- ¿Cómo fue que inició todo este asunto de la Misión?

A finales del año 2001 los autores de este documento, profundamente preocupados por el enorme desconocimiento de las personas de todas la edades y niveles sociales acerca de los árboles de Costa Rica, llegamos a una lamentable conclusión:

 

 

- Es imposible evitar la destrucción del patrimonio forestal de Costa Rica cuya población apenas reconoce a una docena de árboles por sus nombres.

Decidimos entonces tomar cartas en el asunto y diseñar y llevar a cabo nosotros mismos como familia, un programa de educación forestal a distancia y a largo plazo utilizando como medios de comunicación la Internet y el correo electrónico, que en ese momento ya se habían vuelto muy populares en Costa Rica.

Pensamos utilizar como estrategia llevar el conocimiento de los árboles hasta la conciencia y la mente de las personas, entrando justamente por sus sentidos y sus valores tradicionales, y decidimos comenzar nuestra educación forestal utilizando como tema de estudio las 24 especies de árboles que producen las flores más coloridas y llamativas durante la estación seca del Pacífico, espectacular fenómeno natural conocido como la floración estival.

Debíamos darnos prisa pues la estación seca comenzó temprano ese año y los primeros árboles comenzaron a florecer.

Reunimos todos los recursos disponibles en ese momento: nuestro automóvil 4x4, una vieja computadora, un programa para el diseño de páginas Web, una cámara digital recién adquirida, equipo de acampar, un álbum de fotografías de árboles tomadas a lo largo de muchos años, y un espacio "prestado" en el servidor de Internet de Yahoo.com.

Y así, el 15 de diciembre del 2001 con los primeros rayos del sol y encomendados a Dios, abordamos nuestro automóvil y salimos rumbo al noroeste a buscar y documentar a cada una de las 24 especies de árboles que en cualquier momento explotarían en flores con todos los colores del arco iris. La Misión Árboles del Paraíso había comenzado.

 

- ¿Por qué el nombre "árboles del paraíso"?

Siempre hemos considerado que cualquiera de los 24 árboles florales documentados en este trabajo, es una auténtica visión celestial cuando se encuentra en plena floración, ya sea solitario o en grupos, y de alguna forma tratamos de rendir un pequeño homenaje a nuestro país Costa Rica que nadie puede negar que es un auténtico paraíso natural.

 

- ¿Cómo lograron dar a conocer este proyecto a otras personas?

Diseñamos la Misión de tal manera que todas las semanas durante 4 meses, enviábamos uno o dos boletines gratuitos por correo electrónico con toda la información acerca de cada una de las 24 especies de árboles que íbamos documentando poco a poco. Por cierto que la imagen superior fue la ilustración que acompañó la parte superior de todos los boletines que enviamos. Fue una especie de proyecto "en vivo" que nuestros lectores pudieron no sólo seguir paso a paso, sino también hacernos sus consultas sobre la marcha. A nuestros lectores les gustó mucho este tipo de sistema de información y alguien por ahí mencionó que era como una especie de "reality show".

 

- ¿Contaron con algún apoyo de los medios de comunicación nacionales para darse a conocer?

Casi en la misma semana el diario La Nación y Telenoticias Canal 7 tuvieron la gentileza de publicar varios reportajes acerca de nuestra Misión, gracias a lo cual de inmediato nos llegó una verdadera avalancha de mensajes solicitando recibir semanalmente nuestros boletines sobre árboles. Llegamos a tener una lista con más de 6.000 correos electrónicos.

 

- ¿Cuáles fueron los ideales que inspiraron esta Misión?

Los ideales que los miembros de la familia Víquez Sánchez pretendimos transmitir e inculcar a las demás personas en todo momento, son los siguientes:

1. La unión e integración de las familias costarricenses en la búsqueda, descubrimiento, rescate y protección de los fenómenos y riquezas naturales, ambientales y culturales.

2. El amor y el respeto por la riqueza natural y cultural de Costa Rica, y el conocimiento acerca de su uso y aprovechamiento racional y sostenible.

3. Las actividades recreativas al aire libre, los paseos familiares, el deporte, el arte, la salud física, la alimentación sana y la higiene mental.

4. El privilegio de vivir en un país con tantos recursos logísticos y facilidades: carreteras, servicios públicos de comunicación y salud, Parques Nacionales, Paz social, etc.

