7. El tempisque
Sideroxylon capiri
Familia botánica: SAPOTACEAE
 
 
 
Durante varias semanas hemos presentado media docena de especies de árboles del Corazón cuyas maderas finas y preciosas han sido inmortalizadas en obras de arte, artesanías, souvenirs, pisos, artesonados, y miles de objetos de lujo que por lo menos hacen recordar los nombres de estos árboles de vez en cuando, y que también han motivado su cultivo y reproducción para fines comerciales.
 
Sin embargo, hay árboles como el que vamos conocer hoy cuyo corazón posee excelentes e insólitas cualidades, pero que paradójicamente han sido su perdición, y actualmente lo único que nos queda son unos poquísimos árboles y ni una sola artesanía o escultura para la posteridad.
 
Desde Costa Rica, presentamos para nuestros amigos y seguidores de todo el mundo, y como siempre con mucho orgullo: el tempisque.
 
 
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¿DÓNDE HAY ÁRBOLES DE TEMPISQUE?
El tempisque es uno de esos árboles orgullosamente mesoamericanos, cuya distribución natural se inicia desde las Tierras Mayas en el sur de México, hasta Panamá, y aparentemente también es natural en algunas de las islas de las Antillas.
 
En Costa Rica, las poblaciones de este árbol se localizan con más abundancia en la zona Pacífica del norte, desde el nivel del mar hasta los 800 metros de elevación más o menos, y se le encuentra con más frecuencia a lo largo de las orillas arenosas de los ríos de cauce amplio de las llanuras, aunque no son nada raros los individuos que crecen sobre laderas con pendientes de moderadas a fuertes.
 
En la zona Norte y Atlántica también hay algunos árboles de tempisque dentro de los mismos rangos de elevación pero en mucho menor cantidad y más bien son raros de encontrar.
 
En Costa Rica el tempisque ya es un árbol muy escaso cuya población se ha reducido a un mínimo muy peligroso como consecuencia de una serie de factores que vamos a conocer más adelante.
 
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APRENDAMOS A RECONOCER AL TEMPISQUE.
 
Hablar del tempisque es referirse a un árbol corpulento, grande y muy imponente, muy fácilmente reconocible gracias a una gran cantidad de detalles anatómicos inconfundibles.
 
Efectivamente, los tempisques adultos son árboles de tronco rollizo, erecto y cilíndrico, pero con notables gambas gruesas pero bajas. En las zonas en donde habita el tempisque, son muy contados los árboles de troncos de forma y dimensiones similares.
 
La corteza es de color gris o café claro, notablemente áspera gracias a la presencia de cientos de placas de formas orgánicas en constante proceso de exfoliación, las cuales dejan una huella de color oscuro cuando se caen.
 
La copa es por lo general muy densa y de formas redondeadas, aunque también hemos observado algunos individuos de copa extendida. Una de las características más notables del tempisque es su follaje lustroso el cual brilla intensamente cuando refleja la luz del sol. Además, posee un color verde oscuro grisáceo no observado en ninguna otra especie.
 
Por último, durante los meses de verano cuando la inclemente sequía obliga a todos los demás árboles a botar su follaje, el tempisque mantiene su copa íntegra y resplandeciente como se muestra en la fotografía de la izquierda.
 
Cuando se aprende a reconocer todas las característica anteriormente descritas, los árboles de tempisque son rápidamente reconocibles aún desde muchos cientos de metros de distancia.
 
A pesar del verdor veraniego de la copa del tempisque, el árbol también es caducifolio aunque de una manera sorprendentemente breve, ya que se desprende masivamente de todas sus hojas durante los días más calientes del año, y unos 15 días después ya la copa se encuentra nuevamente revestida con su manto de hojas nuevas.
 
Este fenómeno es posible gracias a una poderosa, profunda y muy eficiente red de raíces que llega hasta las capas subterráneas en donde logra absorber agua retenida en mantos demasiado hondos para otros árboles.
 
Las hojas del tempisque son simples y alternas, de hasta 15 centímetros de longitud en ocasiones, e inconfundibles por su color verde oscuro grisáceo brillante y su larguísimo pecíolo de color verde claro que en ocasiones llega a ser tan largo como la propia lámina.
 
En los árboles, las hojas se presentan solamente en los últimos 20 ó 25 centímetros de las ramitas terminales, formando una especie de penacho.
 
