Siguiente especie
Descripción de la especie
San Diego
Nombre científico: Gomphrena globosa
Famillia: Amaranthaceae
El san Diego es una especie nativa desde Guatemala hasta el norte de América del Sur. Le gusta crecer a pleno sol, incluso es capaz de soportar largos periodos de sequía. No tiene problemas para desarrollarse en suelos arcillosos, aunque prefiere los suelos buenos y con buen drenaje.
Es una especie anual que puede llegar a crecer, en promedio, unos 50 cm de alto, con múltiples tallos herbáceos rectos, ramificados, con entrenudos largos y ligeramente pubescentes y con sectores rojizos o marrones, especialmente en los nudos.
Las hojas son simples, opuestas y decusadas, de forma oblonga, de entre 5 y 10 cm de largo; de textura suave y pubescente por ambos lados, lo que le ayuda a absorber diminutas gotas de agua del ambiente, cuando hay sequía. El ápice es acuminado y el borde entero con una suave tonalidad rojiza.
Comúnmente, se dice que las flores del san Diego son redondas de color morado, blanco, rosadas, rojas o anaranjadas entre otros colores; pero en realidad estas no son sus flores, sino que son inflorescencias globosas, es decir un grupo de flores. Las flores en realidad son muy pequeñas por lo que en su proceso de evolución, se agruparon y se cubrieron de hojas modificadas, llamadas brácteas, las cuales adquirieron colores fuertes para ser más llamativas y atraer a los polinizadores como las mariposas y abejas.
Estas inflorescencias pueden medir en promedio unos 2 cm de diámetro y se desarrollan sobre un peciolulo largo y pubescente, acompañadas de unas pequeñas hojitas, que forman un falso cáliz pubescente llamado involucro. Y son muy llamativas porque pueden durar muchos meses en la planta en buen estado, inclusive se mantienen así después de cortadas, manteniendo su color, por lo que se utilizan mucho en arreglos florales.
Con el tiempo las inflorescencias se van estirando, hasta quedar con forma cilíndrica de varios centímetros de largo, y las brácteas cambian su color a un tono café claro a blanco, mientras que solo las puntas mantienen el color original. Por lo general, al utilizarse en arreglos florales, se cortan antes de que empiecen a estirarse, para que no pierdan su forma globosa.
Las flores son tubulares y tan pequeñas que casi son imperceptibles, solo se aprecian por unos pequeños puntos claros entre las brácteas. Están formadas por 5 pétalos fusionados con la punta libre. La floración se da cuando la planta tiene alrededor de dos meses.
Los frutos del san Diego, pertenecen al grupo de los frutos secos, y en este caso corresponde a un utrículo, que es un fruto de paredes delgadas con una sola semilla; de forma aperada y un largo de entre 0.5 a 1 cm de largo, de color claro; con cáscara delgada y textura papelosa, que envuelve una pequeña y brillante semilla redonda de color oscuro de unos pocos milímetros de ancho.
A pesar de tener una baja germinación baja, las semillas que germinan, lo hacen en pocos días, aunque la forma más eficiente de reproducirlo es por medio de esquejes maduros con varios nudos, a los cuales se les deja solo las dos últimas hojas y se les pone enraizador.
El san Diego es una planta de muy bajo mantenimiento, y se le utiliza en orillas de jardines, rocallas, macizos, arrietes, macetas, maceteras, aceras, mezcla con otras especies, como tapizantes o cubresuelos, en senderos; así como para rellenar espacios, dar vida a espacios aburridos o feos y en jardines de polinizadores. Como parte de accesorios florales, coronas de flores, ramilletes, boutonnieres, coronas fúnebres, adornar altares y floreros, especialmente en las bodas, por su simbolismo como elemento de amor eterno.
En algunos países utilizan el san Diego como planta medicinal, en el tratamiento de fatiga, tos, fiebre, etc. Así como antioxidante y como planta adaptógena. Y en Argentina lo emplean para preparar el mate.
Para lograr que las flores se sequen adecuadamente, y duren muchísimos años, solo se amarran pequeños ramos boca abajo, en un lugar sombreado con buena ventilación y sin humedad.
El san Diego es conocido en otros países como: amarantina, amarantine, amarantine globuleuse, amarantino perpetuino, amaranto globo, amaranto globoso, amaranto perenne, amaranto redondo, amaranto rosado, amor seco; bachelor’s button, cartagena, cheon il hong, christ’s cloak, colocación, common globe amaranth, eterna, eternas blancas, eternas encarnadas y eternas moradas. Falso trifoglio, flor de botón, flor de la oración, flor de santa Lucía, gemeiner kugelamarant, globe amaranth, globe flower, globito, gomphréna à tête globuleuse, gonfrena, guirnalda, immortale; immortelle, immortelle violette, klotamarant, kogelamarant, kugelamarant, kugleamarant, kuleamarant, malva blanca, margrit, ocucha. Pallohäntä, perpetua, perpetuas blancas, perpetuas encarnadas, perpetuas moradas, perpétuas-roxas, pluma, qiān rì hóng, sennichi-sô, siempre viva, st francis’ cord, suspiro, violeta silvestre, violeta silvestre y violetilla.
Etimológicamente, el género Gomphrena tiene su origen en el término del griego antiguo “gómphos” clavo, posiblemente haciendo referencia a las brácteas de las inflorescencias. Pero, también se cree que puede provenir del nombre Gromphaena dado por Plinio a una especie de amaranto. La especie globosa es el vocablo usado para referirse a la forma de las inflorescencias.



