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Descripción de la especie
Melocotón o durazno
Nombre científico: Prunus persica
Familia: Rosaceae
El melocotón o durazno es una especie muy conocida en el mundo entero, por sus frutos utilizados en la preparación de una infinidad de platillos, aunque es muy confundido con el albaricoque (Prunus armeniaca). La diferencia radica mayormente en las características de sus frutos; el durazno es más grande, más carnoso y más dulce, posee una hermosa tonalidad de colores entre amarillo y rojizo al madurar, y su forma es más redondeada, además posee una suave y delicada pubescencia, que le da a la cáscara una textura de terciopelo.
Es nativo de Asia, especialmente de China, en donde fue domesticado 6000 años antes de Cristo, estando su primera referencia en el Xiaxiaozheng, el calendario agrícola más antiguo encontrado hasta el momento. Y hace más de 3000 años se describió botánicamente en el Libro de las Odas y el uso de sus flores y frutos maduros está documentado en textos de más de 2000 años antes de Cristo. De ahí que China sea el mayor productor de duraznos en el mundo.
Ya domesticado llegó a Japón entre los años 4700 a4400 a.C., y a la India su primera referencia se registra en un escrito del año 1700 a.C.
En la antigüedad, los romanos lo descubrieron en Persia, por lo que lo denominaron como “Persia” por su lugar de origen, ignorando que su lugar de origen era China, y que fue un producto más, que llegó a esas regiones por la ruta de la seda. A Grecia llegó por influencia de Alejandro Magno, que lo llevó luego de conquistar Persia. Posteriormente llegó al resto de Europa y de allí a América.
Es una especie que le gusta el frío, por lo que es común encontrarlo en lugares arriba de los 1500 m de altitud, aunque ello no quiera decir que no se desarrollen en lugares más bajos, pero su cosecha se da mejor en lugares altos. Le gusta el sol directo y los suelos buenos con buena humedad y muy buen drenaje.
El melocotón o durazno tiene un rápido crecimiento, por lo que en pocos años logra alcanzar unos 8 m de alto, con un tronco delgado y bifurcado desde abajo. Con una corteza grisácea ligeramente brillante y fisurada irregularmente y con pequeñas lenticelas blancuzcas o marrón, que defolia en pequeñas placas cuando el tronco es ya viejo. Las ramas son largas, delgadas lo que le da una copa redondeada y ancha, un poco densa con muchas ramas secundarias delgadas erectas o inclinadas hacia afuera. Las ramitas son delgadas de color café oscuro o rojizas, con muchos nudos. En el mercado se con siguen variedades de tamaños mucho más pequeño y de fácil manejo.
Las hojas del melocotón o durazno son simples, alternas, de unos 10 a 12 cm de largo, de forma lanceolada o elípticas, con el ápice acuminado y el borde dentado; de color verde oscuro por encima y glaucas por detrás y con una textura ligeramente áspera. En la base de la lámina y la parte superior del peciolo hay una serie de glándulas, que se extienden a los dientes del borde.
En las axilas se desarrollan una delgadas estípulas dentadas de color crema muy caedizas, y las hojas tienden a desarrollarse en pequeños grupos, en ramitas muy pequeñas, lo que da la impresión de que todas nacen de un mismo punto. Pero, con el tiempo la ramita se va alargando.
Las llamativas flores de unos 2 cm de diámetro, son solitarias o nacen en pareja a lo largo de las ramas, sobre un pedúnculo muy corto y pubescente. Es de color rosado fuerte y está formada por 5 pétalos redondeados libres de forma cóncava, con textura como papel y en el centro sobresalen largos estambres y el gineceo. El cáliz está formado por 5 sépalos redondeados y pubescentes de color café. Hay variedades con flores más grandes con mucha más cantidad de pétalos y de un color más intenso.
Antes de la floración, melocotón o durazno bota todas las hojas y se inicia el desarrollo de las yemas, las cuales son de un color blancuzco, gracias a la pubescencia que las cubre. Días después, aparecen los pequeños botones rosados, que darán hermosas flores rosado oscuro, que con los días se irá decolorando un rosado muy claro. Las flores atraen a las abejas, abejorros y a las mariposas, aunque tiene la capacidad de autopolinizarse él mismo.