Dos aspectos más, dignos de resaltar son el borde de la lámina notablemente undado y el nervio central color amarillento observado por el envés.
 
Por si queda alguna duda, la hoja del tempisque posee una característica no observada en ninguna otra especie de planta. Se trata de dos minúsculas bolsas o cartuchos ubicadas en la base del haz de la lámina, como se observa en la fotografía de la izquierda, y cuya función ignoramos por completo.
 
 
 
 
Las flores son muy pequeñas y bisexuales, de color blanco cremoso y con menos de 1 centímetro de longitud, con un aroma apenas perceptible. Nacen a lo largo de las ramitas terminales en pequeños grupos llamados capítulos, compuestos por 10 ó más individuos.
 
Hemos observado que este árbol florece abundantemente durante un amplio período comprendido entre enero y marzo, y luego produce una segunda floración muy ligera y breve durante el mes de agosto
 
 
Los frutos son unas bayas pequeñas como de 2 cm de diámetro, redondas y de color verde amarillento cuando maduran.
 
Estos frutos son comestibles y de sabor dulce y textura "arenosa". No son en absoluto sabrosos al paladar de las personas, pero constituyen una abundante y nutritiva fuente de alimento para los animales silvestres.
 
Las semillas son perfectamente redondas, con una cobertura o cáscara dura, negra y brillante, y al igual que casi todos los árboles de la familia Sapotácea, la semilla posee un grande y notable hilum de color blanco en forma como de ojo. A pesar de su aparente dureza, las semillas se pudren muy rápidamente al entrar en contacto con la humedad del suelo a causa de su alto contenido interno de almidones.
 
Como dato curioso, nuestros niños campesinos de antaño utilizaban estas lindas semillas duras y redondas para jugar a las canicas antes de la llegada de todos esos horripilantes juguetes y personajes que incitan a la guerra, a los duelos y a la destrucción que inundan actualmente nuestros hogares y sociedad en general.
 
 
 
Por último, los tejidos de la corteza, ramas y hojas del tempisque -al igual que las demás plantas de la familia Sapotácea a la que pertenece este árbol- están llenas de un látex o savia elaborada muy espesa y de color blanco, que se endurece en contacto con el aire, sin olor pero con sabor astringente y muy pegajosa que "deja mancha en la boca", como dicen nuestros campesinos.
 
Este látex posee una gran variedad de funciones fisiológicas, siendo una de las más notables la protección de las hojas y de la corteza en contra del ataque de insectos masticadores. Cualquier plaga que muerda o rompa los tejidos del árbol se llevará una buena engomada que terminará por inmovilizarlo y matarlo.
 
¡Por favor!
No le cause heridas al tronco o ramas del tempisque para comprobar que es cierto que tiene látex blanco. Una pequeña lesión en la corteza se puede convertir con el tiempo en una herida mortal.
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EL CORAZÓN DEL TEMPISQUE.
 
De las maderas nobles, una de las más nobles.
 
Los árboles de tempisque poseen una albura de color amarillo pálido, muy poco atractiva a la vista, en alto contraste con el hermoso corazón o duramen, el cual es de color amarillo pajizo recién cortado, pero en contacto con el oxígeno del aire comienza a cambiar su tonalidad lentamente hasta adquirir un hermoso y notable color naranja claro, matizado con notables bandas de color más oscuro que se aprecian mucho mejor cuando la madera se corta en sentido tangencial con respecto a los anillos de crecimiento del tronco, como se aprecia en la fotografía inferior izquierda.
 
El corazón del tempisque es fuerte, duro y muy pesado, y con el grano muy entrecruzado, lo cual hace un poco difícil trabajar esta madera en los talleres con herramientas eléctricas o manuales. Jamás se podría pensar en un mueble o en una compleja escultura elaborada con esta indomable madera.
 
Probablemente la cualidad más notable del tempisque es su extraordinaria resistencia natural a las inclemencias ambientales que ocasionan la pudrición de la gran mayoría de las maderas tropicales que se exponen a la intemperie, y a continuación conoceremos por qué esta cualidad ha sido prácticamente la perdición de esta especie forestal.
 
