Álbum fotográfico
"Espejismos"
Costa Rica, noviembre 2006
Este es el tercer álbum anual de fotografías de árboles que nos aventuramos a publicar desde finales del año 2004 en disco compacto: 365 imágenes en un portafolios digital al que hemos llamado Arbolario.
En esta oportunidad, presentamos una propuesta para estimular los sentidos por medio de la observación de fotografías de árboles y de arbustos muy cuidadosamente seleccionadas.
La vista es un sentido dominante y poderoso, y hace algún tiempo descubrimos que con una breve explicación se logra crear en la mente toda clase de sabores, aromas, texturas y hasta sonidos, concentrando la atención sobre la imagen de un fruto, una flor, una hoja, una corteza o cualquier otro órgano de una planta.
Sin embargo, durante el agónico proceso de análisis y selección de poco más o menos 10.000 fotografías, sucedió algo para lo que no estábamos preparados: muchas de las imágenes que nunca antes habíamos observado con la atención suficiente, nos mostraron detalles que nos dejaron perplejos de verdad.
Nuestra mente fue constantemente engañada y burlada por muchas de estas imágenes, pues lo que al principio parecía una cosa siempre resultaba ser otra muy diferente, y por eso en honor a lo que nos perturbó la imaginación tantas veces es que llamamos a esta colección : espejismos.
¡Pobres humanos!
Lo que sucedió es que olvidamos por completo que ninguna especie de árbol o planta sobre este mundo ha desarrollado ni modificado una sola de sus células para atraer, agradar o relacionarse con los seres humanos.
Las frutas que nos parecen dulces y las flores que se nos antojan hermosas y aromáticas, son adaptaciones de las plantas para el disfrute de los insectos, las aves, los murciélagos y demás animales que deambulan sobre el planeta desde millones de años antes que los humanos más primitivos.
En otras palabras, un árbol en plena floración tal vez se podrá sentir agradecido y hasta halagado por las muestras de admiración de las personas que lo contemplan, pero su única intención es atraer la mayor cantidad de aves y de abejas para garantizar su reproducción.
Somos muy afortunados de haber desarrollado los sentidos para poder percibir y disfrutar de todos estos fenómenos.
Ahora nos corresponde comprenderlos...
El racimo de frutos que en realidad es un solo fruto, las extravagantes flores que en realidad son hojas, las raíces que en realidad son troncos, la corteza que actúa como una hoja gigante, y las semillas que en realidad son frutos, todo tiene una poderosa razón de ser y no se trata -como siempre suponemos los egocentristas humanos- de malformaciones ni disfunciones.
Son asuntos muy propios e íntimos entre los árboles y otras especies de plantas y de animales, los cuales crearon y perfeccionaron durante millones de años una especie de lenguaje universal para comunicarse entre sí.
No nos queda más remedio entonces que hacer un enorme esfuerzo para comprender y dominar con mucha humildad, este maravilloso lenguaje de cuya gramática hemos tomado y plasmado algunos minúsculos ejemplos ilustrados con nuestras fotografías.
Al principio tal vez puede resultar muy perturbador a los sentidos y hasta múltiples espejismos aparecerán ante la vista, pero luego vendrá el enorme placer de poder escuchar y comprender lo que los árboles nos tienen que contar.
Manuel, Yamileth, Carlos José y Nazareth
Familia Víquez Sánchez
San José, Costa Rica