5. La búsqueda y creación de iniciativas y de actividades en pro de la conservación de la naturaleza y desarrollo general del país y bienestar de la sociedad civil.

6. La comunicación y la documentación de experiencias y fenómenos naturales y socioambientales, utilizando los recursos que ofrecen las modernas tecnologías digitales como instrumentos para la educación y la capacitación para las actuales generaciones, y como un legado para las futuras generaciones.

 

- ¿Qué lugares visitaron durante la Misión para recopilar toda la información que necesitaban?

Recorrimos más de 1500 kilómetros para lograr reunir toda la información necesaria para completar las monografías de los 24 árboles que nos propusimos investigar. Visitamos y conocimos lugares maravillosos, específicamente:

- Bahía Hachal, Parque Nacional Murciélago.

- Ciudades de Alajuela, Atenas, Bagaces, Cañas, Colón, Esparza, Grecia, Liberia, Orotina, Puntarenas, San José, y sus respectivos alrededores.

- Cataratas de Llanos del Cortés.

- Localidad de Cambronero, San Ramón de Alajuela.

- Localidad de Vergel, Cañas de Guanacaste.

- Parque Nacional de Diversiones, San José.

- Parque Recreativo de la Universidad para La Paz.

- Playa Naranjo, Parque Nacional Santa Rosa.

- Puerto Caldera.

- Refugio de Vida Silvestre Junquillal.

 

- ¿Cómo cubrieron todos los gastos de esta aventura?

Gracias a los muchos y diferentes aportes que recibimos de todos nuestros queridos patrocinadores y colaboradores a quienes solicitamos su apoyo, y efectivamente creyeron y confiaron ciegamente en nosotros. Desde el inicio tuvimos la fuerte convicción de compartir la responsabilidad y las satisfacciones de esta Misión con personas y empresas interesadas en la conservación de los árboles, y logramos más apoyo del que jamás hubiéramos soñado. A todos ellos los mencionamos en la PÁGINA DE ORO incluida en este disco compacto, y jamás les podremos agradecer toda su confianza y credibilidad.

 

- ¿Tuvieron algún accidente o emergencia durante sus viajes en busca de los árboles?

Cuando subimos el acantilado para documentar el árbol de juche mencionado en este documento, Carlos José dio un paso en falso y se nos fue resbalado unos 50 metros cuesta abajo hasta que el tronco de un árbol de quebracho logró detenerlo. Duramos unas 2 horas rescatándolo pero gracias a Dios solamente sufrió un gran susto. Como dato muy curioso, cuando llegamos pendiente abajo a rescatar a Carlos José, al mismo tiempo llegó una manada de monos congo que estuvieron muy cerca de nosotros todo el tiempo observando el incidente, lo cual interpretamos como un acto de solidaridad. Carlos José recuerda este día no como un accidente sino como el día cuando los monos llegaron a rescatarlo a él.

 

- ¿Cómo pudieron fotografiar en apenas 4 meses, las hojas, las flores, los frutos y las semillas de cada uno de los árboles?

Tomar las fotografías de los árboles fue tal vez la labor más sencilla de toda la Misión, pues cuando iniciamos el proyecto sinceramente no sabíamos que todo el proceso de documentación nos iba a demandar tanto trabajo, dedicación, concentración y minuciosidad, pues cada una de las 24 especies de árboles requirió más o menos el mismo proceso:

- Programar todas las giras calculando las fechas aproximadas de su floración y fructificación, lo cual significó realizar hasta 3 visitas de varias semanas intermedias a cada árbol por la diferencia de tiempo entre la floración, la fructificación y el semilleo.

- Planificar y organizar cuidadosamente cada una de las giras: revisión del vehículo, preparación de los equipos, ropa, botiquín de primeros auxilios, artículos personales, cámara fotográfica, comidas y refrigerios, etc.

- Detenernos a la orilla del camino cada vez que nos encontrábamos alguno de los árboles de nuestro interés para tomar las fotografías, recolectar hojas, flores, frutos, etc.

- De regreso a nuestra casa, ordenar tan pronto como fuera posible todas las notas, fotografías y muestras vegetales para su análisis y procesamiento.

- Diseñar y redactar cada una de las monografías forestales con los materiales e información disponibles.