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Efectivamente, nuestros antepasados aprendieron desde hace muchos años que la madera del árbol del tempisque tenía la valiosa cualidad que resistía muchos años expuesta a la intemperie, en contacto con la humedad del suelo, bajo la lluvia y demás, lo cual representaba un valioso y muy barato material para la construcción de estructuras fuertes, pesadas y que duraran muchos años sin deteriorarse, por ejemplo: basas y pisos de casas, corrales para el ganado, postes para cercas, puentes, puntales, pilotes para muelles, empalizadas, vigas, y mil cosas más.
 
Además, con la llegada a nuestro país del ferrocarril, ¿adivinen cuál madera se utilizó para elaborar las traviesas o durmientes sobre los que se tendió la vía férrea?
 
¡EXACTO! Miles de árboles del lindo tempisque fueron talados para obtener los gruesos bloques de madera sobre los que se clavaron los rieles de acero pues es prácticamente el único árbol natural del Pacífico de Costa Rica con un tronco tan recto y tan voluminoso capaz de dar muchas piezas de madera largas, rectas y resistentes a la humedad para suplir todas las necesidades ya mencionadas.
 
Pero estamos hablando de algo que sucedió hace más de medio siglo cuando los tempisques eran muy abundantes en nuestras montañas y orillas de los ríos.
 
Las estructuras de concreto, acero y cemento reemplazaron ya hace muchos años a las maderas resistentes a la intemperie.
 
Muchas otras especies de árboles de madera preciosa también fueron talados y diezmados en su momento pero por lo menos quedaron abundantes muestras de sus hermosas maderas en esculturas, artesanías, decoraciones y muchos otros menesteres.
 
En cambio, las miles de piezas de madera aserrada de tempisque ya cedieron al paso del tiempo y la gran mayoría se está pudriendo o ya se pudrió en el campo pues no son eternas.
 
Dicho en otras palabras, en pocos años no quedará ni el menor vestigio de la madera del tempisque.
 
 
 
 
Lástima????
 
Probablemente, pero aquí es donde deseamos hacer un alto para tratar un tema que debe llevarnos a la reflexión.
 
Hace 50 ó 100 años, una familia campesina que necesitaba un puente fuerte y estable para cruzar un río turbulento, o madera resistente a la pudrición para construir un corral en donde guardar su ganado o las bases de sus casas, pues no tenía más alternativa que utilizar los recursos naturales que Dios puso sobre la tierra.
 
¿Usted qué hubiera hecho en esta situación?
 
En esa época los árboles eran abundantes, pero el conocimiento y las investigaciones muy pocas o casi inexistentes.
 
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Hoy, iniciando el Siglo XXI, Costa Rica es un país muy privilegiado que cuenta con una amplia lista de centros de investigación biológica públicos y privados, universidades, viveros forestales, laboratorios, centros agrícolas, ministerios de agricultura y ambiente, empresas forestales privadas, y varios centenares de investigadores, científicos, técnicos e ingenieros forestales, por lo cual nos sentimos muy orgullosos.
 
Sin embargo, a lo largo de varias semanas de búsquedas e investigaciones que hemos realizado como parte de esta Misión, encontramos muchos aserraderos en cuyos patios hay enormes trozas de tempisque, pero no logramos encontrar ni un solo caso de árboles de esta especie reproducidos o plantados deliberadamente con fines científicos o comerciales.
 
La situación actual cambió: el conocimiento es amplio, pero los árboles de tempisque muy, muy pocos, y no sabemos por qué pero así es como están las cosas.
 
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PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES DE TEMPISQUE.
 
Ante la realidad que acabamos de presentar, gastar energía y tiempo en lamentaciones, cuestionamientos o discursos, sería la peor de las inversiones que podríamos hacer, y en su lugar mejor vamos a compartir algunos secretillos que hemos aprendido para reproducir árboles del tempisque.
 
 
 
MANOS A LA OBRA...
 
Desde hace unos 10 años, hemos tenido la gran oportunidad de realizar experimentos e investigaciones con el tempisque, y nos hemos encontrado con una especie cuya reproducción ha sido una verdadera caja de sorpresas y que nos ha planteado retos verdaderamente complejos e interesantes.
 
 
 
POR SEMILLA. No obstante la gran cantidad de semillas que produce este árbol en sus dos cosechas anuales, no exageramos al decir que hay que estar bajo el árbol para atajarlas en el aire y ponerlas de inmediato a germinar.
 
