El envolvente abrazo del líquen
El abrazo envolvente del liquen
Cada día que pasa, durante nuestro caminar por esta vida, consiente o inconscientemente, nuestro ser se va llenando poco a poco de una enorme cantidad de situaciones, vivencias, emociones, frustraciones, alegrías, ilusiones y tristezas, que en conjunto le dan un real sentido a la existencia misma del propio ser.
Algunas pronto caerán y ni el recuerdo quedará, pero otras muchas se irán aferrando a cada una de nuestras fibras, como el liquen abraza a las descuidadas ramas de los árboles y arbustos que se interponen en su camino.
En la mayoría de estos casos, serán tan negativas y agobiantes para el espíritu, que pronto lo doblegarán y desterrarán de él todas las alegrías, ilusiones y esperanzas que en algún momento lo hicieron brillar como la estrella más brillante del firmamento, para dejarlo vacío, oscuro y vagante en su caminar hacia un incierto futuro de tristeza y dolor.
Un espíritu envuelto en capas y capas de distintos tipos de líquenes, que cada vez pesan más y más, impidiéndole respirar y ver la luz. Un espíritu que se irá apagando en la soledad y la desesperación, que solo los mayores temores podrán describir.
Por ello, antes de que las últimas y escazas lágrimas corran por la faz de un espíritu moribundo, es preciso, tomar el cepillo de la determinación e ir arrancando poco a poco esa gruesa, envolvente y asfixiante capa de dolor y tristeza, de las debilitadas fibras espirituales, para que vayan resurgiendo como el Ave Fénix de sus cenizas y empiecen resplandecer de nuevo y a brillar como el mismo oro bañado por el sol del amanecer.
Pero esta vez, una acción consciente y de amor propio, serán las detonantes para tomar ese espíritu depresivo que inunda al ser y poder cortarle las cadenas del pasado, liberándolo en el campo de la paz plena.
