volador  

Gyrocarpus jatrophifolius

Desde que conocimos a este extraño árbol paquidermo -corteza gruesa y muy rugosa- ya hace varios años, nos llamó poderosamente la atención la casi total falta de información accesible acerca de él. Los pocos documentos que hacen referencia no mencionan nada acerca de sus virtudes reales o potenciales.

Durante muchos años lo llamamos cariñosamente "el árbol fantasma" pues de él no lográbamos saber absolutamente nada, solamente que sus frutos son capaces de desplazarse con la ayuda del viento girando como helicópteros en miniatura, lo cual explica su nombre.

Un buen día y por accidente, descubrimos que los arbolitos pueden crecer hasta 2 metros por año en terrenos pedregosos, formando tallos muy largos y delgados pero muy flexibles y resistentes a los embates del viento, todo lo cual lo convierte en una especie ideal para establecer rápidamente una cobertura forestal sobre terrenos marginales y en extremo ventosos.

Ignorar que una especie de árbol como esta existe y que es capaz de ofrecer muchos beneficios, es una forma de extinción tal vez peor que la deforestación.

 

 

LOGROS

Gracias al gentil
patrocinio de

Hemos tenido ya la gran dicha de haber reproducido muchos individuos de esta especie por medio de semillas y por medio de enraizamiento de postes vivos, en ambos casos con excelentes resultados.