Sideroxylon capiri Familia botánica: SAPOTACEAE Durante varias semanas hemos presentado media docena de especies de árboles del Corazón cuyas maderas finas y preciosas han sido inmortalizadas en obras de arte, artesanías, souvenirs, pisos, artesonados, y miles de objetos de lujo que por lo menos hacen recordar los nombres de estos árboles de vez en cuando, y que también han motivado su cultivo y reproducción para fines comerciales. Sin embargo, hay árboles como el que vamos conocer hoy cuyo corazón posee excelentes e insólitas cualidades, pero que paradójicamente han sido su perdición, y actualmente lo único que nos queda son unos poquísimos árboles y ni una sola artesanía o escultura para la posteridad. Desde Costa Rica, presentamos para nuestros amigos y seguidores de todo el mundo, y como siempre con mucho orgullo: el tempisque. |
¿DÓNDE
HAY ÁRBOLES DE TEMPISQUE?
El tempisque es uno de esos árboles orgullosamente mesoamericanos, cuya
distribución natural se inicia desde las Tierras Mayas en el sur de México,
hasta Panamá, y aparentemente también es natural en algunas de las islas de las Antillas.
En
Costa Rica, las poblaciones de este árbol se localizan con más abundancia en la
zona Pacífica del norte, desde el nivel del mar hasta los 800 metros de
elevación más o menos, y se le
encuentra con más frecuencia a lo largo de las orillas arenosas de los ríos de
cauce amplio de las llanuras, aunque no son nada raros los individuos que crecen
sobre laderas con pendientes de moderadas a fuertes.
En la
zona Norte y Atlántica también hay algunos árboles de tempisque dentro de los
mismos rangos de
elevación pero en mucho menor cantidad y más bien son raros de encontrar.
En Costa Rica el tempisque
ya es un árbol muy escaso cuya población se ha
reducido a un mínimo muy peligroso como consecuencia de una serie de factores que vamos a conocer más adelante.
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APRENDAMOS A RECONOCER AL TEMPISQUE.
Hablar del tempisque es referirse a un árbol corpulento, grande
y muy imponente, muy fácilmente reconocible gracias a una gran cantidad de
detalles anatómicos inconfundibles.
![]() Efectivamente, los
tempisques adultos son árboles de tronco rollizo, erecto y cilíndrico, pero
con notables gambas gruesas pero bajas. En las zonas en donde habita el tempisque, son muy contados los árboles de troncos de forma y dimensiones
similares.
La corteza es de color
gris o café claro, notablemente áspera gracias a la presencia de cientos de
placas de formas orgánicas en constante proceso de
exfoliación, las cuales dejan una
huella de color oscuro cuando se caen.
La
copa es por lo general muy densa y de formas redondeadas, aunque
también hemos
observado algunos individuos de copa extendida. Una de las
características más notables del tempisque es su follaje lustroso el cual
brilla intensamente cuando refleja la luz del sol. Además, posee un color
verde oscuro grisáceo no observado en ninguna otra especie.
Por último,
durante los meses de verano cuando la inclemente sequía obliga a todos los
demás árboles a botar su follaje, el tempisque mantiene su copa íntegra y
resplandeciente como se muestra en la fotografía de la izquierda.
Cuando se aprende a
reconocer todas las característica anteriormente descritas, los árboles de
tempisque son rápidamente reconocibles aún desde muchos cientos de metros de
distancia.
A pesar del verdor veraniego de la copa del tempisque, el árbol también es
caducifolio
aunque de una manera sorprendentemente breve, ya que se desprende masivamente
de todas sus hojas durante los días más calientes del año, y unos 15 días
después ya la copa se encuentra nuevamente revestida con su manto de hojas
nuevas.
Este fenómeno es posible gracias a una poderosa, profunda y muy eficiente red
de raíces que llega hasta las capas subterráneas en donde logra absorber agua
retenida en mantos demasiado hondos para otros árboles.
Las
hojas del tempisque son simples y alternas, de hasta 15 centímetros de
longitud en ocasiones, e inconfundibles por su color verde oscuro grisáceo
brillante y su larguísimo pecíolo de color verde claro que en ocasiones llega
a ser tan largo como la propia lámina.
En los árboles, las
hojas se presentan solamente en los últimos 20 ó 25 centímetros de las ramitas
terminales, formando una especie de penacho.
Dos aspectos más, dignos de resaltar son el borde de la lámina notablemente
undado y el nervio central color amarillento observado por
el envés.