Hay algunos árboles que producen hojitas nuevas durante la floración, aunque lo más común es que empiecen a desarrollarse, cuando ellas han caído, pero la mezcla de flores y hojas aumenta la belleza por el contaste de colores.
Los tan conocidos frutos, caracterizados por su aterciopelada cáscara y forma aperada pueden medir unos 7 cm de diámetro en promedio, con un surco longitudinal que va de la punta a la base. Al ir madurando su color pasa de verde a rojizo con matices amarillos y su pulpa se vuelve de color amarillo, muy aromática y de sabor muy dulce, lo que atrae a muchas ardillas, aves y otras especies de fauna.
Cabe indicar que hay diferentes variedades, en donde una muy conocida en el país y es la que más se conoce como el durazno, es la que da frutos más pequeños, y la pulpa es de color verde y ligeramente ácida y con el centro rojizo. Otras variedades poseen frutos sin pubescencia que son las conocidas nectarinas o pelón (Prunus persica var. nucipersica).
Un detalle importante con estos frutos es que ellos son de un tipo denominado drupa o frutos con hueso. Este tipo de fruto en realidad no es el verdadero fruto, sino que el fruto está adentro y es a lo que se le llama la semilla. El durazno está formado por una pulpa comestible que se conoce como mesocarpio y envuelve al fruto verdadero, lo que es una estrategia infalible para atraer a los dispersores.
El fruto es leñoso y muy duro, de cáscara rugosa de color café con muchos surcos, de unos 3 cm de largo y dentro hay una sola semilla con forma de almendra de aproximadamente 1 cm de largo. Ella no se come porque es muy tóxica ya que posee una sustancia química llamada amigdalina que está relacionada con el cianuro.
Ambos mecanismos lo que buscan es proteger a la semilla de insectos y depredadores, por lo que es tan difícil lograr que las semillas germinen.
La reproducción natural es por medio de semillas, pero además de que los frutos deben quebrarse un poco o limarse para que el agua pueda entrar y activar a la semilla, la calidad de los frutos es muy inferior, de ahí que se utilicen los injertos de especies de buena calidad para reproducirlo. En las plantaciones de duraznos los árboles tienden a vivir entre 8 y 10 años, más de este tiempo, las cosechas bajan mucho, por lo que se dice que su vida útil es de corta.
El durazno es una especie que debe manejarse con cuidado, porque posee muchas plagas y en ocasiones no da fruto, por lo que los productores les quitan todas las hojas, para que se estresen y piensen que se van a morir, lo que puede inducir la floración como un mecanismo de sobrevivencia.
Los frutos se utilizan ampliamente como fruta de mesa, en la preparación de postres, en almíbar, mermeladas, licores, fruta deshidratada, repostería y platos salados como ensaladas, pizzas, sopas, salsas, con carnes, entre muchas otras preparaciones, en donde se aprovecha de su sabor y textura, su alto contenido nutricional. Las flores se emplean en té, en ensaladas o cocinadas. El melocotón o durazno es un fruto climatérico, lo que significa que una vez que cosechado continúa madurando.
Como ornamental el durazno es un árbol que aporta una gran elegancia a cualquier jardín o parque, durante su floración, por lo que se han desarrollado variedades únicamente para que den flores, en las cuales los frutos no se comen por su mala calidad.
Otros usos que se le han dado a esta especie son en la medicina tradicional, en la obtención de tintes verde o amarillo de las hojas o gris oscuro a verde de los frutos. De las semillas se obtiene un aceite que sirve como sustituto del aceite de almendras en la preparación de cremas para la piel y las flores también son usadas en la industria cosmética. De los tallos se obtiene una resina que se emplea como una goma adhesiva y aunque tanto ellos como las ramas son delgados, su madera se usa para leña y para elaborar pequeñas esculturas.
Las hojas se usan para eliminar malos olores, frotándolas contra las superficies previamente lavadas. Algunas personas emplean el durazno como una especie mágica para las limpias realizadas por chamanes.
