. ¡Qué lástima!
 
(...) Nosotros en la empresa lo que pensamos hacer es acomodarnos a la realidad, y comenzar a diseñar y fabricar una línea de productos que no sean artesanías sino más bien manufacturas para el hogar, utilizando las maderas que actualmente se están produciendo en las plantaciones forestales en Costa Rica y en otros países.
 
(...) Los artesanos ahora tenemos que pensar mucho para ver cómo aprovechamos con inteligencia los recursos naturales, pero esta vez sin agotarlos. 
 
 
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PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE GUAPINOL.
 
Como adelanto, debemos decir que el guapinol no es un árbol de tan fácil y rápida producción como otros a los que ya nos hemos referido anteriormente.
 
En primer lugar, los árboles adultos no producen frutos todos los años, y en ocasiones pueden pasar 2 ó 3 años sin cosecha.
 
Cuando los árboles producen frutos, estos caen pesadamente al pie del árbol y es muy fácil recolectarlos del suelo. De aquí se llevan al vivero en donde se deben quebrar con un martillo para sacar las semillas, a las cuales se les puede quitar la pulpa seca fácilmente con la mano.
 
Las semillas de guapinol -duras como piedras- deben someterse a un sencillo pero necesario tratamiento para que el embrión interno pueda germinar.
 
Este tratamiento consiste en raspar una parte de la impermeable cáscara o cubierta de la semilla hasta dejar expuesto su interior de color blanco. Este "raspado" se puede realizar con ayuda de un esmeril, una lima o un rallador de queso, y de esta manera nos garantizamos que pueda penetrar aire y humedad al interior de la semilla los cuales estimulan al embrión para que germine. Si este tratamiento no se aplica, el embrión se muere por deshidratación aunque la semilla se siembre en tierra húmeda.
 
Las semillas tratadas de esta manera se siembran de una vez ligeramente cubiertas con tierra en las bolsas plásticas.
 
UNA VEZ SEMBRADAS, LAS SEMILLAS NECESITAN ESTAR A PLENO SOL PARA GERMINAR. LA MÍNIMA SOMBRA PRODUCE MALOS RESULTADOS.
 
Si todos los pasos anteriores se cumplen debidamente, en menos de 10 días las semillas comenzarán a germinar de una manera impresionante, pues lo primero que sale de la semilla es la larga y gruesa raíz de la plántula, la cual se entierra en el suelo y levanta al resto de la semilla, la cual se abre en dos para dejar salir dos enormes hojas primarias de forma casi circular, que actúan como verdaderos colectores solares.
 
Unos 2 ó 3 meses después, los arbolitos en bolsa ya se pueden llevar y plantar en su sitio definitivo.
 
¡ATENCIÓN! LAS RAÍCES DE LOS ARBOLITOS DE GUAPINOL SON EXTREMADAMENTE DELICADAS, y no toleran las podas y los transplantes -se mueren pronto- por lo que no se recomienda la producción de arbolitos en bancales para llevar al campo a raíz desnuda o pseudoestacas.
 
 

¿Qué les parece esto? Continuando con las maravillas y misterios del mundo de los árboles, en uno de tantos experimentos que realizamos en nuestro pequeño vivero forestal, un buen día nos nació un arbolito de guapinol completamente albino o sea, con hojas blancas.

 

Este fenómeno es muy raro pero se presenta en muchas especies de árboles. Lamentablemente los arbolitos albinos como éste se mueren a las pocas semanas debido a la ausencia de clorofila, que es el pigmento verde que hace posible la fotosíntesis vital para el desarrollo de las plantas

 
 
POR ESTACAS VIVAS. Lamentamos informar que el guapinol no tiene la capacidad para reproducirse por medio de estacas vivas o de postes vivos, con lo cual se pierde una muy valiosa y práctica forma de reproducir a esta valiosa especie de árbol.
 
EN COMPENSACIÓN a tantas limitaciones para su reproducción, el guapinol es una de las pocas especies de árboles que se pueden sembrar directamente en el campo sin pasar por viveros ni utilizar bolsas.
 
Sencillamente las semillas tratadas se siembran directamente en tierra en su sitio definitivo, y germinarán sin ningún problema y muy vigorosamente si se garantiza abundante luz solar. Esto significa un enorme ahorro de tiempo, espacio y recursos para establecer una plantación de árboles de guapinol.
 
Además, los árboles así plantados directamente, pareciera que crecen más rápido y se desarrollan mucho mejor que sus similares plantados en bolsa.
 
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Una vez plantados o sembrados en el campo, los arbolitos de guapinol comienzan a crecer muy lentamente...
 
...y qué?!
 
 
¿Es que acaso los árboles de lento crecimiento no tienen tanto o más derecho a ser reproducidos y plantados como los árboles de crecimiento muy rápido?
 
Arbolitos de guapinol listos para plantarse, se pueden conseguir en la mayoría de los viveros forestales de Costa Rica, y afortunadamente aún hay una buena población de árboles grandes que producen toneladas y toneladas de semillas todos los años.
 
Si hoy cualquiera de nosotros planta árboles de lento crecimiento como el guapinol, conscientes de que nunca los vamos a llegar a ver grandes, podemos estar seguros de que nuestros hijos y nuestros nietos algún día se van a sentir muy agradecidos con nosotros por haber creído en un futuro mejor, y nos recordarán por siempre con mucho orgullo y mucho cariño.
 
Lo que para muchos sería una pérdida de tiempo, para todos nosotros debe ser considerado un verdadero acto de amor.
 
Además, son precisamente los árboles de muy lento crecimiento los que nos permiten mantener un vínculo directo con nuestras raíces culturales, por eso tienen una importancia que va más allá de lo económico y lo material...
 
 

...porque cada verano, cuando el suelo bajo la copa de los más grandes y viejos guapinoles se cubre con sus cientos de frutos caídos, los espíritus de nuestros nobles antepasados regresan de la Eternidad a buscar el sagrado pinolli, tal y como lo hicieron hace cientos de años bajo esos mismos árboles.  

 
 
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