 

- ¿Qué comentarios o reacciones han recibido acerca de sus fotografías de árboles?

Siempre hemos dicho que nuestras fotografías no están a la altura de las que se publican en las revistas de la National Geographic por ejemplo, las cuales hablan por sí mismas sin necesidad de textos. Todas nuestras fotografías publicadas en este documento son un medio de apoyo visual que complementa las explicaciones que hacemos de cada fenómeno observado para que los lectores comprendan y asimilen muy bien la información que transmitimos. Nuestros lectores siempre se han mostrado muy satisfechos con nuestras fotografías y por lo tanto nosotros también, aunque por supuesto nos esforzamos por mejorar nuestras técnicas día con día.

 

- ¿Cómo lograron obtener las muestras de las maderas de cada una de las 24 especies de árboles?

Por esas cosas inexplicables del destino, varios años atrás habíamos comenzado a formar una colección de piezas de madera de los diferentes árboles de Costa Rica y de otros países del mundo. Hicimos contacto con muchos otros coleccionistas de maderas de otros países con quienes intercambiamos muchas muestras. Esto nos permitió que al iniciar la Misión, ya teníamos 20 de las especies que necesitábamos, y las otras 4 faltantes las conseguimos en menos de 1 mes gracias a la muy gentil colaboración de nuestros amigos coleccionistas en el extranjero. De otra forma hubiera sido imposible presentar las fotografías de todas estas maderas.

 

- ¿Cuál de sus árboles fue el más difícil de encontrar y de documentar?

Desde el inicio incluimos en nuestra lista de árboles del paraíso al laurel negro por su hermosa y abundante floración de color blanco, casi legendaria, pero estábamos plenamente conscientes de que se trataba de un árbol muy escaso y muy difícil de encontrar. Sin embargo, durante nuestra visita a las bellísimas cataratas de Llanos del Cortés en Bagaces, providencialmente nos encontramos con un espectacular ejemplar de esta especie que parecía que nos estaba esperando, cargado de flores y lleno de frutos y semillas en el suelo. Nos dimos gusto tomándole muchas fotografías y de las semillas que recogimos en aquél entonces, reproducimos muchos arbolitos que al día de hoy, finales del año 2005, están creciendo vigorosamente en muchas partes del país.

 

- ¿Por qué no incluyeron otras especies de árboles que son tanto o más bonitos que los que ustedes documentaron, por ejemplo: el orgullo de la India, el llama del bosque, y muchos otros?

El proceso de selección que hicimos de los 24 Árboles del Paraíso fue muy difícil y minucioso, pues comenzamos con una lista de más de 60 candidatos iniciales, los cuales fuimos eliminando poco a poco considerando criterios tales como dificultad de encontrar; valor estético, cultural e histórico y sobre todo, que su floración fuera estival o sea, que se produjera precisamente durante la estación seca propia de la región del Pacífico Norte de Costa Rica.

 

- ¿Hubo alguna "piedra en el zapato" que les causara molestias o incomodidades en algún momento?

Nunca faltan situaciones de este tipo y nosotros no fuimos la excepción. Algunas personas que en algún momento de sus vidas se autoproclamaron los dueños del conocimiento de los árboles de Costa Rica, sintieron que su territorio estaba siendo invadido y muy frecuentemente nos enviaron mensajes con críticas y observaciones que no aportaron absolutamente nada constructivo ni valioso a nuestro proyecto, mensajes que dicho sea de paso decidimos no incluir en el LIBRO DE VISITAS de la Misión porque no se apegan a nuestros ideales de paz, amistad y buenas intenciones.

Lamentable también fue la ingenuidad que cometió una estimable colega de publicar en un diario nacional, artículos sobre los árboles de Costa Rica copiando al pie de la letra los textos y las fotografías de nuestros boletines semanales recién enviados. Este plagio llegó a ser tan evidente que inclusive esta persona publicó los mismos errores de ortografía que deliberadamente enviamos para detectar el fraude. Mostramos las pruebas de plagio a la redacción del diario y esta persona perdió su columna. A partir de entonces sellamos todas nuestras fotografías con una marca visible y una firma invisible, lo cual no nos gusta para nada pero ya sabemos que sí hay gente dispuesta a lucrar con la propiedad intelectual ajena.

