Descripción de la especie
Arboreto de Los Gavilanes.
Heredamos de nuestros padres el gusto por sembrar, y nuestro jardín siempre ha sido un lugar para pasarla bien y disfrutar. Teníamos mucha ilusión de tener un lugar más grande que nuestro patio, donde pudiéramos sembrar árboles. En el 2003 encontramos en La Tigra de San Carlos una finca de dos manzanas abandonada, pero a buen precio y de fácil acceso.
Empezamos por limpiarla, construir cercas, eliminar árboles enfermos y troncas de matas de café abandonadas, con el fin de poder reforestarla. Con mucha ilusión fuimos al vivero del Instituto Tecnológico de Costa Rica en Florencia y compramos cocobolos (Dalbergia retusa), almendros de montaña (Dipteryx oleifera) y robles sabana (Tabebuia rosea); compramos cerca de 200 árboles y con ellos empezamos nuestro proyecto. Ver como los árboles empiezan a crecer y hacerse grandes nos llenó de motivación y, poco a poco, fuimos comprando otros terrenos aledaños a las dos manzanas iniciales. Contactamos a Manuel Víquez y Yamileth Sánchez, Ingenieros Forestales, que nos recomendaron aprovechar la buena calidad del suelo y el clima de la zona para hacer una colección de árboles: un arboreto. Comenzamos eliminando árboles de laurel enfermos y los sustituimos por otras especies, las cuales adquirimos en viveros de Siquirres, Puriscal y Cartago. Siempre buscamos diversidad de especies de árboles y así fue como nuestra colección fue creciendo, y hoy cuenta con más de 250 especies diferentes de árboles.
Entre ellas sobresalen especies como: cedro amargo (Cedrela odorata), laurel (Cordia alliodora), mora (Maclura tinctoria), cocobolo (Dalbergia retusa), gavilán (Pentaclethra macroloba), gallinazo (Schizolobium parahyba ), almendro de montaña (Dipteryx oleifera), nazareno (Peltogyne purpurea), roble sabana (Tabebuia rosea), lorito (Cojoba arborea), ceiba (Ceiba pentandra), ceibo (Pseudobombax septenatum), olla de mono (Lecythis ampla) y guapinol (Hymenaea courbaril), entre muchas otras más.
Si hay algo que hemos aprendido en estos años es que la naturaleza es muy agradecida; se empieza a cuidar un terreno y el suelo mejora, la fauna y la flora se van recuperando. Los árboles van tomando fuerza, crecen, producen flores y semillas, y a la vez se logran ver más colibríes, mariposas, más variedad de pájaros, insectos, ranitas, perezosos; es una linda experiencia.
El proceso natural del bosque también está lleno de cambios, algunos árboles cumplen su ciclo de pioneros o simplemente se enferman y se caen. El viento y la lluvia también hacen lo suyo cada año, hemos visto como un cedro o laurel se cae por el viento sin estar en apariencia enfermo. A su vez, el arboreto produce mucho residuos de madera los que aprovechamos para fabricar artículos bonitos que nos conecten con el bosque.
Un proyecto de conservación y recuperación ecológica, en donde el conocimiento, la observación, el aprovechamiento de los recursos y la conciencia, han ido creciendo de la mano de los cientos de árboles que no solo han encontrado un lugar donde establecerse sino un lugar en donde se les ha valorado totalmente.
Contacto
Sr. Freddy Guzmán Madrigal
Cel: (506)8352-9045
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