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Descripción de la especie
El matasano.
Nombre científico: Casimiroa sapota o Casimiroa edulis
Familia botánica: Rutaceae
El matasano es un árbol nativo de México hasta Costa Rica, se le puede encontrar en forma natural en lugares entre los 500 y los 2500 m de elevación, ya sea en potreros, bosques secundarios, orillas de ríos y bosques más maduros. Aunque es más común encontrarlo en patios, huertos y cercas vivas de las casas campesinas. No es exigente en cuanto a calidad de suelos, ya que puede crecer bien tanto en suelos profundos y bien drenados, como en los pedregosos y arcillosos. Soporta bien las sequías y el frío.
Es un árbol que no crece más de 10 m de alto y posee un tronco no muy grueso cubierto por una corteza grisácea con lenticelas muy claras al igual que una serie de fisuras delgadas verticales de distintos largos. Ambos elementos también presentes en las ramas y las ramitas.
Las hojas del matasano son alternas y están compuestas por 5 a 7 foliolos de color verde brillante por encima y más pálidos por detrás, borde entero ligeramente ondulado y están cubiertos por una fina pubescencia. Los foliolos son de distinto tamaño, grandes, medianos y pequeños y las hojitas nuevas son de color rojizo, el cual cambia a verde claro y luego a verde oscuro según vaya madurando la misma.
Las delicadas y perfumadas flores, atrayentes de abejas, nacen en panículas cortas terminales o axilares y están formadas por 5 pétalos de color blanco a amarillo con el borde ligeramente doblado hacia adentro, con 5 largos y gruesos estambres de color dispuestos en forma de estrella, alternos a los pétalos; y en el centro de ella, se ubica el gineceo en forma globosa de color verde.
Los frutos del matasano son un tipo de fruto carnoso llamado drupas, de cáscara delgada y con un tamaño medir entre 5 y 10 cm de ancho, y aunque la mayoría son esféricos, es común encontrar frutos muy irregulares. Son de color verde aún maduros, por lo que estando en el árbol es difícil saber si están maduros o no. La pulpa, que es comestible y muy jugosa es de color amarillenta con una textura suave como a flan o una especie de crema, inclusive algunos la comparan con el aguacate (Persea americana).
Se dice que el expresidente de Costa Rica Ascensión Esquivel Ibarra (1844 – 1923), mandó a cortar los árboles de matasano que hubiera en el Valle Central, pues en su época se creía que cuando los campesinos, trabajadores y sus familias los comían, adquirían “un comportamiento anormal, lento y muy retraído”, lo cual explica el nombre popular de este árbol. Muchos años después se descubrió que efectivamente las semillas y la pulpa del fruto del matasano poseen grandes concentraciones de un aceite rico en sustancias que provocan sueño, hipnosis y reducción en el ritmo cardíaco, similar al que se extrae de las flores y frutos de los cítricos con el que se elabora el muy conocido espíritu de azahar.
Los frutos se pueden recolectan aún verdes y se dejan madurar como se hace con los aguacates, teniendo presente que al madurar se descomponen muy rápido, por lo que se debe estar pendiente de ellos. Ellos son ricos en betacaroteno, vitamina A y C, calcio, fósforo, hierro, niacina, riboflavina, tiamina, ácido ascórbico, fibra y proteína, y se les ha empleado en batidos, cocteles, fruta de mesa, helados, mermeladas, postres y en trozos con crema y azúcar.
Cada fruto posee de 2 a 5 semillas grandes de color crema claro, las cuales requieren de más de un mes para germinar, por lo que se recomienda ponerlas en un recipiente y agregarles agua hirviendo a borbollones y dejarlas en esa agua por uno o dos días. Los nuevos arbolitos crecen rápido crecimiento y han de requerir unos 7 años para empezar a cosechar. Otra forma de reproducir el matasano es por medio de estacas, acodos e injertos, siendo el injerto uno de los métodos más utilizados, en donde el árbol iniciará a cosechar al 3 o 4 años.
La madera del matasano es amarillenta, semidura, de grano fino y de buena trabajabilidad, pero no es resistente al ataque de insectos y hongos, por lo que no se le emplea mucho. Pero a pesar de ello, en algunos lugares la usan en carpintería, para fabricar muebles económicos y moldes para el dulce de la caña de azúcar (Saccharum officinarum), así como para leña.
Es un árbol que posee sus atributos ornamentales y aporta una muy buena sombra por lo que posee un alto potencial para ser plantado en jardines grandes y parques, en donde se aprovecharán sus frutos tanto por humanos como por la fauna. Mismos beneficios se obtendrían al incluirlos en las cercas de las fincas y propiedades.
Históricamente, el matasano ha sido empleado en la medicina tradicional para tratar diversas enfermedades y padecimientos, lo que ha quedado en muchas crónicas y registros españoles. Entre ellos, las semillas quemadas y molidas se utilizaban para curar heridas en la piel muy infectadas, en donde la carne presentaba un fuerte deterioro, logrando eliminarla e iniciar un proceso de sanación y cicatrización.
Las hojas, la corteza y las semillas, son las partes del árbol que son empleadas para el tratamiento de la ansiedad, calambres, contusiones, diabetes, diarreas, dolores reumáticos, heridas y úlceras de la piel, hipertensión arterial, insomnio y problemas de la vesícula. Además, para estimular el útero y como baños genitales luego del parto. Se le atribuyen propiedades anticonvulsivas, anti-espásticas, antiinflamatorias, antipiréticas, hipotensoras, narcóticas, sedantes y antitumorales con efectos científicamente demostradas. Se debe tener presente las semillas son tóxicas y pueden afectar la respiración. Precisamente por su toxicidad es que se emplean contra cucarachas y otro tipo de insectos.
El matasano posee una larga relación histórico cultural con los pueblos americanos, especialmente con los mexicanos. Inclusive es una de las especies mencionadas en el Popol Vuh, y uno de sus nombres comunes, el ajachel el cual está relacionado con el poblado de Panajachel, en Sololá, Guatemala, que significa lugar de matasano, derivado del término Cakchiquel con que se denomina a este árbol (ajachel).
En otros países se le conoce como: aajaté, aajaté, abché, ahate, ajaché, ajté, cacchique, casimiroa, ceax mixtea, chaah, chalarina, chapote, chicozapotl, chipitzapotl, cochil sapota, cochil sapote; cochitzapotl, cochizapote, cochizapotl, guia, hoja de zapote blanco, hyuy, istöc, istöctzapotl, izapot, iztactzapotl, iztaczápotl, mango tarango, manzana zapote, matasán, matasano coaxmuttza, matazano amarillo, mexican- apple. Pera criolla pera mexicana, pomme mexicaine, sapote blanche, sapote blanco, scuculu’jac, scu’cu’lu-jaca, tapaculo, tax musa, tzápotl, tzocui, urata, uruata urápiti, uruata, uruata-uruápite, weiße sapote, white sapote, xizetua yaga-gui, yaga-guia, zapote amarillo, zapote blanco, zapote borracho, zapote dormilón, zapote dulce, zapote somnífero, zapote, zapotenova y zapotillo.
El nombre Cochitzapotl significa “zapote que induce el sueño” y el género Casimiroa posee dos orígenes diferentes, para unos le fue dado en honor a un indígena mexicano llamado Casimiro Gómez que luchó en la guerra de independencia de México, mientras que para otros es en honor a Casimiro Gómez de Ortega, un botánico español. La especie edulis es un término del latín que significa comestible, en alusión a los frutos.
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