zorrillo de comer  

Cestrum racemosum

Durante muchas décadas, las hojas grandes y suaves de este humilde arbolito-arbusto alimentaron a miles de personas durante las épocas en que las cosechas eran malas y la comida escaseaba -muy a menudo por cierto-.

Era cuestión nada más de salir al cerco o al potrero cuando se sentía hambre, buscar al arbolito, arrancarle unas cuantas hojas y cocinarlas en agua con sal. Ahí estaban siempre cuando se les necesitaba.

Jamás nadie plantó ni cultivó uno solo. Nacían y crecían por obra y gracia del Creador allí donde las aves arrojaban las semillas mezcladas en sus excrementos.

 

 

LOGROS

Gracias al gentil
patrocinio de

Sr. Álvaro
Castro
Harrigan

Especie ya reproducida exitosamente. Documentación en proceso.