12. El guayacán real
Guaiacum sanctum
Familia botánica: ZYGOPHYLLACEAE

 
 
 
Bueno, llegamos así al final de esta Misión por todo el país en busca de nuestros árboles del Corazón para documentarlos y compartir esta información con todos ustedes, queridas amigas y amigos nuestros.
 
Para celebrar el final de esta Misión, dejamos para el final la presentación del Rey de los árboles, todo un símbolo e ícono forestal en Costa Rica y en mundo entero por toda la mitología, historia y drama que giran en torno a él.
 
Desde San José, Costa Rica, con el mayor de los orgullos, el Rey de Los Árboles, su Majestad el Guayacán Real.
 
 
 
 
 
¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE GUAYACÁN REAL?
Esta especie crece naturalmente desde el extremo sur de la Florida hasta Colombia y Venezuela, pasando por la costa atlántica de México, todos los países de América Central y las Antillas.
 
En Costa Rica, de la población original del guayacán real solamente quedan fragmentos dispersos a lo largo de la costa occidental de la provincia de Guanacaste, desde el nivel del mar hasta no más arriba de los 200 metros de elevación, y una muy pequeña pero importante población en el Parque Nacional Palo Verde en la desembocadura del río Tempisque,
 
Esta especie crece naturalmente sólo sobre los suelos alcalinos propios de los cerros calcáreos de origen sedimentario que se ubican en estos sectores, los cuales una vez estuvieron sumergidos en el fondo del mar y luego emergieron a la superficie producto de una intensa actividad tectónica de millones de años, formando las primeras y más antiguas porciones de tierra firme de nuestro país.
 
 
 
 
 
APRENDAMOS A RECONOCER AL GUAYACÁN REAL.
 
Siempre que hablamos de las insólitas y extrañas características del guayacán real, inevitablemente nos cruza por la mente la siguiente idea:
 
- ¿Será verdaderamente un árbol?
 
 
Se trata en realidad de un árbol más bien pequeño que grande, pues los individuos mayores que hemos logrado conocer con grandes costos sobrepasan los 15 metros de altura, aunque el tronco puede ser anormalmente grueso con relación a la altura total del árbol.
 
A pesar de crecer en condiciones en donde se presentan condiciones de extrema sequía buena parte del año, el árbol mantiene su follaje verde y lozano aún en las peores condiciones de aridez.
 
La copa del guayacán real es un verdadero enigma que nos intriga muchísimo, veamos:
 

 
En sus primeros años de vida, las ramas forman una especie de embudo o remolino amplio y extendido, con la porción central totalmente vacía, un fenómeno sin precedentes en el mundo de los árboles (foto superior izquierda).
 
Años más tarde, la copa literalmente "se vuelve al revés", lo cual es la única forma en la que podemos explicar que con los años pasa de cóncava a convexa, transformándose en una cúpula o domo denso y tan perfecto en su forma y simetría, que cualquiera pensaría que se trata del trabajo de podas de un experto jardinero (foto superior derecha).
 
 

 
La corteza del guayacán real también es muy notable: en los individuos jóvenes consiste de un tejido grueso, corchoso, suave y de color blanco o amarillento (ver foto superior izquierda) que nos recuerda mucho a la corteza del árbol del güitite (Acnistus arborescens); esta corteza corchosa la encontramos aún en las ramas terminales más delgadas de la planta.
 
Por su parte, en los árboles adultos la corteza es tan dura como una piedra, de color gris claro con la apariencia del cemento, que se exfolia en grandes y gruesas placas de formas orgánicas muy llamativas (foto superior derecha).
 
Al pie y alrededor de los árboles adultos siempre nos vamos a encontrar una gran cantidad de arbolitos esta especie, nacidos de las semillas que han caído durante años, esperando que el árbol adulto se muera y caiga para crecer y ocupar el "espacio vacante". Estos arbolitos de guayacán real son muy fáciles de reconocer por sus hojas paripinadas opuestas que nos recuerdan mucho a las dormilonas (Mimosa pudica) con las que jugamos tocándolas para disfrutar viendo cómo cierran rápidamente sus hojas.
 