Por
si queda alguna duda, la hoja del tempisque posee una característica no
observada en ninguna otra especie de planta. Se trata de dos minúsculas
bolsas o cartuchos ubicadas en la base del haz de la lámina, como
se observa en la fotografía de la izquierda, y cuya función ignoramos por
completo.
Las
flores son muy pequeñas y bisexuales, de color blanco cremoso y con
menos de 1 centímetro de longitud, con un aroma apenas perceptible. Nacen a lo
largo de las ramitas terminales en pequeños grupos llamados capítulos,
compuestos por 10 ó más
individuos.
Hemos observado que
este árbol florece abundantemente durante un amplio período comprendido entre
enero y marzo, y luego produce una segunda floración muy ligera y breve durante el mes
de agosto
Los
frutos son unas bayas
pequeñas como de 2 cm de diámetro, redondas y de color verde amarillento
cuando maduran.
Estos frutos son
comestibles y de sabor dulce y textura "arenosa". No son en absoluto sabrosos al
paladar de las personas, pero
constituyen una abundante y nutritiva fuente de alimento para los animales silvestres.
Las semillas son
perfectamente redondas, con una cobertura o cáscara dura, negra y brillante, y
al igual que casi todos los árboles de la familia Sapotácea, la semilla posee
un grande y notable
hilum de color blanco en forma como
de ojo. A pesar de su aparente dureza, las semillas se pudren muy rápidamente al entrar
en contacto con la humedad del suelo a causa de su alto contenido interno de
almidones.
Como dato curioso,
nuestros niños campesinos de antaño utilizaban estas lindas semillas duras y
redondas para jugar a las canicas antes de la llegada de todos esos
horripilantes juguetes y personajes que incitan a la guerra, a los duelos y a la destrucción que inundan
actualmente nuestros hogares y sociedad en general.
Por último, los tejidos
de la corteza, ramas y hojas del tempisque -al igual que las demás plantas de
la familia Sapotácea a la que pertenece este árbol- están llenas de un látex o savia
elaborada muy espesa y de color blanco, que se endurece en contacto con el
aire, sin olor pero con sabor astringente y muy pegajosa que "deja mancha en
la boca", como dicen nuestros campesinos.
Este látex posee una
gran variedad de funciones fisiológicas, siendo una de las más notables la protección de
las hojas y de la corteza en contra del ataque de insectos masticadores.
Cualquier plaga que muerda o rompa los tejidos del árbol se llevará una buena
engomada que terminará por inmovilizarlo y matarlo.
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EL CORAZÓN DEL TEMPISQUE.
Efectivamente, nuestros antepasados aprendieron desde hace muchos años que la
madera del árbol del tempisque tenía la valiosa cualidad que resistía muchos
años expuesta a la intemperie, en contacto con la humedad del suelo, bajo la
lluvia y demás, lo cual representaba un valioso y muy barato material para la
construcción de estructuras fuertes, pesadas y que duraran muchos años sin
deteriorarse, por ejemplo: basas y pisos de casas, corrales para el
ganado, postes para cercas, puentes, puntales, pilotes para muelles,
empalizadas, vigas, y mil cosas más.
Además,
con la llegada a nuestro país del ferrocarril, ¿adivinen cuál madera se utilizó
para elaborar las traviesas o durmientes sobre los que se tendió la vía férrea?
¡EXACTO! Miles de árboles del lindo tempisque fueron
talados para obtener los gruesos bloques de madera sobre los que se clavaron los
rieles de acero pues es prácticamente el único árbol natural del Pacífico de
Costa Rica con un tronco tan recto y tan voluminoso capaz de dar muchas piezas
de madera largas, rectas y resistentes a la humedad para suplir todas las necesidades
ya mencionadas.
Pero estamos hablando de algo que sucedió hace más de medio siglo cuando
los tempisques eran muy abundantes en nuestras montañas y orillas de los
ríos.
Las estructuras de concreto, acero y cemento reemplazaron
ya hace muchos años a las maderas resistentes a la intemperie.
Muchas otras especies de árboles de madera preciosa también fueron talados y
diezmados en su momento pero por lo menos quedaron abundantes muestras de sus
hermosas maderas en esculturas, artesanías, decoraciones y muchos otros
menesteres.
En cambio, las miles de piezas de madera aserrada de tempisque ya cedieron al paso del tiempo y la gran mayoría
se está pudriendo o ya se pudrió en el campo pues no son eternas.
