Siguiente especie
Descripción de la especie
El yacón
Nombre científico: Smallanthus sonchifolius
Familia botánica: Asteraceae
El yacón es una planta de origen suramericano, específicamente de la región andina, que es considerado en como un superalimento y su uso se registra, según restos arqueológicos de las culturas Mochica, Nazca y Paracas, como planta medicinal en el tratamiento de diversos males y como planta comestible, de alto valor nutritivo. Usos que, hoy en día, siguen vigentes en muchas de las comunidades de la región.
Los Incas lo consideraban de mucho valor y lo ofrecían a sus dioses durante sus ceremonias; inclusive al considerar al agua como una divinidad, no se atrevían a tomarla de los ríos, por lo que llevaban consigo, durante las caminatas, trozos de las suculentas raíces de yacón para saciar la sed.
Su importancia en las ceremonias religiosas, en la actualidad se mantiene, especialmente durante la Semana Santa y las festividades como la de san Isidro Labrador, Fiestas de las cruces, la Fiesta de Todos los Santos, Corpus Christi y el Kapak Inti Raymi, en dónde se acostumbra comer sus raíces junto con aguardiente, denominándole “fresco de velorio”.
El yacón es una planta que crece entre los 1000 y los 3200 m de altitud, en suelos buenos, sueltos y profundos que le permitan desarrollar un muy buen sistema radical, con abundancia de gruesas raíces. Le gusta el pleno sol y requiere de suficiente y constante agua, pero no soporta los suelos saturados, porque le pudren las raíces, de ahí la importancia de que estos tengan muy buen drenaje. En cuanto a temperatura, prefiere las bajas durante la noche, ya que ellas fomentan el desarrollo de raíces de almacenamiento, mientras que temperaturas más calientes, estimulan las raíces fibrosas.
En su lugar de origen es una planta común en los patios de las casas o mezclada con cultivos de maíz, hortalizas, café y frutales, o comprar aparte de las cercas de las propiedades.
Puede llegar a alcanzar los 2 m o poco más de alto, con un tallo relativamente grueso y surcado, cubierto por una fina pubescencia en la parte alta. Se pueden presentar plantas con varios tallos.
Las raíces, con la parte de la planta, que más importancia se le ha dado, ya que ellas se caracterizan por ser tuberosas de hasta 25 cm de largo y 10 cm de grosor, llegando a tener algunas entre 1 y 2 kg de peso. Ellas se asemejan mucho a las raíces de la yuca (Manihot esculenta), aunque no llegan a ser tan largas como las de esta última; son de almacenamiento y pueden ser de color blanco, rosado pálido, amarillo, morado, naranja o con manchadas según la variedad. Poseen una cáscara delgada de color café ligeramente rugosa y por planta pueden desarrollarse hasta 20 raíces consumibles, para un total de 11 o 12 kilos y se producen durante todo el año. (Más adelante se detallan sus múltiples beneficios).
El sistema radical posee también raíces fibrosas, que son las que le ayudan a absorber nutrientes y agua para alimentar a la planta diariamente y para reproducirla por medio del desarrollo de nuevas yemas, que darán nuevos tallos.
Las hojas del yacón son simples y opuestas, de forma triangular, con el borde dentado, con dientes de distinto tamaño y la nervadura muy evidente. Son de color verde claro por encima y muy claras por detrás, en donde se evidencia mucho más la pubescencia. La lámina se extiende a todo lo largo del peciolo, ensanchándose en la base del mismo para unirse a la otra hoja, lo que se conoce como decurrente. El peciolo es de color rojizo y pubescente.
Las flores, similares a pequeñas margaritas, se forman al final del tallo, en un eje central ramificado y cada sección con flores agrupadas en estructuras llamadas capítulos. Cada capítulo está formado por dos tipos de pequeñas flores tubulares de color amarillo, en la parte externa estarán las que tienen corola en forma de estrella y en el centro estarán otras con una forma más redonda y todo el grupo rodeado de flores liguladas anaranjadas, lo que le da una forma de margarita. El diseño y el color de los capítulos está perfectamente enfocado en la atracción de abejas, mariposas y otros insectos que se encargarán de polinizar las flores.
El yacón empieza a florear a los 6 meses de edad y cada flor producirá pequeños frutos llamados aquenios como de unos 3 mm de largo, de color café, textura lisa y forma elipsoidal. Y cada fruto con una única semilla.
