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Descripción de la especie
El jícaro guacal, guacal o cujete
Nombre científico: Crescentia cujete
Familia botánica: Bignoniaceae
El jícaro cujete es otro de esos árboles nativos conocidos más por los aspectos culturales que por su forma u hojas, ya que sus famosos frutos llamados jícaros o calabaceros históricamente han sido parte de los hogares más humildes. Un arbolito común en aquellos sitios en donde el clima es tan seco y caliente, y los suelos son tan duros y compactos que no permiten que crezca ninguna otra especie de planta, ellos nacen y viven en grandes poblaciones, desafiando las leyes de la naturaleza, pero también se encuentra en las zonas húmedas, prefiriendo suelos con buen drenaje.
Una característica importante es que tolera muy bien el fuego y que sus semillas estimulan la germinación. Nativo desde México hasta Brasil, así como en las Antillas y específicamente en Costa Rica crece desde el nivel del mar hasta los 1000 m, con excepciones en algunos sitios en los 1200 m.
El jícaro cujete puede crecer unos 5 m de alto en promedio, aunque algunos pueden superar los 10 m. De tronco delgado y torcido, que puede bifurcar desde muy abajo, cubierto por una corteza clara y agrietada que fácilmente atrapa pequeñas semillas de bromelias y epífitas que trae el viento. Los campesinos más viejos de Costa Rica contaban que antes eran muy comunes los árboles de jícaro guacal de copa tan amplia como un corral o picadero, cuyos gruesos troncos y largas ramas estaban totalmente recubiertos de abajo hasta arriba por cientos de guarias moradas (Guarianthe skinneri) y de otras orquídeas de la zona, formando verdaderos jardines colgantes.
Su abierta copa está formada por gruesas y largas ramas que se enmarañan fácilmente, en donde se observan ramas delgadas cubiertas en toda su longitud por hojas simples y alargadas con forma como de espada que nacen erectas en grupitos conocidos como fascículos de hasta 10 hojas en un mismo punto, siendo algo insólito en el mundo de los árboles. Las hojas son duras, resistentes, onduladas y casi sin peciolos, de un color verde oscuro por encima y más claras por debajo que contrastan con el verde tierno de las hojitas nuevas.
Las flores acampanadas de color crema con algunos tonos vinos nacen en el tronco y a todo lo largo de las ramas, se abren de noche y duran varios días durante los cuales son visitadas por murciélagos que buscan su néctar y son atraídos por un olor particular como a alcanfor encargándose a su vez de su polinización.
Los frutos del jícaro guacal son redondos, leñosos, duros y resistentes, a pesar de su delgada cáscara siempreverde, aun estando madurados. Son similares a melones en tamaño, rellenos de una pulpa muy carnosa, amarillenta y entre 300 a 900 pequeñas semillas por fruto. Su maduración puede tardar unos 6 meses, por lo que en el árbol siempre habrá frutos en distintos estados de madurez. Estos son más grandes que los frutos de la otra especie de jícaro (Crescentia alata). Como dato interesante, si a uno de estos frutos se le abre un agujero grande y se echan semillas de cualquier planta en su interior, estas germinarán fácilmente y las plantitas vivirán muchos meses alimentándose de la pulpa carnosa.
Las semillas de forma acorazonada son de tamaño mediano, de color oscuro, delgadas y duras con una textura áspera y se encuentran totalmente envueltas en la pulpa, la cual debe eliminarse antes de sembrarlas, para ello se dejan en agua de un día para otro, y luego manualmente se van lavando, este tiempo en el agua también estimula la germinación.
Cuando las semillas están frescas se puede alcanzar más o menos un 50% de germinación, pero conforme pasa el tiempo este porcentaje baja rápidamente. El desarrollo de los arbolitos es lento, de ahí que se prefiera reproducirlo por medio de estacas leñosas con algunas hojas. Es un árbol con una formidable capacidad de nacer, crecer y desarrollarse bajo las más adversas condiciones imaginables, siendo una de las especies preferidas para plantar en lugares con suelos muy arcillosos, llamados zonzocuites.
La madera es moderadamente dura y pesada de color café claro, utilizada mayormente para elaborar yugos, sillas de montar, mangos de herramientas o carrocerías, así como leña.
Cultivado por los nativos antes de la colonia por sus grandes frutos, conocidos en México como cuatecomate, guaje cirial, güiro, tapara y totuma, Y utilizados para fabricar recipientes, juguetes, instrumentos musicales, huacales, coladores o pascones, cucharas o las tradicionales y conocidas artesanías que son verdaderas obras de arte.
Además, se han aprovechado las semillas molidas del jícaro guacal mezcladas con arroz para elaborar una horchata o pinol como la tradicional bebida nicaragüense, o bien para hacer una harina muy nutritiva tanto para niños como para mujeres en periodo de lactancia, ya que fomenta la producción de leche materna. Y de ellas se extrae un aceite comestible con buenas propiedades nutricionales.
Su pulpa se ha usado en el tratamiento de problemas de piel, cicatrización de heridas, combate de hongos, problemas digestivos, úlceras, insomnio u otros padecimientos, y recientemente se le ha comprobado propiedades antibióticas, inclusive para el tratamiento del Mal de Chagas y contra el cáncer. Así mismo, la pulpa se emplea como forraje para los animales o bien se fermenta para destilar una bebida alcohólica similar al brandy.
Otros usos que se le han dado al jícaro guacal, son para preparar dulces con su pulpa, como árbol de sombra, como ornamental de jardines, parques y aceras; para fabricar con sus cáscaras un carbón fino que no produce humo, o bien para la obtención de un aceite de sus semillas que se emplea en la fabricación de una especie de barniz para proteger muebles y madera.
Es un árbol que a pesar de que se dice que dura entre 10 y 12 años para florear, es común ver árboles de 2 o 3 años con flores. Y se estima que puede vivir entre 100 y 200 años, de ahí que se haya honrado al que está en la Plaza de la Villa de Pacaca, en Ciudad Colón como “Árbol excepcional”, premio dado por el INBio en el 2004, ya que el mismo ronda más de los 400 años.
Un verdadero árbol histórico que ha acompañado no solo el desarrollo de un cantón sino de toda una población, de ahí que también haya sido incluido en el escudo del cantón.
En otros países se le conoce como jícaro, japt, leua, guiro, pog, poque, cuautecomate, mimbre, totumo, tzima, boch, gua, guirototumo, árbol de las calabazas, cirián, morro, tecomate, palo de huacal, xagucta-guia, xica-gueta-nazas, guitoxiga, zacual.
Etimológicamente, Crescentia es en honor al escritor naturalista Pietro Crescenzi y cujete se originó del nombre brasileño cuieté, que era como se le conocía en Brasil a este árbol.