De lo contrario, y a pesar de ser semillas tan duras y en apariencia resistentes, la realidad es que al caer al suelo comienzan a experimentar de inmediato un proceso de deterioro a causa del tejido dulce y carnoso del fruto que las envuelve.
 
Insectos, hongos y bacterias de todo tipo atacan de inmediato la pulpa de los frutos en el suelo, los cuales se comienzan a podrir a una velocidad asombrosa afectando los tejidos también carnosos y ricos en almidón de la semilla que no ofrece  absolutamente ninguna resistencia a estos ataques.
 
Y así, dos o tres meses después de haber caído al suelo, de la cosecha de cientos de frutos y semillas no queda ni el menor rastro.
 
Este fenómeno es precisamente el responsable de que no hemos logrado encontrar aún ni un solo arbolito joven bajo ninguno de los árboles adultos que hemos observado, y nos morimos de la curiosidad por comprender los motivos que tiene esta especie de árbol en sacrificar de esta manera a todas las semillas que produce con una alta inversión de inversión de energía.
 
Por tal motivo hay que recolectar los frutos y semillas recién caídos al suelo, y extraer la semillas del interior del fruto eliminando cualquier vestigio de la pulpa para que no afecte a la semilla. Así limpias, las semillas ya no sufren ningún tipo de deterioro, se conservan por más tiempo y se pueden trabajar más fácilmente.
 
Las semillas limpias se deben sembrar en camas o bancales de germinación, en hileras o dispersas pero dejando una distancia de unos 3 centímetros entre ellas. Se obtienen mejores resultados si las semillas se cubren totalmente con el mismo sustrato.
 
Por algún motivo que ignoramos, el riego artificial no favorece mucho la germinación de las semillas y más bien provoca su rápida pudrición. Los mejores resultados los hemos obtenido sembrando las semillas en los bancales y camas y esperar a que inicien las lluvias para que tengan riego natural, en cuyo momento germinan abundantemente y nacen los arbolitos como tréboles en el campo, sanos y vigorosos.
 
Una de las características más interesantes de los arbolitos jóvenes de tempisque, es la formación de una raíz tuberculosa, rechoncha y repleta de tejidos almidonosos que nos recuerda mucho a pequeñas yucas o mandiocas.
 
La presencia de esta reserva de tejidos nutritivos para la planta, aparentemente es la que permite que los arbolitos muestren una extraordinaria resistencia a la falta de humedad en el suelo, y por mientras los arbolitos de otras especies se marchitan, los tempisques se mantienen verdes y lozanos.
 
Por otro lado, esta raíz tuberculosa presenta el gran inconveniente de que no tolera la más mínima herida o lesión en su superficie pues inmediatamente se comienza a podrir, lo cual ha sido una gran limitación pues la gran mayoría de los arbolitos que se sacan de los bancales para transplantarlos a su sitio definitivo, se mueren a los pocos días por las lesiones que sufren sus rapices.
 
 
 
POR SIEMBRA DIRECTA. Hemos tenido la oportunidad de realizar experiencias con la siembra directa de semillas de tempisque en recipientes y en el campo con excelentes resultados.
 
En campo abierto basta con cavar un hoyo de unos 5 centímetros de profundidad en suelo muy suelto, agregar unas 3 ó 4 semillas frescas y tapar el hoyo. Una vez que las lluvias comienzan a caer, las semillas germinan y aparecen las plantulitas sobre el suelo en menos de 15 días.
 
En los recipientes se siembran una o dos semillas totalmente cubiertas con tierra. Cuando nacen los arbolitos se deja el individuo más grande y cuando alcance unos 15 centímetros de altura se planta en su lugar definitivo con el gran cuidado de no maltratar sus delicadas raíces.
 
Los arbolitos deben tener sombra durante sus primeros meses de vida, la cual deberá de irse eliminado conforme vayan creciendo.
 
 
 
POR POSTES VIVOS. Lamentablemente el tempisque no posee la capacidad de reproducirse asexualmente por medio de postes o estacas vivas, los cual nos deja  la reproducción por semillas como la única opción disponible.
 
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Ya plantados en el campo, los arbolitos de tempisque crecen desesperadamente lento, pero con la gran ventaja de que se desarrollan rectos y verticales como el asta de una bandera en busca de la luz del sol.
 
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Por todos los motivos anteriormente expuestos, ya sabemos que el tempisque es una especie de árbol que indiscutiblemente se encuentra...
 