El melocotón o durazno ha tenido una gran importancia en la historia de China y de Japón desde la antigüedad, no solo en la medicina o la gastronomía, sino en la historia y la cultura. Historias de personajes japoneses como la del noble Momotarō, que nació dentro de un melocotón gigante y al crecer se enfrentó a ogros y demonios, librando a su pueblo del asedio de estos, por lo que se le considera un héroe y en su honor cada 5 de mayo se celebra un festival por la ciudad de Inuyama.
En la China antigua eran un alimento que otorgaba la inmortalidad, por ello solo los inmortales lo consumían y eran ofrecidos por Xi Wangmu la esposa del Emperador de Jade, Yu Huang. Ella cada 6 mil años preparaba un banquete para ofrecerle a los inmortales los melocotones, ya que los árboles eso era lo que duraban cosechando. Actualmente, se considera que es un fruto que simboliza una larga vida.
Los romanos los tenían como artículos de muy alto valor, por lo que solo personas muy importantes los podían comer, y algunos tenían árboles en sus jardines, con jardineros especializados en su cuidado, lo que les otorgaba distinción y poder.
En el arte chino es común encontrarlo, así como en las obras del pintor italiano Caravaggio en donde simbolizan la brevedad de la vida y la mortalidad humana, así como el amor prisionero.
El durazno o melocotón, es una especie que está tan presente en el mundo, que posee una muy amplia lista de nombres comunes, entre ellos se pueden mencionar: aadoo, abrideiro, abridero, abridor, afarsek, albérchego, albercheiro, albérchigo, alberchigueiro, albercho, albierta, alpercha, alperche, alperchegueiro, alpercheira, alpercheiro, alpérchiga, alperchigueiro, alpérsico, alprechigueiro, arcipiescu. Blanquillo, bok sa na mu, breskev, bresquilla, bresquillero, briñón, briska, briskondoa, broskvoň obecná, broskyňa obyčajná, brunhão, bruñón, brzoskwinia zwyczajna, chato; common peach, concheiro, damasquilla, dorasnilla, doraznilla, duracio, durainzo, duranzana, durasno, duraza, duraznero, duraznilla.
Essegueiro, flowering peach, fresquilla, fresquillero, fresquillo, gabacho, gilbergo, griñón, gurazaoa, kumbull, kuntzuna, malacatón, malacatonero, maracatón, maracatonero, melocotoeiro, melocotón abridor, melocotoneiro; melocotonero, melokotoia, melokotoi-arbola, mertxika, mertxikatzea, mertxikondoa, mixika, mixtika, mollar, molocotón, momo, moscatel, mujika, mullarero, muxerka, muxika, muxikondoa, muxilka, muxurka, natera, nectarina.
Ornamental peach, őszibarack, paraguaia, paraguaiondoa, paraguaya, paraguayo, paragüero, pasibo, paveeira, pavia, pavieiro, paviso, peach, pêcher, pêcher de Perse, peixego, peixegueiro, peladilla, pelete, pelon, percoche, peréxigo, perexo, persec, perseguèr, pérsico, pérsigo, persika, persikai, persikaträd, perxigueiro, perzik, perzikboom, pesagueiro, pesco, pésigo, pêssego, pessegueiro, pexagueiro, péxego, pexegueiro. Pfirsich, pfirsichbaum, piesco, piesgo, pisgo, pixegueiro, preixenera, presco, presé, preseguera, présic, presiega, presieguera, présigo, presquèr, presquero, presquilla, presseguer, prexegueiro, prexigueiro, preziego, prisco, prisiego, prisquilla, şeftali, sremza, táo, toaxa, toaxondoa, tuaxa, tuaxatzea, xilmendreiro, персик y праскова.
Etimológicamente el género Prunus tiene su origen en el término del latín prūnus, nombre romano del ciruelo y persica del término latino “persicum” para referirse a que procede de Persia. Durazno del latín “duracinus” baya dura, en referencia a su fruto que es muy duro. El término melocotón en China y otros lugares, se utilizaba para referirse a las jóvenes muy atractivas, por su delicadeza y elegancia.