El tipo de hojas de este árbol no lo posee ninguna otra especie, pues son compuestas paripinadas y opuestas, de 5 a 8 centímetros de largo, con el raquis estrechamente alado y con 5 a 8 pares de folíolos pequeños y opuestos de color verde esmeralda en forma de punta de lanza, con la nervadura imperceptible. Todas las hojas dispuestas en dos filas perfectas a lo largo de las corchosas ramitas.
 
Continuando con la colección de cosas extrañas, las flores del guayacán real también son totalmente fuera de serie, no solamente por ser extraordinariamente bellas y delicadas, y por ser de color y celeste lo cual es algo insólito en el mundo de los árboles, sino también por su increíble parecido con las violetas comunes (Viola spp.). ¡Hasta huelen igual!
 
 
 
Los frutos son unas cápsulas carnosas y lobuladas de color verde, que al madurar se vuelven amarillas o anaranjadas, en forma como de un corazón u almeja, de hasta 2 centímetros de diámetro más o menos.
 
Al madurar, el fruto se abre como una bisagra para dejar totalmente expuestas de 1 a 5 semillas negras como de 1 centímetro de largo, totalmente cubiertas por un tejido carnoso de color rojo brillante como la sangre, llamado arilo.
 
En el mundo de las plantas, cuando las semillas están cubiertas de un arilo, significa que atraen a ciertas especies de aves que las sacan del fruto con el pico, se comen el arilo y dispersan la semilla lejos del árbol. Sin embargo, no se tienen reportes de ninguna especie de ave que se alimente de este tejido, por lo que todas las semillas caen al pie del árbol.
 
Son meras especulaciones nuestras, pero probablemente la especie de ave que se alimentaba de estas semillas se extinguió o transformó sus hábitos a través del tiempo.
 
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Al florecer durante la estación seca, la copa semiesférica de follaje verde oscuro del guayacán real, se cubre de un extraordinario manto de miles de flores blancas y celestes que perfuman el ambiente con un exquisito aroma, matizado con los colores amarillo y rojo de los frutos y semillas, ofreciendo un espectáculo que nos motiva a considerar a esta especie como...
 
...el árbol ornamental perfecto.
 
 
 
 
 
EL CORAZÓN DEL GUAYACÁN REAL.
 
Probablemente ninguna otra madera en el mundo, ha sido el motivo central de tantas investigaciones, reportajes, publicaciones e informes como el guayacán real, madera conocida mundialmente como lignum vitae que en latín significa madera de la vida.
 
Es muy común encontrar documentos que dicen que se trata de la madera más dura y pesada del mundo, que es tan fuerte como el hierro, que es la única madera del mundo de color verde esmeralda, que tiene partículas de cobre en su interior, que no permite el paso de la radiación, que se pueden fabricar hachas, cuchillos y espadas con ella, que es más valiosa que el oro, que sólo con un rayo láser se puede cortar esta madera, que las piezas del motor de cierta marca de vehículos de lujo están hechos de esta madera, etc.
 
Cierto o no, la realidad es que este exceso de información de corte tan sensacionalista, se ha transformado con el tiempo en una mitología tan voluminosa y exagerada acerca de la madera del guayacán real, que para lo único que sirvió fue para despertar la codicia y la voracidad de muchas personas hacia una madera "tan" mágica, exótica, fantástica, poderosa y valiosa como el Vellocino de Oro de las antiguas leyendas.
 
El resultado de todos esos "cuentos de taberna", al menos en Costa Rica, provocó una depredación tan encarnizada de esta especie, que su población casi se extinguió por completo en un período muy corto de tiempo.
 
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Por eso nos vamos a limitar sólo a describir las propiedades comprobadas de esta madera, sin caer en la trampa de repetir detalles inverosímiles que han causado a la población de este árbol más perjuicios que beneficios.
 
La madera del guayacán real efectivamente es muy fuerte y muy pesada, pero se encuentra muy lejos de ser "la más dura y la más pesada del mundo", honor que comparten unas dos docenas de otras especies de maderas originarias mayormente del continente africano.
 
Posee una albura de color amarillo claro, y un hermoso duramen compuesto de bandas de diferentes grosores y tonalidades de verde cuando la madera está recién cortada, pero conforme pasa el tiempo y a causa de la acción combinada del aire y de la luz, se va tornando de un feo café oscuro.
 
Para recobrar su color verde original, es necesario volver a lijar la madera a profundidad.
 
