pitahaya  

Hylocereus costaricensis

Aunque esta fascinante especie de cacto epífito no es un árbol ni mucho menos, se encuentra muy directa e íntimamente relacionado con ciertas especies forestales.

Aún hay gente que recuerda que en las regiones del Pacífico Norte de Costa Rica, hasta hace pocos años las copas de todos los enormes árboles de cenízaro y guanacaste principalmente, estaban repletas de masivas poblaciones de estos cactos, cuyos tallos colgaban hasta el suelo produciendo miles de frutas rojas y carnosas de exquisito y refrescante sabor.

La deforestación, la contaminación y la reducción de las poblaciones de aves y de insectos ecológicamente relacionados con este cato, están haciendo estragos en su población natural, a lo cual se suma una excesiva depredación por parte de personas que arrancan los tallos de los árboles para usarlos como follaje fresco para el ganado durante la estación seca.

Si lo anterior es una pena, más pena será no hacer nada para reproducir a esta especie masivamente y aumentar su diezmada población. Y como se necesita de muchos árboles para poder cultivar pitahayas, entonces el beneficio será por partida doble. Vamos a ver qué pasa...

 

 

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2006: espejismos

Más información

Especie ya reproducida exitosamente por medio de semillas y de técnicas no tradicionales de reproducción vegetativa. Documentación en proceso.