Dicho en otras palabras, en
pocos años no quedará ni el menor vestigio de la madera del tempisque.
Hoy,
iniciando el Siglo XXI, Costa Rica es un país
muy privilegiado que cuenta con una amplia lista de centros
de investigación biológica públicos y privados, universidades, viveros
forestales, laboratorios, centros agrícolas, ministerios de agricultura y
ambiente, empresas forestales privadas, y varios centenares de investigadores,
científicos, técnicos e ingenieros forestales, por lo cual nos sentimos muy
orgullosos.
Sin embargo, a lo largo de varias semanas de búsquedas e investigaciones que
hemos realizado como parte de esta Misión, encontramos muchos aserraderos en
cuyos patios hay enormes trozas de tempisque, pero no logramos encontrar ni un
solo caso de árboles de esta especie reproducidos o plantados deliberadamente con fines
científicos o comerciales.
La
situación actual cambió: el conocimiento es amplio, pero los árboles
de tempisque muy, muy pocos, y no sabemos por qué pero así es como están las cosas.
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PLANTEMOS MUCHOS, MUCHOS ÁRBOLES
DE TEMPISQUE.
Ante la realidad que acabamos de presentar,
gastar energía y tiempo en lamentaciones, cuestionamientos o discursos, sería
la peor de las inversiones que podríamos hacer, y en su lugar mejor vamos a
compartir algunos secretillos que hemos aprendido para reproducir árboles del
tempisque.
MANOS A LA OBRA...
Desde hace unos 10 años, hemos
tenido la gran oportunidad de realizar experimentos e investigaciones con el
tempisque, y nos hemos encontrado con una especie cuya reproducción ha sido
una verdadera caja de sorpresas y que nos ha planteado retos verdaderamente complejos e
interesantes.
POR SEMILLA.
No obstante la gran cantidad de semillas que produce este árbol en sus dos
cosechas anuales, no exageramos al decir que hay que estar bajo el árbol para atajarlas
en el aire y ponerlas de inmediato a germinar.
De lo contrario, y a pesar de ser
semillas tan duras y en apariencia resistentes, la realidad es que al caer al
suelo comienzan a experimentar de inmediato un proceso de
deterioro a causa del tejido dulce y carnoso del fruto que las envuelve.
Insectos, hongos y bacterias de
todo tipo atacan de inmediato la pulpa de los frutos en el suelo, los
cuales se comienzan a podrir a una velocidad asombrosa afectando los tejidos
también carnosos y ricos en almidón de la semilla que no ofrece absolutamente
ninguna resistencia a estos ataques.
Y así, dos o tres meses después
de haber caído al suelo, de la cosecha de cientos de frutos y semillas no
queda ni el menor rastro.
Este fenómeno es precisamente el
responsable de que no hemos logrado encontrar aún ni un solo arbolito joven bajo ninguno
de los árboles adultos que hemos observado, y nos morimos de la curiosidad por
comprender los motivos que tiene esta especie de árbol en sacrificar de esta
manera a todas las semillas que produce con una alta inversión de inversión de
energía.
Por tal motivo hay que recolectar
los frutos y semillas recién caídos al suelo, y extraer la semillas del
interior del fruto eliminando cualquier vestigio de la pulpa para que no
afecte a la semilla. Así limpias, las semillas ya no sufren ningún tipo de
deterioro, se conservan por más tiempo y se pueden trabajar más fácilmente.
Las semillas limpias se deben
sembrar en camas o bancales de germinación, en hileras o dispersas pero
dejando una distancia de unos 3 centímetros entre ellas. Se obtienen mejores
resultados si las semillas se cubren totalmente con el mismo sustrato.
Por algún motivo que ignoramos,
el riego artificial no favorece mucho la germinación de las semillas y más bien
provoca su rápida pudrición. Los mejores resultados los hemos
obtenido sembrando las semillas en los bancales y camas y esperar a que
inicien las lluvias para que tengan riego natural, en cuyo momento germinan
abundantemente y nacen los arbolitos como tréboles en el campo, sanos y
vigorosos.
Una de las características más
interesantes de los arbolitos jóvenes de tempisque, es la formación
de una raíz tuberculosa, rechoncha y repleta de tejidos almidonosos que nos
recuerda mucho a pequeñas yucas o mandiocas.
La presencia de esta reserva de
tejidos nutritivos para la planta, aparentemente es la que permite que los
arbolitos muestren una extraordinaria resistencia a la falta de humedad en el
suelo, y por mientras los arbolitos de otras especies se marchitan, los
tempisques se mantienen verdes y lozanos.