Si bien es cierto una madera verde podría resultar muy rara en nuestro país, en el mundo hay un medio centenar de maderas que poseen este mismo color. Así es que tampoco es la única madera color verde en toda la Galaxia.
 
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En cuanto a la trabajabilidad, aunque siempre se ha dicho que esta madera es tan dura e indomable como el acero, los pocos artesanos y ebanistas que conocemos que han tenido la experiencia de trabajar trozos de esta madera, coinciden en que si bien es cierto es muy dura y pesada, tampoco es nada del otro mundo y no ofrece más dificultades que otras maderas duras.
 
Si de usos de esta madera se trata, en Costa Rica algunos poquitos árboles se utilizaron hace muchos años para elaborar los pisos y artesones y escaleras de casas de harto lujo, pues la gran mayoría de los centenarios árboles que había en nuestro territorio nacional, fueron cortados y sacados ilegalmente vía marítima en la década de los años 50 o sea, robados.
 
Cuentan los testigos presenciales que este holocausto fue tan despiadado, que no se sabe si los pocos árboles que nos quedaron fue por descuido o por falta de tiempo de parte de los depredadores...
 
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Aparte de su color verde, la más notable cualidad de la madera del guayacán real, es su alto contenido de un aceite verde y translúcido de excelentes propiedades lubricantes y medicinales conocido como "guayacol", el cual ha sido utilizado desde hace muchos años en una gran cantidad de aplicaciones.
 
Concluimos esta sección insistiendo en el hecho de que éste es uno de esos típicos casos en los que la fantasía y la exageración popular, tuvieron el suficiente poder para aniquilar una población completa de una especie de árbol.
 
 
 
 
 
EL GUAYACOL O ACEITE DE GUAYACÁN REAL.
 
Hemos dedicado un capítulo aparte e independiente al aceite de la madera del guayacán real, pues es un dato muy interesante.
 
Al llegar los primeros europeos a América, de inmediato se dieron cuenta que había un árbol cuya madera "sangraba" aceite por los poros cuando se cortaba, y por más que se limpiaba y se secaba, el aceite seguía cubriendo la superficie de la madera.
 
No pasó mucho tiempo para idear que esta madera dura, aceitosa y "auto-lubricante", se podría utilizar para fabricar y reemplazar piezas de madera y de metal que requerían normalmente de una constante lubricación, como por ejemplo ejes de carruajes y navíos, poleas, rieles, rodines, manivelas, guías, roles, muñoneras, etc., usos que se mantienen hasta nuestros días.
 
Además de sus reconocidas propiedades físicas como lubricante de primera, el guayacol posee una amplia reputación por sus múltiples propiedades medicinales, las cuales resumimos en el siguiente texto, como siempre con fines únicamente informativos ya que no tenemos ninguna autoridad o criterio para recomendar medicamentos ni curaciones:
 
 

(...) Estimulante, depurativo, sudorífero y diurético, se recomienda para el tratamiento del reumatismo, gota, resfriados, gripe, asma, bronquitis, catarros crónicos, escrofulosis, afecciones de la piel, sífilis y amenorrea. La homeopatía lo indica, además de las enfermedades mencionadas, para tratar las anginas faríngeas, tuberculosis, sordera y amigdalitis agudas. Mezclado con mercurio, el guayacol fue el primer remedio conocido en el Nuevo Mundo para la curación pronta y eficaz de la sífilis y de otros padecimientos similares mucho antes de la aparición de la penicilina, motivo por el cual el árbol fue bautizado por los asustados enfermos con los rimbombantes nombres de: palo santo, palo sagrado, lignum vitae, lignum sanctum, madera de la vida, y mil ocurrencias más (...)

 

EVITE INTOXICACIONES.
Consulte a su Médico antes de ingerir cualquier sustancia de origen vegetal con propiedades curativas.

 
 
 
El único inconveniente con el aceite de guayacol, es que para extraer una pequeña cantidad, se debe sacrificar al árbol entero, cortarlo en piezas y ponerlas al fuego para que el aceite escurra por efecto del calor.
 
Concluimos de esta manera el Capítulo correspondiente a las bondades de la madera del guayacán real o palo santo, sin poder quitarnos de la mente la idea de que la sífilis debe ser la única enfermedad de los seres humanos que mató a miles de árboles de guayacán real...
 
 
 
 
 
PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE GUAYACÁN REAL.
 