 

- Parece increíble que 2 adultos y 1 niño hayan podido llevar a cabo un proyecto tan complejo en tan poco tiempo. ¿Cambió esta experiencia el normal modo de vida de su familia?

Para nosotros tres esta experiencia fue maravillosa y nos ha consolidado mucho como una familia que desea luchar y mantenerse unida en pro de la conservación y la divulgación del conocimiento de los árboles. No hay palabras para describir la grata sensación que produce descifrar los secretos de la Naturaleza junto a los seres que se aman, como un compromiso e iniciativa propios. Nuestro mayor deseo es que cada vez más y más familias se consoliden como un equipo para llevar a cabo Misiones similares por su propia cuenta.

 

- ¿Recibieron algún tipo de respuesta de parte de sus lectores semanales?

Durante la Misión recibimos más de 900 correos electrónicos procedentes de muchos países, lo cual tuvo una tremenda importancia para nosotros pues nos produjo una enorme motivación y sentido de responsabilidad al darnos cuenta de que en poco tiempo logramos agrupar a un público muy fiel y atento a todo lo que estábamos haciendo. Fue tan importante para nosotros toda esta retroalimentación, que a manera de agradecimiento hacia todos los que nos escribieron creamos un LIBRO DE VISITAS con los mensajes más interesantes que nos llegaron, el cual dicho sea de paso guardamos como uno de nuestros grandes tesoros.

 

- De todos los mensajes que recibieron de nosotros sus lectores y seguidores, ¿cuál de ellos les gustó más?

Todos los mensajes que recibimos y que atesoramos en el LIBRO DE VISITAS fueron muy lindos y especiales, pero los dos que presentamos a continuación nos conmovieron profundamente y nos llenaron de mucho orgullo, respectivamente:

65. Apreciados amigos: Muchas gracias por esos bellos mensajes tan llenos de vida, que nos llenan de esperanza aquí en Colombia, donde campea la muerte. Feliz Navidad y Próspero año nuevo.

Celso Román, Colombia.

140. Hola que alegría que existan personas como ustedes, poco a poco vamos a ser muchos, favor enviarme siempre información de la naturaleza, amo los árboles, arbolitos arbustos en fin soy una enamorada de la naturaleza. QUE MARAVILLOSO SABER QUE LOS ÁRBOLES TAMBIÉN TIENEN ÁNGELES. GRACIAS POR EXISTIR Y SER TAN MARAVILLOSAS PERSONAS. EL AMAR LA NATURALEZA HABLA MUY BIÉN DE USTEDES. LOS FELICITO. POR FAVOR SIEMPRE MANDENME CORRESPONDENCIA. SALUDOS.

Zaida Bonilla (Tita) de Costa Rica, el lugar de reposo de los ángeles y de los árboles más bellos.

 

- ¿Podrían mencionar en síntesis los aspectos más relevantes de la Misión?

6 meses de trabajo
a tiempo completo

18 excursiones

1547 kilómetros recorridos
por el bosque seco de Costa Rica

3500 fotografías digitales en total

24 especies de árboles documentadas en un 100% con más de 650 fotografías.

800 horas de procesamiento y edición de la información recopilada

Un Sitio Web permanente con un resumen de los pormenores y resultados de la Misión.

70.000 boletines enviados por correo electrónico a más de 70 países con los resultados de la Misión

900 mensajes recibidos con comentarios y consultas, todos y cada uno de ellos respondidos personalmente

1 CD con las 24 especies de árboles documentadas en un 100% e ilustradas con más de 650 fotografías.

 

Tal vez lo más importante es que la realización de la Misión los Árboles del Paraíso, nos permitió elaborar un complejo documento que digitalizamos en este CD con toda la información detallada acerca de 24 especies de árboles de Costa Rica, el cual a partir de ahora pasa a formar parte del patrimonio cultural de nuestro país para beneficio de las actuales y futuras generaciones.

Y desde el punto de vista personal, el resultado más valioso que obtuvimos con todo esto fue la oportunidad de conocer a una gran cantidad de nuevos y excelentes amigos con quienes actualmente compartimos nuestro amor y admiración por los árboles y nuestra preocupación por un mejor mañana.

 

- ¿Por qué este CD se publica hasta 4 años después de realizada la Misión?