Por otro lado, esta raíz
tuberculosa presenta el gran inconveniente de que no tolera la más mínima
herida o lesión en su superficie pues inmediatamente se comienza a podrir, lo
cual ha sido una gran limitación pues la gran mayoría de los arbolitos que se
sacan de los bancales para transplantarlos a su sitio definitivo, se mueren a
los pocos días por las lesiones que sufren sus rapices.
POR SIEMBRA DIRECTA.
Hemos tenido la oportunidad de realizar experiencias con la siembra directa de
semillas de tempisque en recipientes y en el campo con excelentes resultados.
En campo abierto basta con cavar un hoyo de unos 5 centímetros de profundidad en suelo muy
suelto, agregar unas 3 ó 4 semillas frescas y tapar el hoyo. Una vez que las lluvias comienzan a
caer, las semillas germinan y aparecen las plantulitas sobre el suelo en menos de 15 días.
En los recipientes se siembran una o dos semillas totalmente cubiertas con
tierra. Cuando nacen los arbolitos se deja el individuo más grande y cuando
alcance unos 15 centímetros de altura se planta en su lugar definitivo con el
gran cuidado de no maltratar sus delicadas raíces.
Los arbolitos deben tener sombra durante sus primeros meses de vida, la cual
deberá de irse eliminado conforme vayan creciendo.
POR
POSTES VIVOS. Lamentablemente el tempisque no posee la capacidad de
reproducirse asexualmente por medio de postes o estacas vivas, los cual nos
deja la reproducción por semillas como la única opción disponible.
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Ya plantados en el campo, los arbolitos de tempisque crecen desesperadamente
lento, pero con la gran ventaja de que se desarrollan rectos y verticales como
el asta de una bandera en busca de la luz del sol.
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Por todos los motivos anteriormente expuestos, ya sabemos que el tempisque es
una especie de árbol que indiscutiblemente se encuentra...
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¡Ah!
Y hablando de las futuras generaciones, y para todos nuestros buenos
amigos y seguidores que han estado muy pendientes del acontecimiento, queremos presentarles con
mucho orgullo a nuestra hijita
Nazareth del Carmen,
la nueva integrante de nuestra Misión, quien nació el pasado 10 de
marzo por la gloria de Dios.
Ella próximamente se integrará
a nuestras expediciones regulares y
estará con todos ustedes en nuestros recorridos por este país presentando los
maravillosos árboles del Corazón. ¡Hasta pronto!
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¿Y QUÉ SIGNIFICA TEMPISQUE?
Esta pregunta nos la hemos hecho desde hace más o menos un cuarto de siglo, y
no es sino hasta ahora que la podemos responder gracias a las investigaciones
que realizamos en esta Misión con el objetivo de aumentar el volumen de
conocimiento de nuestro patrimonio forestal, y nos encontramos con algo de
verdad muy interesante que queremos compartir con todos ustedes.
Resulta que nuestro árbol era llamado por los indígenas mesoamericanos
de habla náhuatl con el nombre de templixqui,
palabra compuesta por templi
(orilla del río) e ixqui (cuidador,
guardián), cuyo significado correcto
sería:
...el que cuida las orillas de los ríos Resulta
sobrecogedor y fascinante darse cuenta cómo nuestras culturas autóctonas
asignaron desde hace muchos siglos, funciones y responsabilidades muy
específicas a ciertas especies de árboles para la protección de los ríos, de
los animales, de las montañas, del ambiente, de la naturaleza y del mundo en
general.
Cortar o destruir un árbol de
templixqui, celoso protector de las delicadas
orillas de los ríos, era una idea que sencillamente no existía
en la mente de nuestras culturas autóctonas mesoamericanas, pues sabían muy
bien las consecuencias de cometer tal atrocidad.
¡Y
tuvieron razón! En la actualidad, la
destrucción de infraestructura y pérdida de vidas humanas que todos los años
provoca el desbordamiento de los ríos de orillas frágiles y deforestadas,
nos hacen pensar mucho en la desaparición de todos esos nobles y enormes
templixquis
que una vez cuidaron celosa y orgullosamente nuestros ríos.
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Ingeniero Forestal Freddy Rojas Rodríguez quien gracias a una incansable labor de muchos años en el vivero forestal del Instituto Tecnológico de Costa Rica, ha generado el que probablemente sea el mayor acervo o patrimonio de conocimiento acerca de la reproducción de las especies forestales de Costa Rica. |