Se puede reproducir por medio de semillas, las que poseen un bajo porcentaje de germinación y las plantas un lento crecimiento, de ahí que se utilicen otras formas de reproducción como los esquejes, la división de plantas o la utilización de raíces con nudos productores. Los esquejes deben ser cortados antes de que de la planta floree, asegurándose que tengan de dos a tres brotes y se pueden colocar acostados sobre sustrato suelto y de buena calidad, el cual debe mantenerse húmedo. A los dos meses ya se han formado las raíces y unos cuantos brotes, por lo que se pueden cortar y plantar individualmente. Otra forma que se ha usado es volver a plantar las cepas cosechadas que estén en buen estado, para que den nuevos brotes.
Las raíces del yacón se cosechan cuando la planta seca las hojas y ellas se pueden comer crudas, ya que son muy suaves y de sabor dulce, el cual aumenta si se ponen al sol, al aumentar la pérdida de agua, lo que se acostumbra para utilizarlas en jugos, chichas, jarabes, hojuelas deshidratadas, harinas, barras energéticas, snacks y encurtidos.
Ellas son ricas en glucosa, sucrosa, inulina (azúcar no digerible por el cuerpo) y a pesar de ser un tubérculo no engorda, por lo que ayuda a saciar el hambre aportando pocas calorías, ayudando a controlar el peso. Ello unido a una mejor digestión gracias al aporte de fibra de alta calidad y al fomento de la flora bacteriana, al ser un prebiótico natural.
En la medicina tradicional, el uso del yacón viene desde la antigüedad, en donde sus hojas, flores y raíces se han usado en el tratamiento de la diabetes al reducir la presencia de azúcar en la sangre; bajar el colesterol y los triglicéridos, mejorar la absorción del calcio, controlar el estreñimiento, los problemas nerviosos, cardíacos, digestivos y para prevenir la anemia, la osteoporosis, el reumatismo, los dolores musculares y la arteriosclerosis. Se expresa que posee propiedades antibacterianas, anticancerígenas, antiinflamatorias, antimicóticas, antioxidantes e hipoglucemiantes, así como vitaminas del complejo B, C, ácido ascórbico, carotenoides, niacina, riboflavina, tiamina y minerales como calcio, hierro y fósforo. En las largas caminatas ayuda a prevenir la fatiga y los calambres.
Cabe indicar que las personas con problemas de riñones deben tener mucho cuidado con su consumo.
El yacón también se emplea como forraje para los animales y en algunos lugares se come antes de dormir para mantener la piel joven, muy posiblemente por la cantidad de agua que aporta al organismo, ya que ellas estructuralmente son casi un 90% de agua. Como ornamental, es una especie llamativa por sus lindas flores, ideal para jardines, aceras y maceteras e inclusive se puede mantener en macetas grandes.
Las raíces se usan en atención veterinaria, en problemas digestivos y en la apariencia del pelo de los animales, mientras que las hojas se suelen quemar para repeler los zancudos en las noches y sus cenizas se han usado con otras especies en el procesamiento de la coca (Erythroxylum coca).
Y a pesar de ser una planta poco exigente en cuanto a cuidados, se le debe dar un cuidado básico y tener presente que las hojas, poseen muy pocas defensas contra las plagas y enfermedades, especialmente contra los defoliadores, por lo que se debe estar revisando la planta constantemente.
El yacón, después de la conquista, dejó de ser una especie vital para los pueblos por la presión que los conquistadores ejercieron para eliminar todo vínculo con los dioses no cristianos y quedó casi en el olvido, pero en los últimos años, los japoneses han impulsado sus múltiples beneficios y nuevamente ha logrado resurgir como un superalimento.
En Perú, uno de los nombres con los que se le conoce al yacón, es yakun que en Quechua significa agua, precisamente por la gran cantidad de agua que almacena en sus raíces, la cual puede alcanzar un 80 o 90% de su peso.
En otros países se le conoce como: arboloco, aricoma, aricona, aricuma, chicama, ipio, jacón, jícama, jíquima, jiquimilla, llacoma, llacón, llacum, llacuma, llacún, llakuma, llakwash, llaqom, llaqón, poire de terre, puhe, racón, shicama, taraca, yacon strawberry y yacumi.
Etimológicamente, Smallanthus es un término compuesto, por Small en honor del botánico John Kunkel Small y anthus que en griego significa “flor”. Mientras que sonchifolius es de origen latino y hace alusión a que las hojas son como de “Sonchus”




