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Descripción de la especie
China
Nombre científico: Impatiens walleriana
Familia: Balsaminaceae
La china es una de esas “plantas silvestres” que forman parte del recuerdo y del patio de las casas de campo, a pesar de no ser una especie nativa, ya que proviene de África, pero desde hace demasiados años se naturalizó y para muchos es más “tica que los mismos ticos”.
Es una especie anual que luego de florear muere, aunque en condiciones adecuadas puede mantenerse en perfecto estado por varios años. Se le puede encontrar creciendo en forma natural en lugares entre los 550 y poco más de los 1600 m de elevación: a orillas de caminos y de ríos, en jardines y patios, así como en bordes de charrales, en donde posee suelos con buen drenaje, sueltos y ricos en materia orgánica, así como sombra parcial, ya que no le gusta recibir el sol directo, lo que le permite ser una de las pocas plantas que florece mejor en condiciones de iluminación reducida. No le gustan los lugares muy fríos ni muy secos, prefiriendo las condiciones más húmedos, porque, a pesar de tener tejidos carnosos, pierde muy rápido agua, por lo que necesita riegos frecuentes.
Puede llegar a crecer alrededor de los 50 cm, una copa tupida y múltiples tallos cortos y carnosos, que pueden tener una coloración rojiza que alterna con el color verde normal.
Las hojas de la china son simples, alternas, de forma lanceolada, de un intenso color verde y una textura muy suave; pueden medir entre 3 y 12 cm de largo, con el borde crenado a dentado y en ocasiones con una ligera tonalidad rojiza en él. Los peciolos son largos y poseen de 1 a 3 pequeñas glándulas distribuidas a lo largo.
Lo más llamativo de las chinas son sus flores, las cuales pueden presentarse todo el año y es una especie monoica, por lo que presenta flores masculinas y femeninas. Ellas nacen en pequeños racimos en las axilares de las hojas y cada uno de ellos puede tener entre 1 y 5 flores; las cuales pueden ser rojas, blancas, rosadas, anaranjadas, moradas o matizadas, entre muchas otras tonalidades, gracias a que se han desarrollado muchos híbridos y cultivares, inclusive las hay también dobles.
Las flores miden alrededor de 4 cm de diámetro y están compuestas por 5 pétalos, siendo uno de ellos un poco más ancho que los otros, y en su base hay dos pequeños sépalos, uno de los cuales se extiende hacia afuera en forma delgada unos 4 cm, generando un espolón, lo que le da a la flor la apariencia de una curiosa “cola”. Los pedicelos o pedúnculos son largos y en el centro de la flor se observa el pequeño y redondeado pistilo de color verde, en donde hay 4 estambres y un gineceo.
Aunque las chinas no son tan atrayentes de polinizadores como otras especies, son visitadas por mariposas, abejas y otro tipo de insectos y en su ausencia, las flores pueden autofecundarse.
Los frutos son cápsulas carnosas de unos 2 cm de largo, de color verde transparente que se mantiene aún en los frutos maduros. Estos frutos están formados por 5 valvas delgadas, que al madurar con cualquier pequeño estímulo externo se abren en forma explosiva, liberando todas sus semillas y enviándolas lejos de la planta madre, lo que le permite conquistar más espacios. Al abrirse el fruto, las valvas se enroscan como un pequeño colocho, lo que las niñas de campo aprovechaban para colocarse en las orejas simulando aretes, para ello abrían el colocho y colocaban el lóbulo de la oreja dentro, y al soltarlo se prensaba fácilmente.
Las semillas miden entre 1 y 1.5 mm de largo, con forma de pera, ligeramente aplanadas por debajo y redondeadas por encima, de color café claro y textura rugosa, cubiertas por una especie de pubescencia fina.
La china se puede reproducir por medio de semillas, las cuales pueden durar en germinar entre dos y tres semanas, aunque se recomienda cubrir el recipiente donde se sembraron las semillas con un plástico, como creando un pequeñito invernadero, lo que permitirá mantener una mayor humedad y temperatura. También se puede reproducir por medio de esquejes, los cuales se dejan en agua por varios días hasta que enraícen, cambiando el agua frecuentemente, o se pueden colocar directamente en el suelo, cuidando que el sustrato sea de buena calidad y con buen drenaje.
No es exigente en cuanto a cuidados, únicamente necesita riegos muy seguidos y podas de formación cuando crece mucho, lo cual le ayuda a mantener buenas floraciones. Si se desea mantener en macetas, se recomienda que no sea en una muy grande en relación con su tamaño, ya que ella prefiere sentirse apretada, de lo contrario no desarrollará mucho follaje.
La china, como especie ornamental es muy utilizada en macizos sombreados, orillas de senderos, arriates, como cubre suelos, bordes de caminos o senderos, macetas, jardineras, pequeños jardines, cestas colgantes, debajo de árboles, en balcones, en conjunto con otras especies o en grupo de chinas de diversos colores, en centros de jardines y como planta de interior en sitios con buena iluminación.
Son muy reconocidas sus propiedades fungicidas y antiinflamatorias, por lo que se le emplea mucho contra los piquetes de insectos, para ello solo hace falta tomar un par de hojas y frotarlas sobre el piquete para calmar la picazón y las molestias.
A pesar de que en Australia la consideran sumamente invasiva, en Costa Rica en forma natural ya casi no se le ve.
En otros países se le conoce a la china como alegría de la casa, alegría del hogar, alegria lorea, alegria-do-lar, balsam, balsamina, baltsamina arrunta,, beijinho, beijo, beijo-turco, belenes, beso turco, bizzy lizzy, bizzy-lizzie, busy lizzie, busy lizzy; carolina, chinitos, chinos, ciúmes, fior di vetro, fraile beso, gachupina, garden impatiens, garrofereta. Impatience, impatiens, impatiente, japanese balsam, jasmincillo, jewel weed, maravilha, maria desvergonzada, maria-sem-vergonha, melindre, miramelindo, não-me-toque; orejas de oso, patience plant, patient lucy, reina de la sombra, shady lady, sultana, sultan’s balsam, sultan’s flower, sultan’s pride, suspiro, touch-me-not y zanzibar balsam.
El género Impatiens tiene su origen en el latín “impatiens” impaciente en alusión a la inesperada reacción de los frutos maduros al ser tocados, abriéndose en una fuerte explosión. La especie walleriana es en honor a Horace Waller misionero en África en el siglo XIX, que se dedicó a coleccionar este tipo de plantas.