Porque el buen vino requiere de tiempo para desarrollar un excelente gusto, y nosotros quisimos producir el mejor vino posible para ofrecer a un cada vez más amplio grupo de personas interesadas en los árboles, tanto nacionales como extranjeros.

 

- La Misión tuvo un inicio. ¿Cómo fue su final?

El último boletín que enviamos a todos nuestros amigos y seguidores con la especie de árbol No.24, finalizó con la siguiente reflexión:

 

"Y como las despedidas siempre son tristes, Yamileth, Carlos José y Manuel queremos dar a todos Uds. como muestra de gratitud, un pequeño regalo de fe y de esperanza en el mañana, y una lección de amor por la vida.

Al noroeste de la ciudad de San José, en Costa Rica, a la orilla de la Autopista Interamericana, 1 kilómetro antes de llegar al cruce conocido como Manolos, hay una piedra enorme, que durante muchos años ha sido el escenario de una historia verdaderamente conmovedora.

Sobre esta piedra, desde hace varios años ya, vive un pequeño árbol de poro-poro, cuya diminuta semilla un día llegó flotando empujada por el viento, y cayó dentro de las húmedas y oscuras grietas de esta roca, y a ciegas germinó y se comenzó a desarrollar a como pudo, en total ausencia de tierra.

Las raíces de este árbol jamás han tocado el suelo, sino que a lo largo de los años han penetrado y se han fusionado a la dura roca volcánica, como la espada Excalibur de la leyenda, alimentándose sólo del agua de la lluvia, y de las pocas sustancias nutritivas que obtiene de sus propias hojas en descomposición.

La vida de este árbol de poro-poro no ha sido nada sencilla, soportando todos los días el tóxico humo de los miles de automóviles que pasan a su lado, resistiendo la cruda aridez y el calor hirviente de la estación seca, y el embate de los fuertes vientos Alisios de final de año que una vez lo volcaron casi horizontalmente y que pensamos que había llegado su fin.

Una vez, durante una reparación de la Autopista adyacente, alguien cortó totalmente su copa de una certera cuchillada, dejando un tronco desnudo y dando inicio a una agónica lucha de muchos años para producir nuevas ramas a lo largo de su tronco.

Luego, un anónimo artista irónicamente pintó en la base de esta roca un enorme rótulo de color rojo con letras blancas, invitando a visitar y a disfrutar de los placeres de un centro turístico, justo al pie de un ser vivo para el cual cada segundo es una terrible lucha por la sobrevivencia.

Y allí está... Un árbol mutilado y reducido al mínimo posible por las inclemencias en las que le tocó desarrollarse, viviendo postrado sobre una roca estéril, alimentándose sólo de sus propios restos.

¿Será acaso este Calvario de nuestros días, la imagen apocalíptica del futuro que le espera a este mundo en donde el amor y el vínculo con la naturaleza se pierden de generación en generación, y en donde parece que cualquier excusa es buena para talar árboles en pro de lo que muchos llaman desarrollo?

¿Se convertirá nuestro planeta en una roca gris, desnuda, árida y caliente, cubierta de grandes anuncios comerciales pero sin tierra fértil ni agua, sosteniendo sólo a unos pocos árboles mutilados y moribundos?

¿Es ese el destino que queremos los seres humanos?

Antes de decidir, conozcamos la visión de futuro que tiene el árbol de la roca, porque cada año y puntualmente, respondiendo a los milenarios impulsos naturales de todas las especies por sobrevivir, nuestro poro-poro sin afectarle para nada su propia tragedia, orgullosamente también florece y produce sus frutos y semillas en grandes cantidades, las cuales lanza al viento sin importar hacia dónde irán, ni dónde caerán, ni cuántas de ellas sobrevivirán.

Porque lo único que a nuestro árbol le importa, es que su progenie encuentre sitios para nacer y para desarrollarse en una multitud de nuevos y magníficos árboles que crecerán hasta el cielo azul, purificarán el aire, enriquecerán la tierra, darán sustento a los animales y gran regocijo a todas las personas buenas que aman y protegen las Creaciones de Dios.

Así, nuestro árbol de la roca nos ha demostrado que no hay excusa válida para que una persona no plante al menos un arbolito una vez en su vida.

Mil gracias y que Dios los bendiga a todos.

 
 
 

Desde Costa Rica con mucho orgullo
para el mundo entero

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