 
...en muy alto riesgo de extinguirse.
 
 
...y por lo tanto hacemos un llamado por este medio a todas las personas e instituciones pertinentes e interesadas, para que concentremos nuestras investigaciones, esfuerzos y recursos en la labor de reproducir y cultivar a este magnífico árbol para salvarlos de su desaparición.
 
Tenemos la obligación moral y patriótica de rescatar al tempisque de su extinción, aumentando su población por medio de la reproducción por semilla en viveros y bancales.
 
Si bien es cierto la producción de madera comercial de tempisque pareciera no tener mucho sentido a causa de la lentitud de su desarrollo, y además de que vivimos en una época en la que las maderas con resistencia natural a la intemperie se han vuelto innecesarias, esto no es ninguna excusa para plantar todos los árboles de tempisque que podamos...
 
 
 
Contemos árboles, no años...
 
Todos los árboles de tempisque que vayamos a producir, se pueden plantar en cualquiera de los miles de kilómetros de orillas desnudas de los ríos o en cualquier otro sitio en donde haya espacio suficiente para un árbol que en muchos años será grande.
 
Además no olvidemos que los frutos carnosos de este árbol alimentan a una gran variedad de fauna silvestre durante las épocas del año en que el alimento natural escasea.
 
Pero lo más importante de todo es heredar a las futuras generaciones una especie de árbol que tal vez hoy es muy poco conocida, pero en cuyos tejidos tal vez se encuentren ocultos los compuestos químicos que en el futuro curarán las enfermedades y los padecimientos que actualmente hacen sufrir y matan a millones de personas en todo el mundo.
 
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¡Ah! Y hablando de las futuras generaciones, y para todos nuestros buenos amigos y seguidores que han estado muy pendientes del acontecimiento, queremos presentarles con mucho orgullo a nuestra hijita Nazareth del Carmen, la nueva integrante de nuestra Misión, quien nació el pasado 10 de marzo por la gloria de Dios.
 
Ella próximamente se integrará a nuestras expediciones regulares y estará con todos ustedes en nuestros recorridos por este país presentando los maravillosos árboles del Corazón. ¡Hasta pronto!
 
 
 
 
 
¿Y QUÉ SIGNIFICA TEMPISQUE?
 
Esta pregunta nos la hemos hecho desde hace más o menos un cuarto de siglo, y no es sino hasta ahora que la podemos responder gracias a las investigaciones que realizamos en esta Misión con el objetivo de aumentar el volumen de conocimiento de nuestro patrimonio forestal, y nos encontramos con algo de verdad muy interesante que queremos compartir con todos ustedes.
 
Resulta que nuestro árbol era llamado por los indígenas mesoamericanos de habla náhuatl con el nombre de templixqui, palabra compuesta por templi (orilla del río) e ixqui (cuidador, guardián), cuyo significado correcto sería:
 

...el que cuida las orillas de los ríos

 
 
 
Resulta sobrecogedor y fascinante darse cuenta cómo nuestras culturas autóctonas asignaron desde hace muchos siglos, funciones y responsabilidades muy específicas a ciertas especies de árboles para la protección de los ríos, de los animales, de las montañas, del ambiente, de la naturaleza y del mundo en general.
 
 
 
Cortar o destruir un árbol de templixqui, celoso protector de las delicadas orillas de los ríos, era una idea que sencillamente no existía en la mente de nuestras culturas autóctonas mesoamericanas, pues sabían muy bien las consecuencias de cometer tal atrocidad.
 
 
¡Y tuvieron razón! En la actualidad, la destrucción de infraestructura y pérdida de vidas humanas que todos los años provoca el desbordamiento de los ríos de orillas frágiles y deforestadas, nos hacen pensar mucho en la desaparición de todos esos nobles y enormes templixquis que una vez cuidaron celosa y orgullosamente nuestros ríos.
 
 
 
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Finalizamos este capítulo con un merecido reconocimiento para nuestro amigo y colega:

Ingeniero Forestal

Freddy Rojas Rodríguez

quien gracias a una incansable labor de muchos años en el vivero forestal del Instituto Tecnológico de Costa Rica, ha generado el que probablemente sea el mayor acervo o patrimonio de conocimiento acerca de la reproducción de las especies forestales de Costa Rica.