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Descripción de la especie
El candelero, palo de velas o árbol de candelas
Nombre científico: Parmentiera cereifera
Familia botánica: Bignoniaceae
El candelero es una de esas especies que no pueden faltar en los arboretos dedicados los árboles extraños, insólitos o misteriosos. Se trata de un árbol de tamaño relativamente pequeño, el cual por lo general llega a medir entre 6 y 7 m de alto, nativo de las zonas bajas y húmedas de Panamá, encontrándosele al puro sol en elevaciones bajas a medias, y aunque prefiere suelos buenos puede soportar aquellos que estén un poco anegados, pero no en forma permanente.
Es un árbol siempreverde que posee un tronco delgado cubierto por una corteza de color gris oscuro, un poco fisurada y en los troncos más viejos tienden a ser muy pronunciadas. Su copa es amplia gracias a que sus largas y delgadas ramas nacen desde muy abajo y de su base nacen muchos brotes, lo que aumenta su ramificación y, por ende, su copa.
La copa, además, está formada por muchas hojas trifolioladas y opuestas, de color verde brillante por encima y más claras por debajo, con peciolos ligeramente alados y foliolos de forma lanceolada, siendo el del centro más grande que los otros, todos con borde entero, pero, cabe señalar que en las hojas tiernas el borde es aserrado.
Las flores del candelero, por su parte, pueden ser blancas, verdosas o con alguna ligera tonalidad rosada y de primera entrada dan la impresión de estar hechas de papel crepé. Son de forma acampanada, pero curvadas hacia abajo para facilitar su polinización, y otro detalle importante es que los estambres están acomodados en la parte alta de la campana, lo que permite colocar el polen en las cabezas de sus polinizadores fácilmente cuando se introducen en las flores; siendo los murciélagos sus principales agentes, aunque también llegan abejas, mariposas y moscas.
El candelero empieza a florear más o menos a los 5 años y una de las características más llamativas, la que comparte con su primo, el cuajilote (Parmentiera edulis) es que tanto sus flores como sus frutos nacen directamente del tronco y de las ramas más gruesas, lo que se conoce como un fenómeno caulifloro. En árboles viejos también se pueden observar en ramitas delgadas por toda la copa. Las flores mayormente son solitarias, pero no es raro encontrar pares y ocasionalmente tríos.
Los frutos son el elemento más llamativo de esta especie. Son cilíndricos, delgados y colgantes, de entre 30 y 60 cm de largo y al nacer del tronco, no pueden pasar desapercibidos por ninguna persona, de ahí su peculiar nombre de “candelero, palo de velas, árbol de candelas” porque precisamente da la impresión que al árbol le pegaron muchas candelas en su tronco para algún culto o celebración religiosa. Ellos permanecen mucho tiempo en el árbol y pasan de un color verde cuando están tiernos a un amarillo pálido al madurar, y aunque son carnosos, poseen una pulpa muy fibrosa y con un ligero sabor amargo al paladar, y, sin embargo, se utilizan para alimentar ganado, cabras y cerdos.
Cada fruto posee muchas pequeñas semillas redondas de unos 3 mm de diámetro, de forma plana y envueltas en una membrana mucilaginosa con forma de ala que le ayuda a desplazarse, la cual es comestible al igual que ellas mismas. Estas semillas germinan fácilmente y los arbolitos tienen un crecimiento rápido, pero su reproducción por medio de esquejes y de estacas vivas no es tan satisfactorio.
El candelero es una especie ideal para plantar en parques y jardines de cierto tamaño, y con podas periódicas se puede mantener en jardines pequeños, aceras y macetas grandes. Y debido al pequeño tamaño y forma de cruz de sus hojas, así como a sus ramas largas y delgadas en disposición horizontal, se usa mucho en la confección y formación de hermosos bonsáis. Posee propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, cardioprotectoras y anticancerígenas.
Según la UICN es una especie que se encuentra en la lista roja de especies en peligro de extinción.
Como dato curioso, se dice que esta especie puede considerarse como un fósil viviente, porque en la prehistoria sus frutos eran comidos por una especie de caballo enano, el cual ya está extinto.
Otros nombres con los que se le conoce son árbol de cera, velario, candle tree, árbol de las bujías, camburito americano, árbol de candelabros, palo vela, vela árbol y Panamá candle tree.
El género Parmentiera le fue dado en honor a Antoine Parmentier, quien fuera un farmacéutico y agrónomo francés, mientras que cereifera se conforma de los términos latinos “cera” y “fero” llevar, en alusión a lo largo de los frutos como velas.