Vamos, nos toca a nosotros la obligación moral e histórica de salvar a esta especie de árbol de las garras de la extinción, porque somos los únicos que podemos hacer que el guayacán real crezca y se multiplique por doquier.
 
¿O es que acaso no desea adornar el jardín de su casa o el parque de su comunidad con el árbol ornamental más hermoso de todo el mundo?
 
 
 
MANOS A LA OBRA...
 
REPRODUCCIÓN POR SEMILLA. Es perfectamente posible siempre y cuando se acaten la siguientes recomendaciones:
 
1. Utilizar solamente semilla fresca extraída de frutos maduros recién abiertos.
 
2. Sumergir las semillas en agua pura a temperatura ambiente durante 24 horas.
 
3. Sembrar las semillas a pocos milímetros de profundidad en camas de germinación con un sustrato de piedra pómez quinta perfectamente desinfectada y permanentemente húmeda.
 
4. Las primeras semillas comenzarán a germinar en poca cantidad a los 15 ó 22 días, y en forma masiva unos 5 ó 6 meses después. Este es el motivo por el cual tantos viveristas se han desmotivado y frustrado durante tantos años tratando de reproducir a este árbol. Hay que tener mucha paciencia.
 
5. Cuando formen sus primeras 2 hojas, los arbolitos se deben transplantar a bolsas o macetas grandes con capacidad para 2 kilogramos de tierra o más, como si fueran árboles frutales, pues es necesario garantizar el desarrollo de un muy abundante y sano sistema de raíces.
 
6. Se recomienda plantar estos árboles en campo abierto hasta uno o dos años después cuando el arbolito tenga unos 30 ó 40 cm de altura y una buena masa de raíces.
 
 
 
TRANSPLANTE O REPIQUE. Más de un lector debió de haber experimentado una sensación de tristeza cuando hablamos de que probablemente las aves que se encargaban de dispersar a las semillas del guayacán real se habían extinto, por lo que todas las semillas caían al pie del árbol y nacían todas en puñados.
 
Pues resulta que enhorabuena que esto sea así porque un método muy exitoso de reproducción del guayacan real, es transplantando o repicando los arbolitos que nacen naturalmente bajo o cerca de los árboles adultos, con mucho cuidado de no dañar las raíces ni el tallo.
 
Estos arbolitos se deben de llevar sin pérdida de tiempo al vivero, y plantar cada uno de ellos en un recipiente grande donde deberán pasar 1 ó 2 años antes de plantarlos a campo abierto.
 
 
 
REPRODUCCIÓN ASEXUAL. La reproducción del guayacán real por medio de acodos, estacas o postes vivos no es imposible pero requiere de mucho tiempo, mucho trabajo, y mucha paciencia, y de todos modos al final de cuentas no produce resultados satisfactorios. Necesitamos investigar más.
 
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CULTIVO EN MACETA. El guayacán real es uno de los árboles más dóciles y fáciles de cultivar en macetas para investigación, ornamento o decoración siguiendo una serie de cuidados  especiales, ya que posee un follaje muy atractivo, y así cultivado produce sus hermosas flores celestes a los 5 ó 6 años de edad.
 
Responde muy rápida y satisfactoriamente a las podas periódicas de follaje y de raíces, al cambio de sustrato y a la aplicación sistemática de enmiendas y de fertilizantes foliares.
 
 
 
 
 
 
 
EL PARAÍSO DEL GUAYACÁN REAL.
 
Por este medio, invitamos a todos nuestros amigos y seguidores a visitar y conocer uno de los sitios más interesantes de Costa Rica y del mundo entero.
 
Se trata del Proyecto Forestal San Lorenzo, propiedad de nuestro gran amigo y colaborador Ing. Rodolfo González Suárez, ubicado en la localidad de Puerto Soley, uno de los pocos dominios naturales del guayacán real.
 
Aquí, los amantes de los árboles y de la Naturaleza, encontrarán juntos dos grandes atractivos para su disfrute, admiración y contemplación:
 
 

Conozca la que probablemente es la plantación de árboles de guayacán real de un solo propietario
más grande del mundo.

 
 

Conozca a Magón, el centenario árbol de guayacán real que ya era grande cuando Cristóbal Colón llegó a América, cual es probablemente el ser vivo
más viejo de Costa Rica.

 
 
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